<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531</id><updated>2012-02-22T02:35:22.712-08:00</updated><title type='text'>reflexiones sobre espiritualidad</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>99</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-1275922158472902165</id><published>2012-02-21T11:30:00.002-08:00</published><updated>2012-02-22T02:35:22.720-08:00</updated><title type='text'>EL MITO DE LO DADO</title><content type='html'>Hay muchos asuntos, que solemos llamar filosóficos, a tratar que resultan arduos, secos y aburridos para la mayoría, asuntos que, sin embargo, tienen una importancia radical para la visión de la Realidad sobre la que apoyamos, y que también son, nuestros actos. Sin unos principios rectores nuestra vida carecerá de dirección y sentido. Será incluso posible que sin una visión del mundo apropiada reaccionemos ante algunos impulsos, pero nunca será posible orientar la acción, entre otras cosas porque no tendremos acción, no tenderemos iniciativa, siempre iremos a remolque. A veces, a remolque de una visión neolítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reiteradamente he afirmado en mis escritos la importancia de la modernidad y de la postmodernidad e incluso del bien que han hecho ambas interpretaciones del mundo, sin dejar de consignar, por ello, los males que nos han acarreado también a lo largo de la historia. Es una opinión sostenida por los pensadores de mayor nivel que ha habido recientemente y hay hoy en la humanidad (desde Nietzsche a Habermas pasando por Heidegger, Whitehead, Saussure, Dinámica Espiral, Gebser, M. Foucault, Derrida, Wilber, Panikkar…). De ellos lo he aprendido. Mi infancia, juventud y primera madurez las he vivido en una España de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"charanga y pandereta, /cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María…"&lt;/span&gt; (También fui aficionado a los toros y devoto mariano), lo que me impidió poder ver más allá del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“cerrado”&lt;/span&gt;. Por lo que mi fe (católica) sólo fue creencia y mi visión del mundo se limitó a la de la filosofía-teología escolástica del siglo XIX, -que afirmaba fundamentarse en la del Aquinate- sin tener el espíritu abierto que tenía Tomás de Aquino, sino la cerrazón que caracterizó la escolástica-apologética del mencionado siglo. He estado totalmente dentro del &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“mito de lo dado”&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propugno en este escrito que hemos de cambiar, si queremos seguir vivos en la FE, pero muchos se pueden cuestionar: ¿Es tan importante ir desprendiéndose de cuanto hemos ido aprendiendo en nuestros años anteriores? Yo les respondo de dos formas: con otra pregunta y con un razonamiento. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;La pregunta es&lt;/span&gt;: ¿Qué es lo que hemos aprendido? ¿Algo añadido a lo que ya se decía desde hacía siglos? O ¿simplemente hemos memorizado repeticiones y más repeticiones? ¿Hemos sido inteligencia (que es creadora) o memoria (que la tiene una simple calculadora)? &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;El razonamiento es:&lt;/span&gt; si la mariposa no abandona su estado de crisálida, nunca será mariposa. Para vivir su vida necesita ser larva a su tiempo y mariposa al suyo. La humanidad ha de seguir avanzando para seguir siendo ella misma, y ha de avanzar en todas la líneas de inteligencia (cognitiva, moral, estética, cinética…) ¡Qué bien que haya avanzado la medicina, la cirugía,  los transportes, la electricidad, la tecnología…! De lo contrario podríamos estar viviendo aún en las cavernas. ¿Y solamente se ha de avanzar en lo físico, en lo tecnológico, en el conocimiento científico? ¿No en lo moral, en lo espiritual, en el pensamiento, en el conocimiento de la Realidad, en la maravilla de la contemplación…? Una de las cosas más básicas que enseña la teología "ortodoxa" es que la revelación positiva, válida para toda la humanidad, concluyó con la muerte del último apóstol, o sea, con la muerte de Juan, a finales del siglo I d.C., es una  manera de atar en corto, y expresión de un “ombliguismo” atroz. Sin embargo, muchos teólogos “progresistas” han avanzado, haciendo las mil y una para escapar del dictamen dogmático, porque han argumentado que en cada momento histórico el Misterio ha de ser expresado de la manera adecuada a dicho momento. El Misterio no cambia (no se puede pensar en el nivel de conciencia en el que estamos que sea inmutable, sino que no es tiempo, aunque se manifieste en él) pero sí ha de cambiar el vestido con que ha de ser presentado en el tiempo. Es claramente manifiesto lo que le cuesta a la ortodoxia cambiar los vestidos de siglos pasados, incluso los que cubren el cuerpo, no digamos los de la mente (¡se les va el poder!). Quienes quieran asumir “estos principios” dogmáticos que se atengan a sus consecuencias: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;se momificarán&lt;/span&gt;. Tanto el cuerpo, como la psique y como el espíritu del hombre se han de renovar constantemente para seguir estando vivos. Y recordemos que Jesús no predicó ninguna doctrina, sino una actitud: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;la metánoia y el amor sin condiciones a todos&lt;/span&gt;. Dicho esto voy al tema.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo que desprenderse del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“mito de lo dado”&lt;/span&gt; tiene una importancia radical para la espiritualidad. Durante muchos siglos –miles de años quizás- la humanidad ha estado viviendo y una gran mayoría vive aún, bajo la influencia de esta visión, la del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“mito de lo dado”&lt;/span&gt;, de la Realidad y ello la ha condicionado substancialmente. Me estoy refiriendo a la metafísica (tanto ontología como epistemología) de la que el mundo del pensamiento vivió desde Aristóteles hasta Kant (con su Crítica de la razón) como mínimo, en el caso del catolicismo hasta hoy. El postmodernismo ha mostrado claramente que la ontología “tradicional” no es totalmente real, que no es totalmente objetiva, que los conceptos, que pensamos representan lo objetivo, no lo hacen, al menos en parte, porque la Realidad es modificada por la conciencia constantemente (la Realidad de la conciencia del nivel mágico, no es la misma que la del nivel racional, o sutil), que la Realidad no es solamente algo ahí afuera que está esperando impasible a que una mente la conozca y la reproduzca como si ésta fuera un espejo que la refleja (algo objetivo), sino que tiene mucho de intersubjetivo, de cultural (cultura es lo que las subjetividades hacen con el holón interior). La Realidad no es tanto una percepción en la que la mente simplemente recibe y refleja como una concepción en la que la mente tiene un papel de elaboración y de gestación, al menos parcialmente (de ahí que haga dar un giro a la epistemología). Por descontado que lo objetivo (aunque nunca debamos olvidar lo subjetivo y lo intersubjetivo) en nuestra visión sobre las cosas físicas, que son vistas por un perro, y pueden ser fotografiadas, es mucho más evidente que sobre los temas meta-físicos: No es el mismo -no que simplemente no lo vean igual- el Universo de un budista que el de un ateo o el de un católico ortodoxo. Cada uno –el budista, el ateo, el católico- tiene su propia perspectiva, y ve y crea una realidad diferente. Por eso, lo conveniente es hablar de perspectivas y no de conceptos. Los niveles del ser (Dios, alma, inmortalidad, tiempo, comunidad, elementos sociales…) que la metafísica asumió como verdaderamente objetivos, independientes de la mente que los piensa, no son tales, sino creaciones mentales que sí se fundamentan en ciertos rasgos intrínsecos, en algo que no es creación mental, pero que tal cual los entendemos en la  metafísica no lo son. Asumirlos sin más, sin analizar sus aspectos intersubjetivos o culturales, sin considerar los contextos y las perspectivas es caer en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“mito de lo dado”&lt;/span&gt;.  Sin meternos en un análisis sobre los niveles del ser, tomaré como ejemplo el concepto Dios. ¿Tenía alguna imagen de Dios el hombre de hace 10.000 años? ¿Es objetiva la imagen de Dios que se expresa en el capítulo primero del Génesis? Los cristianos ¿Tenemos la misma imagen –objetiva- de Dios cuando lo confesamos como Padre que cuando decimos que Jesús es Dios? ¿Lo que pensaba Tomás de Aquino sobre Dios era objetivo? ¿Es lo mismo que lo que pensamos hoy? ¿El Dios en quien creemos es una realidad meramente objetiva, es así fuera de nuestra mente como en nuestra mente? No hay nada fuera de nuestra mente más quizás que esa experiencia, ese gesto intrínseco que se huele, ese barrunto místico al que cada uno viste (y quien viste vela, tapa) a su manera para poder comunicarlo. Y esa manera es la cultura, la intersubjetividad, el nivel de conciencia que la humanidad va teniendo a lo largo de la historia. Así unos vestirán ese gesto objetivo, esa experiencia, como teísmo afirmando la existencia de un Dios, otros como ateísmo negándola, unos como esponsales con el Amado, otros como inserción en la Nada…, otros “permaneciendo sin saber” (agnosticismo)… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El postmodernismo y el idealismo surgieron como reacción al empirismo sensorial que ha dominado y domina aún en buena parte el mundo académico, sólo que cada uno partió en un sentido distinto, el idealismo atribuyó toda realidad al Espíritu (supraindividual y transpersonal), el postmodernismo concluyendo que las nociones metafísicas, o lo que llamamos: el mundo dado no es una percepción sino una interpretación intersubjetiva, que está inoculada en nosotros a través de la cultura y que no hay fundamento objetivo sobre el que se apoye. El postmodernismo radical ha llegado a negar cualquier fundamento a los conceptos fuera de la mente y del capricho cultural, pero este radicalismo de algunos no puede ser motivo para negar los grandes avances, los del postmodernismo, en la crítica a la metafísica, que para cualquier pensador serio no puede volver a fundamentar ni la filosofía ni una espiritualidad actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Sus grandes consecuciones: &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;1. La Realidad no está predeterminada, sino que en buena medida es una construcción o una interpretación.  Sobre todo la (Realidad) trans-física o metafísica, pero también en toda percepción sensible existe necesariamente una parte de creación mental (mis ojos no ven un árbol, sino unas formas, unos colores…, mis oídos un posible ruido o rumor, puedo tocar algo rugoso, seco, húmedo, oler a hierbas, pero mis sentidos no perciben el concepto que tengo de árbol, eso lo ha fabricado mi mente, no es fuera de la misma. La idea de árbol no la percibe un perro, el resto de lo dicho aquí, sí). Constantemente comparamos las cosas físicas, pero nuestros sentidos no ven la “comparación”, sólo la ve la mente. Por ejemplo, vemos dos objetos: dos libros y decimos que vemos que uno es más grueso que el otro, nuestros ojos no ven la diferencia entre los libros, solamente ven los libros, la diferencia, la comparación la hace nuestra mente que mide, calcula y concluye un juicio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Todo significado depende del contexto y los contextos no tienen límites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Cualquier perspectiva es válida para conocer, pero no todas son igualmente válidas. A la hora de conocer la verdad nos hemos de ajustar a unas prescripciones comunes para no caer en la pura arbitrariedad. Estas prescripciones son los criterios de fiabilidad de todo conocimiento auténtico -no sólo científico-, a saber: (1) llevar a cabo una instrucción, -observar, estudiar, investigar, mirar con el instrumento adecuado…- (2) recoger las distintas interpretaciones, -los datos que nos ha ofrecido la instrucción anterior- (3) validación o rechazo consensual –compartiendo con aquellos que ya han dado los pasos (1) y (2) esos datos, comprobando así la validez de los que aportamos-.  Por lo dicho podremos entender que toda perspectiva es válida para conocer en general, pero no lo es para conocer una cosa determinada, es necesario un método apropiado para cada asunto. Y tan sólo las conclusiones validadas tendrán validez. Por ejemplo, analizar el sentido, el significado de la Biblia (o cualquier otro libro sagrado de la historia). Quien llegara después de los dos primeros pasos, a la conclusión de que es un libro de matemáticas, estaría en un error, una conclusión no es un capricho. Los distintos significados que se le han dado a la Biblia lo largo de estos milenios ha ido dependiendo del nivel de conciencia mental desarrollado: sentido lineal histórico, sentido simbólico, palabra literal de Dios, palabra de Dios más palabra humana en la historia, narración de acontecimientos fundamentales de un pueblo determinado, presentación de un Otro creador,… de un Hombre que dialoga…    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muchísimos los aspectos sobre los que se puede debatir en este tema, necesariamente hay que dejar la inmensa mayoría en el tintero… si este escrito tratara de exponerlos todos se haría ilegible. No descarto la posibilidad de tratar más adelante algunos de los aspectos más interesantes de la postmodernidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El mito de lo dado&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Kant sometió la metafísica imperante a una crítica seria. Conocemos que demostró que el tiempo y el espacio son “juicios” (por tanto no pertenecen a los sentidos) a priori de las percepciones. Tomamos ingenuamente como datos de los sentidos lo que no son más que construcciones mentales. Por ejemplo, como ya he dicho, afirmamos que vemos la diferencia entre dos rostros humanos A y B, sin embargo, no vemos más que unos colores, unas formas, unos ojos… pero la diferencia, la comparación entre ambos no la vemos, la entendemos. No la percibimos, la construimos, no es una sensación pura, sino una proyección que nuestra mente hace en las sensaciones. La mayor parte de lo que consideramos percepciones, son simples concepciones. De hecho en el mundo académico y en el de la ciencia la mayoría de las veces, cuando se pide una evidencia sensorial para que sea aceptada una verdad, lo que de hecho se pide son construcciones mentales. Es curioso, negamos en la ciencia –cientifismo- todo lo que está más allá de lo empírico sensitivo (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“no he encontrado a Dios con mis microscopios”&lt;/span&gt;), recurriendo a lo no empírico (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Sólo lo empírico sensitivo es verdad”&lt;/span&gt; Afirmación ésta totalmente metaempírica). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra esta exigencia contradictoria del mundo científico se levantó, como he dicho, el postmodernismo y contra toda metafísica sin otra fundamentación que la construcción mental. A esta metafísica la llamó el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“mito de lo dado”&lt;/span&gt;, otra forma de llamar a la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;fenomenología&lt;/span&gt;. También la podemos llamar &lt;span style="font-style:italic;"&gt;lenguaje monológuico&lt;/span&gt;, o sea, aquel en el que no hay una intersubjetividad, en el que no hay cultura (creación en común de ideas, formas, costumbres, lengua, relación…), no hay diálogo entre los sujetos, en el que solamente hay introspección del sujeto en sí mismo… y consiste en&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Creer que el mundo nos viene dado como algo preestablecido y no ver que somos co-constructores de dicho mundo. Para los que puedan pensar que con esto los postmodernistas se están refiriendo a la “creatio in fieri”, hay que advertirles que en su mente (en la de quienes piensan así) ya están preestableciendo un mundo creado que el Creador continúa haciendo con lo que ya están cayendo en el mito de lo dado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- Creer que la conciencia individual nos puede dar la verdad, olvidando la intersubjetividad, la cultura que está construyendo en buena parte esa verdad dentro de la misma conciencia individual. Podemos  tener una consciencia mística de muy alto nivel, pero ella siempre será deudora de la cultura en que vive, y nunca podrá ver las cosas que dicha cultura le injertó. Mirando a nuestro interior (cosa muy buena por cierto) no podemos ver la intersubjetividad, lo que en nosotros es puramente cultural. Un chamán nunca pudo ver en su interior un simple taller de coches, ni un rascacielos, ni la fenomenología, estaba en otra cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No ver que la verdad, que encontramos dentro, está en buena parte construida por las redes intersubjetivas. Juan de Yepes (Juan de la Cruz) situado en el taoísmo no vería la relación Jesús-alma y mucho menos la vería como esponsales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Creer que el paradigma de la reflexión (volverse hacia adentro) es una metodología adecuada para conocer sin más, y sobre todo para el avance espiritual. No niego su validez para avanzar, para la vida espiritual, para conocer algunas cosas, pero no es suficiente. Se propugna mucho en ciertos campos de metodología espiritual, mas el lenguaje no dialóguico de la reflexión no llega a abarcar la Realidad, pues no somos espejo que la reflejamos sino co-creadores. El diálogo cultural es imprescindible. Sin lenguaje dialóguico estaremos encerrados en el mito de lo dado. El lenguaje de lo integral: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;de todo el ser y de todos los seres&lt;/span&gt;, es necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo bíblico del Antiguo Testamento estaba lleno de ángeles y mitos, eran reales, tan reales como su no existencia en nuestros días. No olvidemos que lo real en el lenguaje metafísico, también en el coloquial, es que el mundo está ahí fuera y que nuestros conceptos y sentidos lo que hacen es representarlo, pero que la postmetafísica postmodernista no radical nos ha mostrado que lo real es en parte objetivo y en parte construcción mental, cultural. Por lo tanto, la mente no refleja meramente lo que está ahí afuera sino que añade algo más, a veces casi todo, o todo. Mas sin duda, entonces, en los tiempos de Abraham…, y ahora había y hay algo más allá de la mente humana en lo que se apoyaba, y se apoya, ésta (quizás la experiencia del Misterio de la Vida) para co-crear ese mundo. Aquel de los mitos y ángeles fue su mundo. Hoy la mente viste, entiende abraza y co-crea el Misterio (Dios sin los hombres no existiría, y los hombres sin Dios tampoco, por ejemplo) con otros ropajes y co-construye un mundo sin esos mitos, sino con otras formas: lo racional, lo sutil, lo causal… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niveles de conciencia han de ser muy tenidos en cuenta, en repetidas ocasiones me he referido a ellos en este blog. Sin conocer nada de los mismos es difícil entender el mito de lo dado, no tengo más remedio que darlos por conocidos, salvo que me hiciera muy prolijo, y no lo quiero. De entrada es muy simple  (y reduccionista) decir algo sobre este tema. No está al mismo nivel mental el hombre del neolítico, que el monje de Cluny, Nisargadatta, Heidegger, Buda o Jesús de Nazaret también estos últimos, como todo humano, totalmente deudores de su cultura. Y las mentes de cada nivel construyen a su altura el mundo transfísico y moral en el que viven. Aprendamos que no se trata de un mundo no existente (ex-sistere, sobresalir), sino un mundo co-creado por una mente que llega hasta donde llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué hay de Dios (el Misterio) en este asunto? En la postmetafísica no existe el problema de la existencia de Dios, no puede tener este interrogante, el problema de la “existencia” de Dios es metafísico no postestructuralista, y por tanto no se plantea. Se plantean otros temas como la altura y la orientación de algo en el Kosmos. Pero dejando esto de lado, lo que sí hace la postmetafísica postmoderna es mirarlo todo desde distintas perspectivas. Podemos mirar al Misterio desde la perspectiva del &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;yo&lt;/span&gt;, del &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;tú&lt;/span&gt; y del &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;él&lt;/span&gt; y dentro de estas tres perspectivas de Dios podemos decir &lt;span style="font-style:italic;"&gt;cómo es &lt;/span&gt;–usando un lenguaje catafático o metafórico, cómo es sólo lo podemos decir  por analogía, dice incluso la escolástica-, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;qué no es&lt;/span&gt; –utilizando uno apofático o negativo- y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;qué es&lt;/span&gt; –por medio de un lenguaje asertivo u óntico-. Nunca ha habido entre los críticos problemas al utilizar los dos tipos primeros de lenguaje, pero utilizar el tercero supone una metafísica previa. Afirmar que Dios es substancia, ser, eterno… es utilizar unos términos característicos de una metafísica. Pero, la postmetafísica postmoderna permite hacer afirmaciones de tipo espiritual sin que se tenga que acudir al mito de lo dado, a estos conceptos creaciones mentales que hoy no dicen nada a ninguna persona que piense dentro de la cultura actual, lo que sería igual a decir a las personas más inteligentes que se han liberado de un yugo mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wilber, uno de los grandes maestros espirituales de nuestro tiempo y filósofo entre los más grandes de nuestros días tiene un párrafo sobre Dios (Misterio) en lenguaje postmoderno que para mí, en mi visión cristiana, es una maravilla (Espiritualidad integral). Termino transcribiendo su texto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Son muchas las consecuencias que acompañan a negarnos a llevar a cabo esta contemplación… (la contemplación postmoderna del Espíritu) puede acabar literalmente matándonos, o lo que es todavía peor, matarnos de manera figurada, matando el alma que  lucha por renacer a la era integral actual, que se esfuerza en renacer a una mayor Libertad y Plenitud, que lucha por reconocer al Espíritu… Cuando deja de mentirse, usted sabe perfectamente lo que es en lo más profundo de sí mismo.&lt;br /&gt;Usted es el gran No nacido, atemporal y eterno, en su perspectiva de primera persona como gran Yo-Yo, como el gran Yo, como el Testigo de esta página, de esta habitación, de este universo y de todo lo que hay en él, testimoniándolo todo con una ecuanimidad apasionada que le pone frente al Motor Inmóvil. Usted también es el gran No nacido, atemporal y eterno en su perspectiva de segunda persona como Gran Tú, como Gran Otro, ante el cual se postra respetuosamente en un acto infinito de entrega y sumisión extática completa que, a cambio, le entrega, a modo de bendición, perdón y entrega eterna, el Kosmos entero. Usted es también el gran No nacido, atemporal y eterno, en su perspectiva de tercera persona como la Gran Perfección, el Espíritu Santo, la gran Red de la Vida en toda su perfección infinita y su caos dinámico, sus púlsares palpitantes, las explosiones de las nebulosas, las estrellas, las galaxias, los planetas y los océanos, por los que corre la misma sangre al ritmo de los latidos del corazón de un Eros que busca y encuentra su propia totalidad superior, que la busca una vez más y vuelve a encontrarla, se lanza de nuevo a la búsqueda, sin dejar nunca de encontrarla, porque nunca ha dejado de saber que Usted siempre está aquí, ¿No es cierto?...&lt;br /&gt;Y, en el mismo instante en que contempla, desde el gran Yo-YO, las Formas de su  despliegue como la totalidad del Cosmos, en ese instante que es el eterno Ahora… advierte simultáneamente las formas del Espíritu en primera persona, en segunda persona y en tercera persona, es decir, el Gran Yo, el Gran Nosotros y el Gran Ello, manifestándose a la vez en el Ahora… que es este mismo instante…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-1275922158472902165?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/1275922158472902165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=1275922158472902165' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/1275922158472902165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/1275922158472902165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2012/02/el-mito-de-lo-dado.html' title='EL MITO DE LO DADO'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-1158738711408109338</id><published>2012-02-07T14:14:00.000-08:00</published><updated>2012-02-10T02:16:15.498-08:00</updated><title type='text'>CRISTIANDAD, CRISTIANISMO, CRISTIANÍA</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cristiandad, cristianismo, cristianía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás, pensarán muchos, dentro de esta sociedad en la que buena parte de la humanidad ha hecho avances muy serios en la evolución de la conciencia pero en la que la mayoría está perdiendo el norte, algunos pudieran estar interesados en lo cristiano. Personalmente pienso que no solamente algunos sino que muchos lo están. Hay quienes aún pretenden volver a una cristiandad reformada, una cantidad ingente de bautizados buscan un cristianismo un tanto liberado del peso de la doctrina de siglos pasados pero cristianismo doctrinario, dogmático y otros muchos buscan honradamente una actitud espiritual y cristiana liberada del peso histórico-político de la cristiandad y de los espasmos doctrinales y dogmáticos caducos del cristianismo. Al referirme a lo cristiano no estoy hablando de lo institucional católico, sino de las raíces evangélicas de lo cristiano, del Misterio Crístico, aquello que subyace a todas las formas en las que se ha expresado y sigue expresando el seguimiento de Cristo: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Venid y lo veréis”&lt;/span&gt; (Jn 1,39).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los términos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;cristiandad&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;cristianismo&lt;/span&gt; son de uso común en nuestra lengua, no así la palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;cristianía&lt;/span&gt; que es un vocablo introducido por algunos filósofos de amplia cultura religiosa, y por lo mismo también cristiana, para significar algo nuevo, una visión nueva. Mejor una actitud nueva de muchos y, por supuesto, de los místicos cristianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es necesario precisar, antes de entrar en el desarrollo del tema, que lo expresado por las palabras y los conceptos- “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;persona&lt;/span&gt;” e “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;individuo&lt;/span&gt;” no es lo mismo, sino que difiere y de manera substancial. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Individuo es el ser aislado&lt;/span&gt;, totalmente contable, mensurable, y es cualquier objeto o cosa: una manzana, una piedra, una ola… &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Persona es el ser en relación&lt;/span&gt; y por lo mismo nunca aislado, sino abierto al tú. La persona es esencialmente comunidad, pueblo, sociedad. Organismo, no estructura. El individuo en tanto es persona en cuanto está abierto al universo, a los demás, y se sostiene en su interioridad. Hemos de tener en cuenta que toda relación supone un organismo, no una estructura, en esta se yuxtaponen las partes, nunca se abren desde dentro, en el organismo las partes no se yuxtaponen simplemente sino se intercomunican, abren su interior. Son vivos. Un montón de manzanas nunca podrá ser una comunidad sino eso: un montón. Es muy curioso ver cómo en nuestra vida cotidiana identificamos individuo y persona con enorme facilidad. Hay muchos individuos, pero personas…no tantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Edad Media era impensable en nuestra Europa no ser cristiano, o lo que era lo mismo, no pertenecer a la cristiandad. Ser cristiano era ser miembro –súbdito de un reino cristiano- de la cristiandad. Esta manera de pensar no es del todo extraña entre personas de nuestros días, como ejemplo: hacer de nuevo de Europa una cristiandad: sueño del Juan Pablo II. Al margen de esta forma de entender la espiritualidad cristiana, pese a su débil explicación histórica, se ha de decir que también todas las estructuras formales mantenidas por el Vaticano pertenecen a, o tienen su origen en, el régimen de cristiandad: nuncios, poder del papa y los obispos, monarquía absoluta e infalible, la estructura del derecho canónico, los dicasterios con el Santo (¡¡!!) Oficio a la cabeza…&lt;br /&gt;¿Qué se significa bajo el nombre de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;cristiandad&lt;/span&gt;? Entiendo que fue, y entre algunos sigue siendo, una forma de entender la espiritualidad cristiana que inundó Europa en toda la Edad Media y que aún permanece entre muchos (la evolución de la conciencia comporta esta estratificación de las formas, siempre superada por la nueva estratificación). En esta visión se identifica el Reino de los Cielos del que habla el evangelio con las naciones de la tierra. Se interpreta la expresión del evangelio de Lucas: el Reino está &lt;span style="font-style:italic;"&gt;entre&lt;/span&gt; –inter no intra- vosotros –Lc 17,21- y por lo mismo exige unas actitudes políticas, colectivas. Todo reino en la  tierra es expresión del Reino de Dios y por ello tiene una cabeza: el rey absoluto y unas obligaciones para todos los súbditos. Y todo sometido a Dios (nadie se podía plantear que el Dios pensado pudiera ser un ídolo mental) y a su vicario, el papa. Todo el que negara, por ejemplo, que la iglesia tenía potestad para juzgar a los “herejes” era excomulgado (¡cuántas justificaciones falsas o erróneas de la inquisición dichas y mantenidas!), lo mismo el que negara que la existencia de los estados pontificios fueran de derecho divino… y aún hasta los años setenta del siglo XX teníamos en España monedas con la esfinge de Franco en las que se leía: Caudillo de España por la gracia de Dios.  En nuestra España, de charanga y pandereta, hay muchos católicos que pertenecen a la cristiandad. (Da mucha seguridad, pero quizás se pueda decir lo de “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;ciegos que limpiáis la copa sólo por fuera&lt;/span&gt;” (Mt 23,25....). Los “reinos cristianos” eran la reserva espiritual de la tierra. En ellos se concretaba la cristiandad. Así fueron posibles “las Cruzadas”. La cristiandad es la visión y concreción política de la teocracia medieval. ¿Una etapa en el  proceso evolutivo de la conciencia cristiana? En todo caso es anacrónico mantenerla hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;cristianismo&lt;/span&gt; significamos una religión a la que el cristiano pertenece, una religión que mantiene, de alguna manera, aún en nuestros días la pretensión de ser la única verdadera, lo cual supone una actitud de desprecio para con todas las demás y con toda actitud no enmarcada en una  forma oficial de religión. El cristianismo interpreta el “inter” de nuestra cita anterior (Lc 17,21) como “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;en medio de vosotros&lt;/span&gt;”, esto es, el Reino está en vosotros culturalmente, en el mundo de las ideas, el pensamiento, la comunicación… Ser cristiano en este sentido es pertenecer a esta religión, algo que no es lo mismo que ser miembro de la cristiandad. El cristianismo mantiene una ideología, una dogmática, una moral propias. Si alguno no creyere en tal o cual dogma, no practicare tal o cual precepto… sea excluido de la comunión eclesiástica –anathema sit-. Su conexión con la cristiandad es clara, pero se diferencia de ella: "sea excluido", "no ejecutado". El cristianismo es eclesiástico, no eclesial. Aparecen instituciones nuevas en esta línea, algunas muy cercanas geográficamente. No tiene en cuenta el principio crístico: el Misterio que todo lo abarca, el Cristo:Dios va más allá de cualquier ideología, de cualquier dogma, de cualquier pensamiento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya mucho tiempo que comenzó a gestarse una nueva actitud que conlleva una nueva visión, una visión que se podría llamar eclesial y personal –no individual-, una actitud que han tenido todos los místicos cristianos, pese a que en su tiempo se mantuvieran siempre dentro de la “cristiandad” y del “cristianismo”, en su más íntima experiencia. Ellos no rompieron las estructuras legales posiblemente, pero no se dejaron hacer prisioneros por ellas. Pensemos en Juan de la Cruz, cuyas obras permanecieron siglos olvidadas, muerto en prisión, los miedos de Teresa de Ávila a rozar los límites impuestos por la inquisición, la prisión de Luis de León, la condena de Eckhart como hereje, las de Savonarola, Giordano Bruno, Lutero… y sobre todo la crucifixión del gran místico: Jesús de Nazaret, “quien siendo hombre pretendía ser hijo de Dios”(Jn 19,7). Jesucristo es muy crítico con el “orden religioso establecido”, incluso lo desobedece en muchos casos (Las espigas recogidas en sábado, las curación en el mismo día, su cercanía a los marginados y a los pecadores oficiales, a las mujeres…), pero nunca lo traiciona, nunca deserta del judaísmo. Es excluido por el poder religioso, pero él nunca se autoexcluye.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta actitud es llamada “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;cristianía&lt;/span&gt;”. En el texto de Lucas citado (17,21) la preposición latina inter es interpretada, siguiendo el significado originario griego (hentós), como “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;dentro de&lt;/span&gt;”. El Reino está en vuestro interior. Ya en el siglo XIX comenzó un movimiento pietista e individual que pretendía una superación tanto de las formas de la cristiandad como de las del cristianismo, sin llegar a la superación definitiva. No se salía de lo individual y privado y por lo mismo las formas colectivas anteriores pudieron asumirlo fácilmente. Ya a mediados del siglo pasado (el XX) fue perdiendo ese carácter individualista y pasando a ser una actitud personal, una relación con los demás cargada de un sentido crístico de la acción. La fe es vivida como experiencia transformadora de la persona, no como la pertenencia a un reino, ni como la aceptación de una doctrina dogmática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy hablando de un hecho, de un hecho que afecta a muchas personas, a millones. Unos ejemplos que explican lo dicho, o al menos lo iluminan: hay una serie de puntos de la doctrina oficial de la iglesia católica que son discutidos por gente muy cristiana, incluso católica, y no por ello dejan de ser cristianos, ni católicos, no por ello son menos cristianos: Es el caso del celibato impuesto al clero que más de cien mil sacerdotes no lo han (hemos) “cumplido” al formar pareja con nuestras esposas, y de ellos gran cantidad continúan en el ejercicio de su sacerdocio. Allá por los años sesenta era incuestionada la prohibición de la píldora anticonceptiva, hoy muchísimos cristianos no se cuestionan nada y la toman, y a la vez viven su fe de forma seria y serena. Abundan las cuestiones totalmente discutibles que para la institución no lo son: el aborto, la eutanasia, la familia, el capitalismo, el comunismo… Esto hubiera sido totalmente impensable dentro de unas estructuras de cristiandad, o de una doctrina brotada del cristianismo. Se está apuntando  hacia una nueva actitud que es llamada “cristianía”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son, sin dudas, tres formas de acercar a Cristo (la espiritualidad cristiana) a los hombres de cada época. No es que de igual una que otra, como no es igual escribir con un punzón de hueso sobre una “tabula rasa” de cera que escribir con el sistema Word en un ordenador de última generación. La Fe -con mayúsculas-, no hablo de la simple creencia, necesita la corporalidad para manifestarse, le sucede lo mismo que al lenguaje que no puede ser utilizado como tal lenguaje sino es en una lengua concreta, yo no puedo hablar el lenguaje, sino el español, el inglés, el latín y en ellas realizo el lenguaje. Toda realidad tiene corporalidad, materialidad. El espiritualismo sin materia es tan absurdo como el materialismo sin espíritu. Hemos respirado desde la más tierna infancia que Dios es espíritu puro, sin contaminación alguna de materia, mas esta visión de Dios no se sostiene ante un simple cuestionamiento: si en Dios no hay materialidad (también), él no lo abarca todo, hay algo que no es él, no es la Totalidad, luego no es Dios. La materia, la corporalidad no es más que una forma del Ser, un polo del que no se puede privar al Ser, como a una moneda no se la puede privar de la cruz, no sería moneda, no sería nada. Otra cosa es que esa materialidad, esa corporalidad tenga que ser percibida por los sentidos humanos, tenga que poder ser mensurada por lo medios humanos. No seamos antropomórficos. El Misterio, el Cristo, lo Divino se escapa de la mente y a la vez lo es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acercamiento a la espiritualidad cristiana por medio del sistema “cristiandad” se dio en niveles muy burdos, en los que abundaba los abusos de poder… pero la conciencia-media de la masa estaba evolucionada solamente hasta ese nivel. No podían dar más de sí, por eso cuajó ese sistema. Con el Renacimiento comenzó a elevarse la conciencia-media un poco, así se transcedió el régimen de cristiandad y se fue imponiendo el “cristianismo” doctrinal y moral que se desliga del régimen de “cristiandad”. Apareció Trento y se incrementó el anathema sit y las persecuciones de “herejes”. A partir de mediados del XIX se ha ido elevando más aún, por suerte, el nivel de conciencia-media y han ido apareciendo manifestaciones  de una espiritualidad cristiana que comenzaba a alejarse de la forma del “cristianismo”, espiritualidad individual al principio, más tarde personal, y de grupos pequeños y no tan pequeños (comunidades de base, institutos seculares –no todos claramente-) que buscan (y buscamos) una identidad cristiana desligada de las cargas del pasado, las histórico-políticas de la cristiandad y las doctrinales –dogmáticas y morales- del cristianismo. La “cristianía” no defiende la privatización de la identidad cristiana, aunque a veces pueden que no haya más remedio que hacerlo, sino que pretende volcar hacia afuera la riqueza de la propia experiencia interior. Intenta vivir el cambio tan substancial que está viviendo la humanidad, y con ella el mundo, desde lo más profundo de sus raíces cristiano-humanas. No busca imitar a Jesucristo, como afirma el cristianismo, sino vivir sus mismas experiencias, su experiencia de Amor que es única en todos, su perichoresis trinitaria en la que todos somos parte. Experiencia que es compartida, aunque con ropajes distintos por muchos millones hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la “cristiandad” la fe era y es (de facto) pertenecer a un reino católico. En el “cristianismo”: un asentimiento intelectual. En la “cristianía”: una  experiencia del Cristo, del Misterio, personal, o sea, volcada hacia afuera, experiencia que es vivida por muchos, por aquellos cuya conciencia sigue caminando hacia adelante y asumen el riesgo que ello comporta. La experiencia de aquellos que se soltaron primero de la espada y luego de la mano protectoras (¿?) para caminar como adultos en la Fe.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La separación en la historia entre estas tres modalidades de entender lo cristiano es totalmente difusa, se entremezclan las tres aún en nuestros días. Hay muchos cristianos que viven hoy en la época mítica de sus conciencias, en el Neolítico. Cada modalidad con sus pros y contras ha ido prestando un servicio a la humanidad como medio para su acercamiento relativo al Misterio -relativo porque no hemos salido en verdad de la casa del Padre-, al Cristo, a su propia identificación con él. Identificación que ya es, pero no hemos caído aún en la cuenta de que ya es porque vivimos inmersos en el tiempo y en la dualidad. Jesús y los místicos sí cayeron en la cuenta, fueron muy conscientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo sigue siendo una evolución, un desarrollo, un seguir dando pasos hacia adelante. La “cristianía” no es el final, como tampoco lo es la razón, ni la persona… Quedarnos anclados en las formas del ayer,  o en las de hoy, es similar a quedarse ciego a causa de unas simples cataratas por negarse a utilizar los avances clínicos y quirúrgicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-1158738711408109338?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/1158738711408109338/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=1158738711408109338' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/1158738711408109338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/1158738711408109338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2012/02/cristiandad-cristianismo-cristiania.html' title='CRISTIANDAD, CRISTIANISMO, CRISTIANÍA'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-7795999165933236894</id><published>2012-01-20T15:19:00.000-08:00</published><updated>2012-01-20T15:52:17.533-08:00</updated><title type='text'>PREPARAR UN HOGAR A LA SABIDURÍA</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;PREPARAR UN HOGAR A LA SABIDURÍA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mi gran amigo y maestro, Raimon Panikkar y Alemany, que abandonó el tiempo el 26 de agosto del pasado año, nos dejó un legado impresionante en sus escritos, y nos enriqueció a los cercanos a él con su palabra y sus liturgias en las que participé muy activamente en muchas ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Entre los libros con que nos regaló hay uno pequeño en tamaño, pero muy grande en profundidad. El texto original lo publicó en español, pero a la vez se hicieron ediciones en catalán, francés, alemán e inglés, creo que también en italiano. Lo recuerdo porque fue pequeño partícipe de estas tareas. Yo, como él y un buen grupo de amigos estábamos interesados en una propuesta, sencilla y profunda a la vez, sobre el tema de la Sabiduría ¡tan confundida en nuestra cultura!  Y Raimon escribió un importante librito: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Invitación a la Sabiduría.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me propongo escribir una sencilla reflexión sobre la primera parte de lo dicho en el libro, siguiéndolo casi literalmente. Mis palabras, mis reflexiones serían  muy pobres...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La intención con que fue escrito no fue la de definir o precisar lo que es Sabiduría, sino hacer una invitación a la misma. Lo primero hubiera servido de muy poco, en todo caso hubiera sido erudición, o quizás filosofía entendida como pura reflexión, la invitación a la Sabiduría, en cambio, es ya Sabiduría y solamente un sabio que la experimenta puede invitar a otra persona. De ahí el título del libro: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Invitación a la Sabiduría&lt;/span&gt;. Invitación, esto es, hacer deseable aquello a lo que se invita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La invitación a la Sabiduría es hoy tan urgente, como importante lo es la Sabiduría. Acudamos a la fiesta de la Sabiduría sin caretas, tal como somos, como estamos en  nuestra casa, sin apuntarnos a unas doctrinas. La fe no es una doctrina, sino la asunción del riesgo de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; EXTRACTO REFLEXIONADO SOBRE EL TEXTO&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Sapientia aedificavit sibi domum” Pr.9,1&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Sabiduría&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría es la experiencia máxima de la vida, aquella donde no se han separado el conocimiento y el amor, el alma y el cuerpo, lo divino y lo humano, el tiempo y le eternidad..., es la armonía vivida de todas las polaridades de la existencia. No es esto una definición, tenemos por educación de la filosofía griega la tendencia a definir, que no es sino delimitar, cortar, separar, sino una descripción del todo necesaria para que nos podamos entender. De lo contrario cada uno podría entender por Sabiduría una cosa distinta (conocimiento científico, reflexión, erudición... o el refranero). Si tenemos analizamos el significado de la palabra (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;sophía, sapiencia, veda-videre-visión, &lt;/span&gt;...), podremos comprobar que lo dicho es lo mantenido a través de toda la filosofía perenne. S. Buenaventura hace derivar la palabra de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;sapor &lt;/span&gt;(sabor) y de&lt;span style="font-style:italic;"&gt; sapere &lt;/span&gt;(saber), saber saboreando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Gaudens gaubebo in Vita, quia in corde hominis iucundam sibi Sapientia mansionem paravit.&lt;/span&gt; (Intensamente me alegraré en la Vida -viviendo-, porque la Sabiduría se ha preparado en el corazón del hombre una mansión llena de alegría). Esta frase resume significativamente lo que dicen los libros sapienciales de la tradición judía: Proverbios, Sabiduría, Eclesiastés -Qohelet-, Eclesiástico -Ben Sirá-..., contenidos en la Biblia cristiana. Lo que dicen las Upanishad, el Tao, el Vedanta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría es el arte de la vida, es experiencia vital. La modernidad y más aún nuestra vida moderna (que tiene muchas cosas buenas), seducida por el imperio de lo científico en sentido estricto, o sea, seducida por lo exclusivamente sensible, ha encerrado a la Sabiduría en un asilo. O peor, la destruye en la cultura de masas llamándola conocer, llamándola ciencia. Los “especialistas”, teólogos, sacerdotes, brahmanes, filósofos, doctores... han pretendido a lo largo de la historia apropiársela, arrebatarla a la gente del pueblo y han pretendido de ella hacer un conocimiento para “iniciados”, pese a que Sócrates, Buddha, Lao-tze, Jesús de Nazaret... y tantos místicos excepcionales habidos en la historia la han puesto a disposición de todos los hombres. (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Me opongo con todas mis fuerzas, como he reiterado constantemente, al dualismo que supone decir hombre-mujer, en el “ser humano” no hay dualismo, sólo hay polaridad, y la palabra hombre – derivada de “humus”lo nacido de la tierra- lo significa todo sin caer en tal dualismo y afirmando a su vez la polaridad. Hombre no es sinónimo de varón)&lt;/span&gt;. El sabio no es un iniciado, su autoridad tiene una fuente distinta: su experiencia de la vida. Nunca unos ritos iniciáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría se presenta en aquella tríada misteriosa que constituye la plenitud de la vida humana de la que nos habla el budismo: la actitud fundamental, la verdadera visión y la acción correcta. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La Sabiduría nos hace felices, nos da la alegría, es la sede de la libertad. Hay sufrimiento en el mundo y nos afecta, nos duele, pero no estamos abrumados por el sufrimiento, por eso el bodhisattva no permanece en el Nirvana alcanzado, sino que vuelve a la tierra para ayudar a que todo y todos lo alcancen. No se puede explicar racionalmente de qué manera pueden convivir alegría y sufrimiento, pero en el verdadero sabio conviven. El Misterio, más allá de la razón (no más acá como es la esquizofrenia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El mundo de la Sabiduría tiene su lugar en la mística, trasciende los sentidos y la razón, supera la inteligibilidad, por eso es la riqueza del pueblo sencillo, está en el transfondo de muchos refranes que son oximorónicos, en las entrañas de muchos relatos populares, de las parábolas... Muchos de los doctores y sabios de la Ley no entrarán en el Reino de los Cielos, pero sí lo harán las prostitutas, los pecadores, los incircuncisos, los samaritanos... (Mt 11, 25 y passim). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Está más en la palabra hablada que en la escrita. Nos hemos acostumbrados a leer u oír palabras, nos hemos desacostumbrado bastante a comer palabras y hemos olvidado del todo que las palabras se hagan carne de  nuestra carne. La palabra es vida más que otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Parece que el ideal de la Sabiduría es una constante humana, todos los hombres de todas las épocas han aspirado a ella. Quizás lo que sucede hoy con el olvido intencionado de la misma, con ese desprecio que la cultura dominante siente hacia ella, sea algo ocasional en la historia. Esta Sabiduría se encuentra desplazada de su centro. En nuestros días impera la tecnocracia y la cosmovisión científica. El estilo de vida actual nos complica la existencia. Nuestra gran preocupación es casi exclusivamente económica, en buena medida efecto de una modernidad mal entendida, muy castrada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría exige la intuición, la habilidad, la inteligencia, pero las supera y llega a otro nivel de la realidad. La Sabiduría es a la vez &lt;span style="font-style:italic;"&gt;technê &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;epistêmê&lt;/span&gt;, gusto y saber, afectiva, sensitiva y cognitiva, científica. Es hacer y saber, teoría y práctica... esto es: la relación mística -no prerracional, sino transracional-, filial, de comunión de Vida,  con la fuente de todo ser. Heráclito dijo que&lt;span style="font-style:italic;"&gt; sôphronein&lt;/span&gt;, pensar juiciosamente, era la virtud más grande y que&lt;span style="font-style:italic;"&gt; sophía &lt;/span&gt;es decir la verdad y actuar en comunión con la naturaleza. Sólo es sabia la intuición de reconocer que todo guía a través de todo, algo que ya dice el Tao y el budismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría se identifica con una determinada experiencia de totalidad, que configura nuestra vida. No es el homo universalis del Renacimiento. Es el Testigo que sabe lo "&lt;span style="font-style:italic;"&gt;que es&lt;/span&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Explicando un poco lo contrario de Sabiduría, la “no-Sabiduría”, quizás se pueda ilustrar mejor qué sea Sabiduría. Lo contrario no es la ignorancia, ni la torpeza, ni la nesciencia, sino la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;polymathia&lt;/span&gt;, el saber de todo. La verdadera Sabiduría no se puede encontrar allá donde el conocimiento necesita dividirse y repartirse a fin de saber algo sobre el mundo. Va contra la atomización del saber. (No pretendo atacar el conocimiento analítico, es una gran logro de la razón y su obra muy útil, pero no es la Sabiduría, que por su parte no es nada útil, no tiene finalidad alguna fuera de sí misma).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; ¡Y un método así se nos ha convertido en una necesidad tan seria que consideramos este camino analítico como natural para adquirir sabiduría (con minúscula)! Decimos investigación, pero, si nos quedamos solamente en eso, queremos decir ataque a la naturaleza. Se ha perdido la actitud integradora, porque la persona ha quedado reducida a la razón, la razón a entendimiento, y éste a la capacidad de clasificar y formular leyes sobre el comportamiento de las cosas. Y olvidamos la totalidad, la identidad, el atman, el Espíritu que en el hombre se manifiesta y es en todo. La Naturaleza es un Todo y la conciencia de esta Realidad una no nos ha de abandonar nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La sencillez de la Sabiduría no es reduccionismo (simplificación artificial), sino el descubrimiento de que toco toda la realidad, sin olvidarme de mí mismo. La Sabiduría nos acerca a nosotros mismos, es armonía personal con la realidad -Tao-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría es una actitud que surge de la experiencia y por lo mismo presupone tanto la intuición como la acción. La “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Docta ignorancia&lt;/span&gt;”, el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;apofatismo &lt;/span&gt;dionisiano (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;unitur ei -Deo- sicut omnino ignoto&lt;/span&gt;), es una gran línea de Sabiduría a la que en momentos se adhiere el mismo Aquinate: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Illud est ultimum cognitionis humanae de Deo quod sciat se Deum nescire in quantum cognoscit illud quod Deus est&lt;/span&gt;. Es una realización que se parece al no conocer=saber, pues sólo es conocido=sabido lo que se ama. La Sabiduría y la verdad van unidas, la verdad conduce a la Sabiduría, pero no lo hace ni ella sola ni automáticamente. Es el Amor, no el mero sentimiento, quien engendra la Sabiduría a partir de la Verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Existe un anhelo humano de Sabiduría, una aspiración a la iluminación, la resurrección, la salvación, el satori... es una constante humana. No lo podemos ignorar, ni tirar por la borda, como se pretende en nuestros días a veces. Mas para llegar a ella hay que transcender el intelecto. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Tan sólo son sabios aquellos que son tan no sabedores que ni siquiera saben que no saben”, &lt;/span&gt;dice Raimon. La Sabiduría no es elitista, es el anhelo de todo ser: la Plenitud. Por todo lo dicho, hemos de caer en la cuenta de que la Sabiduría nos deja sin nada a que agarrarnos. Es pura gracia. Don. Gratuidad. No podemos merecerla, podemos recibirla en nuestra casa preparada en alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Un hogar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hogar. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ôikos&lt;/span&gt; no significa lo que casa hoy día. No se trata de construir una casa, una propiedad privada en la que cobijarme. El hombre hoy se encuentra desarraigado, porque la imagen científica del mundo ha perdido la dimensión humana. En este mundo científico el hombre no se encuentra en casa. Por ello no se entiende que la casa sea el espacio vital de “todos” los hombres, por ello hay tantos sin hogar. La codicia, la división, las fronteras...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La primera dimensión de hogar la tiene la tierra, un hogar para todos, incluso para los sin-techo. La Sabiduría es multiforme, nunca dogmática, monocolor... puede entrar en cualquier hogar que es un campamento con muchos espacios abiertos bajo el cielo. El hombre es el habitante de un mundo habitado y habitable. Es imposible vivir en el mundo como un hogar si los hombres son sólo átomos aislados en un universo cuantitativo. El hombre está ligado a las estrellas, a la Tierra, a los hombres. El primer hogar de la Sabiduría es la Madre Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La exigencia, casi inconsciente de nuestra cultura de abandonar la tierra (viajes espaciales...) no es propiamente una fuga mundi, sino una huida del hombre de sí mismo.  ¿No estaremos haciendo una tierra inhabitable por el rechazo de la Sabiduría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Hay que construir una casa y habitarla, para que sea hogar (el habitar es un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;politeuma&lt;/span&gt;, un convivir). Una casa abierta y accesible. La Sabiduría no es elitista, es para todos. No es esotérica, iniciática, sino Misterio auténtico para quienes quieran ver y oír (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;qui habeat aures audiendi, audiat&lt;/span&gt;). No es un castillo, ni una cueva, sino una casa donde podamos ser nosotros mismos, y tener una relación humana con las cosas. No hemos de ocultar ni defender esta Sabiduría. Ella se ofrece, es oferta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sabiduría nos dicen a veces los textos tiene un doble hogar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Por una parte, el corazón como símbolo de la totalidad de la persona humana.&lt;br /&gt;El corazón es al mismo tiempo intelectual, espiritual y corporal, sigue el ritmo de la naturaleza y está en simbiosis con otros corazones.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;        Por otra, la tierra entera.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Las tradiciones china, india y cristiana hablan de una relación entre el corazón del mundo y el humano. En la tradición semítica el corazón (leb) guarda relación con el alma (ruaj). El sabio es estable, recto, neutral. La Sabiduría no es ninguna especialización. La Sabiduría sin hogar -sin el corazón: el hombre- no es nada, una mera abstracción. Habitar es su manera de ser. Es el huésped. Hay que acoger a la Sabiduría como una madre concibe al niño. Cada concepción necesita unas entrañas. Preparar un lugar para la Sabiduría equivale a enraizarse en el corazón de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Preparar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un hogar no se encuentra hecho, es cosa de la cultura. Un hogar vacío no es un hogar, es necesario habitarlo. Una Sabiduría puramente teórica, no es Sabiduría.  Y no entra en un hogar deshabitado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Preparar el hogar para la Sabiduría es algo muy parecido a un parto. No se puede buscar la Sabiduría, sólo prepararle un hogar. Toda búsqueda de la Sabiduría la mancharía. La búsqueda de la Sabiduría limitaría su libertad soberana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; O bien quiero ser señor de la Sabiduría y hacerla servir de sirvienta, o bien me dejo penetrar por ella, que me ilumine y habite. De ella es la iniciativa. La Sabiduría no es un objeto de la inteligencia, ni de la voluntad. Solamente puedo prepararle un hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Preparar es esperar. Y esperar no es proyectarse hacia el futuro, sino abrirse al Misterio, a la dimensión invisible y de profundidad de la Realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Preparar es estar a punto. Es la Sabiduría quien se prepara el hogar, no  nosotros. Nuestra misión es fiarnos de la realidad, de la Sabiduría, tener un corazón  puro. Para los iluminados los ríos vuelven a ser ríos, las montañas, montañas, las  estrellas, estrellas, la comida, comida, el dormir, dormir, el contemplar, contemplar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría es un don. Dejemos que ella sea. La tranquilidad quiere decir sencillamente ser, no estorbar al ser con violencia, pensamientos, actividades... se trata del temor reverente ante el ser, ante el ritmo del ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Preparar es esperar. Es estar disponible. La Sabiduría necesita libertad, no imposición. Su nombre es gracia, es don. La gracia no se puede repartir, pero se puede concebir gracias al amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero esto parece un círculo vicioso: si quiero construir un hogar para la Sabiduría, lo destruyo porque actúo, si no lo quiero construir, no surgirá...  Se trata de transformar este círculo vicioso en círculo vital, o sea, experiencia.  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Maestro, ¿dónde vives?&lt;/span&gt;” (Jn 1,38) Preguntaron los futuros discípulos. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Venid a verlo”&lt;/span&gt; (Jn 1,39) , respondió Jesús. Experiencia y praxis. Así se rompe el círculo y la Sabiduría habita en el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mas si no sabemos qué aspecto tiene la Sabiduría ¿cómo la podemos acoger? La hospitalidad sólo es tal cuando no diferencia. El huésped sea quien sea, es el mismo Cristo -el Misterio de Amor que es-. La hospitalidad auténtica es el espacio en el que la revelación es posible, dicen todas las tradiciones. Ciertamente hay un riesgo, de entrada no sabemos a quien acogemos. La Fe, la Vida son riesgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Preparar un hogar para la Sabiduría significa acoger en nuestro interior al extraño, al desconocido, al amenazador y hacerlo nacer, transformarlo. Hay que luchar, hay que realizar una acción &lt;span style="font-style:italic;"&gt;teándrica&lt;/span&gt;, como Jacob. Luchar con el ángel, con el Tú y darlo a luz. El yo y el tú, una polaridad genuina en la que toda realidad se hace, no dos caracteres opuestos e independientes. Al abrazar al tú yo concibo, y me siento lleno de esa Sabiduría que he de parir. Así con la experiencia de la hospitalidad transformadora creo el círculo vital y rompo el círculo vicioso. Ahora bien no se puede dar a luz sólo por la fuerza de la voluntad, es necesario el amor.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La aspiración a la Sabiduría, que es espontánea: surge del ser, no así el deseo,  siempre es humilde y está abierta. Siempre hay riesgo. Pero por la experiencia interna se nos da a conocer la verdadera Sabiduría y su nombre es: paz, libertad, alegría. “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Por sus frutos los conoceréis&lt;/span&gt;” (Mt 7,16.20) “El sabio utiliza su ojo interior, su oído interior, para penetrar las cosas y no necesita el intelecto”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Preparar un hogar para la Sabiduría: Se trata de una actitud fundamental, que hoy es más necesaria que nunca. En sentido negativo quiere decir que no hemos de perder el tiempo con todas las cosas posibles, aunque sea importantes y agradables, cosas que no son Sabiduría, ni son portadoras de ninguna salvación, ni nos traen ninguna verdadera alegría. En sentido positivo se trata de la experiencia alegre de la vida en el Amor y en el Silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Preparar un hogar a la Sabiduría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-7795999165933236894?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/7795999165933236894/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=7795999165933236894' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7795999165933236894'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7795999165933236894'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2012/01/preparar-un-hogar-la-sabiduria.html' title='PREPARAR UN HOGAR A LA SABIDURÍA'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-3072460884417065243</id><published>2011-12-19T10:00:00.000-08:00</published><updated>2011-12-19T10:09:33.696-08:00</updated><title type='text'>DE MIS ENCUENTROS LOS LUNES</title><content type='html'>Ya he comentado, en otra ocasión al  menos, que los lunes por la mañana nos reunimos un grupo de amigas y amigos (más mujeres que varones) en el que yo desempeño la función de profesor de lengua española. Intentamos hablar mucho de la vida que vivimos y analizar un poco lo que decimos y cómo lo decimos. Estas  fiestas de Navidad, las hemos celebrado lógicamente con un poco de anticipación porque en estos días no nos reuniremos. Hemos celebrado una comida todos juntos, en la que ha participado mi esposa y que ha sido muy agradable, unos regalos divertidos... y unos versos elaborados y escritos por una de las señoras del grupo: Pepi López, una mujer naturalmente dotada para rimar y poner en palabras las emociones. A todos nos ha gustado su poema por su calidez, su ternura y por todo lo que demuestra de quien lo escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Silvia es sabiduría y Daniela la bondad,&lt;br /&gt;Nati es la alegría y Ana fidelidad,&lt;br /&gt;Rafael es cosa seria, ¡de gracia tan locuaz! &lt;br /&gt;Isidoro: la obediencia aprendiendo sin parar,&lt;br /&gt;Lucía tan generosa, siempre dispuesta a dar más,&lt;br /&gt;Antonia es discreción, ejemplo de saber estar.&lt;br /&gt;Ana sabe dar cariño a raudales, por igual.&lt;br /&gt;Gemma es todo amor&lt;br /&gt;con su esfuerzo y su tesón.&lt;br /&gt;Y José Antonio ¿qué es? Todo eso y mucho más,&lt;br /&gt;José Antonio es el PILAR&lt;br /&gt;para apoyarnos todos y querernos  mucho más.&lt;br /&gt;¿De mí qué queréis que diga? De mí yo no digo ná,&lt;br /&gt;prefiero que me queráis cada día un poquito más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os quiero, Pepi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FELIZ NAVIDAD&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-3072460884417065243?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/3072460884417065243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=3072460884417065243' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/3072460884417065243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/3072460884417065243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/12/de-mis-encuentros-los-lunes.html' title='DE MIS ENCUENTROS LOS LUNES'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-6611279015322401812</id><published>2011-12-16T00:48:00.000-08:00</published><updated>2011-12-17T03:12:17.675-08:00</updated><title type='text'>ALGO SOBRE LA COMPASIÓN Y LA SABIDURÍA</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;REFLEXIONES SOBRE LA COMPASIÓN REAL O AUTÉNTICA Y SOBRE LA SABIDURÍA QUE SIENDO EL AMOR LO ENGENDRA&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;                    (Jesús de Nazaret y el Vedanta Advaita) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El movimiento del 15-M, señal fecunda de la vida que hay en la sociedad,  pese a las limitaciones y fallos del mismo, cosa propia de todo lo humano, ha vuelto a poner en primera línea de la conciencia colectiva algo que en Occidente ha olvidado, o casi, la mayoría: cada día hay mucho sufrimiento injusto (¿Hay algún sufrimiento justo? Se ha de pensar en ello) que padecen miles de millones de personas. ¿Qué hacer al respecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me importa mucho la situación del mundo, la situación de la humanidad, los tremendos problemas económicos de la zona capitalista -la tan cacareada crisis producto de la avaricia humana y de la falta de amor-. Me importa muchísimo más la hambruna que padece una gran parte de los pueblos de la tierra a causa de esa misma avaricia de los hombres y del odio entre ellos, las guerras incalificables, la fabricación sistemática de armas, la explosión demográfica incontrolada -el sexo en el ser humano no es mero instrumento de reproducción, es mucho más-, el terrible deterioro medioambiental producto de la ambición del hombre “civilizado”, el poder destructivo que está en manos de unos pocos -y algunos de ellos nada sensatos-, la violencia de todo tipo, la corrupción que campa a sus anchas y nos corroe, la hipocresía y la mentira que hacen gala de carta de ciudadanía, o peor, sobre las que estamos edificando la sociedad, las instituciones religiosas, políticas, deportivas... Una visión realmente aterradora, catastrófica, apocalíptica, mas por desgracia objetiva, ésta del mundo actual y, pese a ello, sigo confiando en el Espíritu, en el Hombre, en el Cristo que somos todos -hasta el dogma católico habla del Cuerpo Místico-, aunque lo ignoremos o lo neguemos. Ante todo esto no puedo permanecer indiferente y busco tomar una actitud fundada en la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sabiduría.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis dos principales fuentes de inspiración (in-spiritu: meter dentro al Espíritu, dejarse inundar por él) son una: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Sabiduría&lt;/span&gt;, que encuentro fundamentalmente en los Evangelios que me regalan a “el Cristo” en los años que pasó como Jesús en la tierra, y en el Vedanta Advaita- el final de los Vedas-, sabiduría -no mera doctrina- milenaria de la no-dualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El Cristo:&lt;/span&gt; Misterio de Amor que se nos manifestó de forma especial, no única, durante unos años en aquel individuo histórico llamado Jesús. La visión que tenía Jesús en el tiempo, el Cristo fuera del mismo, ha llegado a nosotros muy lastrada y deformada. Se ha hecho uso y abuso de su nombre para justificarlo todo, incluidos los crímenes más nefandos. Dice Nolan que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“a Jesús se le ha honrado y se le ha dado culto más frecuentemente por lo que no significaba que por lo que realmente significaba”&lt;/span&gt; (¿Quién es ese hombre? Introducción). Y las instituciones que se autodenominan cristianas apelan a su nombre para justificar aquellas cosas a las que él más se opuso, por ejemplo: la iglesia como institución de poder, el sacerdocio institucional, que trata de fundamentar la institución en 1 Cor -haced esto en memoria mía- y en la Carta a los Hebreos, una moral legalista que cuenta poco con el hombre y basada en una antropología simplona, una colección de dogmas que son muestra de la falta de verdadera Fe, un afán de poder -que es lo único que importa a la iglesia en palabras del mismo Congar- en clara oposición a aquel que murió crucificado... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El cristianismo, no sólo el catolicismo, no puede arrogarse la posesión exclusiva de Jesús, el Cristo. El Misterio es de toda la humanidad, y no ha de ser visto necesariamente como Jesús. &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;No debemos seguir hablando sobre él&lt;/span&gt;, pues diremos necesariamente lo que &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;nosotros pensamos que es él&lt;/span&gt;. Oigamos lo que él dice. &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Pensemos” al Jesús que fue (es) antes de que lo pensaran los cristianos: sus seguidores.&lt;/span&gt; ¿Cómo era ese Jesús, a quien conocieron los apóstoles, antes de que lo interpretaran? ¿Qué es lo que Jesús esperaba conseguir para la gente con la que vivió? ¿Y qué gente era aquella?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Para ello, situémoslo en su ambiente socio-político-cultural y en su tiempo. Por cierto un tiempo social muy similar al que vivimos hoy. Un momento de una crisis existencial muy profunda. Como la de nuestros días en  la que la humanidad no sabe a dónde va, ni siquiera a dónde dirigir sus pasos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando nació Jesús hacía unas docenas de años que los romanos habían colonizado Palestina. Al frente pusieron gobernantes nativos -Herodes, Arquelao, Antipas...-, al final tuvieron que deponer a Arquelao y pusieron un romano de procurador. Es ésta la época en que vivió Jesús -en la fe religiosa cristiana: la plenitud de  los tiempos-. La opresión romana dio pie a una rebelión de los judíos escarmentada con sangre, pero no anulada. Los rebeldes fueron llamados &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Zelotes&lt;/span&gt;. La sociedad estaba compuesta, como casi todas las sociedades en la historia, por grupos organizados, movimientos, clases sociales y masa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Los grupos organizados  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los Zelotes: &lt;/span&gt;éstos se apoyaban en su interpretación literal de las Escrituras: no acataban más rey que Yahveh, Israel era la nación escogida como pueblo de Yahveh y a él sólo pertenecían. Aceptar el dominio de los romanos habría sido una traición herética. Los zelotes eran fieles judíos, celosos -zelotai: los llenos de celo- de la ley y convencidos de que la tenían que defender con la violencia. Ya sabemos que muchos pensaron que Jesús sería un buen cabecilla para ellos. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“El celo de tu casa me devora”&lt;/span&gt; Salmo puesto en el corazón de Jesús por el IV evangelio (Jn 2,17).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los Fariseos&lt;/span&gt;: tampoco éstos aceptaban la autoridad de Roma, al menos no prestaron fidelidad al César, pero no eran partidarios del uso de las armas contra los romanos -por puro sentido práctico, constituían una ínfima minoría contra ellos-. Dirigieron su atención a la reforma del mismo pueblo de Israel. Yahveh los había abandonado en manos de los romanos porque habían sido infieles con respecto a la ley y las costumbres del pueblo. Formaron verdaderos guetos, comunidades totalmente cerradas con una moral legalista, burguesa y basada en la recompensa y el castigo (¿nos suena?), Yahveh amaba a los cumplidores de la ley y los premiaba, a los que no lo eran los castigaba. La palabra Fariseo -perushim- significa: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Separados”&lt;/span&gt;. Ellos eran los santos, el verdadero resto de Israel del que habla Isaías. Sus interpretaciones de las Escrituras se impusieron entre los judíos. Creían que un futuro Mesías que les iba a librar de los romanos, en la resurrección...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los Esenios&lt;/span&gt;: el significado del nombre es discutido, puede ser que sea &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“santos”&lt;/span&gt;, eran los perfectos, ascetas y eremitas del desierto, célibes, separados de la sociedad. Su moral era aún más externa que la de los fariseos. Meticulosamente obsesionados con los ritos de purificación legales. Rechazaban a todo el que no fuera esenio, que no fuera hijo de la luz como se consideraban ellos. Sólo ellos formaban el resto de Israel. Convencidos como estaban de la  proximidad del fin del mundo practicaban una disciplina muy rigurosa. Eran totalmente apocalípticos. Muy parecidos a los zelotes en su amor por la violencia para defender sus valores, pero &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“aún no había llegado la hora”&lt;/span&gt; para ellos. Aguardaban el día del Señor. Eran fariseos extremistas y proclives a la violencia armada. Su existencia como secta comenzó en el siglo II a. C. después de los Macabeos, y acabaron muertos casi todos junto con los Zelotes en Masada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Muchos románticos y postrománticos religiosos, así como miembros de la Nueva Era tratan de mostrarnos a Jesús como un Esenio, hijo de la luz. Es cierto que muchas de las ideas de estos aparecen en las predicaciones del Nazareno en los evangelios, pero otras muchas están en oposición frontal a lo que esenios dicen: Jesús estuvo al lado de los marginados -contaminados para los esenios-, se opuso a todo tipo de violencia, consideró a la mujer en igualdad con el varón, no se sometía porque sí a las purificaciones legales (las espigas arrancadas en sábado, el hombre del brazo atrofiado, corazón quiero y no sacrificios...). Y claramente afirmó que la ley es para el hombre y no a la inversa, su moral no tiene nada de externa ni de legalista,...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los Saduceos&lt;/span&gt;: conservadores a ultranza. Rechazaban cualquier novedad en las creencias y los ritos -¿No recuerda el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Nihil innovetur nisi quod traditum est”&lt;/span&gt;?-. Nada de otra vida, nada de resurrección, eso eran esnobismos, todo se daba en esta vida. Por descontado que colaboraban con los romanos, "había que mantener la situación del statu quo". Enemigos acérrimos de Zelotes y Esenios. Formaban la aristocracia acaudalada. Entre ellos estaban los sumos sacerdotes y los ancianos, mas éstos no pertenecían a la casta de los sacerdotes. Era la clase alta dirigente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y junto a estos grupos religiosos que nutrían los pilares de la sociedad judía estaba la masa de los desheredados, los contaminados legalmente, las  mujeres sometidas a los varones y a la ley, el pueblo que se había de someter a todos los preceptos de la ley, hasta los más mínimos. Ley llena de formulismos, de gran olvido del hombre, cargada de externalidad, de prescripciones absurdas y alienantes... Aunque de vez en cuando se había alzado en el pasado la voz de un profeta, cuando nació Jesús hacía ya siglos que no se había alzado ninguna voz profética. Y los judíos se dormían en la letra de las Escrituras &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En esta época de Jesús abundó la literatura, derivada de los &lt;span style="font-style:italic;"&gt;asideos&lt;/span&gt; -hasidim- quienes mantenían la fidelidad a las Escrituras frente a las ideas helenistas, llamada &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“apocalíptica”&lt;/span&gt;. De ella participaron los Esenios y textos de los sinópticos. Preconizaba sobre el final de los tiempos con la pretensión de que Dios les había revelado a ellos los acontecimientos por venir. El estar sometido a los romanos fue un detonante para esta literatura ya contenida en germen entre los hasidim. Israel, un pueblo muy soberbio, buscaba una interpretación al hecho de la dominación de Roma y esperaba el final de la misma que vendría de manos del Mesías. Algunas de sus visiones hicieron mella entre los judíos sin excepción, incluidos Juan el Bautista y Jesús. Dice Schillebeeckx en su magna obra Jesús, historia de un viviente:&lt;span style="font-style:italic;"&gt; “no se puede negar históricamente que tanto la comunidad Q como Mateo y Lucas interpretaron la actividad de Juan Bautista y de Jesús -y de la propia comunidad cristiana- a la luz de los movimientos asideos (los hasidim o piadosos) de metánoia, penitencia y conversión ya existentes en el judaísmo”.&lt;/span&gt; Estos movimientos eran marcadamente escatológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Junto a estos grupos que podríamos llamar especializados, con un cierto nivel cultural, con unos objetivos o poder, convivía la masa popular compuesta por los  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"pobres y los oprimidos"&lt;/span&gt;, como anteriormente se ha dicho. Éstos formaban el verdadero pueblo de Israel, ellos hacían -no escribían- la historia del pueblo. Los libros de historia apenas dicen nada de los verdaderos protagonistas de la misma, ni del sufrimiento que la constituye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Dentro de esta masa popular estaba&lt;/span&gt; &lt;br /&gt; El conjunto de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“los pobres de la casa de Israel”&lt;/span&gt; formado por los económicamente pobres y por los oprimidos. Pobres eran los mendigos que tenían que recurrir a lo que los otros les dieran para poder subsistir, pues por sí mismo no podían encontrar un trabajo a causa de su estrato social: los legalmente contaminados, los enfermos, los nacidos con un defecto físico -ciegos, cojos, mancos, mudos...-. Hay que tener en cuenta que no existían hospitales, seguridad social, beneficencia. También estaban entre los pobres las viudas y niños y cuantos no tenían quien se ocupara de ellos. Además habría que contabilizar igualmente entre los pobres a los campesinos que apenas trabajaban por falta de faena, a los esclavos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A la falta de medios de subsistencia que padecían hay que añadir la vergüenza que sufrían. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Y mendigar me da vergüenza”&lt;/span&gt; (Lc 16,3). Entre nosotros el oprobio es importante pero en el mundo de Israel lo era más aún: El pobre estaba en el nivel más bajo de la sociedad, y esto en una teocracia supone una marginación muy importante, tanto que es una marginación total. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Otra clase social perfectamente delimitada era la de “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;los pecadores&lt;/span&gt;” (que tantas veces fueron antepuestos por Jesús en su vida y en sus palabras a los fariseos). Los primeros eran los que tenían una  profesión impura: prostitutas y publicanos (recaudadores de impuestos). Excluidos totalmente de la sociedad, estigmatizados. También los que no pagaban a los sacerdotes el diezmo, los que descuidaban la pureza ritual... los carentes de formación que no podían conocer la Escrituras (conocerlas era estar formado) por lo que no podían ser morales sino impuros. Había una plebe que no entendía la ley (Jn 7,49), que estaba maldita. Por otra parte ser pecador era cuestión de nacimiento o de ¡voluntad de Dios!, pues para el pecador no había salida salvo la purificación ritual y la expiación, pero estas costaban dinero y el dinero conseguido con el pecado no podía servir para pagar la purificación... No había solución para el pecador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En este mundo de marginación ocupaban un lugar prominente, de mayor marginación si cabe, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;los enfermos y “los poseídos por espíritus inmundos”&lt;/span&gt;. Eran la personificación del mal. Si alguien sufría, decían, es porque había pecado, había faltado a la ley, él o sus antepasados. En cuanto a los casos considerados de posesión diabólica estaban en el nivel ínfimo. Lo que en nuestra mentalidad sabemos que son problemas de tipo psíquico, los judíos con su visión teocrática y pobrísima los veían como casos de posesión. En función de cómo actuara una persona se consideraba si estaba, o no, poseída por un espíritu: si su actuación era normal, no había posesión, si era anormal buena, estaba poseída por un espíritu bueno, si mala, por un espíritu malo o demonio. Cientos de males físicos – sordera, ceguera, cojera...- y psicosomáticos -parálisis, epilepsia...- eran considerados como obra de malos espíritus. Todo un mundo de ignorancia, superstición, legalismo, esclavitud, pobreza...y opresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; También había una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“clase media”&lt;/span&gt; formada por profesionales, artesanos (faber), pescadores, mercaderes... y de ésta procedía Jesús.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En medio de esta sociedad convulsa, cerrada sobre sí misma y sobre su pasado, que no daba respuesta al hombre. Falta de amor y cargada de legalidad. Una sociedad que no encontraba sentido a su propia existencia, aparecieron varones -la mujer no contaba para nada- que no se alinearon con nadie, con ningún grupo y proclamaron con sus vidas y sus palabras un sentido, un camino, una metánoia: un cambio de dirección. Apareció Juan Bautista, el profeta, un profeta apocalíptico, que anunciaba la destrucción (Mt 3, 7-12 y par), no la predecía -la profecía no es una predicción, sino una advertencia-. Simplemente advertía que el final de aquel camino por el que se deslizaba Israel sería la destrucción del mismo Israel y que por lo tanto había que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“enderezar las veredas”&lt;/span&gt; (Lc 3, 4). Que Yahveh estaba indignado con su pueblo y pensaba castigarlo, pues ya &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“tenía el bieldo en la mano para aventar la paja”&lt;/span&gt; (Mt 3, 12 y par). Como solución predicaba el arrepentimiento de los pecados y el cambio de conducta, simbolizados en el bautismo. En qué consistía este cambio de conducta queda bien reflejado en Lucas 3, 7-20: Una moral social ya predicada en los profetas. Su palabra  de amenaza y de perdón iba dirigida a todo israelita sin excepción, a todo el pueblo, no a los iniciados o elegidos en exclusiva como hacían los esenios, algo que lo hacía distinto a cuanto le rodeaba y mucho más a la visión oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jesús no se alió con  ninguno de los movimientos que pululaban por Israel, pero sí que se sintió impresionado por Juan Bautista. Sencillamente se acercó al Jordán &lt;span style="font-style:italic;"&gt;para ser bautizado por Juan&lt;/span&gt; (Mt 3, 13). Si examinamos con tranquilidad los textos de los evangelios, podremos comprender fácilmente que Jesús si situó en la línea de lo predicado por Juan. Jesús sufría por la situación de su pueblo (Lc 19, 41), le  preocupaba la dominación romana sobre Israel, le preocupaba muchísimo las injusticias que sufrían los marginados, los pobres y pecadores. Él también habló en varias ocasiones influido por su visión apocalíptica, -no predijo el futuro, no hay escriturista hoy que lo admita,  sino que advirtió con vaguedades e incluso errores (Mt 24, 34). Ya los cristianos de las primeras generaciones estaban preocupados por lo que tardaba en llegar la parusía (2Pe, es el tema de la carta). No se cumplía lo que los evangelistas escribieron que había dicho Jesús. - diciendo que los romanos destruirían Jerusalén, y lo hizo con muchos más detalles que Juan (Lc 19, 43-44. 21 20-23 y par), pero en sus palabras siempre estuvo la advertencia de que todo esto sucedería &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“si no os enmendáis”&lt;/span&gt; (Lc 13, 3) o &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“porque no reconociste la oportunidad que Yahveh te daba”&lt;/span&gt; (Lc 19,44). Ya sabemos que en varias ocasiones los evangelios nos dicen que Jesús lloró sobre Jerusalén (Lc 19,41 y par) y veía tan inminente la destrucción de la ciudad santa que aconsejaba a la gente que huyera a la sierra, que se marchara de la ciudad &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"¡Ay de las que estén embarazadas y amamantando en aquellos días!..." &lt;/span&gt;(Lc 21, 21...).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jesús sintió &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Compasión, que es Amor&lt;/span&gt;, por su pueblo y para librarlo de la injusticia que padecía lo llamó a una &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Fe que es Metánoia&lt;/span&gt;. Y sencillamente, pasó haciendo el bien. No organizó ningún partido político, ninguna estructura ni jerarquía de poder (dominio) entre los hombres, ninguna iglesia (otra cosa es lo que hicieron algunas comunidades cristianas posteriores, no todas), sino que vivió el Reino y lo predicó.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hoy existen muchas personas que viven y siguen predicando el Reino desde situaciones y posturas muy plurales, no tengo más que levantar la vista de este escrito y mirar a mis antiguos y mis actuales compañeros que están realizando una verdadera compasión -en el sentido que explicaré- entre nuestros hermanos, por eso sigo teniendo mucha esperanza en el Hombre, esperanza no tanto en lo que pueda suceder en el mañana, sino en lo que se está viviendo y haciendo hoy, aunque no salte a la vista. ¿Acaso sólo el mal es motivo de noticia en los medios de comunicación? Ya lo sabemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jesús tuvo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;compasión&lt;/span&gt; de sus hermanos, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;los amó (se vivió uno con ellos)&lt;/span&gt; y por eso los llamó a la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;conversión (cum-versus = la interiorización)&lt;/span&gt;, a la metánoia, a la Fe. Veo en esta actitud del Nazareno la misma línea de espiritualidad de la que hablan los Vedas y el Vedanta – y todas las corrientes de Sabiduría del mundo: desde el Tao hasta Vicente Ferrer-. Los evangelios nos hablan de esta actitud de compasión de Jesús (Mt 9,36. 14,14. Mc 6,34. Lc 7,13). Y lo mismo de la exigencia de la FE: el conocimiento que lleva a la conversión, al cambio de sentido en la vida (Mt 9,8. Lc 7,48...y passim).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nuestra visión de lo que es tanto la compasión como la fe es totalmente deudora de la doctrina cristiano-católica sobre las mismas. Y la doctrina cristiano-católica les ha dado un barniz de superficialidad tan fuerte que han perdido todo significado de profundidad. Profundidad que claramente tiene la actitud de Jesús con los pobres de la casa de Israel. Lo malo de la doctrina es que no hace sino interpretar la vida intelectualizándola, haciendo que deje de ser vida y se convierta en objeto conceptual, en escayola que impide el movimiento. Jesús no nos enseña ningún dogma, ninguna doctrina -la doctrina mata la verdad, dice Krishnamurti- sino que viene a recordarnos: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Misericordia quiero”&lt;/span&gt; y a afirmar a los que se curan &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“es tu fe la que te salva”&lt;/span&gt;. Misericordia: Compasión: Amor. Fe: Sabiduría: Conocimiento que salva. Nunca nos pidió a sus hermanos: “Creed que Dios es Uno y Trino”, “Creed que yo soy Dios como lo es Yahveh” sino que nos encomendó: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Amaos unos a otros”&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La espiritualidad oriental (Los Vedas, el Vedanta advaita, el Zen...) &lt;span style="font-style:italic;"&gt;es experiencia espiritual&lt;/span&gt;, no es ninguna doctrina, aunque tiene alguna -una doctrina mínima es necesaria, algo similar, por ejemplo, (no idéntico) a lo que sucede con los billetes y monedas, son necesarios para comprar comida pero no son comida, y al comprarla nos desprendemos de ellos. ¿Nos alimentaríamos de billetes? La doctrina no es la Verdad- y por eso a las fuentes de esa espiritualidad me voy a referir para poder ver con algo de claridad qué es la Compasión y qué es la Fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El camino descendente y el camino ascendente.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;        La enseñanza de la teología católica ortodoxa nos habla de un Dios, Padre, creador omnipotente que se acerca a la tierra y a la humanidad en la plenitud de los tiempos en la “naturaleza humana” -no la persona- de Jesús de Nazaret, quien fue crucificado para redimirnos de los pecados, y, resucitado subió a la diestra del Padre. Una vez allá envió al Espíritu. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Esta base dogmática del cristianismo hace exclamar a Agustín de Hipona: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Dios se ha hecho hombre para que el hombre se haga Dios”&lt;/span&gt;. Algo parecido y muy distinto a la vez es lo que propone la visión del Vedanta Advaita, visión que no es más que un intento de poner al alcance de todos la profunda experiencia (el conocimiento inmediato y por lo mismo evidente, no el conocimiento demostrado, ni el explicado) espiritual vivida a lo largo de siglos. Y la expone, claro está, en forma de mito. Este mito es solamente la forma de ilustrar &lt;span style="font-style:italic;"&gt;lo que es&lt;/span&gt;: cómo parece que el Universo juegue al escondite. Si nos quedamos en la letra no podremos entender nada, exactamente lo mismo que con todos los mitos que han servido y sirven como medios de trasmisión de lo que no puede ser trasmitido por la palabras.&lt;br /&gt;Lo que nos transmite esta visión es que el Insondable, el Absoluto se multiplicó permaneciendo Uno para que los múltiples desandaran el camino de la multiplicidad y tomasen conciencia de que en verdad no son múltiples, sino Uno (Uno no en cuanto opuesto a muchos). La multiplicidad es apariencia. La realidad es el Uno-sin segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esta visión que nos puede sonar a infantilismo o simplemente sonar a nada, responde, sin embargo, a una visión mantenida a lo largo de toda la historia del pensamiento y más aún de la mística. Esta dimensión espiritual conlleva una visión holoárquica.&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“El hecho es,&lt;/span&gt; nos dice Wilber&lt;span style="font-style:italic;"&gt;, que el sustrato cultural de la mayor parte de la historia de la humanidad contiene algún tipo de Holoarquía”&lt;/span&gt;. Es cierto que esta visión holoárquica murió en Occidente cuando la Modernidad se empeñó, y lo consiguió, en que no se aceptara más conocimiento que el empírico estrecho y monológuico. El conocimiento de las ciencias estrictas. Hoy impera en nuestra universidades esta concepción, no digamos en las pocas difusiones que de lo científico hacen los medios televisivos. Con ello hemos conseguido, en general, un mundo sin profundidad, sin calidad, sin esperanza, apegado al dinero, dependiente de los mercados bursátiles, indiferente al sufrimiento de los demás... sin interioridad. Pero hay muchos grandes pensadores que vuelven hacia la profundidad, hacia lo holoarquía, hacia el valor de lo interior...Y el hombre sigue preguntándose a sí mismo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esta Holoarquía que ya se planteó en el Tao, en las Upanishads, en Platón, en los Evangelios (el amor y el hombre por encima de la ley), la presentó de forma estructurada ya Plotino, uno de los místicos menos conocidos en el cristianismo hoy y de enorme influencia en Agustín, el neoplatónico más ilustre de la teología cristiana, en las Enéadas (que sabemos escribió su alumno Porfirio), una Holoarquía que va desde la Materia y las funciones vegetativas hasta el Uno Absoluto, pasando por las sensaciones, percepciones, emociones, conceptos... alma, nous, Uno Absoluto. Toda Holoarquía, o lo que es lo mismo, organización de la realidad que conlleva una arjé (la aceptemos como sagrada o no), supone necesariamente dos direcciones en la misma: de la Materia hasta el Absoluto y del Absoluto hasta la Materia, lo que diríamos en terminología católica: de la creación hasta Dios pasando por el hombre, y a la inversa. El  camino de la Materia al Absoluto es el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;camino ascendente&lt;/span&gt;, y el del Absoluto hasta la Materia es el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;descendente&lt;/span&gt;, en otras palabras: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;transcendencia e inmanencia. La transcendencia es Sabiduría y la inmanencia Compasión.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La historia de la humanidad está llena de movimientos que se han alineados a un lado u otro de estas dos direcciones. Los ha habido &lt;span style="font-style:italic;"&gt;intramundanos&lt;/span&gt;, negando cualquier otro aspecto de la existencia: tenemos ejemplos a raudales al alcance de nuestras manos, Freud, Marx, cientifismo, partidos políticos... sociedad del consumo. Hay instituciones religiosas que realmente carecen de un sentido de la transcendencia por mucho que en sus palabras (vacías las más de la veces: “por sus obras los conoceréis”) se la nombre, solamente parece importarles de hecho el poder como dominio. Y movimientos totalmente &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ultramundanos&lt;/span&gt;, evasivos de esta realidad relativa en la que estamos y que somos en nuestra propia dimensión como personas individuales, como egos, evasivos de esta sociedad que igualmente somos, aunque no sea  permanente, ni tampoco sea el sustrato del Ser. Es un reduccionismo muy sutil en el que es muy fácil caer.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El &lt;span style="font-style:italic;"&gt;camino descendente&lt;/span&gt; nos lleva al Amor del que nos habla Jesús, del amor que fue él, o lo que es lo mismo, a la Compasión en la que insiste el Vedanta (de hecho en esta visión es la Compasión la que impulsa al Bodhisattva permanecer en reencarnaciones continuas hasta que todo llegue a la iluminación). Compasión que nosotros hemos descafeinado y la hemos llamado compromiso intentando despojarla hasta de su piel. Compasión, del griego sym-pathô significa literalmente tener la misma experiencia (la misma, no similar), tener una experiencia común -una sola experiencia-, o sea la misma  vida, pues la vida la vemos como el conjunto de todas las experiencias. Y esas experiencias no podrán nunca ser las mismas, si no se da una sola vida en todos, lo que es obra del Amor: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“es Cristo quien vive en mí”&lt;/span&gt;. El Amor, la Compasión no es simplemente ponerse en el lugar del otro, sino ser un nosotros, mejor, ser YO. Llamar compromiso (prometer, dar la palabra... ¿y dónde están todos los compromisos que se hacen en nuestra sociedad?) a la Compasión es externalizarla, no haber entendido lo que es. La visión Vedanta no es una fruslería, es muy profunda, muy seria: la visión que tenemos heredada de nuestra cultura ¿cristiana? es superficial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y Jesús se compadeció de aquella gente, sintió compasión, fue Compasión, vivió su situación-la de ellos- no como si fuera la suya, como si fuera propia, sino sencillamente la vivió porque era propia. Su compasión era auténtica, no esa lástima que sentimos a veces y a la que llamamos compasión. Lástima que a nosotros nos sitúa un grado por encima del miserable por el que la sentimos. A ésta la llaman los budista zen “compasión idiota”. La auténtica está enraizada en el Ser, en la Vida, no es una simple respuesta sentimental a una situación de vida, respuesta que sin ser mala puede responder a uno de los muchos disfraces que utiliza el ego..      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El &lt;span style="font-style:italic;"&gt;camino ascendente&lt;/span&gt;, la vuelta hacia el Misterio. Y predicó el Reino: los valores de las Bienaventuranzas, predicó la Fe que es Sabiduría y la exigió para que las Bienaventuranzas se hicieran salvación, o sea, Vida. El camino de vuelta: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;vamos a la casa del Señor&lt;/span&gt;” que canta el salmo. Es la Fe que salva la predicada, lo vemos constantemente en los, llamados, milagros narrados en los evangelios (Mt 21,22; 9,22, 28..; Mc 5,14. Lc 17,19 y par). Estamos muy acostumbrados a llamar fe a la creencia, o a un sistema de creencias, así hacemos algo parecido a lo que estamos haciendo con la sustitución de la Compasión por el compromiso, la externalizamos. Estamos en una cultura de lisas superficialidades, incluso la filosofía ha dejado de ser en una gran parte Sabiduría. Utilizamos la palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;saber&lt;/span&gt; en vez de la palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;conocer&lt;/span&gt;, y lo que es  peor, las identificamos. Y la Fe no es creencia, ya se ha dicho, la Fe es comprensión de la Realidad que transforma. Tomás de Aquino ya proponía la fe para poder comprender: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Crede ut intelligas”&lt;/span&gt;. La creencia, propugnada como Fe por el Vaticano I, que seguía las corrientes neoescolásticas del siglo XIX es una verdadera destrucción de la Verdad cristiana, de la verdadera Sabiduría, es el disfraz que se ponen muchos autodenominados creyentes para asegurarse en su infantilismo mental: "Si creo lo que dice la iglesia me salvo seguro, no me equivoco". Pero la Fe es apertura a lo Real, no cerrazón en una fórmula dogmática, y la apertura conlleva el riesgo, la Fe es Vida y nuestra vida está expuesta a las enfermedades y a la muerte, la Fe es Sabiduría, esto es, conocimiento que transforma la situación de vida y la hace cambiar de sentido, la Fe genera la metánoia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Sabiduría, la Fe que cura, tampoco es un conocimiento cualquiera, pese a que en el uso de cada día hayamos perdido el norte, pese a que entre nosotros llamemos sabios a ¡personas de mucha erudición! La Sabiduría es un plato que se guisa aparte, es, se ha dicho, lo han dicho y siguen diciendo todos los sabios, el conocimiento que tiene la fuerza de transformar la vida. Y esto es la Fe que pide Jesús para que se puedan transformar los ciegos en videntes, los cojos en andarines, los muertos en vivos... Participar de la Vida única de lo existente. Este conocimiento que transforma podría ser ilustrado con una comparación. El niño en sus primeros años tiene una fe ciega en sus padres, deposita toda su confianza en ellos y los mitifica, confía ciegamente en ellos, al llegar al uso de razón comienza a descubrir grietas (de poder, de conocimientos, de entereza...) en la conducta de ellos. Este conocimiento hace que la visión mítica que tenía cambie, no por ello deja de amarlos, pero ha conocido algo que ha transformado su vida, sus padres no deja de ser su punto de apoyo, pero han dejado de ser un mito y se han hecho humanos. Esta Sabiduría nace de la experiencia, mejor, es la experiencia, es sólo experiencia, por eso es conocimiento del sí-mismo, no simplemente del ego. Es vivirse Uno en lo múltiple.  &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt; La Fe auténtica, la Sabiduría, nos libera totalmente de esta plaga que inunda hoy nuestra sociedad occidental: el individualismo. Cierto que hay muchísimos movimientos solidarios que tratan de paliar dicho individualismo mortal que padecemos, posiblemente nunca haya habido tanto sentido de solidaridad en la historia de la humanidad, pero no es menos cierto que el individualismo=egoísmo campa a sus anchas en una sociedad que ha dejado de banda las interioridades. Domina una cultura de lo individual, hasta en lo más recóndito de la vida se está introduciendo la moda de “personalizar”, de distinguirnos de los demás, de ser únicos con lo cual el ego adquiere dimensiones de Divinidad a la que hay que adorar sin límites. "Tengo que luchar mucho para ser yo" leo en una revista sobre Psicología, ese yo es el "ego" engrandecido y elevado a la categoría de absoluto. Otra cosa es que sea necesaria una personalidad madura para transcender el ego: la humanidad vive en el gran tabú del yo separado como dice el Vedanta Advaita: “ésta es mi verdad” -en lugar de ésta es mi opinión- frase en boga en la que se llega a sustituir la palabra “opinión” por la palabra “verdad”. ¡El colmo! Darle la fuerza de Verdad, algo permanente e imperecedero a la mera opinión, algo mudable y transitorio. O a la inversa hacer de la Verdad una mera opinión. La Sabiduría de la Fe recala hondo y apoya la certeza en la experiencia inmediata, directa  y contrastada de lo &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“que es”&lt;/span&gt; más allá de los sentidos y de la mente.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El camino de descenso y el camino de ascenso se hacen uno, se hacen una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;pericoresis&lt;/span&gt; en la que, en términos cristianos, diríamos: la Trinidad, el hombre y la creación toda juegan el juego eterno, -no duradero-, de recrearse continuamente en el encuentro del Amor. Ese Amor verdadero que nace del Conocimiento del Ser: Sabiduría: percepción directa e inmediata de lo que es, conocimiento que transforma. Compasión y Fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: utilizo algunas mayúsculas para dar énfasis a las palabras Compasión=Amor y Sabiduría=Fe&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-6611279015322401812?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/6611279015322401812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=6611279015322401812' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/6611279015322401812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/6611279015322401812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/12/algo-sobre-la-compasion-y-la-sabiduria.html' title='ALGO SOBRE LA COMPASIÓN Y LA SABIDURÍA'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-5797164436999717986</id><published>2011-12-07T02:48:00.000-08:00</published><updated>2011-12-07T03:02:23.382-08:00</updated><title type='text'>Mi personal felicitación en esta Navidad</title><content type='html'>La celebración de la Navidad tiene para mí connotaciones entrañables y no quiero que falte en estos días una felicitación salida de  mi pluma, felicitación abierta al mundo: PAZ, SHALOM a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; NAVIDAD 2011&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balbuceos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pulsión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quietud. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gratuidad de la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazo que se abre paso entre mis egos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fecundidad que germina... &lt;br /&gt;allá en lo hondo, descubriendo mi Yo. &lt;br /&gt;Entre tinieblas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mar en que me baño y... &lt;br /&gt;¡soy agua!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Origen sin tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vida sin duración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luz que niego y...&lt;br /&gt;manifiesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libertad que recreándome &lt;br /&gt;me recrea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, no yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vacío de Plenitud.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-5797164436999717986?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/5797164436999717986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=5797164436999717986' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/5797164436999717986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/5797164436999717986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/12/mi-personal-felicitacion-en-esta.html' title='Mi personal felicitación en esta Navidad'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-1525837736772054187</id><published>2011-12-01T15:39:00.000-08:00</published><updated>2011-12-01T15:41:32.862-08:00</updated><title type='text'>Percepción</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;REFLEXIÓN&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El compromiso exclusivo e irrevocable con una institución religiosa, sea la que sea (catolicismo, islamismo, ateísmo, bramanismo, laicismo, religión civil, agnosticismo, marxismo, estructuralismo...) -y por lo mismo con su doctrina-dogmas, moral, con sus principios... -, lo veo como una manifiesta prueba de una falta de Fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1- Cierra al hombre a toda otra visión del mundo. A cualquier nuevo enfoque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2- Cierra al hombre a la confianza en lo desconocido, y la Fe es precisamente apertura a lo que no se conoce, ni puede conocer nuestra mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3- La Fe es el riesgo de la Vida, riesgo que trata de ocultar toda religión institucionalizada, aunque verbalmente pueda decir lo contrario. La Vida es riesgo. La fe excluyente: el asidero, el disfraz. La Fe no excluyente: confianza en la Vida-Misterio-Dios-Nada-el Cristo-Alá-La mente de Buda-YO (¡no José Antonio!)...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona Brea&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-1525837736772054187?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/1525837736772054187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=1525837736772054187' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/1525837736772054187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/1525837736772054187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/12/percepcion.html' title='Percepción'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-7685663533632308517</id><published>2011-11-23T04:25:00.000-08:00</published><updated>2011-12-02T02:10:10.348-08:00</updated><title type='text'>¿El hombre sólo es un animal racional, o el ser abierto al Misterio?</title><content type='html'> ¿El hombre es el ser abierto al Misterio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Desde que Aristóteles, a quien admiro mucho, definiera al hombre como "animal racional" y esta visión pasara a toda la filosofía posterior a través de la escolástica, el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;nous&lt;/span&gt; (la impronta de lo divino) del que nos habla Platón sufrió un parón, pienso yo. Es cierto que en los siglos anteriores a la escolástica, abundó el neoplatonismo en Occidente -con mayúscula-, pero a partir de Ibn Sina y sobre todo de Tomás de Aquino dejó de tener una influencia apreciable en el pensamiento occidental. Por ello toda la filosofía que conocemos y que recordamos de nuestra juventud nos habla de la racionalidad del hombre, sin olvidar nunca su animalidad. Ayer oí decir a Punset, el divulgador científico de moda en la actualidad en los mass media, que el hombre es un animal evolucionado. En definitiva: un animal. Por supuesto que no pienso negar esta afirmación tan común, sólo apuntar a que si consideramos al roble como una bellota evolucionada -en definitiva: una bellota- estamos empobreciendo mucho nuestra visión mental del mismo. ¡Y en este caso estamos hablando de un árbol! Mientras consideremos al humano a partir del comienzo -animal- y no como proyección hacia el final evolutivo -abierto al Absoluto- estaremos impidiendo, o al menos entorpeciendo, su propio desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Todas las definiciones pecan por castrar aquello que es definido. Definir es construir límites, de-limitar, de-finir (finis). Y ello es bueno y necesario sobre todo para la mente científico-empírica-sensitiva, pero no lo es quedarse en ello, una vez hecha la definición hay que recuperar la globalidad. Si queremos analizar algo, lo delimitamos, pero esto conlleva perder la visión de universalidad: nos centramos en el síntoma, perdemos de vista al hombre, al ser humano. Definir es determinar la diferencia específica de algo que es común a muchos, o sea, decir: hasta aquí llega. La definición en nuestra cultura es excluyente, no mira hacia el ser, hacia lo universal, mira hacia dentro, hacia lo individual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Así, para nosotros el hombre ha devenido un animal más desarrollado que otros simios, un animal dotado de razón: capaz de razonar. ¡Si todos los hombres fuéramos capaces de razonar! ¿Dónde quedarían la ambición, el interés económico, la homofobia, las guerras, las hambrunas...? Pero, ni eso. Y lo que entiendo más lamentable aún, muchos científicos se han dedicado a la exaltación de la animalidad solamente: el hombre es un simio con suerte. En nuestra cultura hemos cortado las alas al ser humano ¡y no puede volar! Pero, claro, volar es una mera ilusión infantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Mas el hombre es algo más que un animal que puede razonar. Es una vida abierta al Infinito, al Misterio, al Absoluto, una vida que va más allá de la mera persona ¡El hombre vuela! Miremos a los que han volado y podremos ver que no es una ilusión infantil: Jesús de Nazaret, Lao-Tse(i), Shankara, Buda, Mahoma, Eckhart, Teresa, Francisco, Rumi, Teresa de Calcuta, Mandela, Ghandi, Vicente Ferrer, decenas, centenas de miles, actuales todos aunque muchos hayan muerto. Volar alto, como dice Juan de la Cruz, es la esencia del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El hombre es ante todo “capax Dei” decían los neoplatónicos. Nuestro quehacer personal, y por lo mismo social, es en esencia ahondar en esta capacidad, en este Abandono, en este dejar que se abra la puerta para caer en la cuenta de que tras la apariencia &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;es el Misterio&lt;/span&gt;, no meramente está. Para caer en la cuenta de que nuestra esencia es transcender lo sensible, lo razonable, lo inteligible... y palpar que somos Agua del Océano, no solamente olas,  y mojarnos en Ella pues su manifestación, como olas, somos. Caer en la cuenta de que la apariencia ya es el Misterio. No existen límites, sino un Vacío de Libertad inmensa. Lo solemos llamar Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-7685663533632308517?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/7685663533632308517/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=7685663533632308517' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7685663533632308517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7685663533632308517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/11/el-hombre-solo-es-un-animal-racional-o.html' title='¿El hombre sólo es un animal racional, o el ser abierto al Misterio?'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-4575939621977077374</id><published>2011-11-12T02:16:00.000-08:00</published><updated>2011-11-13T02:21:05.683-08:00</updated><title type='text'>¿Podemos hablar de jerarquías?</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;¿Jerarquía? &lt;br /&gt;¿Superior e inferior?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Vivimos en una época convulsa, muy convulsa pero muy apasionante y ¿tratar estos temas a quién le puede interesar con lo que está cayendo? Pues, precisamente porque está cayendo mucho, posiblemente a causa de la ambición monstruosa de muy pocos, es necesario aportar luz para mantener algo de calma y visión de profundidad en la tormenta. Se habla exclusivamente de lo económico y se presenta la “crisis” como meramente económica... Yo no puedo aportar nada en la visión económica, pero entiendo que sí lo puedo en estos temas que trato y que son, a mi juicio, fundamentales para la persona, a parte de que los mismos sufren una verdadera “crisis” (situación de dificultades inmensas) desde hace algunos siglos. En lo que respecta a lo cultural -lo que ha hecho y hace la humanidad con su interioridad colectiva- tenemos en nuestros días, por primera vez en la historia, acceso a todas sus formas pasadas y presentes, y ello que es en general algo muy positivo puede llegar a descentrarnos un poco. En esta convulsión la palabra “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;jerarquía&lt;/span&gt;” (superior-inferior, mejor-peor) vive tiempos muy duros. Los ecologistas, los ecofeministas, los postestructuralistas postmodernos... encuentran la palabra “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;jerarquía&lt;/span&gt;” como algo indeseable, y hasta nosotros llega su “olor”. Y sin embargo, muchas ciencias, entre ellas las sistémicas, hablan abiertamente de jerarquías. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Escuchaba yo, hace pocos días, una entrevista que una reportera de televisón española hacía a uno de los arqueólogos de Atapuerca. En el transcurso de la misma la periodista se dirigió al experto preguntándole: ¿Entonces, nuestra raza humana actual es superior a la del hombre de Atapuerca? A lo que éste respondió estas palabras u otras muy similares que significaban lo mismo: “hay que desterrar de nuestro lenguaje esas palabras &lt;span style="font-style:italic;"&gt;superior o inferior&lt;/span&gt; y utilizar en su lugar la palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;distinto&lt;/span&gt;. No hay superior, ni inferior, simplemente las cosas son distintas unas de otras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Es un juicio éste recurrente en nuestros días. Recuerdo en estos momentos que una noche, en la isla de Creta, mantuve una discusión con una psicóloga sobre este mismo tema. Ella afirmaba que era muy peligroso hablar de cosas, personas, valores... superiores a otros u otras, que había que sustituir la palabra “superior” por la palabra “distinta”. Cuando le puse el ejemplo de que, siguiendo su teoría, el terrorismo simplemente sería distinto de la entrega generosa a favor de los demás, pero no peor (por supuesto que no mejor), me contestó que las cosas no había que llevarlas hasta el extremo. Y en las conversaciones ordinarias, en las de cada día, he encontrado a muchas personas de muy buena fe que se niegan a afirmar “esto es mejor”, “esto es peor” porque todo es “simples opiniones”, todo es relativo. “Las cosas son simplemente distintas, no mejores o peores” afirman insistentemente. Con lo cual están cayendo en una flagrante contradicción, pues su afirmación tiene para ellos el carácter de ser al menos mejor que la contraria, si no, no la propugnarían. Si entienden que su afirmación es válida, no deben oponerse a quienes opinan que se da lo superior-inferior, lo mejor-peor..., serían -en función de su norma- simplemente opiniones distintas, no peores, y por lo mismo igualmente buenas, válidas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Creo que esta tendencia a negar la existencia de lo “superior” (sea del orden que sea), que conlleva la negación de la calidad (hoy se ha sustituido por la cantidad: votos, asistencia, ventas, seguidores...) y que puede llevar, seguido hasta el extremo, a un pasotismo-nihilismo, nace con muy buena intención y con mucha falta de visión crítica, al menos de la globalidad, y de profundidad analítica en lo que se sabe de la evolución. Es una reacción de los “memes verdes” -más adelante explicaré esto- que en su buena voluntad de igualitarismo se vuelven contra sus propios fundamentos -los memes anteriores: naranja, azul, rojo...-, cerrándose así toda posibilidad de ser, porque los destruye, y toda posibilidad de desarrollo porque niega la misma existencia de los memes del pensamiento de segundo grado, los que le siguen: amarillo, turquesa.... Y quizás también, de una confusión entre diversos tipos de jerarquías, las de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;dominio&lt;/span&gt; -represoras- que sin lugar a dudas han de ser eliminadas, y las de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;desarrollo&lt;/span&gt; que son constitutivas del Ser. Una cosa es la transcendencia y muy otra la represión. Meterlas ambas en el mismo saco es como mínimo algo estúpido. Por algo al meme verde se le llama el “yo sensible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los que se oponen a la utilización de la palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;jerarquía&lt;/span&gt;, una verdadera multitud como he anticipado, lo hacen porque piensan que toda jerarquía conlleva un categorización de las cosas y en toda categorización unos valores “oprimen” a otros (el llamado superior al llamado inferior). En su lugar proponen hablar de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;heterarquía&lt;/span&gt; (el gobierno de los otros incluido yo: de todos). Pero no niegan la necesidad de priorizar lo más importante. Yo me pregunto si la priorización no es ya una forma de jerarquización, sea el motivo el que sea. Sin duda alguna entiendo que tienen estos que rechazan todo tipo de jerarquías razones, y algunas muy serias, para hacerlo. Son fundamentalmente ecologistas y teóricos sociales y en los objetos de sus estudios aparecen cosas muy importantes: la vida es una red, un entramado, un conjunto de tejidos relacionados entre sí. Y lo mismo es la sociedad, que se ha de liberar de las opresiones padecidas en el pasado por regímenes autoritarios y totalitarios. Opresiones que destruyen la Red de la Vida. Las nociones “más alto” “más bajo” (superior e inferior) pertenecen al viejo paradigma de interpretación del mundo, el nuevo sólo habla de “red” y de “trama de la vida”. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Digo que a estas razones les falta llegar más hondo en el conocimiento de las ciencias de la trama de la vida, les falta darse cuenta de lo que esas ciencias dicen: la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;jerarquía&lt;/span&gt; es el principio básico sobre el que se organiza todo. Dicen que no puede haber &lt;span style="font-style:italic;"&gt;totalidad&lt;/span&gt; -y por lo mismo trama- sin jerarquía, de lo contrario sólo tendríamos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;montones&lt;/span&gt;. Una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;totalidad&lt;/span&gt; es algo muy distinto de un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;montón&lt;/span&gt;. En la totalidad hay organización, en el montón acumulación, y la organización supone un ordenamiento: el brazo ha de cumplir una misión que no es la del corazón, ni la de éste es la del cerebro. No basta enlazar, hay que organizar. ¡Claro que organización no es estructura! Es jerarquía flexible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Razono mi postura&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La palabra “superior” y su polo opuesto “inferior” son formas comparativas de los adjetivos latinos: superus (lo que está arriba), inferus (lo que está abajo). Y como tales formas comparativas ya en su origen están significando una jerarquización: el piso séptimo está más arriba (superior) que el segundo que está más abajo (inferior). Nada más. Y de este significado puramente material pasó a significar una jerarquización en la bondad (mejor-peor), en la autoridad (superior-números), en los valores éticos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Toda las líneas de pensamiento, valores, moralidad, kinestesia, estética... a lo largo de la historia están plenas de esta estimación superior-inferior. Lógicamente no me voy a dedicar a reflexionar sobre cada una de ellas. Quiero referirme a la evolución, sobre todo filogenética, de la conciencia humana. Todo lo que diga sobre la filogenia es igualmente aplicable a la ontogenia “mutatis mutandis”. Decir que la conciencia de un bebé de dos días es sólo distinta y no inferior a la de un adulto creo que es insostenible. Por favor, el estado de confusión del bebé en sus primeros días es muy inferior en el nivel de conciencia y en el cognitivo al de las operaciones formales del que habla Piaget. Para los ecologistas sistémicos sólo se trata de la Red de la vida, todo ser viviente vive y su vida es la misma. Estamos igualando al universo pero por los pies, cortando las cabezas y mucho más: por supuesto que una ameba tiene vida, está en la red de la vida, pero la vida del mamífero tiene todo lo que tiene la vida de la ameba y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;algo más&lt;/span&gt; y también tiene toda la fisiología de una piedra y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;algo más&lt;/span&gt;. No queramos igualarlo todo cortando ese algo más. La evidencia no hay que demostrarla sino mostrarla. Aunque A sea B, B no es A. Todo A está contenido en B, pero no todo B lo está en A. Para los cristianos: Jesús es el Cristo, pero el Cristo es más que Jesús (Jesús + exaltación, Jesús + Misterio atemporal y aespacial).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El Dr. Clare Graves nos dice que lo que propone en su obra “es que la psicología de un ser humano maduro es un proceso de despliegue en espiral que va emergiendo en forma oscilante, marcado por una subordinación progresiva de los sistemas de comportamiento del “viejo” orden hacia los de “nuevo” orden, en la medida que los problemas existenciales de la persona cambian”. Con sus trabajos preparó las bases para la interpretación de la Dinámica Espiral de Beck y Cowan. Sus estudios son aplicables a muchos campos, biología, psicología, sociología, cultura, mundo laboral... y en ella quiero fundamentarme para mostrar lo insostenible de la negación de toda jerarquía, en concreto de la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;jerarquía del Ser&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;la de evolución&lt;/span&gt;. Por descontado que las jerarquías de opresión son patologías que hay que desterrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dawkins, es un activista radical a favor del ateísmo, etólogo eminente, pero ignorante supino de la realidad espiritual a la que ataca. En apoyo de su tesis tengo que decir que en muchas de sus afirmaciones en contra de la ilusión de Dios que ha tenido la humanidad a lo largo de la historia, como dice en su libro El espejismo de Dios -Dhe God Delusion-, estoy de acuerdo, pero entiendo que se equivoca radicalmente al identificar a &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Dios&lt;/span&gt; con &lt;span style="font-style:italic;"&gt;una concepción de dios&lt;/span&gt; que sin duda está superada en el nuevo paradigma teológico, no digamos en los no teológicos y en las experiencias místicas, y que, como ya he dicho en otras partes, sirvió a los hombres de aquellas épocas y culturas en las que se planteó. Él fue el creador de un neologismo que utilizaré con frecuencia en lo que queda de escrito: la palabra “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;meme&lt;/span&gt;s”. La creó por su similitud con otra palabra: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;genes&lt;/span&gt;”. Afirma que de igual manera que estos -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;los genes&lt;/span&gt;- contienen la información genética que se transmite biológicamente, aquellos -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;los memes&lt;/span&gt;- contienen la información cultural que también se transmite pero por la enseñanza y la asimilación. Con la diferencia de que los genes son naturales y no construidos, mientras que los memes son construidos, son construcciones nuestras, pero colectivas y elaboradas a través de mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; Algo sobre los memes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Podemos afirmar con Wilber que un meme es simplemente “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;un estadio básico del desarrollo que puede expresarse en cualquier actividad&lt;/span&gt;”  (Una teoría de todo). En nuestro caso aplicamos el concepto a los estadios de la evolución de la conciencia “óntica” -no moral- de los humanos a lo largo del desarrollo (no es el mismo nivel de conciencia el de un homínido del Pleistoceno que el de un hombre (no significa necesariamente varón, sino nacido de la tierra: varón/mujer) de nuestros días. Se ha de tener en cuenta que estos niveles no son simétricos o tipos definidos, sino espirales u olas en las que se mezclan distintos aspectos. Así en la misma sociedad e incluso en el mismo individuo se puede mezclar distintos niveles en según qué sentimientos, actividades o líneas de desarrollo. De hecho estamos hartos de constatar la multitud de niveles que coexisten en nuestra sociedad y en nuestro mundo, incluso dentro de nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Graves habla de los niveles (o memes) &lt;span style="font-style:italic;"&gt;de subsistencia &lt;/span&gt;o del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;pensamiento de  primer grado&lt;/span&gt;, y niveles &lt;span style="font-style:italic;"&gt;del ser&lt;/span&gt; o del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;pensamiento de segundo grado&lt;/span&gt;. La gran mayoría de las personas interesadas en estos temas ya saben cuál es el núcleo de la enseñanza de la Dinámica espiral, y ya me he referido a ella en otros escritos, pese a ello, recuerdo brevemente lo que dice sobre las olas o memes de desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Niveles o memes de subsistencia o de pensamiento de primer grado:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  1 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Beige o arcaico-instintivo&lt;/span&gt;: el de los recién nacidos, el de los locos, el de las primeros grupos humanos en las cavernas (Pleistoceno, Paleolítico inferior...) que salían a la caza del bisonte...&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  2 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Púrpura o animista&lt;/span&gt;. El de las tribus étnicas, de las maldiciones, hechizos, vudú. Tiene mucho de mágico. En éste habría que incluir las bandas, los fanáticos (sean de lo que sean). Pienso que aún quedan entre muchos de los que se llaman religiosos. Me acuerdo de la práctica de los primeros viernes de mes no tan lejana en el tiempo, “apariciones y milagros” populares...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  3 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Rojo: el poder identificado con Dios&lt;/span&gt; -un otro que ha hecho el mundo y que lo puede todo-, o con un líder, dictador... Los cuentos de hadas y los príncipes salvadores de la maldad del mundo, los señores feudales, los héroes. Un salvador más allá de nosotros mismos. Tiene mucho de esto, a mi juicio, la “doctrina” agraria y feudal que enseña la iglesia católica.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  4 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Azul: conservación del orden creado en el mito&lt;/span&gt; _¿Dios? Me refiero al dios fabricado por nosotros y del que afirmamos que somos su imagen, no al Misterio que experimentamos en el Silencio del Ser- Por descontado que no me estoy refiriendo al mito esotérico. La vida tiene un sentido impuesto por otro. Y ese sentido hay que conservarlo. Tiene este meme códigos fijos de lo que está bien y de lo que está mal. Es conservador a ultranza. Las instituciones religiosas –y algunos partidos políticos, ¿todos?- están inundados por muchas conciencias de este nivel. Mentalidad de rebaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  5 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Naranja: meme del logro científico&lt;/span&gt;. Exaltación del individuo que busca la verdad por el nivel científico. Visión mecanicista del mundo que funciones según unas leyes naturales, que la ciencia descubre y aplica a todo. Búsqueda del beneficio material. Lo que importa es ganar, triunfar, el éxito, el dinero y lo que éste puede conseguir. Ejemplos: la banca, la bolsa, el cientifismo, el capitalismo neoliberal que está centrado en el individuo, las competiciones deportivas, las olimpiadas, los premios literarios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  6 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Verde: el yo sensible&lt;/span&gt;. El de la conciencia centrada en la relación, en la sensibilidad ecológica, en la red de la vida, en el respeto y cuidado por el planeta  tierra, en la igualdad universal. El individualismo es sustituido por la atención a los demás, por el respeto (re-spectare: ponerse en el lugar del otro). Es un meme que potencia el diálogo y se opone a toda dominación. Es igualitario, antijerárquico, espiritual en el sentido coloquial, multicultural. Relativiza los valores... Está presente en el ecologismo, en la teología de la liberación, en los movimientos de defensas de los derechos humanos, de los derechos de los animales... El postestructuralismo lo ha potenciado fuertemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hasta aquí los memes de subsistencia o de pensamiento de primer grado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Con la llegada al meme verde, dice Graves,  la conciencia humana da un paso  transcendental, un paso que le permite llegar a profundidades de significado anteriormente insondables, porque puede pensar en la doble dimensión de la evolución: la horizontal y la vertical. Pero esto, a mi juicio, no se da más que en la elite de los que han conseguido este nivel de conciencia, que está cercano al meme siguiente: el integral, la inmensa mayoría de los que han accedido al  yo sensible -se calcula que unas pocas decenas de millones sobra más de quinientos millones en occidente- no son capaces de percibir, al menos con suficiente claridad, todo el espectro completo de la evolución de la conciencia. Lo que suele suceder en éste como en el resto de los memes del pensamiento de primer grado es que no se dan cuenta de la existencia del resto de los niveles de desarrollo.  Hemos dicho hasta la saciedad que cada ola de desarrollo incluye y transciende a sus predecesoras (el meme naranja incluye y transciende al azul), o sea que cada una añade algo que en la anterior no había -esto es la transcendencia-, pero a  la vez la mantiene dentro de sí. Es claro que si al mantenerla le añade algo más, la transforma, el cuerpo humano mantiene la fisiosfera pero humanizada -el carbono, el silicio, el oxígeno se hacen “bios” no meramente piedras, metales o elementos-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La conciencia, pues, al llegar a cada nivel considera que su visión del mundo es la única adecuada, la verdadera, y se siente amenazada cuando se le opone otra visión propia de otro nivel. Reacciona agresivamente ante las visiones de otros niveles. Todos los movimientos fundamentalistas, y no sólo los religiosos, dan clara muestra de esta conclusión. En cada grupo o sociedad impera el nivel de conciencia de la mayoría, y la clara mayoría de los partidos políticos apenas rozan el naranja, están en el azul (estoy hablando de nivel de conciencia óntica, no de conocimientos académicos). No digamos los mercados financieros. La única opción para que transciendan su nivel no es razonarles, no pueden atender a razones, no las asumen (están enquistados en sus visiones, en su afán de poder), sino poblar la sociedad de gente con niveles de conciencia más elevados. Trabajo que necesita paciencia histórica. Siempre la ha necesitado la evolución y más la de la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;meme verde&lt;/span&gt; que es conciencia de la igualdad esencial de todo cuanto es, reacciona contra la jerarquía, reacciona contra toda excelencia, contra toda autoridad-poder. En una palabra, reacciona contra todos los memes anteriores y sus valores, negándoles validez e incluso la existencia. Su afán por la igualdad le lleva a romper con sus raíces y se queda totalmente en el aire. Mas por otra parte, como aún no se ha abierto al pensamiento de segundo grado e imbuido por la negación sistemática de toda transcendencia propia del meme anterior: el naranja, se cierra el paso a sí mismo ante los memes posteriores: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;integrador y holístico&lt;/span&gt;. Memes que perciben claramente la presencia de jerarquías y por lo mismo de transcendencia, jerarquías amables que no oprimen sino desarrollan, cobijan, aman.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los investigadores de la conciencia citados hablan de que en el pensamiento de segundo grado hay al menos dos niveles de conciencia, dos olas o espirales que pertenecen lo mismo que todas a la espiral de la evolución. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Los niveles del pensamiento de segundo grado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  7 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Amarillo: integrador&lt;/span&gt;. A la conciencia de este nivel la vida se presenta plural, caleidoscópica, con multitud de formas naturales. Su principal prioridad está en la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;flexibilidad&lt;/span&gt; para respetar la espontaneidad y la funcionalidad. El igualitarismo del meme verde se mantiene pero se complementa con un ordenamiento y la excelencia no del poder, sino de la idoneidad, en la que mucho tiene que ver el conocimiento. En el orden mundial prevé necesariamente un gobierno adecuado que facilite la emergencia de entidades de distintos niveles cada vez más complejos. Jerarquías por lo tanto, que potencian el desarrollo. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Jerarquías anidadas que abrazan ascendiendo&lt;/span&gt;. Son muy pocos los humanos que han accedido a este nivel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  8 -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Turquesa: holístico&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Integra sobre el anterior el sentimiento al conocimiento&lt;/span&gt;. Es consciente de que el orden mundial (por tanto jerarquía) no se puede basar en normas o reglas externas (azul), ni en lazos del grupo (verde), ni en las leyes de la ciencia y el individualismo (naranja), sino en una gran unificación (no uniformidad), en una nueva espiritualidad que englobe la existencia entera. En definitiva es la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;consciencia mística &lt;/span&gt;que es consciente en cada momento de toda la evolución. Los que han accedido a este meme son aún menos que los del anterior. Quizás unas decenas de miles en toda la historia. Clarísimamente Jesús de Nazaret.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En la evolución todo ascenso ha tenido que vencer la inercia a moverse del paso anterior. “Los paradigmas viejos no mueren hasta que lo hace el último de sus defensores” (Planck). Y la humanidad más desarrollada en cuanto a conciencia óntica está ahora en los niveles azul, naranja, y unos pocos millones en el verde, por lo que todavía opone mucha resistencia a ascender al nivel de segundo grado. Hablo de los individuos humanos, no de las instituciones que están mucho menos evolucionadas, muchas en el nivel mágico. ¡Es curioso como se identifica FE con magia o con aferrarse a un clavo ardiendo! ¡Nunca con libertad absoluta! El “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;crede ut intelligas&lt;/span&gt;” del Aquinate. Esto hace que la conciencia integral-holística tenga enormes dificultades para ir emergiendo en la sociedad. Algo que explica la violencia que el conocimiento científico emplea en defender su reduccionismo sutil: “la mente es el cerebro”, “el espíritu no es más que un invento de la conciencia infantil o puros juegos neuronales”, “la salud es el buen funcionamiento de las células, órganos”..., y que explica, no justifica, lo rancio y casposo del meme azul defendiendo los “valores de siempre”, lo torcido de su interpretación de que cualquier intento de renovación y superación se vea como un ataque al “Orden establecido” convertido en dogma. Y explica, no justifica, la persecución del meme verde a todo tipo de jerarquía e incluso a la misma palabra. Muchos metidos dentro de la burbuja y llenos de “buenismo” hacen proselitismo de ello. El reduccionismo sutil impregna nuestra cultura académica, está implantado en nuestras universidades (la sabiduría no aparece en ellas, sólo el conocimiento), en los canales de las televisiones se potencian exclusivamente los conocimientos científicos (caso Punset) a la vez que se da un olvido total, o casi (excepciones en programas elitistas), del humanismo y no digamos de lo místico y lo llamado espiritual (como si lo científico no fuera también espiritual). En todo caso lo espiritual se suele tratar de forma ridícula -como magia- en canales minoritarios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hablar del meme verde es hablar de pluralismo, relativismo, multiculturalismo, descontruccionismo, antijerarquía... Y en muchas cosas el pensamiento del mismo ha conseguido corregir abusos y patologías. Corregir desequilibrios sociales, aún queda muchísimo por hacer, evitar marginaciones. Y ha efectuado críticas muy serias a la filosofía, como ha hecho el postestructuralismo con Foucault (él no aceptó que lo clasificaran dentro del postestructuralismo) y otros. Pero junto a estos  y otros grandes aciertos hoy se le acusa de grandes desviaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El relativismo que propugna llega a ser tan radical que es puro subjetivismo, niega cualquier realidad objetiva. Por lo que su visión de la verdad, al no tener ningún punto de referencia en la verdad más allá del subjetivismo, o en un conocimiento universal, es totalmente arbitraria. Solamente se apoya en el mismo individuo: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;esto es verdad porque a mí me lo parece&lt;/span&gt;”, o la frase tan frecuente entre nosotros: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;esa es mi verdad&lt;/span&gt;”, “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;cada uno tiene su verdad&lt;/span&gt;” (vaciando de contenido la palabra verdad) . Así que cada persona es libre de encontrar sus propios valores (me recuerda a Groucho Marx: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Estos son mis valores, pero si no les gustan, tengo otros&lt;/span&gt;”). Y en este maremagnum de relativismo pluralista total la palabra jerarquía es condenada por una gran mayoría. Dice Colin McGuinn, filósofo británico de nuestros días que ha trabajado sobre la filosofía de la mente, refiriéndose al relativismo pluralista postestructuralista: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Según esta concepción, la razón humana es intrínsecamente local, culturalmente relativa, arraigada en lo hechos cambiantes de la naturaleza y la historia humana... No existe ninguna norma de razonamiento que transcienda lo que es aceptado por una sociedad o época determinada... De este modo diferentes personas pueden asumir legítimamente pautas de conducta distintas. La única justificación de una creencia asume la forma de “que sea justificada para mí&lt;/span&gt;””. De aquí al narcisismo-nihilismo no hay ni un paso. Y en este clima se intenta destruir toda jerarquización porque se afirma que toda jerarquía es opresora del individuo. ¡Se retrocede, queriendo hacer lo contrario, en el proceso de socialización! “Cuestionemos toda autoridad” decían los estudiantes de los sesenta, movidos (algunos) por una moral más altruista que la anterior. Y una investigación psicológica llevaba a cabo en la Universidad de Berkeley demostró que no había tal moral en la mayoría, sino un retroceso de la moral sociocéntrica a la preconvencional-egocéntrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; Jerarquías de desarrollo y jerarquías de dominio&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Ya hemos dicho que la nobleza de miras del meme verde (unos cuarenta millones en la UE sobre más de quinientos millones de ciudadanos) considerando que todos los seres han de ser tratados con el mismo respeto impide a la inmensa mayoría verse a sí mismos, ver su propia postura. Caen en un activismo de negación total de las olas de desarrollo que propiciaron su propio nacimiento. Y ello, principalmente debido a que niegan aferradamente el hecho de la jerarquización y del papel que la misma ha ido desempeñando a lo largo de la evolución. Las actitudes de los memes anteriores con respecto a la jerarquía eran y son muy distintas entre sí. El nivel de conciencia de los señores feudales -meme rojo- no reconocía más que la jerarquía de la fuerza bruta, algo de lo que aún queda mucho entre nosotros (boxeo, concepción del trabajo entre mucha gente: para la que trabajar es “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;pencar&lt;/span&gt;”: esfuerzo físico...). En el azul, orden mítico, la jerarquía se pensaba como establecida por ¿dios?, algo totalmente inamovible, rígido como el mismo concepto de dios, las estructuras sociales y de la iglesia católica (clero-laicos)... En el del pensamiento científico la jerarquía deja de ser una estructura del rebaño para convertirse en la preeminencia del logro individual y del pensamiento científico (comparemos en la televisión la importancia que se da al pensamiento científico frente a la del pensamiento filosófico, o místico, ¡cuando no se da a la horterada y grosería!). “Esto es científico” sustituye al “Roma locuta, causa finita”. Se premia la excelencia y el triunfo. El meme verde se rebela contra todo esto con razón, pero se radicaliza y niega todo lo pasado e incluso el futuro. En una postura extrema sólo existe él, su relativismo e igualitarismo por los pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El nivel del yo sensible empieza confundiendo dos tipos de jerarquías, mejor, no distingue ningún tipo de jerarquía. Identifica jerarquía con opresión. Pero en la evolución de la realidad esto no es, ni ha sido así. El mismo hecho de la evolución o desarrollo es jerárquico, el proceso de crecimiento tanto filo como ontogénico es jerárquico, como se ha repetido ya hasta la saciedad y este proceso es bueno y necesario, absolutamente necesario. La evolución es un constante avanzar sobre lo anterior, es siempre un añadir &lt;span style="font-style:italic;"&gt;algo más&lt;/span&gt; al nivel que se supera. Por ello cada ola nueva es &lt;span style="font-style:italic;"&gt;más inclusiva, más abarcadora, más integral&lt;/span&gt; y por lo mismo menos marginadora, menos exclusivista, menos represora que las anteriores. Estas jerarquías que son cada nueva ola, no solamente no son represivas, sino integradoras. Una molécula abraza los átomos y los integra y unifica para que formen un todo nuevo. Así en todos los órdenes. Son éstas las jerarquías de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;desarrollo&lt;/span&gt;, también llamadas de actualización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por contra están las patologías, siempre posibles en todo nivel, en todo desarrollo, las deformaciones que constituyen las jerarquías de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;dominio&lt;/span&gt; o represión, que se han dado normalmente (no exclusivamente: existe el cáncer, los hipertrofias, deformaciones congénitas, los psicóticos...) cuando ha intervenido la voluntad del hombre en el desarrollo. Son esencialmente injustas, como las sociedades medievales, las jerarquías de los imperios antiguos, de los absolutismos (algo que se mantiene en muchas instituciones religiosas, las cuales encima tienen la desfachatez o la estupidez de proclamarse de derecho divino), de las monarquías, los privilegios -no las funciones- de la herencia o de la excelencia, las estructuras militares... el machismo, el feminismo radical... Finalmente la humanidad ha llegado a la declaración de los Derechos Humanos (declaración, no realización aún por desgracia) que es un paso hacia adelante. No el camino ya hecho.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Confundir ambas formas de jerarquías es un craso error y, por desgracia, muy común en el mundo académico hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; Corolario: El tema de los valores&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Consecuencia evidente de lo expuesto es la existencia del valor y de las escalas de valores, incluso admitiendo la ambigüedad de la palabra valor y de las muchas escalas que existen y que podemos aceptar. No intento, ni pretendo, definir el concepto, no podría salir de una simple tautología. y es suficientemente ambiguo como para escapar de las redes opresivas de cualquier definición.  Pero, todos sabemos lo que es un valor, podríamos intentar una aproximación diciendo que es aquello es estimado -¡valorado!- en sí mismo y no como medio para otra cosa, diciendo que es la cualidad por lo que algo es tenido en cuenta -¡valorado!-. Según algunos pensadores se podría decir que valor es lo intrínsecamente útil, lo que no ha de salir de sí mismo para ser apreciado -¡valorado!-: esto dicho en oposición a lo utilitario que es lo que sirve para conseguir una cosa distinta de sí mismo y que en sí mismo no tiene utilidad alguna, su paradigma: el dinero. ¡Es terrible ver cómo las mentes humanas están aferradas a este ídolo -el dinero- al que veneran por encima de todo y al que una gran mayoría de gente identifica con la felicidad! ¡¿Dónde nos hemos situado?!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El Valor &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;es&lt;/span&gt;, como es el Ser, la Bondad, la Belleza, la Verdad. Todos estos aspectos que consideramos en nuestra mente dual del Ser no-dual son indefinibles, porque están más allá de nuestra mente que no puede llegar a la aprehensión o conocimiento por identidad, solamente al conocimiento conceptual. Y de esto es de lo que tratamos aquí, de afirmar su existencia, de asumirla. Para esto nos basta el repaso que hemos dado a la evolución de la Conciencia, que no es más que el Ser realizándose en su manifestación en el tiempo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Quiero, sin embargo, tratar muy brevemente aquí, siguiendo el pensamiento de Wilber -lo he seguido en todo el escrito-, de unas modalidades, de unos tipos de valor que juzgo muy importantes tener en cuenta en nuestra dimensión profunda que es espiritual. En concreto de: el valor intrínseco, el valor extrínseco y el valor Sustrato (o valor fundamento).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Valor intrínseco&lt;/span&gt; es el que tiene un ser por su grado de inclusividad esto es, por la cantidad de holones, o totalidades-parte, que abraza. En el mundo de lo físico vemos que un organismo abraza dentro de sí mucho más que una célula y ésta a su vez más que un átomo. Sus valores intrínsecos son pues distintos, el del organismo superior al de la célula y el de ésta al del átomo. En la sociedad, una ciudad abarca más que un ciudadano...Y así tenemos que  asumir que lo mundicéntrico tiene un valor intrínseco superior a lo sociocéntrico y éste que lo egocéntrico. Cuanto mayor es la cantidad de holones que abraza un ser, mayor es su profundidad (o altura, depende desde dónde se mire). Todo ser tiene su valor intrínseco, pero no es éste el único valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Valor extrínseco&lt;/span&gt;: es el que tiene las cosas para los demás. Es el opuesto al intrínseco. En este caso lo que se ha de considerar es la cantidad de cosas que tienen en su interioridad el elemento en cuestión. Por ejemplo, los átomos forman parte de las moléculas, y éstas de las células, éstas de los seres vivos y de los sensibles... por lo tanto para todos estos los átomos son necesarios. Su valor extrínseco es enorme. Si eliminamos los átomos desaparecen todos los demás nombrados, pero si desaparecen las células, por ejemplo, no desaparecen los átomos, porque la evolución es unidireccional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Es fácil ver que cuánto más alto esté un ser en la espiral de la evolución mayor será su valor intrínseco y a la inversa: menor su valor extrínseco. En cambio cuánto más bajo esté un ser en la escala del desarrollo menor será su valor intrínseco, pero mayor el extrínseco. El valor intrínseco es el que tiene  una cosa por ser una una totalidad individual, y cuánto más alta sea ésta mayor su valor intrínseco. Estamos hablando de los &lt;span style="font-style:italic;"&gt;derechos&lt;/span&gt; de todo ser. Por otra parte el valor extrínseco no es el que tiene por ser una totalidad, sino por ser una parte relacionada, constitutiva (todos los seres u holones son siempre totalidades y partes, son siempre seres relacionados, no hay que recordarlo siempre) y como tal siempre tiene &lt;span style="font-style:italic;"&gt;obligaciones&lt;/span&gt; para con...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Estos dos valores son valores relativos. Hay un valor absoluto, el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;valor&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sustrato o fundamento.&lt;/span&gt; Es el valor que poseen todos los seres u holones por ser lo que son: manifestación del Espíritu, del Misterio, de la Vacuidad, del Cristo. En este sentido todos tienen el mismo valor, todos son simples manifestaciones del Absoluto, es decir, como dice Wilber y el budismo, todos tienen &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Un Solo Sabor&lt;/span&gt;, todos comparten la misma Talidad, que ni tiene partes, ni es superior, ni inferior, ni es jerarquía, sino una sola Esencia, un solo Espíritu que se manifiesta Todo en cada cosa.  “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cuando tañe la campana no hay campana ni oído, sólo tañido&lt;/span&gt;” (De un maestro zen).      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esto en el mensaje del Nazareno se manifiesta de modo especial, a mi juicio, en el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Amor a los enemigos&lt;/span&gt;, meta clara de la evolución. Algo que también expresa Pablo de Tarso a lo largo de la primera mitad de su carta a los romanos, aunque muy posiblemente con otras premisas filosóficas pero con el mismo sentido del Misterio: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pánta anakefalayósein en tó Xristó&lt;/span&gt;. No hay excepción. La Realidad es no-dual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-4575939621977077374?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/4575939621977077374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=4575939621977077374' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4575939621977077374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4575939621977077374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/11/podemos-hablar-de-jerarquias.html' title='¿Podemos hablar de jerarquías?'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-8629123848730850733</id><published>2011-10-13T14:18:00.000-07:00</published><updated>2011-10-15T02:52:40.186-07:00</updated><title type='text'>¿Oración de petición?</title><content type='html'>La oración de petición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En este tema, como en todos, lo que tengo es una gran pregunta y alguna que otra hipótesis que quiero ir exponiendo en este escrito. Se trata de un asunto que me viene “preocupando”, y de algún modo ocupando, desde hace décadas. La liturgia católica está llena de oraciones de petición. Las eucaristías están plagadas de peticiones: primera oración -de petición- con la que se introduce la liturgia de la palabra, las plegarias de los fieles, la oración del ofertorio, la de la postcomunión, sin excluir todas las peticiones que se hacen al Padre a lo largo de la anáfora eucarística. La veneración de María como ¡intercesora entre su Hijo y los hombres! Además: las misas de difuntos, las letanías, “la Salve”, incluso el Padre Nuestro puede ser interpretado, y de hecho lo es, como una oración de petición más. Poco a poco esta inflación de peticiones a Dios está bajando en la institución, pero aún hay muchas recomendaciones: “ruegue usted por mí”... Esto lógicamente no se da en el budismo al no considerar un Dios personal, ni un Dios otro. ¡Ojo que tampoco los budistas son panteístas, ni ateos! (palabra muy desafortunada, porque todos tenemos un referente). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ya en mi época de estudiante de teología en Salamanca sentía en mi interior repulsión ante todo esto de la oración de petición. Si Dios es omnisciente, sabe lo que necesitamos y si es todopoderoso y padre amante ¿cómo no nos va a dar lo que necesitamos? ¿qué sentido puede tener pedirle? Y si Él sabe que lo que le pedimos no nos conviene para ¿qué se lo pedimos? O es una blasfemia o una soberana tontería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No niego en modo alguno el bien inmenso que la oración -la comunión de los santos- ha hecho y hace entre los hombres y en el cosmos, es una forma de caer en la cuenta de que el cosmos es Kosmos, es Espíritu sustrato de toda la realidad múltiple y variada que es. Ni pongo en tela de juicio la maravilla que la liturgia romana ha ido creando a lo largo de la historia. Pero critico que la liturgia se haya convertido en rubricismo, se haya anquilosado en un conservadurismo a ultranza en contra de todo progreso de la conciencia humana, hasta el punto de que la liturgia se manifieste hoy como un obstáculo para el encuentro con lo numinoso, cuando su función es ser símbolo. La reforma llevada a cabo, haciendo versión de los textos a lenguas vernáculas, ampliando las anáforas y lecturas bíblicas diversas... es un simple lavado de cara, no un cambio de conciencia por el que la liturgia se haga mediadora -no intermediaria- hoy entre lo transcendente y lo inmanente, por el que sea lo que realmente es: simbólica. Las eucaristías cada vez están más vacías, y la humanidad sigue sedienta. El hombre es un &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ser simbólico&lt;/span&gt; (Cassirer). Sería bueno y oportuno, y lo es, que las eucaristías sean en verdad “comidas de Amor”, “compartir lo que se es”, “diálogo entre los hombres”, “búsquedas del tú-yo en el Misterio”, “rastros de sangre y de vida”, “esperanza y apoyo”, “aperturas comunales de conciencia” “oración colectiva, no de individuos juntos”, "comunión con lo numinoso", "oración"... Pero, aún se mantienen en su ejercicio conceptos -no Misterios- medievales como  transubstanciación, consagración, peticiones a Dios, comunión que no une nada ni a nada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Vayamos a la oración de  petición. No hablo de la oración en sí misma, sino de la llamada de petición. Esta oración es una constante en el Antiguo Testamento y abunda en el Nuevo. Baste recordar: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra y al que llama le abren”&lt;/span&gt; (Mt 7, 7.) Lo mismo dice Lucas hablando del amigo inoportuno e insistente (Lc 11, 5-13), la oración del Padre nuestro que también recogen Mateo y Lucas (Mt 6, 9-15. Lc 11,1-4), aunque el sentido de las peticiones del mismo es el perdón de las ofensas.  Por todo el Nuevo Testamento encontramos expresiones y hechos que respaldan, al menos lo parecen, las peticiones a Dios. Recuerdo que ante estos textos yo me planteaba un dilema: o Dios no es lo que me han pintado, o estos textos no pueden tener sentido. Nunca me planteé en aquellos tiempos que la Biblia pudiera &lt;span style="font-style:italic;"&gt;no ser &lt;/span&gt;“Palabra de Dios” y Palabra infalible &lt;span style="font-style:italic;"&gt;tal como se interpretaban estos conceptos&lt;/span&gt;: palabra y dios. Se pueden aducir, como en muchas ocasiones, textos del mismo Nuevo Testamento que contradicen lo anteriormente expuesto, como Lc 12,25 &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, puede añadir un solo codo a su estatura?"&lt;/span&gt;, o aquel del mismo capitulo: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“No estéis con el alma en vilo buscando qué comer... ya sabe vuestro Padre  que tenéis necesidad de eso” &lt;/span&gt;Y si lo sabe ¿a qué viene la petición? O  el de Mateo, un poco después del que  aconseja la petición (Mt 6,33): &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Buscad el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura” &lt;/span&gt;Si se nos dará ¿por qué pedirlo? O acaso la petición tenga otro significado o función... Sería bueno no olvidar que la mayoría de estos consejos sobre la oración de petición están incluidos en el Sermón del Monte de Mateo, de la Llanura de Lucas, y que en el mismo se dan consejos como: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Si tu ojo derecho te pone en peligro, sacátelo y tíralo...”(Mt 5,29...).&lt;/span&gt; Todo entra en el mismo paquete. Todo exponiendo la mentalidad cristiana de la comunidad de Judíos-cristianos en Jerusalén, parece ser.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo no soy ningún experto en escrituras bíblicas, sólo sé algo de latín y griego clásico, no bíblico, y el hebreo se me ha olvidado por completo. Aunque el hecho de que pudiera conocer estas lenguas perfectamente poco cambiaría, todo ha sido estudiado hasta la saciedad, aunque no hasta el final. Basta, pues, con conocer lo estudiado, como en todo conocimiento académico. Lo que es verdaderamente necesario, más que conocer personalmente las lenguas bíblicas, es la evolución de la conciencia para abrirse a nuevos mundos también en materia bíblica. Hablaré de ello más adelante. Insinúo, empero: las palabras de la Biblia han de ser un punto de partida, nunca un final que no se puede traspasar. ¿“Roma locuta, causa finita”?. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Radolf W. Emerson, filósofo, místico y poeta de EE. UU. dice en su libro Self-reliance: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La oración que pide un bien determinado -todo lo que no sea el bien completo- está viciada. La oración es la contemplación de los hechos de la vida... &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Es el soliloquio de una alma contemplativa y jubilosa&lt;/span&gt;... Pero &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;la oración como medio para lograr un fin privado es bajura y robo&lt;/span&gt;. No supone unidad en la naturaleza y en la conciencia, sino dualidad. En el momento en que el hombre se hace uno con Dios, deja de pedir. Entonces ve la oración en toda acción... &lt;/span&gt;(275) (La negrita es mía).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A Raimon Panikkar, teólogo y filósofo insigne, le  preguntaron en cierta ocasión qué entendía él por oración, y respondió: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El acto de escuchar al Espíritu. Obedecer (ob audire =oír) la sinfonía de Dios, del Hombre y del Cosmos... No quedarse en una petición, sino estar en actitud de contribuir positivamente al funcionamiento del universo. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Para él, y yo lo veo como él, el consejo evangélico de estar permanentemente en oración - &lt;span style="font-style:italic;"&gt;vigilad porque no sabéis el día ni la hora...&lt;/span&gt;- no es más que la expresión de una invariante humana tanto antropológica como ontológica y además una constante psicológica. Las almas contemplativas de todas las épocas han vivido en esa oración constante. Pero esta oración nunca ha sido petición sino una liberación real, un realizarse el ser en sí mismo. La oración es en palabras suyas &lt;span style="font-style:italic;"&gt;la participación de la vida trinitaria en nosotros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y en esta misma línea -la oración de petición no es oración auténtica- podríamos traer a colación infinitud de textos de teólogos, sabios y místicos. Baste con los anteriores.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Si hoy se piensa esto, ¿dónde queda el sentido de la intercesión? ¿dónde queda esa costumbre inveterada de pedir a Dios, a la Virgen y a los Santos? ¿dónde la oración de petición tan difundida en el cristianismo? &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Ora pro nobis”&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Deseo apuntar que en esta dualidad, relativamente real en la que sosmos, y en la que necesariamente se inserta la oración de petición el que pide recibe siempre algo, quizás no según su deseo, pero recibe alguna cosa, hoy lo sabemos, la recibe de su subconsciente del que su petición no es más que una proyección. Por ello el que reza por algo siente &lt;span style="font-style:italic;"&gt;gratificación , no claridad ni comprensión&lt;/span&gt;, al hacerlo. Lo cual no quiere decir que en modo alguno Dios, el Misterio o lo que sea, haya “oído” y “atendido a” la petición.  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Es obvio&lt;/span&gt; -dice Krishnamurti- &lt;span style="font-style:italic;"&gt;que lo inconmensurable no puede puede responder a lo mensurable.&lt;/span&gt; Dicho esto, paso a una reflexión sobre la relación nivel de conciencia-oración de petición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El desarrollo psicológico procede nivel a nivel, etapa a etapa. Dicho desarrollo no es más que un elemento más en la globalidad en la evolución general, la cual procede igualmente nivel a nivel, por eso lo que sucede en el desarrollo en el nivel ontogénico (estudio del desarrollo del individuo) también parece que sucede del mismo modo en el filogénico (estudio de la evolución de la especie). &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Estos niveles o fenómenos estratificados &lt;/span&gt;-dice Bateson- &lt;span style="font-style:italic;"&gt;la psicología moderna los ha descubierto en el mundo de la mente”&lt;/span&gt;.  Cada estrato o nivel superior engloba y abraza, o sea, transforma y transciende el nivel inferior. Por ejemplo, la biología del árbol está transcendida en la biología animal y ésta en la humana. Todos los grandes psicólogos del siglo XX -Maslow, Kolhberg, Gilligan, Gebser, Piaget...- han aportado mucho a este estudio de los niveles “de conciencia” “de realización del Sí-mismo”. Son muchas las etapas de este desarrollo, pero, como ya he referido en otros artículos las podemos resumir en tres: la etapa prerracional o prepersonal (comprende muchas etapas a su vez) a la que Gilligan llama egoísta, la racional o personal (comprende muchas otras etapas también) a la que Gilligan llama del nosotros o social, y la transracional (que comprende niveles como el psíquico, sutil, causal, no-dual) o mundicéntrica. Globalmente considerada atendiendo al nivel medio -en sentido muy lato- de las conciencias, la etapa prerracional abarca en Occidente desde los comienzos de la aparición del hombre hasta el Renacimiento en el que la razón comienza a reinar, la racional desde el Renacimiento y la Modernidad hasta los siglos XIX y XX, posteriormente ha comenzado a apuntar en algunos o muchos casos (según se mire) la etapa transracional. Sin embargo, establecer límites temporales a las etapas de la evolución de la conciencia es un poco absurdo porque coexisten siempre algunas en el mismo tiempo, y, además, todos los místicos transcendieron con creces la etapa de conciencia media de sus contemporáneos. Evidentemente Jesús de Nazaret alcanzó el nivel más alto de la evolución de la conciencia. Según algunas estadísticas recogidas por Kohlberg, Wilber, Carol Gilligan y otros, un 70% de la humanidad actual se halla aún en el nivel mítico, o peor en el nivel mágico, del desarrollo de la conciencia, que son las primeras etapas de la prerracionalidad, o sea, la mayor parte de la humanidad no ha salido de la etapa egoísta. Las subetapas posteriores prepersonales son las de pertenencia (a un grupo, un clan, una tribu, una iglesia, un equipo deportivo, una nación..., en el que deposito todo mi ser) y la agraria o neolítica, hermanada con la de pertenencia. En estas “subetapas” de lo prepersonal permanece la institución católica, y ellas son el fundamento psicológico de la oración de petición, tal como yo lo entiendo. Jesús llegó -no nació siendo el Cristo, no hay teólogo no-institucional que no lo afirme-  al nivel de Identidad con el Misterio en su exaltación por Dios (el Padre) a la que llamamos resurrección. Pero, Jesús fue deudor de una cultura -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;en todo semejante a nosotros menos en el pecado&lt;/span&gt; que dice Pablo- dentro de la que comunicó su mensaje, y en esa cultura hay conceptos e interpretaciones como el sheol-hades, el fuego del infierno, los sacrificios expiatorios de animales, las plegarias y peticiones, las limosnas al templo, los milagros...¡la esclavitud! asumidos igualmente por Jesús que era judío del siglo 0.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A cada nivel de conciencia corresponde un paradigma. En nuestro caso concreto, tratamos de la oración de petición, se trata de un paradigma espiritual (o religioso) que es un aspecto del paradigma propio de esta conciencia: el prepersonal. Paradigma no racional, infantil (como dice y muestra la ontogenia), incapaz de soportar el más mínimo análisis crítico desde la racionalidad, no digamos desde la transracionalidad. Un paradigma teocrático y heterónomo.Sin duda que empezó siendo mágico y fue evolucionando, pero sin transcender los límites agrarios, teocráticos y heterónomos y siempre teñido de magia y de mitos exotéricos. Es en el que se refugia la inmensa mayoría de los que se autodenominan (con una mala utilización de las palabras) creyentes o no creyentes: ateos, (personalmente la actitud agnóstica me merece mucho respeto, aunque no la comparta. El Misterio va más allá de la razón, no es que se quede antes ni que ella lo pueda descubrir, lo pueda ni afirmar ni negar).Es el paradigma de la inmensa mayoría de los que se llaman católicos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La llegada al nivel personal o racional (claramente ambiguo esto de lo racional como aceptan los filósofos actuales) exige &lt;span style="font-style:italic;"&gt;per se&lt;/span&gt; un nuevo paradigma, un paradigma autónomo: un nuevo referente de comprensión del Kosmos, un nuevo lenguaje porque hay una nueva Visión. Nunca una negación del Espíritu (error craso de la modernidad): No puedo aceptar el Dios medieval, lo que no quiere decir que Dios no sea, sólo que de ser no puede ser lo que dice el Medievo. Comporta una nueva Visión, que no es mera interpretación sino co-creación -dicho en términos abrahámicos-, del mundo, del hombre, de Dios... de la Realidad. ¿Podríamos llamarla visión cosmoteándrica o habría que reservar este nombre para la transpersonal?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En la etapa transpersonal o transracional, la Visión se transforma en Identidad, mejor dicho, la persona cae en la cuenta de que la Visión es Identidad. Cae en la cuenta de la Totalidad no-dual. El conocimiento deja de ser definitivamente conceptual para ser Identidad: Sabiduría. ¿Paradigma de Conciencia de unidad o identidad? ¿Paradigma de la Visión cosmoteándrica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y el paradigma sobre el que se construye toda la “teología” cristiana-católica, el paradigma que “es” la mente de los que escribieron las Escrituras fundantes -en las que se fundan las religiones institucionales del libro-, tanto cristianas como musulmanas, de Occidente -no tengo conocimientos para decir nada de las orientales- es el de la prerracionalidad, del infantilismo, de la incapacidad para someterse a una crítica seria de la razón (por muy ambigua que esta palabra sea), el teocrático (sea un dios, una diosa un líder, un emperador, un rey, el jefe de la tribu...o el cantante de moda, o el mejor futbolista de mi club... el theos). Quizás de ahí su dogmatismo a ultranza. Mas la Vida no es doctrina, es Sabiduría: los que no hemos caído aún en la cuenta de que somos Vida necesitamos en muchos momentos doctrina (doctrina que describe: ciencias, doctrina que explica: filosofía), pero no dogmas, el dogma es para los infantes que necesitan apoyarse incondicionalmente en sus papás. Los elementos del paradigma prepersonal se están cayendo a raudales desde hace unos siglos: Una diosa primitiva, un dios otro, todopoderoso, creador; los conceptos teológicos de la escolástica: persona, substancia, naturaleza, creación, gracia, redención, sacrificio de la cruz, satisfacción por los pecados, siete sacramentos (yo los enseñé en la facultad), postrimerías... y oración de petición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Quiere esto decir que todo lo enseñado y alcanzado, todo lo realizado en la etapa prepersonal no era verdadero? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Hemos de distinguir entre verdadero y auténtico, pero antes quizás, hemos de sustituir en muchísimas ocasiones la palabra “verdadero” (que usamos con tanta frecuencia en el lenguaje coloquial) por la palabra “válido”. Verdadero ha de ser todo en cuanto que es Ser: Verdad. Válido es lo que ayuda a, tiene carácter de utilidad, pero siempre dentro del mismo nivel de conciencia. No me cabe duda de que todo lo elaborado bajo el paradigma perpersonal de pertenencia tuvo validez para quienes vivieron con esa Visión, les sirvió, aunque nunca les ayudó a superar su propia Visión. Quedaron clausurados en ella. Podemos utilizar un ejemplo  para entender algo de  esto. El viejo paradigma es semejante al hecho de alumbrarse con la lámpara de sebo animal que alumbraba las noches en el pasado remoto y no tan remoto (se cambia el sebo por aceite, petróleo...). El  paradigma personal sería similar al hecho de alumbrarse con la luz eléctrica. No sustituir la lámpara por la luz eléctrica sería una aberración: luz eléctrica que ha llevado consigo la creación de un mundo nuevo de luces, colores, sensaciones, vida... valores, actividades, diversiones... mundo que no existía en los tiempos anteriores. Pero también luz que conlleva nuevos problemas y que por otra parte tampoco es la última palabra pues el desarrollo sigue. Los paradigmas seguirán cambiando en función del nivel de conciencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Auténtico es lo que empuja, siendo válido para el momento y circunstancia, a superar el nivel de conciencia, a transcender la etapa de evolución. Por ejemplo, la insatisfacción al sentirse asentado en una Visión determinada -asentado en la lámpara de aceite, en la luz eléctrica, asentado en una interpretación religiosa cargada de infantilismo al que se le llama fe...-. Según esto lo prepersonal fue (y puede seguir siendo para quien no se plantee nada más que seguir al grupo) válido, pero no cuestionárselo no tiene nada de auténtico. La oración de  petición tuvo su significado, su validez -dio conformidad a mucha gente-. Pero instalarse en la oración de petición, instalarse en un paradigma superado no es auténtico, como tampoco lo puede ser instalarse en el paradigma personal. Instalarse hoy en la oración de petición no es ser auténtico en la Fe que es experiencia de aquello que siendo Yo me transciende. Nos advierte el evangelio del peligro de la instalación: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Mansionem manentem hic non habemus”&lt;/span&gt; predica el texto de la Vulgata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Quiere esto decir, supongo que muchas personas no han podido soportar lo que acabo de escribir, yo tampoco lo hubiera podido hace quince años, (¿estoy diciendo disparates?) pero si aún tienen un poco de coraje me atrevo a pedirle que sigan leyendo, ¿Quiere esto decir, repito, que todo lo referente a Dios, a la religión es una chorrada para mí? En modo alguno. ¡Todo lo contrario! El Misterio es algo tan maravilloso que no lo podemos encasillar en un paradigma humano, ni en el prepersonal, ni en el personal ni en ningún otro. ¡Yo estoy prendido de Jesús, el Cristo! Pero lo quiero ver, lo quiero experimentar a través del prisma que mi conciencia, que evoluciona, tiene en estos momentos, lo quiero interpretar desde un paradigma válido para el nivel en que me encuentro, como muchos _al menos casi 2.000.000.000- en la humanidad hoy. Pensar que estoy negando que exista el horizonte es estúpido, lo que niego es que desde la orilla del mar se tenga el mismo horizonte que desde la montaña que está junto a él. Los horizontes se amplían y la Visión se engrandece. Visión que no es solamente percibir sino también co-crear. “Creatio in fieri”. El conocimiento conceptual presupone un mundo creado. La sabiduría supone transformación constante. Y sabios siempre los hubo, pero han sido y son pocos. En nuestra cultura hemos vaciado de contenido muchas cosas, entre ellas la palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“sabio”&lt;/span&gt;. Sabio no es el que conoce mucho, sino &lt;span style="font-style:italic;"&gt;el que se conoce transformándose”&lt;/span&gt;. Saber no es conocer, conocer es tener tener erudición, lo he repetido hasta la saciedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La oración de petición presupone una Visión de la Realidad basada, como digo, en un paradigma de pertenencia y neolítico en el que el Misterio aparece como un Sujeto (¿similar? a nosotros), capaz de oír las peticiones de los que tienen ¿fe? en él, de desoír las de los que tienen ¿fe? en otro, o simplemente no la tienen, capaz de cambiar las ¿leyes naturales?  Aparece como un señor o ¿padre? que exige que sus hijos le pidan para darles, pese a que él lo sabe todo, que se satisface con la sangre de su Unigénito, que necesita mediadores como María y los santos... y que normalmente  hace caso omiso de las peticiones que recibe. Y ¿qué te aconsejan los dirigentes espirituales cristianos si tus peticiones no son escuchadas? Tener más fe -confianza en ese ser que hemos creado por oposición a lo que somos-, o sea, más infantilismo. ¡La fe es una cosa muy seria para maltratarla de esta manera! Y al final aceptar la que llaman “voluntad de dios” ¿Qué estamos proyectando en la oración de petición? Nuestra finitud y contingencia a la vez que soñamos un Ser que no es más que un ídolo mental. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y a la hora de acercarnos a la Biblia se nos dice por la institución católica que es la Palabra de Dios, y como la Palabra de Dios no nos puede mentir, lo dice taxativamente el concilio Vaticano I, la conclusión es clara en la Biblia solamente se dice la verdad -la doctrina del grupo-. Mas resulta que cuando los hombres nos hemos puesto a leer y estudiar la Biblia ¡Cuántas contradicciones, inexactitudes, errores, incluso aberraciones... hemos encontrado! Quizás este libro, la Biblia, no sea más que un libro de testimonios de gente que creía en Yahveh y de las comunidades que seguían lo que les habían predicado sobre el Cristo, en modo alguno un libro de oráculos en los que “ese Dios: Yahveh” proclama la verdad. Como dice Lenaers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Después de la modernidad con la separación de la Verdad, la Bondad y lo Bello y más aún del estructuralismo y de la postmodernidad con su apertura mental hacia los contextos no podemos permanecer en paradigmas infantiles, al menos no es serio- lo serio no es lo triste y cariacontecido-. Estos nos aparecerán muy seguros, -claro: yo tengo a mi papá (¿papa?) que no se equivoca-, pero nos llevan a una idolatría sin sentido, a una ineficacia comprobada, y a una gran ignorancia del Misterio, ignorancia que estorba para percibirlo, salvo en casos de personalidad muy fuerte. Nos alejan del Cristo, de la Vida, del Amor que nace del Ser. Nos cierran en el pobre círculo de una idolatría cuando menos estéril, si no nociva.&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt; ¿La Biblia es la recopilación de la Palabra de Dios pronunciada a lo largo de la Hitoria? ¿La Biblia es un libro de testimonios? ¿Cómo entender la Biblia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Está claro que en el paradigma prepersonal o infantil de pertenencia a la tribu (comunidad, iglesia...) el significado de Palabra de Dios no puede ser otro que conjunto de expresiones verbales y narración de acciones con las que Dios, el Todopoderoso, ha ido dirigiendo el curso de la Historia de los hombres. En este campo caben todos los sentidos dados a la Biblia a lo largo de los siglos desde el literal -propio de la ignorancia radical del medievo- hasta el simbólico -con una significación puramente conceptual de lo simbólico como lo no-real-. En todos aparece el Todopoderoso dirigiendo La Historia. Por lo tanto, hay una alteridad-dualidad: Dios-hombre. Algo que supone la fe en un Dios otro y con capacidad para corregir su propia obra: la creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hay, pues, una idea de Dios, idea idolátrica como ya he expuesto en otro artículo, un concepto de un Dios hecho a capricho de los deseos humanos. Traigo a colación un pequeño párrafo de aquel artículo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Si acudimos al Símbolo Niceno, así como a los catecismos de toda época, incluido el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por Juan Pablo II en 1997, nos encontramos con la misma concepción de “Dios”, concepción que corresponde a la polaridad opuesta a lo que el hombre “concibe como su propio sí mismo”. El hombre se siente condicionado, luego Dios es lo Incondicional, el hombre se siente contingente, luego Dios es el Absoluto, el hombre se siente temporal, luego Dios es lo Eterno... En una palabra, dice Mónica Cavallé que se trata de: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“una noción de Dios concebida por el yo y que sólo tiene sentido para el yo y desde el yo&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; En cuanto a qué significa Palabra en la expresión Palabra de Dios, entiendo que se refiere fundamentalmente a la expresión verbal, más allá de la lengua, del momento y de la historicidad de lo dicho. A lo largo de los siglos de vida del cristianismo la interpretación de cómo hay que entender la “Palabra” ha variado substancialmente: ¿Comunicación?, ¿Acción?, ¿Literalidad? ¿Sensu Spirit(u)ali?... Creo que todo debido a un referente infantil: el paradigma prepersonal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Biblia, es la postura de autenticidad, la hemos de ver desde un paradigma más maduro (racional o transpersonal). Personalmente me parece válida la propuesta de Lenaers:&lt;span style="font-style:italic;"&gt; Un libro de testimonios&lt;/span&gt;. Y en un libro de testimonios las sentencias, frases, afirmaciones, eslóganes sólo adquieren sentido en la visión global. Tomados aisladamente no tiene valor significativo. En esta visión, entiendo, cabe totalmente la interpretación de la Biblia como un libro simbólico, como lo serían el Tao, los Vedas, Al Coram, pero asumiendo el significado profundo del símbolo: no algo opuesto a lo real, sino como lo profundamente real. Símbolo es aquello que hace superar la dualidad aparente de las cosas y nos hace vivir la no-dualidad. El símbolo más auténtico de todos es el Amor. Sus expresiones físicas: abrazo, beso, caricia, cercanía, entrega de bienes... nos pueden servir de ejemplo también. La Biblia no nos cuenta una historia, entre otras cosas porque sus autores no tenían ni idea de qué era “la historia” pero es el abrazo que nos une a otros hombres que también fueron conscientes del Misterio. O quizás no eran “otros” porque no hay otros en lo Profundo, en la Conciencia de Unidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Además, a la hora de entender las expresiones atribuidas a Jesús, se ha de tener en cuenta, lo que ya he apuntado, Jesús era judío y su cultura era judía y del siglo 0, aunque su conciencia estuviera en el nivel más alto posible -conciencia de unidad o de identidad-. Y sobre todo se ha de tener en cuenta que los escritores de los libros del Nuevo Testamento también eran judíos, que las comunidades cuya fe es la narrada en los libros pertenecían a una etapa de conciencia prepersonal. Esto es lo que recogen los libros. No pueden hacer otra cosa. No podían exceder su nivel.  Como hoy tampoco podemos exceder nuestros propios niveles. ¿No sería absurdo hablar a aquellas comunidades de la necesidad de que mi ordenador sea más rápido? No entenderían nada. La informática no entra en su paradigma, como tampoco lo hace una visión no-dual de Dios, del Misterio, ni lo deja de hacer la oración de petición. La Edad Media vino a empobrecer el nivel de conciencia y el paradigma de referencia. Y nosotros aún somos deudores.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Son muchísimas las aportaciones y reflexiones que se podrían ir añadiendo a estas, pero la brevedad en un artículo es un bien. Pienso que posiblemente lo más importante está dicho. O quizás no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-8629123848730850733?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/8629123848730850733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=8629123848730850733' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/8629123848730850733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/8629123848730850733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/10/oracion-de-peticion.html' title='¿Oración de petición?'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-4283094617599233467</id><published>2011-09-30T14:48:00.001-07:00</published><updated>2011-10-01T09:21:35.716-07:00</updated><title type='text'>Algo de mis vivencias y reflexiones sobre el Misterio</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Unas palabras pobrísimas, pero quizás convenientes, acerca de mis vivencias del (y reflexiones sobre el) Misterio que normalmente es llamado Dios&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Dios"&lt;/span&gt; ha perdido totalmente su significado después de siglos de uso erróneo. ¡Ojo! no estoy despreciando lo muchísimo bueno que en 2000 años de Historia, y en otros tantos o más anteriores a los de la era cristiana se ha aportado en materia religiosa. Y sobre todo las aportaciones y vivencias de los místicos que en la Humanidad hay y han habido. Personas que nunca han vislumbrado el reino de lo sagrado han utilizado muy mal esta palabra, la usan con mucha convicción como si supieran de qué están hablando. Otros argumentan en su contra como si conocieran lo que están negando. Este uso equivocado ha dado lugar a creencias absurdas, afirmaciones y engaños que son en realidad del ego, como cuando se dice: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"dios está conmigo", “yo no creo en Dios”&lt;/span&gt; o cuando se utiliza, a partir de Nietzsche, la expresión: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"dios ha muerto”&lt;/span&gt;. La palabra Dios (lo mismo que sucede con las palabras Alá, Yahvé o Jehová, etc.) se ha convertido en un concepto cerrado. En cuanto se pronuncia se forma una idea, una imagen mental de alguien o algo que está fuera de ti…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello, pienso que una verdadera postura de fe en lo numinoso nos exige una reflexión profunda y muchas meditaciones sobre ¿ese?, ¿el? Ser, Totalidad, Trinidad, La Nada…&lt;br /&gt;Yo fui educado desde mi más tierna infancia bajo el signo de una múltiple significación de la palabra Dios (así con mayúsculas), múltiple pero todas las significaciones convenían en un Ser exterior y todopoderoso, que además era Trino sin dejar de ser Uno (y en este Uno y Trino tenían buena parte los conceptos matemáticos, los conceptos de cantidad). Es de advertir que ese Uno parecía más bien ser una especie de Substancia en la que confluían las Tres Divinas Personas, un ¿SuperDios? O al menos así lo percibía yo en mi infantil mente hasta el punto de que, pienso, mi superego está estructurado sobre esta palabra. Yo por mi parte siento admiración respeto y cariño por la misma, como no podría ser menos. Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá en los finales del siglo XIX (Así habló Zaratustra: 1883-1885) Friedrich Nietzsche, malinterpretando la palabra, opino, a causa de la creencia de las masas -creencia que permanece-, apuntaba algo sobre la muerte de Dios, tiempos en los que se vivía en la institución católica bajo el papado de León XIII. Aquel papa dedicó gran parte de sus esfuerzos a dar una doctrina social con la que contrarrestar a todo el movimiento marxista que surgía en Europa como consecuencia de las obras de Marx; a la vez, y como es lógico, intentó que la institución fuera realmente fiel a sí misma en sus estructuras, en su doctrina, en sus actitudes, en sus imposiciones etc... a los fieles católicos. El mundo estaba avanzando hacia niveles de conciencia de mayor madurez que la visión mítico-agraria, pero la iglesia seguía (y sigue) agarrada a esa mentalidad arcaica, neolítica sin comprender, y ni siquiera intentarlo, los nuevos movimientos de pensamientos y de actitudes de madurez, pese a todos los errores que acompañaban, y siguen acompañando, este despertar. La influencia del filósofo teutón ha sido impresionante en todos los ámbitos del pensamiento, algo similar a lo sucedido con Marx. Quizás todo ello favorecido por una actitud institucional de las religiones, sobre todo las occidentales cristianas, que se negaban a cualquier avance de la conciencia humana, porque pensaban y piensan en gran medida que la humanidad había (ha) llegado al punto más elevado de su desarrollo. Recordemos aquello de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“la revelación se cerró con el último apóstol”&lt;/span&gt;. Lo cual imposibilita cualquier ascensión de la conciencia hacia niveles superiores (niveles racionales, psíquico, sutil, causal...), y supone que nuestro conocimiento y saber ha de quedar reducido a repetir lo que ya dijeron los sabios ( o los tenidos como tales) anteriores; esto en concreto ha sucedido para la institución católica con Tomás de Aquino durante muchos siglos, y actualmente en los sectores más conservadores, que ha sido la meta que no se podía traspasar, pues pasarlo era caer en la herejía, o ponerse en peligro próximo de caer en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por el contrario la nueva humanidad, la que había nacido siglos antes con el renacimiento artístico y cultural, con el pensamiento racionalista incoado por R. Decartes, continuaba avanzando hacia planos nuevos de visión del Kosmos, por lo que la institución empezó a distanciarse de la humanidad. Esta sí evolucionaba, cuando la iglesia se agarraba neuróticamente al pasado (interpretado a su manera -toda interpretación lo es-) como única tabla de salvación, negándose sencillamente a la Vida y a la Fe, que no son sino la misma Realidad, que no son sino movimiento y riesgo. Al no querer el riesgo del error se cerraba todas las puertas a una Verdad cada vez más abierta, más divina, más crística. Epígonos de esta actitud de cerrazón de espíritu fueron sobre todo algunos papas, como Pío IX, Pío X, Pío XII, Juan Pablo II y lo es Ratzinger el actual Benedicto XVI, que cuando era cardenal, azotó y fustigó sin piedad cualquier pensamiento, nacido de una experiencia nueva y no venido de lo que “siempre se ha dicho”. Muchos teólogos y grandes pensadores de mente abierta tuvieron que sufrir en sus carnes el azote de ese falso Dios defendido por el poder institucional, cuando ellos se abrían, como Jesús, el Nazareno, a una experiencia personal y abierta de ese Ser que es nuestro YO más profundo, que es el Sustrato y Fundamento de cuanto es, que es nuestro Sustrato y Fundamento, y no un Otro. Vivían la experiencia de esa Trinidad: Fuente, Agua de Vida y Cohesión de Amor, que les llevaba a encontrase con el, y dentro del, Misterio como Jesús en la transfiguración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo las religiones institucionalizadas llegaron con su actitud hermética a provocar todo el movimiento que arrasó el occidente en los años 70, el (mal) llamado de la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“muerte de Dios”&lt;/span&gt;. Sin duda, pienso yo, se trataba de la muerte del concepto cerrado que se tenía ( y en una inmensa mayoría se sigue teniendo) de Dios en Occidente, y sobre todo en las religiones cristianas oficiales. Se da por iniciador del mismo a John A. T: Robinson, obispo anglicano, con su libro “Honest to God” que tanto dio que escribir a finales de los años sesenta y durante los setenta. En aquellos tiempos yo era un seminarista-estudiante de lo más carca. Por supuesto no leí el libro entonces. Lo hice una vez convertido.&lt;br /&gt;El mismo Robinson justifica (creo que muy acertadamente) su libro, y sus conclusiones con un gran prólogo del que entresaco: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Ya que el evangelio cristiano se halla en perpetuo conflicto con las imágenes de Dios erigidas en la mente de los hombres, incluso cristianos, cuando en cada generación se esfuerzan por acotar su sentido. Estas imágenes cumplen una finalidad esencial: la de precisar lo incognoscible, la de limitar lo inagotable, para que los hombres y mujeres corrientes puedan situar su espíritu a la vera de Dios y tengan algo en qué fijar su imaginación y sus plegarias. Pero en cuanto estas imágenes se convierten en un sustituto de Dios, en cuanto llegan a ser Dios hasta el punto de ser excluido o negado todo lo que no se halla incorporado a la imagen, entonces ha nacido una nueva idolatría y una vez más ha de ser sometida a juicio”&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de la palabra Dios hay una Realidad, que no puede ser definida, ni explicada por esta palabra ni por ninguna otra, que no puede ser contenida en ningún concepto. Pero nosotros necesitamos expresarnos y poder explicarnos algo, aunque no podamos entender. Por ello los autores van probando nuevas palabras como Ser o Misterio.&lt;br /&gt;Ya el mismo Plotino, uno de los grandes místicos de la historia, que alcanzó niveles muy altos de conciencia, niveles muy altos de sabiduría, afirmaba que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“sin una virtud auténtica, el Dios del cual se habla es un mero nombre &lt;/span&gt;(àneu dé aretês àlezinès Theòs lègomenos ònomá èstin. Enéadas 9,15) ”. Ese Ser, esa Realidad que está tras la palabra y tras el (falso) concepto: Dios, está más allá de toda capacidad del entendimiento para recogerlo y para expresarlo. Esa Realidad, ese Algo es ante todo objeto de una experiencia, pero experiencia suprema, experiencia que por otra parte sería algo imposible, si ese Ser estuviera totalmente fuera de nosotros y por tanto de nuestro alcance, si ese Ser fuera sencillamente un Otro. Es más la misma palabra Ser es inadecuada, sobre todo aprehendida como concepto, a Dios no se le puede hacer prisionero de nada, mucho menos del intelecto, que sólo lee en la superficie, que no percibe la profundidad. De todos modos es una palabra menos impropia que la de Dios, porque al menos no es un concepto cerrado (por muchos siglos de uso en una cultura), sino abierto. Ser es palabra abierta, en ella tanto cabe el Vacío oriental, como el Ente occidental, en ella cabe tanto cabe lo personal como lo transpersonal, lo aprenhendido como lo conocido, cabe el Misterio con su insondabilidad… En modo alguno estoy utilizando la palabra Ser en sentido ontológico, sino en todo caso en el sentido que Heidegger da a la palabra Lichtung (el vacío que hace posible al ser). Pero, tampoco esta palabra es idónea para expresar lo numinoso, lo mistérico, mas como nos vemos en la necesidad de expresar con palabras todo lo referente a la comunicación entre los humanos, alguna palabra hemos de usar. Más inadecuada aún si tenemos en cuenta que cuanto se refiera a Dios, al Misterio, al Ser, al Vacío será una expresión oximorónica, algo muy olvidado en nuestro lenguaje a causa de la superficialidad, de la linealidad de nuestros conocimientos científicos y racionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta experiencia de Dios o del Ser, del Misterio, de lo Numinoso exige como nos aventura Plotino una pureza interior, un ojo de la contemplación limpio, un previo silencio interior. Es la pureza del corazón la que nos abre las puertas para poder percibir, o simplemente barruntar el Misterio, a Dios. Él sólo se comunica en el silencio del corazón, sólo el Silencio puede percibir el Silencio del Ser (como sólo el microscopio ve las células, o como sólo una mente mínimamente preparada entiende el teorema de Pitágoras), en la experiencia de una meditación-contemplación sincera -en la que la mente desaparezca en quietud- y constante, en la entrega total y abierta de todo el ser humano: cuerpo, psique y espíritu. Tal es la experiencia humana mantenida a lo largo de toda la historia, experiencia que no es exclusiva de ninguna religión, ni exclusivamente religiosa. Es una experiencia del “Hombre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una experiencia que te lleva a percibir tu propia dimensión transcendente. El Misterio es Aquello que estando tan lejano, tan más allá, está en tu interior, es más no está en tu interior, sino que lo ES. Por eso San Agustín pudo escribir aquellas palabras &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Intimior intimo meo”&lt;/span&gt;. Mas como el ser humano no puede sino interpretar todas sus experiencias, lo mismo hace con esta suprema, por ello cualquier experiencia espiritual queda interpretada por una determinada forma de religión, o no religión, por una determinada cultura. Y es la cultura la que es recibida en la colectividad, cultura que abarca tanto lo espiritual, como lo mental y lo sensible… toda cultura no es sino una interpretación del Kosmos, un visión determinada del Universo. Con esto no estoy afirmando que todas sean igualmente válidas, pero sí todas igualmente respetables, cosa que no se ha de confundir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo verdaderamente extraordinario de esta interpretación cultural de la experiencia suprema es que la reflexión, el discurso cultural no versa sobre un concepto, como se ha apuntado anteriormente, sino sobre &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;un símbolo&lt;/span&gt;, trátese del nombre de que se trate. Y un símbolo lo es sólo cuando simboliza, cuando reúne en un abrazo íntimo dos partes que son complementarias. No se trata de un discurso o reflexión sobre un concepto. Estamos muy resabiados en nuestra visión conceptual de todo cuanto es, y esto nos impide a veces abrirnos al poder simbólico de nosotros mismos. Es más nos confundimos y queremos reducir a conceptos lo que son símbolos, como en este caso el nombre dado al fenómeno de la experiencia suprema, y a la Realidad -en la que somos y de la que somos manifestación- que en ella barruntamos, que en verdad no es sino la experiencia de la Vida, la experiencia de identidad con la misma. Alá tiene el mismo poder simbólico para un musulmán, que Buda para un budista, que Cristo para un cristiano, o el Sin nombre para cualquiera, pertenezca o no a una forma de religión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que ni Dios, ni Alá, ni Ser, ni Misterio, ninguna palabra puede definir lo indefinible, la vastedad inefable que está detrás de estas palabras. En todo caso lo único importante es saber si la palabra ayuda o dificulta la experiencia de Eso hacia lo que la palabra apunta. Si la palabra es un concepto mental abierto, o sea, si es meramente símbolo, o cerrado, si es simplemente un concepto. En este sentido yo me inclino por la palabra Misterio: aquella Realidad que siendo nuestra más profunda esencia, no puede ser objeto de nada, mucho menos de nuestra mente, sino que es la Vida, su Sentido. Creo que la expresión Misterio es más abierta, no señala nada y lo hace hacia Todo. Lo malo es que tenemos la mente acostumbrada a entender la palabra misterio como aquello que no puede ser explicado, para lo que no tenemos explicación, con lo que la reducimos de nuevo a un concepto, a una  percepción intelectual. Cuando Misterio es Aquello en lo que hemos de sumergirnos totalmente porque es Vivir, es el Vacío en el que todo es y Todo es, es la Consciencia fundamento del que es y de lo que no es. Es lo que no sabemos, ni podremos saber (no meramente conocer) porque somos él. Misterio es Vida, Amor indefinible y a su vez es Nada. No sé qué es. Lo vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a todo hemos de hablar de la experiencia suprema, es el único modo de comunicarla a los demás hombres, la interpretación de la experiencia es algo a lo que nos impulsa nuestra mente racional, nuestra personalidad humana, y es algo bueno y necesario. Comunicamos nuestras experiencias principalmente por las palabras. Mas tengamos en cuenta que al hablar de la experiencia suprema la misma palabra Dios (y cualquier otra) es ya tendenciosa, puesto que la experiencia no cabe ni en la mente, ni en las palabras.&lt;br /&gt;La experiencia de la humanidad, expresada por casi todas las tradiciones religiosas, ha llamado con muchos nombres a esta Realidad que nosotros llamamos Dios. Esta palabra procede del sánscrito (dyau) y tiene un significado que hace referencia a la luz, la luz que nos permite vivir. No es de extrañar que el sol se acepte universalmente como un símbolo de lo Divino .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi visión de lo Divino ha ido cambiando de forma clara a lo largo de mis años. No voy a escribir nada sobre mi forma de entender a Dios en el pasado, sino sobre lo que vibra dentro de mí actualmente en los momentos en los tomo algo de conciencia del Misterio que da sentido a mi vida, en el que soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta es la primera vibración, la primera experiencia (interpretada) que percibo: &lt;br /&gt;        1- Dios, el Misterio no es alguna cosa, un Ente con una serie de atributos como omnipotencia, omnipresencia, infinitud… como ha sido el llamado Dios de los filósofos (Ens supremus), sino que es la cuestión radical de mi existencia. Yo me pregunto por el sentido de mi vida, por el destino de la tierra, del universo, por la necesidad o no necesidad de un fundamento... Se trata de la última pregunta de cuya respuesta depende el sentido de cuando es.        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda es &lt;br /&gt;         2-. Antes de poder hablar del Misterio he de tener un previo silencio interior. Cada forma de conocimiento, cada saber tiene sus propios principios epistemológicos, su propio método, por ejemplo: Son necesarios telescopios muy potentes para poder estudiar los astros, es necesaria la lógica matemática para estudiar los números... Es imprescindible saber escuchar la voz de la transcendencia en el interior para poder hablar de Dios. Para ello es necesario tener un corazón puro, se ha de callar la mente y los sentidos para que se pueda percibir con el ojo de la contemplación (el tercer ojo de los victorinos, Buenaventura... de los tibetanos) la densidad de la presencia del Misterio en nosotros mismos y en la realidad toda (cosmos  con minúscula). Se ha de transcender lo que captan los sentidos y la inteligencia para entrever a Dios presente en todo, o sea, se ha de perforar la cáscara sensitiva e intelectual de la realidad para encontrar la semilla anidada dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera experiencia &lt;br /&gt;        3- Dios no es una cosa y por tanto la forma de hablar de Él es distinta a la forma de hablar de cualquier otra cosa. Dios no es una cosa, como se ha dicho anteriormente. No hay parámetros adecuados para hablar de esta Realidad que llamamos Dios o Misterio. El lenguaje sobre Él es inequiparable al resto de lenguajes humanos. No podemos hablar de Dios de forma científica, pero sí desde una experiencia íntima compartida con otros hombres.&lt;br /&gt;El lenguaje sobre Él no es una especialidad elitista. Es nuestro propio ser el único mediador en esta experiencia en cierto modo inefable. Dios no está a favor de unos y en contra de otros como tantas veces se ha querido hacer ver en la historia, sino que está en todos y cada uno. Pretender situar a Dios de parte de algunos es simplemente una blasfemia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuarta experiencia&lt;br /&gt;         4- Dios no es monopolio de ninguna tradición. Como tampoco es objeto de pensamiento. Cualquier intento de hacerlo prisionero de una ideología, como ha hecho la institución católica (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“extra ecclesiam nulla salus”&lt;/span&gt;), por ejemplo, es una barbaridad y una idolatría. Es no hablar de un ídolo.&lt;br /&gt;Esto no quiere decir que los cristianos no puedan hablar en nombre de Cristo, como los budistas de Buda…, pero no en nombre de Dios. Este nombre ha de ser un símbolo que elimine cualquier intento de absolutismo y totalitarismo, un símbolo que ilumine la contingencia de toda acción humana.&lt;br /&gt;Por eso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quinta experiencia &lt;br /&gt;         5- Dios no puede ser objeto de conocimiento ni de ningún tipo de creencia. La palabra Dios, o Misterio, es sencillamente un símbolo, no un concepto, ni un objeto. Ya lo he expuesto en este escrito.&lt;br /&gt;El símbolo a diferencia del concepto es eminentemente relativo, o sea, que relaciona a dos elementos que “llamamos” -en nuestra mente dual- sujeto y objeto, y tan sólo es símbolo cuando realmente simboliza el objeto para el sujeto. Por tanto, es concreto, subjetivo y no universal, sólo es símbolo para quien lo percibe, para quien está dentro de la comunión sujeto-objeto, nunca para todos. Lo contrario a lo que es el concepto que sí es universal. Pero más que subjetivo el símbolo es subjetivo-objetivo, pues constitutivamente es una relación entre el sujeto y el objeto. Dios no es objeto de información, la palabra Dios no transmite información alguna, si lo hiciera querría decir que hemos creado un ídolo mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sexta experiencia &lt;br /&gt;         6- La palabra Dios no es el único símbolo de lo Divino , es más ni tan sólo es necesaria. Puede ser para nosotros los cristianos occidentales muy importante, pero ello no nos da derecho a universalizar nuestra perspectiva ni en éste, ni en cualquier otro caso. Sería una extrapolación injustificada. ¡Hemos hecho, y seguimos haciendo, tantas en la historia! Cada cultura tiene sus símbolos propios y en todas se da esa experiencia suprema que luego es interpretada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Las visiones de la relación Dios-Mundo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pretendo en este escrito es ir expresando la evolución de mi conciencia, o el desarrollo de la concreción de la conciencia que soy Yo. Y por lo mismo mi intención es expresar la visión cristiana del Misterio que me inunda. Este escrito, por tanto, está imbuido de valores, ideas y cultura cristianos.&lt;br /&gt;Para acercarse a una posible experiencia cristiana de Dios, es necesario situar el lugar de Dios (Realidad) en la conciencia humana, también en la mía, la relación de Dios con el mundo, pues es en este mundo donde aparece el hecho cristiano.&lt;br /&gt;La conciencia humana ha entendido, según aparece en la historia de los hombres, la relación de Dios con el mundo según tres esquemas principalmente: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        La visión monista; la visión dualista; la visión no-dualista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        La visión monista afirma que todo es Dios, y al ser todo Dios es inevitable tener experiencia de Dios porque tenemos experiencia de las cosas (Dios en esta visión). No hay más Dios que esta naturaleza.  Es el panteísmo para el que no existe de hecho distinción entre criatura y creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La visión dualista afirma que Dios es el Otro, absolutamente Otro. Nosotros los hombres tenemos experiencia de Dios como del Otro, y la relación de Dios con el mundo es entendida como una relación de razón. En este sentido abunda el tomismo que ha sido doctrina de la teología de la institución católica durante siglos, y sigue siéndolo en gran medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         La visión no-dualista afirma que la divinidad no está separada de la realidad mundana, mejor diría, del resto de la realidad, pero tampoco se identifica totalmente con ella. Dios no es ni Identidad (monismo), ni Alteridad (dualismo), es Trinidad (no entendida como número, sino como relación). Dios en sí mismo no es. Dios es relación a, es íntima relación interna con todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentar argumentar con la razón a favor o en contra de cualquiera de estas visiones es imposible. Intentar argumentar con la razón en este tema, sería divinizar la razón, con lo cual ya habría optado por una visión concreta. Es una cuestión necesariamente abierta. Somos humanos y tenemos que razonar y buscar la opción que más nos satisfaga, pero no podemos concluir nada definitivo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Concepción cristiana de la divinidad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que dicha concepción nos lleva a la visión no-dual, que es la más difundida entre las formas de espiritualidad de Asia.&lt;br /&gt;Los dos grandes misterios de la concepción cristiana de la divinidad son la Encarnación y la Trinidad. En la encarnación Cristo no es solamente Dios, ni solamente hombre, tampoco es mitad Dios, mitad hombre, es Hombre-Dios y Dios-Hombre, algo que no encaja en una visión de un Dios totalmente otro, ni en un Dios que ya lo es todo, pues Cristo ya no sería un Misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Trinidad es un claro desafío tanto al monismo, como al dualismo. Si existe un solo Dios, la Trinidad es superflua, sería un simple modalismo de la Divinidad. Y si hay tres dioses, sería una aberración. Dios no es ni uno ni tres, Dios no se deja encasillar en los números, el Misterio está mucho más allá de ellos ónticamente. Dice San Agustín: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Qui incipit numerare, incipit errare”&lt;/span&gt;. Ni el número matemático de tres, ni los conceptos ontológicos de substancia y persona se pueden aplicar a Dios. El concepto de persona aplicado a la Trinidad es equívoco, ni unívoco, ni análogo, o sea, es una concesión al lenguaje, porque de alguna manera tenemos que expresarnos.&lt;br /&gt;La diferencia entre las personas, repito que es un nombre como cualquier otro posible por ejemplo: aspiración, cuerpo, astro… es infinita. Decir que Dios es uno no es hablar del número, sino de que la razón humana no puede reducir la realidad a uno, dice Panikkar. En el monoteísmo se da una Realidad única, un solo Ser infinito que comprende toda la realidad, no sucede lo mismo en la visión trinitaria, aunque no se trate de que haya tres dioses. Esto es el no-dualismo. Negar constantemente la dualidad, negarnos a cerrar todo proceso en un solo Ser, y aceptar conscientemente el querer comprenderlo todo. El Misterio de la Realidad es apofático, insondable, tan sólo la experiencia mística se acerca a él y muy limitadament.&lt;br /&gt;Hablar de las tres personas es hablar de &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;relación,&lt;/span&gt; no de substancias: la Fuente (Origen, Padre) que engendra la Vida (El Verbo, el Cristo, la Vida) y el Amor (Espíritu) mutuo entre la Vida y el Padre. Se trata de un dinamismo eterno, sin tiempo, de una perichoresis (movimiento circular) en la que la creación entera participa, como afirma en toda su obra R. Panikkar.&lt;br /&gt;Traigo a colación unas palabras suyas. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“El descobriment del Déu tri cristià, que no és el Déu monoteista dels jueus… és el gran desafiament teològic del cristianisme en el tercer mil·lenni.”&lt;/span&gt; (El descubrimiento del Dios trino cristiano, que no es el Dios monoteísta de los judíos... es el gran desafío teológico del tercer milenio).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero terminar con un texto del Pseudo Dionisio, tan apofático en su espiritualidad y en su teología, pues todo lo dicho es en sí mismo pura paja, como afirmó Tomás de Aquino de su obra teológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;span style="font-style:italic;"&gt; “Yendo a un nivel todavía más alto, afirmamos que (Dios) no es el alma, ni mente, ni objeto de conocimiento, tampoco tiene opinión, ni razón, ni intelecto; asimismo carece de razón, de pensamiento y no es enunciable ni cognoscible; tampoco es número, orden, grandeza, pequeñez, igualdad, desigualdad, similitud, ni disímil; no está quieto ni en movimiento, ni permanece inmóvil; tampoco goza de poder, ni es poder, ni luz; no vive, ni es vida, no es un ser, ni eterno, ni tiempo, ni su tacto es cognoscible; tampoco es conocimiento, ni verdad, ni dominio, ni sabiduría, ni uno, ni unicidad, ni divinidad, ni bondad; tampoco es espíritu tal como podemos entenderlo, ni filiación, ni paternidad, ni nada conocido por nosotros, ni por cualquier otra criatura… tampoco es oscuridad, ni luz, ni falsedad, ni verdad; tampoco existe ninguna afirmación ni negación completa que se pueda hacer acerca de Él.”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este escrito juntamente con aquel otro en el que me profeso cristiano, y que titulo Identidad cristiana, son los dos textos fundamentales en los que hablo de mi propia identidad espiritual, de mi fe cristiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-4283094617599233467?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/4283094617599233467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=4283094617599233467' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4283094617599233467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4283094617599233467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/09/algo-de-mis-vivencias-y-reflexiones.html' title='Algo de mis vivencias y reflexiones sobre el Misterio'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-8976867795366105333</id><published>2011-09-24T09:56:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T08:27:38.990-07:00</updated><title type='text'>¿NACIONALISMO?</title><content type='html'>¿NACIONALISMO?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflexiones de andar por casa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Recuerdo que hace años cuando Miguel Indurain triunfaba en Francia como ciclista se formó un revuelo en la prensa, se afirmaba en la misma que Indurain “renegaba” de ser español. A los pocos días el propio ciclista corrigió lo dicho en la prensa -¡el sensacionalismo de los mass media!- diciendo que él no renegaba de ser español, que lo que había dicho era “¿Qué más da ser español, francés, italiano...? ¡La nacionalidad no tiene importancia alguna! Es claro que existe un abismo entre lo que se afirmaba en los medios al dar la noticia y lo que aclaró posteriormente Indurain. Es indiferente ser de la nación que se sea, el nacimiento en un lugar determinado es fortuito. (Probablemente muchos “esotéricos” entiendan que no lo es. Y puede que no les falte razón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El pasado día 11 se celebró en Cataluña la fiesta &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“nacional”&lt;/span&gt;. Los catalanes y las instituciones la llaman &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“nacional”&lt;/span&gt; porque entienden y propugnan que Cataluña es una nación. En ese día, mientras paseaba, me conecté por radio a la emisora del arzobispado de Barcelona porque emiten una música de alta calidad. Mas resultó que en esos momentos no daban música, sino un sermón de un “cura” que predicaba la necesidad del amor a Cataluña como patria, pero advirtiendo que este amor no podía ser óbice para el amor universal -¿a todas las naciones?-, porque el llamamiento cristiano es al amor universal. Amor que a juicio del que hablaba se había de realizar a través del, o en el amor a Cataluña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo entiendo estos dos casos como ejemplo de dos actitudes humanas ante el hecho de la nacionalidad, sea ésta política o simplemente cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Yo soy andaluz y como tal soy miembro de la nación-estado llamada España. Hace cuarenta años que vivo en Cataluña, a la que los catalanes llaman también nación, aunque no sea estado, y comulgo en mucho con &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"lo catalán"&lt;/span&gt; . Actualmente hay una gran efervescencia nacionalista, que en muchas personas es independentista. Las razones que aducen son de lo más variado, a mi parecer abundan las sentimentales que también han contado, y cuentan mucho, en la historia de la humanidad. Pero ante todo soy hombre -en mi caso varón-, y aún antes sencillamente &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;soy&lt;/span&gt;, lo cual  me hace miembro de la Humanidad y del Kosmos. Esta es la realidad histórica -y metahistórica- en la que vivo y sobre la que quiero opinar alguna cosa, aunque a nadie pueda importar lo que yo opine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Soy un lector asiduo de J. Krishnamurti. Pienso que es uno de los grandes místicos del siglo XX. Pues bien, Krishnamurti allá por los años 50 del siglo pasado habló sobre el nacionalismo en una entrevista. En la misma dijo cosas como ésta: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“el nacionalismo es un veneno”&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“cuando termina el nacionalismo llega la inteligencia, esto es, la comprensión&lt;/span&gt; -no meramente intelectual, sino vital, la persona que abraza, que se abre y acepta- &lt;span style="font-style:italic;"&gt;de lo que es”&lt;/span&gt;. Se trata de una opinión muy importante para muchos y para mí también, opinión que él razona en la entrevista, pero que yo quiero matizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nación, país, estado, región, provincia, comarca, ciudad, pueblo..., cuerpo, psique, espíritu, familia, paisano... individuo, colectividad... espiritual, material... científico, filosófico, histórico, artístico... constantemente estamos marcando fronteras de todo tipo y nuestra cultura parece regodearse de forma especial en ellas. Tenemos en Occidente una mente analítica muy desarrollada.  Esta mente analítica que reporta grandes beneficios a la hora de "medir" -la ciencia-, es un gran obstáculo a la hora de “comprender” -la mística-. ¡Hemos llegado a llamar “comprender” a la percepción meramente mental! Hemos borrado la “comprensión” de nuestro mundo vital, la hemos reducido a la mente. Esto ya empezó cuando con la mejor intención posible se identificó pensar con existir como paso inconsciente posterior al &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“cogito ergo sum”&lt;/span&gt;. ¡Y lo que más me duele es que vivimos en ello tan tranquilos! Sin pretender ir “ab ovo” veo en este desarrollo analítico una de las raíces, hay otras causas como la tecnología, el cientificismo..., del individualismo exacerbado y patológico en el que vivimos. Así empezamos a poner fronteras: Kosmos o Totalidad, Tierra, Humanidad, Europa, España (o Cataluña, o País Vasco), Cataluña (o Andalucía...), Barcelona (o Cádiz), Badalona (o Chiclana...)  hasta llegar a la familia, al individuo, al cuerpo, a la sombra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Las fronteras tiene mucho de bueno y necesario porque los hombres tenemos sentidos y éstos viven dentro de lo cercano, pero a su vez tiene mucho de malo si lo que hacemos con ellas es separar en lugar de integrar porque el hombre es espíritu, o sea, ser que “comprende”, que vive en comunión con la Totalidad, que es Totalidad. El hombre no es simplemente un individuo, como lo es una manzana o una piedra, sino que es &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;persona&lt;/span&gt;. Y la persona es &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;relación constitutiva&lt;/span&gt;, mucho más, aunque también, que un simple sujeto de derechos (y obligaciones), a lo que queda reducida en esta sociedad y aún, muchas veces, ni eso. Mucho más que lo  opuesto a la sombra, mucho más que el ego, es sencillamente consciencia constitutiva de unidad.  Y en esta consciencia no cabe la exclusión, no cabe la frontera por la sencilla razón de que no existe, no es. No es lo mismo ser individuo sujeto de derechos que ser persona: consciencia de unidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sabemos que la palabra griega que traduce la de persona es &lt;span style="font-style:italic;"&gt;hipóstasis&lt;/span&gt;, nombre con el que se conocía a la máscara que los actores teatrales se ponían para interpretar a los personajes en la Grecia clásica. Dicha máscara servía para que la voz llegara hasta los espectadores, pues aumentaba la resonancia del sonido, hacía las veces de un megáfono, de ahí que los latinos tradujeran la palabra griega por per-sona -per/sonare-e (hablar desde el interior, hablar desde dentro, re-sonar). Simbólicamente podemos utilizar el origen de  dicha palabra para indicar que persona es aquel individuo que habla desde su interior, que habla desde el sí-mismo y en el sí-mismo recibe y se realiza. El ser abierto a..., el ser-relación. En este sentido podemos renunciar a la tan conocida comparación de hipóstasis- persona con hipóstasis-máscara.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Evidentemente en tanto en que la relación es elemento constitutivo de mi propio ser, las trabas a esta relación entorpecen mi propio ser, no  me dejan ser persona. Y todo nacionalismo (el español, el francés, el británico, el catalán...) a lo largo de los últimos siglos de historia ha entorpecido y mucho la relación entre los individuos. Digo en los últimos siglos porque antes no existía el nacionalismo, sino el imperialismo, el tribalismo... aunque la actitud radical humana es la misma. Pero a la vez la nación es algo necesario para que el hombre (varón/mujer) viva en desarrollo, en evolución. El hombre no puede perderse en una vaguedad, en una Totalidad a la que su conciencia no ha llegado. De igual manera que el lenguaje es una de las grandes conquistas humanas, pero que ha de ser ejercida por medio de una lengua concreta, no de forma genérica -no se puede hablar el lenguaje, sino una lengua-, lo mismo sucede con la integración en la Totalidad, se ha de ejercer por un medio concreto, (de un trozo de tierra o de toda ella, de una historia concreta, limitada en el espacio y en el tiempo, no de la historia...) medio que no puede ser una frontera cerrada, sino &lt;span style="font-style:italic;"&gt;una puerta abierta a&lt;/span&gt;... El ejemplo de una mansión con muchas puertas nos puede servir: para entrar en la mansión necesito acceder, hoy por hoy, a través de una puerta (en el futuro puede que se acceda de otra forma), pero si me quedo en la puerta no estoy en la mansión. La puerta en este ejemplo sería la nación o la lengua, según lo dicho. Si antepongo la lengua o la nación a la Totalidad no estoy en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;la conciencia de unidad&lt;/span&gt; (¿no soy persona? Al menos plenamente), pero si la puerta solamente es un medio de acceso, ésta ha dejado de ser límite y se ha convertido en apertura. Los nacionalismos sin conciencia de Plenitud no son más tribalismos con la cara lavada. Hay mucho tribalismo aún en la humanidad y porque lo llamamos cultura no queremos avanzar, no queremos ser personas. Creo que la palabra cultura es muchas veces mal utilizada. La hemos sacralizado.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¡Ojo! Lo que afirmo de los nacionalismos puede ser aplicado igualmente a la pertenencia a una institución sea religiosa o no, a un club de fútbol, a un partido político... a cualquier frontera colectiva que nos dé la fuerza para afianzarnos en nuestra individualidad, en vez de ser apoyo a la conciencia que elimine toda frontera o exclusión.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sabemos que la concepción de la nación-estado surgió allá por los comienzos del siglo XVI, y hoy vemos todos los inconvenientes que está creando para que los estados se integren en una unidad mayor ¡Nadie quiere renunciar a la soberanía! A la vez que contemplamos que algunas naciones-culturales quieren convertirse en naciones-estado. Por descontado que una nación-cultural tiene un significado mucho más amplio que la nación-estado, es más difícil de concretar, es más subjetivo y variable, los vínculos que unen a los miembros son más intangibles, pero no menos inteligibles (lengua, costumbres, literatura, folclore...). Pero siempre son elementos del pasado o presente histórico, nunca de lo transhistórico (la consciencia de Unidad o de Plenitud), algo a lo que la inmensa mayoría de los hombres niegan no sólo la validez, sino incluso la existencia. Así se identifica a la nación (cultural o política...) con las fronteras y la exclusión -nosotros y los otros-, a la persona con el sujeto de derechos nacionales -ciudadano-, algo que está muy bien pero que es a todas luces una verdadera castración. La persona no sólo es sujeto de derechos, simplemente humana, un mero animal racional, sino también, y sobre todo, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;consciencia siempre abierta, capax Dei, siempre receptiva al Misterio, al Todo&lt;/span&gt;.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La nación, pues, si es obstáculo, sea éste cultural, político, religioso, jurídico, histórico... es como dice Krishnamurti -él estaba en la consciencia de unidad- un veneno, pero si es sencillamente una puerta que atravesamos y no nos quedamos en ella es hoy por hoy, entiendo, un elemento válido del desarrollo. Lo tremendo es que los hombres tenemos una tendencia terrible a quedarnos en la puerta y no atravesarla. ¡La difícil tarea de llegar a ser persona!¡Nos da tanta satisfacción identificarnos con algo más grande que nosotros como individuos! No tenemos más que mirar a nuestros egos para verlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El único camino, hablando en lenguaje dual _no tengo otro para escribir-, para atravesar la puerta es el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Amor&lt;/span&gt;, pero el Amor que nace del Ser, no solamente el sentimiento que brota en nuestros egos, aquella Realidad que nos hace Uno, no unidad que es cantidad -conjunto de muchos-, que nos hace Uno sin-segundo . Ese &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Amor, que no es más que comprensión de lo que es&lt;/span&gt;, nos hace ver que toda frontera que divide (nacionalismos, cristianismo, hinduismo, ateísmo...) es pura creación humana (aunque por desgracia mate a mucha gente), que las fronteras son puntos de encuentro, formas relativamente reales de manifestar la Plenitud. Que las fronteras en la Realidad no existen. ¡No seamos bobos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-8976867795366105333?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/8976867795366105333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=8976867795366105333' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/8976867795366105333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/8976867795366105333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/09/nacionalismo.html' title='¿NACIONALISMO?'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-2445867519191549901</id><published>2011-08-31T15:51:00.001-07:00</published><updated>2011-09-02T01:26:42.370-07:00</updated><title type='text'>ACERCA DE  LA FELICIDAD</title><content type='html'>¿ES POSIBLE SER FELIZ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Todos buscamos la felicidad, todos los seres consciente o inconscientemente la buscamos. Esto lo sentimos en lo más profundo de nuestro corazón sin necesidad de cuestionarnos en qué pueda consistir la misma, ni siquiera si es posible conseguirla. Es el gran mito, tanto positivo como negativo, incuestionable. Para todo ser humano la felicidad es una actitud de paz, de gozo, de bienestar, de descanso en el bien que se desea, pero este bien deseado es tan variado como hombres hay. Hay quienes, la inmensa mayoría, ponen la felicidad en algo externo a sí mismos, a su propio Ser -desde el dinero hasta Dios (como el Otro, como objeto creado por la propia mente y cuya existencia consideramos cuestión de fe)-, algunos, muy pocos, los místicos la ponen en la quietud de su propia realidad interna, en la quietud de su Yo, en el no-desear, pues el deseo es la negación de la quietud en el sí mismo, en la “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;amada en el Amado transformada&lt;/span&gt;”. Según las culturas y los momentos los místicos utilizan distintos nombres para designar esa quietud total en sí mismos y en el Sí-mismo. Hay quienes la buscan en el tiempo y no la encuentran, otros la ¿esperan? para después de la muerte (como premio a sus buenas obras), volviendo a caer en la trampa del tiempo y confundiendo lo eterno con lo duradero sin fin -todo lo que dura es tiempo, no eternidad. Una idea un tanto absurda, que está introducida en la liturgia católica, habla de la sempiternidad, que no es tempiternidad sino siempre-eterno, como de aquello que tiene comienzo pero no tiene fin. Sería una especie de híbrido de tiempo y eternidad, mas lo que tiene comienzo no es, ni puede ser eterno, porque dura, porque ha comenzado-. Y algunos, los místicos, la viven transcendiendo la temporalidad, penetrándola, asumiéndola sin quedarse en ella, pero la viven ahora -en el nunc  stans, no fluens-. Por lo tanto no más allá de esta vida en sentido cronológico, sino profundizando en la misma vida, escarbando no con la mente que es incapaz de salir del tiempo, es más, es la creadora del tiempo psicológico, como cualquier persona mínimamente culta sabe. Escarbando con el Amor, con la libertad del Espíritu, en el Vacío que es el Silencio del Espíritu, no la mera ausencia de Ser, escarbando en la quietud de la mente. -”&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Estando ya mi casa sosegada&lt;/span&gt;” … “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cesó todo, y dejeme&lt;/span&gt;”...(Juan de la Cruz)-. Y todo ello sin esfuerzo, sin tensiones que desharían la quietud, sino dejando la mente, el espíritu en calma, dejándose arrastrar por la corriente del Ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Leyendo “sosegadamente” el evangelio de Juan me han venido al corazón multitud de símbolos que hacen referencia a esta dimensión de la vida que podemos llamar vida feliz como: Jesús dice a Nicodemo (Jn 3,8...) que se ha de nacer de nuevo, Nicodemo no lo entiende porque interpreta en términos biológicos la expresión de Jesús, la iglesia católica lo ha interpretado como efecto de la gracia (don) y del sacramento, pero sin acabar de sacar todo el partido al “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;hombre nuevo&lt;/span&gt;” que es el que nace, el hombre que “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;ha venido y ha visto&lt;/span&gt;”. El hombre nuevo es Jesús taborizado y lo somos todos, pues somos su Cuerpo Místico, aunque no caigamos en la cuenta, y este hombre nuevo es sin duda un hombre feliz, como lo fue Jesús, un hombre lleno de paz, de profundidad, de sentirse Misterio y en el Misterio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Pienso que este nacer de nuevo, que no es simplemente renacer, es don, como lo es todo -somos puro don, todo es gratuidad-, y pienso, para poder tener algo más de luz sobre este asunto que se ha de relacionar este nacer de nuevo con todas las expresiones que el cuarto evangelio utiliza para comunicarnos “el Reino”: la Felicidad. El agua viva de la Samaritana (Jn 4,4...). El perdón que acoge a la adúltera (Jn 8,2...). Los milagros, fundamentalmente curaciones, que son puros símbolos (passim) que comunican, enlazan a la gente con sus (de Jesús) palabras y con su vida. El pan de vida -la carne de Cristo-, su sangre, el vino,  términos que los judíos vuelven a interpretar en sentido puramente biológico (están castrados al Espíritu) (¿No se dan reminiscencias de este sentido biológico -el pan es substancialmente el cuerpo...- en toda la liturgia eucarística de la iglesia católica? ¿Todos los textos de la celebración del Corpus, obra de Tomás de Aquino, no estaban motivados por una reacción cosista contra Berengario -”&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Preste fides suplementum sensuum defectui&lt;/span&gt;”? (Jn 6, 22...). La luz que no se oculta jamás (Jn 8,12...). El pastor que se da a su rebaño (Jn 10, 1...). El poder sobre la muerte que muestra al ¿resucitar? ¿revivir? a Lázaro (Jn 11, 43...) (él muere... y resucita: es exaltado, sigue vivo pero no en el tiempo, sigue presente entre los suyos no sólo en el recuerdo, se manifiesta como Misterio). La vid y los sarmientos (Jn 15,1...). La pena acaba en alegría … y esa alegría de sus discípulos no se la quitará nadie (Jn 16,22...). El mandamiento nuevo (13,33...). Todos estos símbolos son de alegría, de felicidad, de Vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Jesús en este evangelio no está predicando una forma de conducta, una doctrina, no nos está encomendando solamente que seamos correctos, está comunicándonos en sus obras y palabras la Vida que ya es él. Y esa Vida se expresa con estas metáforas y símbolos en el escrito joanneo. Esa Vida es la Felicidad que preconizan las bienaventuranzas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Mas esto que dice Jesús pertenece a un orden al que no pertenecen los dirigentes religiosos de Israel (Jn 8,21...) (¿Acaso pertenece a este orden algún dirigente por el hecho de serlo, o pese al hecho de serlo?). Es el orden de la Vida, de la Plenitud, de la Realidad, del Misterio, de la Felicidad, de la Verdad-transformación que hace libres, no de la verdad conceptual -mal llamada verdad- del orden de la doctrina que hace esclavos... el Orden al que nos lleva la metánoia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Son muchos los sinónimos con que denominamos esa actitud o sensación que deseamos permanente: Felicidad, dicha, ventura, venturanza, contento, satisfacción, bienestar, beatitud, gozo...plenitud, perfección... iluminación, salvación, Bien, Verdad, Ser. El mismo Aquinate la de explicaba como: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;el descanso en el bien poseído&lt;/span&gt;”  (quies in bono posesso). Toda esta multitud de nombres no hacen más que mostrar la imposibilidad de la mente para definir (delimitar) una Realidad que se le escapa totalmente y por ello mismo se la describe con tal variedad de sinónimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Sirva todo lo anterior como preludio para entrar en la consideración de esa experiencia, por otra parte inefable, a la que aspiramos ¿o lo somos y no caemos en la cuenta? los humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;	LA FELICIDAD DUAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Lo cierto es que a todas luces estamos viviendo en el tiempo y que la “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;felicidad se apoya en la infelicidad&lt;/span&gt;” como dice el Tao. Vivimos en el tiempo, prácticamente somos el resultado del tiempo y nuestro mundo es un mundo de polaridades. Nuestra memoria no es sino el resultado del pasado, la acumulación presente de muchos “ayeres”, y lo mismo es nuestro pensar. En este ser resultado del tiempo, de una o muchas cultura(s) determinada(s)  ha incidido la postmetafísica: Somos el resultado de una cultura dada, una lengua dada, unos principios dados, a todo ello llaman los postmodernos “el mito de lo dado”, mito que asumimos sin cuestionárnoslo, en modo alguno quiere decir que cuanto hemos recibido los hombres de las generaciones anteriores sea todo nulo, falso, vacío. El nihilismo se ahoga en su propia negación. Pero, es totalmente cierto que somos frutos del tiempo, es una aprehensión directa de todo nuestro ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Mas hay que distinguir dos tipos de tiempo: el cronológico y el psicológico. El ayer como tiempo de reloj, que nada tiene que ver con el sujeto, y el ayer como recuerdo en la  memoria. Negar la existencia del primero es un absurdo -yo hoy tengo setenta años según se computa en nuestra cultura, no uno, ni diez, ni cincuenta- Los días y noches se suceden, lo mismo las estaciones... Es el tiempo en el que es este mundo relativo, por lo tanto no es una ilusión en el sentido en que entendemos en Occidente la palabra “ilusión” (inexistente), pero sí que es sólo relativamente real que es lo que en Oriente se entiende por ilusión, su realidad es pura manifestación de lo Real. No olvidemos que la mera manifestación es también Ser, es más, es la ventana por la que nos asomamos al Misterio por muy provisional y evanescente que ésta sea. Y claramente la felicidad no es fruto del tiempo (principalmente del psicológico, pero tampoco del cronológico), no pertenece al ayer, ni al futuro, siempre es el ahora eterno, el ahora que no dura -fluens- sino el ahora que es -stans-. En la actitud atenta y pasiva del hombre, en aquella que va más allá del tiempo surge la “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;comprensión de lo que es&lt;/span&gt;” y la “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;compresión de lo que es&lt;/span&gt;” conlleva la transformación, el descanso en el sí mismo, la felicidad, nos dice Krishnamurti. Pero esto no puede suceder en el tiempo que necesariamente juzga y contrapone elementos. La felicidad que es atemporal no puede ser captada por el tiempo, ni por la mente que es temporal, como la música no puede ser captada por el olfato, aunque sí puede ser atisbada la felicidad en momentos por el espíritu del hombre. La felicidad que es “comprensión de lo que es” no pertenece al tiempo,  pero es &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ahora&lt;/span&gt;, es el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;ahora permanente&lt;/span&gt;, que no pasa, que no dura, sino que es el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;es&lt;/span&gt; de lo no temporal o a-dual. Eso de tener que esperar a la muerte para salir de “este valle de lágrimas” no tiene nada de cristiano. “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Quien se alegra en el tiempo, no se alegra todo el tiempo... Quien se alegra por encima del tiempo... se alegra todo el tiempo&lt;/span&gt;” Dice el Maestro Eckhart.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Recuerdo que de pequeño, en aquella España de charanga y pandereta, pero nuestra España, se nos enseñaba en el colegio el catecismo. Y en él se decía que el Cielo, la Beatitud (la Felicidad) “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;era el conjunto de todos los bienes sin mezcla de mal alguno&lt;/span&gt;”. Así poco a poco en nuestras mentes se ha ido sembrado desde nuestra más tierna infancia, no podía ser de otro modo, una visión totalmente errónea de lo que es la felicidad: “El conjunto de todos los bienes”. Y esa expectativa de felicidad &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;total-unipolar&lt;/span&gt;, de compendio sólo de las polaridades positivas, nos mantiene a todos en el engaño, en una ilusión mágica que nos consuela a veces pero cuyas consecuencias son trágicas, puesto que no es real. Un engaño que nos desanima porque pese a toda la publicidad en contra de la realidad y a favor del engaño, la misma realidad, que es tremendamente machacona, se encarga de que en cada momento vayamos recordando que en la historia existen los polos negativos, que junto a la alegría está la tristeza, junto al placer: el dolor, junto a la salud: la enfermedad, junto a la vida: la muerte... Y por lo tanto esa felicidad tan prometida, tan pregonada por todas partes, tan falsa... no existe. Pero el que no exista sólo dice que estamos equivocados al cifrar la felicidad en lo que dice la publicidad y el catecismo, -y otras fuentes culturales- que la felicidad no es la acumulación de todas las polaridades positivas, no que la felicidad no sea posible. No podemos basar la felicidad en una ausencia de Realidad, en una huida de ella, o de una parte importantísima de la misma, de la mitad concretamente.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Thoreau, el filósofo, poeta y pacifista norteamericano dice en su obra Walden -en la que relata sus años de experiencias de vida en el bosque- &lt;span style="font-style:italic;"&gt;que si identificamos la felicidad exclusivamente con las experiencias fisiológicas, mentales y emocionales positivas…  la felicidad  permanente sólo será una quimera... La felicidad -en el tiempo- sustentada en los objetos, personas y situaciones es tan inestable como sus propios sustentos. Su contraparte polar es la infelicidad.&lt;/span&gt; Lo mismo decía muchos siglos antes Lao Tse, Buda, Jesús (edificad sobre bases sólidas y no sobre arena) y siguen diciendo los sabios (no identifiquemos sabios con eruditos, como se hace coloquialmente). &lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;	No se piense que con estas afirmaciones estoy queriendo negar que busquemos en esta vida todo lo de positivo que podamos. Sólo quiero decir que el gran error es buscarlo en exclusiva. Sólo quiero decir que asumamos la realidad dual con sus polaridades y así nos hagamos dueños de nuestra propia existencia, y de nuestra propia felicidad. Que ésta no sea perturbada por la inestabilidad de los polos: bueno-malo, salud-enfermedad, abundancia-penuria, éxito-fracaso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	LA FELICIDAD NO-DUAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Con lo dicho hasta ahora, y sobre todo reflexionando sobre nuestras experiencias, nos damos cuenta de que estamos viviendo en un mundo de polaridades, y lo malo (malo porque en este mundo relativo el mal y el bien existen) es que hemos querido apoyarnos solamente en un polo, el positivo, para ser felices. Es un error, totalmente humano, explicable. Nadie va a buscar lo malo por lo malo, si lo busca es porque está en un error, en una ignorancia -sigo pensando que en el fondo del sí/mismo, no existen malos, sino ignorantes-. Me atrevo a mencionar en este aspecto mi escrito anterior sobre la palabra “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;perfecto&lt;/span&gt;” publicado en este blog. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Pues bien, todo lo anterior nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo estar en el mundo dual sin ser del mundo dual? ¿Cómo estar en este mundo de opuestos sin que nos arrastre en su vaivén? En una palabra ¿Cómo ser feliz en un mundo polar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Mónica Cavallé en su libro La Sabiduría Recobrada hace un estudio serio en el que recoge los principios básicos que la filosofía perenne, nacida de las experiencias de los sabios-místicos, ha ido elaborando sobre este tema, se fundamenta principalmente en Lao Tse y Heráclito sin dejar de lado a otros grandes del espíritu como el Metre Eckhart y los advaitas actuales. En él afirma que la verdadera felicidad, aquella que no perece es la no-dual. Y hace una reflexión sobre la misma que me ha ayudado mucho en las mías. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;	Desde los tiempos más remotos de la Humanidad se han utilizado el triángulo y el péndulo para simbolizar el mundo dual y el no-dual en su relación. Creo que ambos ejemplos sirven para lo que pretenden, pero escojo aquí el del péndulo. Vemos que en el movimiento de un péndulo hay un vaivén constante del peso que cuelga de un hilo y que el punto que mantiene este hilo, pensemos una mano, no se mueve nunca. El vaivén del peso es totalmente dual, izquierda-derecha..., pero la mano que lo sostiene permanece, no tiene  vaivén. Y no lo tiene porque está más allá de la línea de la oscilación. Es más, si esa mano no estuviera, no habría ni vaivén, ni péndulo. La mano no niega el ir y venir, lo positivo y lo negativo, sino que los integra a ambos en una permanencia, en una no oscilación que es origen del movimiento. Además se puede observar que los polos del peso -izquierda, derecha- están en la misma línea, esto lo expresa la filosofía hermética diciendo que &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ambos polos son de la misma esencia&lt;/span&gt;. ¿Qué es el frío? ¿Un esencia distinta a la del calor? ¿No es sino la misma esencia pero diferenciada en grado? Si el termómetro marca 30º hace calor, si marca -10º hace frío. Se trata de la misma esencia pero distinta en grados. ¿Qué es el mal sino ausencia de bien? ¿Qué es la cruz sino la otra cara de la misma moneda? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Vemos que ascendiendo por el hilo que mantiene el peso se llega a un punto común a ambos polos, el punto que los sostiene e integra: la mano. La Realidad última que hace posible la realidad polar del peso. Ni que decir tiene que esta Realidad última es Bien, es Belleza, es Verdad, es Felicidad... pero en un sentido muy distinto a la verdad, bien, belleza, felicidad... duales, porque estas (las escritas con minúsculas) tiene opuesto, un opuesto tan real como ellas mismas, la falsedad, la maldad... pero el Bien, la Verdad... la Felicidad que son la Realidad última no tienen opuesto. Son el Uno sin-segundo. Estas mismas palabras aplicadas a la realidad relativa, la dual y a la Realidad no-dual tienen un significado muy diferente. Quizás para los expertos en filosofía escolástica podríamos hablar como mucho de analogía de proporcionalidad (dos es a cuatro como que tres es a seis), cuando no de mera equivocidad.  Creo de todas maneras que se trata de algo esencialmente distinto a lo que se dice en la escolástica. La felicidad en este aspecto no es una felicidad limitada por el sufrimiento, sino simplemente Felicidad que no puede ser definida porque “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;me quedé no sabiendo, toda ciencia transcendiendo&lt;/span&gt;”. Felicidad sin opuesto, no porque el dolor haya sido negado sino asumido y transcendido. No es que el bien se haya comido el mal, sino que ambos se integraron en el Ser. Quizás podríamos con todas las reservas posibles considerar como ejemplo el agua que no es ni hidrógeno, ni oxígeno, ni tiene sus propiedades, sino que es algo totalmente distinto, aunque los integra a ambos, pero no llevemos el ejemplo mas allá de esto. Estamos en otra dimensión como digo reiteradamente. Siempre es posible seguir el camino del hilo conductor que une el peso con la mano que lo sostiene. Y para hacerlo no hay que salir del mundo sino transcenderlo, atravesarlo. No hay que salir del péndulo, solamente no quedarse en el vaivén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Para nosotros (quienes creemos en Jesucristo) tiene que ser un impulso constante a la aceptación la invitación que nos hace Jesús al decirnos: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;quien quiera seguirme que tome su cruz&lt;/span&gt;” (Mt 16,24... Mc 8,35... Lc 9,23...). Es claro que estas frases de los evangelios, como prácticamente todas, han sido interpretadas de múltiples formas y maneras. Hay quienes con un sentido un tanto masoquista, entiendo, la ven como una invitación al sufrir en “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;este valle de lágrimas&lt;/span&gt;”, una invitación a quedarnos en el sufrimiento y sin el más mínimo planteamiento de que se haya de trancender. Recuerdo lo que me decía una monjita (hermana de la Cruz, por más señas) en mi época de juventud: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sufrir y más sufrir por amor a él&lt;/span&gt;" – este “él” lo decía con mayúsculas- (Yo opino que amar sí, sufrir lo indispensable, el sufrimiento inútil es falta de Amor). El mismo Jesús, salvo en las horas de la pasión -por otra parte, pienso que multitud de otros seres humanos sufrieron y sufren mucho más-, no parece que padeciera mucho y desde luego no gratuitamente. Somos realmente masoquistas al considerar los momentos de la pasión de Jesús. Lo que Jesús nos dice, en opinión de grandes místicos, es que aceptemos nuestra realidad (dual), que no nos apoyemos en un lado exclusivo abandonando el otro, que aprendamos a amar nuestra propia existencia polar. Que así aceptemos tanto el placer como el dolor. Que en esta aceptación encontraremos el camino a la Felicidad sin opuesto. Lo mismo podríamos decir de Buda que nos enseña lo que él vivió: el dolor es intrínseco a la existencia y tan sólo atravesándolo podremos acabar con la ilusión que nos mantiene siempre insatisfechos, porque siempre queda algo que conseguir. Y de igual manera Lao Tse, el Kybalión, Heráclito, los estoicos... y todos los místicos habidos. El aceptar es vivir “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;con los ojos abiertos&lt;/span&gt;” a la realidad dual impermanente y a la No-dual que es su sostén siempre ahora, su único sostén. Algunos místicos, como Juliana de Norwich, experimentando ese mundo No-dual afirmaron que este mundo en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Nada, absolutamente nada puede empañar esta Felicidad arraigada en esa aceptación (Krishnamurti la llama comprensión) de lo “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;que es&lt;/span&gt;” cuando es percibido por una mente en Paz, arraigada en la percepción experimental de que es el Amor el que sostiene el péndulo, el que integra la oscilación, que es el Amor el que consume en su propio fuego toda manifestación de esta polaridad que vemos y vivimos. Si no lo aceptamos, la respuesta sólo puede ser el cinismo o el desaliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Solamente la felicidad que se sustenta en la toma de conciencia de la impermanencia de todo cuanto existe, puede ser permanente, dicen todos los grandes sabios.&lt;br /&gt;	&lt;br /&gt;	Mónica Cavallé en el libro citado hace una breve comparación entre la felicidad no-dual (Felicidad) y la felicidad dual para ver las distintas características y poder fijar criterios sobre ellas. La resumo brevemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	La felicidad dual está siempre amenazada por su opuesto: el dolor.&lt;br /&gt;	La Felicidad no-dual aceptando el dolor lo reconcilia dentro de sí con la alegría. Así 	desaparecen ambos y sólo queda la Felicidad, el Bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	La felicidad dual es una felicidad planificada, erigida de antemano como una      meta y 	por lo mismo imaginada, irreal. Siempre amenazada por el peligro del riesgo, de lo 	no planificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	La Felicidad no-dual nunca se preocupa de sí misma, no se planifica. Posee a quien 	está comprometido con la Verdad, comprometido con su propia autenticidad, a quien 	vive con los ojos abiertos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	La felicidad dual depende siempre de que se cumplan ciertas condiciones externas y se traduce con frecuencia en manifestaciones eufóricas, tanto individuales como colectivas, de crispación. Las circunstancias se convierten en fines absolutos... (recordemos hechos que ocupan las pantallas de televisión: la euforia crispada de los que son “agraciados” con la lotería de Navidad, la de los los incondicionales de un equipo de fútbol, cuando éste marca un gol, las histerias de los seguidores de grupos de cantantes de moda...de políticos que ganan las elecciones...).&lt;br /&gt;	La Felicidad no-dual es incondicionada, pues nunca se buscó directamente. Es un plato que saboreado una vez, siempre se le reconoce. Quien la saborea recibe con los abrazos abiertos cualquier experiencia. Se entrega a la alegría sin retenerla, acepta el dolor sin acritud, sin sufrimiento psicológico y ve como en la misma aceptación este dolor va desapareciendo. No magnifica nada, no dramatiza nada. No se apega a nada, sabe (no simplemente conoce) que su ser profundo es la mano y no la oscilación. Es consciente de la armonía invisible que mantiene cuanto es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Lo que se ha dicho hasta ahora, escrito y reflexionado por grandes expertos en espiritualidad puede sonar a una teoría muy bonita, pero nada práctica. ¡Pero resulta que ellos hablaban y hablan de sus experiencias! No de teorías. Quizás debería decir que hablan de auténticas teorías puesto que la theoria auténtica es aquella indisolublemente unida a la praxis. Theoría es sabiduría: conocimiento que trasnforma &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	LA COMPRENSIÓN O ACEPTACIÓN DE LO “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;QUE ES&lt;/span&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	El camino para alcanzar la felicidad total no existe. Esto no quiere decir que no haya que mantener un método, unas técnicas, pero esas técnicas no nos dan la felicidad, esas técnicas las necesitamos para “ir desbrozando el camino”, quitando estorbos. Ya estoy cayendo en el lenguaje oximorónico, contradictorio. Acabo de decir que el camino no existe  ¿cómo a renglón seguido puedo hablar de desbrozarlo? Son las dificultades inmensas con las que se encuentra el lenguaje lógico al tratar de explicar el Misterio translógico. No acaba de hacerlo, no puede, tan sólo lo indica, señala la dirección. La Felicidad es don, como lo es la Vida y porque es Vida. En definitiva nuestra vida terrena es un caminar consciente de que nunca hemos salido de la meta que buscamos, porque estamos en ella. Solamente necesitamos caer en la cuenta de que estamos en ella y para esto, para ayudarnos a caer en la cuenta, es necesario el método, las prácticas, la técnica... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	La Felicidad es la aceptación -o comprensión- de lo “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;que es&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Creo interesante anotar que comprensión es transformación. No es meramente conocer algo intelectualmente: “Comprendo el teorema de Pitágoras”. Sino conocer algo cuyo conocimiento te transforma, comprender es experiencia transformadora, verdadera sabiduría: “Cuando pasas de la juventud a la madurez conoces tu propio ser más en profundidad, y esa experiencia te hace ser distinto tanto para contigo, para tu interior, como para con los otros”. Comprensión es abrazo de fusión, después del mismo ya no se puede ser igual. Tu realidad ha cambiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Aceptar es salir de nuestro mundo particular en el que estamos enclaustrados, dormidos y abrirnos al mundo de los despiertos, de los que caminan con los ojos abiertos. Todos los humanos solemos querer, o queremos, que el mundo sea “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;como debe ser&lt;/span&gt;”, esto es, que se atenga a nuestros sistemas de valores, a nuestras emociones y creencias (o ausencia de ellas). Con abrir los ojos vemos esto en nuestro interior y por todas partes: No debería haber inundaciones que maten a la gente, fulano no tendría que comportarse como lo hace, el gobierno no debe legalizar el aborto, no tendría que haber guerras, dios (o Dios) tendría que ser más justo, no tendría que llover ahora, ojalá me tocara la lotería...el mundo no tendría que ser como es...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Vivimos dentro de este mundo personal de valores y no dialogamos en profundidad, las conversaciones suelen ser superficiales, no se busca un mundo común, solamente nos tocamos ocasionalmente cuando decimos que nos comunicamos. Este mundo personal, esta burbuja individual en la que estamos metidos la hemos ido fabricando a lo largo de nuestra vida, como muy bien saben los psicólogos. Hemos seleccionados nuestros juicios valorativos en función de la cultura recibida y en función de la reacción -positiva o negativa- que cada una de las cosas ha provocado en nosotros. No es el mismo mundo el que habita un católico sumiso a la jerarquía que un marxista o un postmodernista urbano, hablando nada más que de los occidentales actuales. No es el mismo mundo el que habita un campesino andaluz de las Alpujarras que un catedrático de Oxford. ¿Tendría sentido en el Neolítico la frase: "Voy a coger el metro"? Solemos vivir en mundos muy distintos que nunca son el mundo real, sino un mero reflejo de la propia esfera privada, de sus sistema de valores, creencias, ideas, deseos... Y lo más grave es que  proyectamos sobre el mundo nuestra propia responsabilidad en lo que vemos. Es muy frecuente llamar injusto al mundo, cuando el mundo no es ni justo, ni injusto, sencillamente es, somos nosotros quienes  valoramos y al hacerlo somos justos o injustos. Y como siempre que se mira algo desde una perspectiva preconcebida, todas nuestras percepciones confirman nuestra creencia, ahí está el dicho popular: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;a quien tiene un martillo por cabeza todo se le vuelve clavo&lt;/span&gt;”. ¿Por qué es así? Porque no vemos la realidad, vemos nuestra proyección que interpretamos como realidad. ¡No digamos ya si a nuestra proyección la llamamos Fe en la palabra de Dios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Aceptar es salir de este mundo del sueño individual y acceder al mundo común de la Realidad. Son “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;los pocos sabios que en el mundo han sido&lt;/span&gt;” quienes lo han hecho. ¿Cómo salir y así ser feliz? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	1.- Siendo conscientes de que “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;sólo los estúpidos se creen muy despiertos&lt;/span&gt;” (Chuang Tzu, el gran maestro taoísta del siglo IV a. C.). Por lo tanto lo primero es ser muy conscientes de no sabemos quienes somos ni de lo que son las cosas. Sólo percibimos atisbos, pero normalmente estamos dormidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	2.- Cayendo en la cuenta de que las cosas en sí mismas &lt;span style="font-style:italic;"&gt;son&lt;/span&gt;. Ante todo y sobre todo más allá de nuestros sistemas de valores &lt;span style="font-style:italic;"&gt;son&lt;/span&gt;. Este mundo es Misterio y nuestros juicios ni lo tocan. ¿Cuando hemos visto que el mundo se disculpe por lo que es? 	&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	3.- Sabiendo que nosotros no podemos ver el Misterio para poderlo juzgar. Para ello tendríamos que situarnos fuera de él, pero no podemos porque somos parte integrante de él. El Misterio es nuestra misma substancia y no podemos alejarnos de ella. Todo es parte indisoluble del Misterio, no podemos juzgar nada. No existe el montículo desde el que podamos tener la perspectiva necesaria, porque el montículo también forma parte del mismo Misterio. El estudio científico y psicológico del ser humano convierte a éste en un objeto, pero tanto el sujeto que estudia como el objeto estudiado son parte del Misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Ahora bien, lo que califica al hombre dentro del Misterio es su &lt;span style="font-style:italic;"&gt;autoconsciencia&lt;/span&gt;: y por lo mismo la forma plenamente humana de ser Realidad es ser conscientemente uno con ella, o sea, &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;aceptar que el mundo sea como es&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	En modo alguno esto supone que no haya cosas en el mundo que duelan (las injusticias que matan sobre todo a los niños!!! y tantas cosas...), sobre todo aquellas que dependen más directamente de la actitud de los hombres y de la ambición humana. Pero el sabio-místico transciende su propio juicio y sabe que la debilidad de su mente es incapaz de percibir el Misterio, por eso acepta y se reconcilia con la existencia en su polaridad relativa. Sabe que él no se puede erigir en centro de juicio de lo bueno y lo malo y no enjuicia. Y en esta  misma aceptación, dicen los mísitcos que han pasado por la experiencia, se revela la Felicidad, un Bien sin opuesto que no te libera de las exigencias relativas de luchar para que todos los humanos sean felices, sino que te fundamenta en el gozoso Misterio por el que conoces que todo está bien, que más allá de esta injusticia relativa vive el mundo que es Paz. Así acepta lo que es, aunque le repugnen muchas cosas y no se conforme (adapte a) con ellas. Así verifica que la subjetividad de su mundo, de sus emociones y valores se desvanece, se evapora, se disuelve y aparecen otras &lt;span style="font-style:italic;"&gt;emociones trans&lt;/span&gt;, emociones que están más allá de lo subjetivo y de lo objetivo, emociones que conectan con el Misterio. Sus sentimientos antes eran reactivos, reaccionaban ante las cosas, ahora son sólo activos, expresan su conexión con la Realidad. Así se sale del mundo individual onírico en el que vive la inmensa mayoría de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Una pregunta para los cristianos ¿Qué cambio revolucionario indujo Jesús? El de la conciencia individual: la metánoia. Él no hizo otra cosa sino amar a todos. Amar lo que es, sin excluir nada. ¡Qué difícil!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Al que vive de esta manera le podríamos preguntar ¿cómo puede ser tan optimista? ¿No es más bien un pobre iluso estando las cosas como están en nuestro mundo? El sabio-místico es muy consciente de cómo están las cosas en este mundo polar e impermanente en el que vivimos. Es consciente de que su amor ha de estar a favor de todos sin exclusión. Pero, a la vez es totalmente consciente también de que “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;más allá del nivel que alcanzan nuestros juicios y valoraciones, del bien y del mal relativos y duales, todo sencillamente es, es decir, es completo en sí mismo&lt;/span&gt;”(M. Cavallé). Es incapaz para el odio que es siempre dual. Vive del Amor no-dual -el que constituye el Ser- porque en él el odio no existe. Por eso es totalmente Feliz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	El sabio puede estar triste o alegre, sufrir o gozar, pero siempre está en Paz, es Feliz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Carmona&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-2445867519191549901?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/2445867519191549901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=2445867519191549901' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/2445867519191549901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/2445867519191549901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/08/acerca-de-la-felicidad_31.html' title='ACERCA DE  LA FELICIDAD'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-321413830101928322</id><published>2011-08-06T09:56:00.001-07:00</published><updated>2011-08-06T10:21:31.044-07:00</updated><title type='text'>A PROPÓSITO DEL PENSAR</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Pensar es evolucionar, avanzar en la comunión con Todo, es crear visión (auto)transformadora con el Misterio como norte&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Walt Whitman, el ingente poeta y místico de EEUU, escribe en su Song of Myself -libro que me enamora- el siguiente párrafo: (lo escribo en la lengua original porque pienso que esta ha de ser respetada siempre que sea factible, sobre todo en el caso de la poesía) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Urge and urge and urge/ Always the procreand urge of the vorld/ Out of the dimness opposite equals avance... Always substance and increase, / Always a knif of identity... always distinction... always a breed of life/ To elaborate is no avail... Learned and unlearned feel that it is so.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;(Impulso, impulso, impulso, / siempre el impulso procreador del mundo. / De la penumbra avanzan opuestos iguales... Siempre la substancia y el crecer / siempre la síntesis de una identidad... siempre la diferencia... siempre el engendrar la vida./ De nada sirve elaborar... los sabios y los ignorantes lo saben) &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Es una bella forma de afirmar que es el impulso entre los opuestos lo que genera el mundo: Siempre la diferencia, siempre la síntesis. Siempre el desarrollo. Siempre el cambio para que todo continúe, tanto para el pensar como para todo ser. La vida brota del cambio. Cambio ordenado, no caótico. Se desarrolla un cuerpo humano, no un cáncer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Recuerdo, cuento batallitas de mi pasado, que en año 1967 enseñé (o lo intenté ¿quién me enseñaba a mí?) Historia de la Filosofía en el Seminario de Cádiz. Una de las preguntas del examen final, que fue escrito, pedía un paralelismo entre el cristianismo y Nietzsche. Creo que no la respondió nadie. Yo tampoco era un experto en ello, algo sabía, sin embargo. Hoy, salvando diferencias enormes, me parecen Jesús y Nietzsche dos pilares fundamentales de la evolución humana, en concreto del Amor. Por cierto, todo lo que se ha afirmado del “superhombre” de Nietzsche que suplanta a Dios, es el producto de una mente aún infantil que crea fantasmas con los muebles de una habitación. El “superhombre” del que habla el filósofo del siglo diecinueve no es más que la transpersonalidad, que con sus defectos y maravillosos logros ha ayudado a los hombres en el desarrollo de la conciencia. Y Nietszche es el primero en plantear que la filosofía se ha de plantear el propio pensar, dice que la más porfiada enemiga del pensamiento es la razón. Y en este pensar el pensar están comprometidos los postmetafísicos. Una de las cosas conseguidas en este esfuerzo pensante ha sido la distinción entre permanencia estática y  permanencia dinámica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de la filosofía que “nos enseñaron” en el seminario nos habló muy de pasada de un tal Heráclito, del que se nos decía: su filosofía consiste en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"panta rei"&lt;/span&gt;, todo cambia, y nada más. En cambio de Aristóteles nos hartaron de datos y conceptos que luego se aumentaron al llegar a estudiar la escolástica.  Aristóteles al introducir el principio de no-contradicción como principio fundamental de la realidad destrozó la permanencia dinámica, la tensión entre los polos. La filosofía posterior, bajo su influencia, nos dirá que sólo puede permanecer lo estático, que lo dinámico no puede permanecer, simplemente pasar, pues toda, sobre todo a partir de la escolástica, está fundamentada en Aristóteles. Con lo cual se identifica permanencia y fijeza,como dice Mónica Cavallé (filósofa a la que me remito con frecuencia) y se rechaza totalmente que haya una permanencia gracias al cambio. Sin embargo, los cristianos tendríamos que tener presente que esta identificación entre permanencia y fijeza no casa bien con el cuarto evangelio, ni con el Misterio (todos los símbolos del cuarto evangelio son dinámicos: agua, luz, vida, resurrección, amor...). Nietzsche rompe esta dinámica aristotélica, lo mismo que hace Heidegger y los dos nos ponen en la línea de los presocráticos. Todo permanece porque todo cambia, se trata de la permanencia dinámica o invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y todo esto lo hemos de aplicar a la hora de pensar. Podemos optar por pensar lo mismo hoy que ayer y que el año pasado y en un futuro cualquiera que éste sea. Por descontado. Esta actitud da la impresión de seguridad, estoy asido a algo que no cambia (y si además la institución religiosa &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“oficial y verdadera”&lt;/span&gt;, que España es la institución católica, me dice que eso es así: “que Jesús nació de una virgen”, miel sobre hojuelas) pero esto no es pensar, es sencillamente repetir como lo hace un equipo de grabación, como lo hace este ordenador que no piensa solamente es hábil ¿Inteligencia artificial? ¡El colmo de la ignorancia del pensar!. El pensamiento no es repetición, &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;es creación&lt;/span&gt;. Tampoco es arbitrariedad, capricho, en estos casos no es algo creativo. En este punto es curioso observar que a la idea la llamamos concepto y lo que se concibe biológicamente es algo nuevo, en la misma línea que los creadores -seres humanos, no monstruos-, pero siempre nuevo y siempre humano. No se repite el Ser (clonación), los opuestos masculino-femenino generan un tertium quid también humano, pero siempre otro, el hijo/a.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El pensar conlleva el riesgo del salto hacia adelante, no repite lo pasado, sería simple  memoria -los ordenadores tienen muchísima-, sino que engendra una luz nueva que descubre en el Ser, engendra una transformación, si es verdadero pensar y no almacenar datos. Pero este pensar es igualmente permanencia, el bebé también es humano y es la misma persona que será de adulto, aunque modificada, pero permanencia que se hace a base de desarrollo, de dinamismo, de evolución. Es la permanencia dinámica o invisible, que experimentamos a cada paso, en nuestro cuerpo, en nuestro espíritu, en el mundo que nos rodea, en el paso de los años...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La permanencia estática o visible es la de los muertos, la dinámica o invisible es la de los vivos, la estática es la de una escayola, la dinámica la de las piernas que caminan. Sencillamente el mundo es polar y no se le puede aplicar el principio de no-contradicción, porque los dos polos de cada ser son la misma esencia. Lo contrario del amor no es el odio, sino el no-amor. Amor y odio son dos caras de una misma moneda, por eso es tan fácil pegar el salto de uno a otro sobre todo en la vida de pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La permanencia invisible es la que hace posible la  vida y el pensar. Afirmar que el pensamiento es permanencia estática, que pensaré siempre lo mismo es no saber qué es el pensamiento: Generar lo nuevo. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"Ecce nova facio omnia"&lt;/span&gt; bíblico frente al &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"nihil innovetur nisi quod traditum est"&lt;/span&gt; de la jerarquía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-321413830101928322?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/321413830101928322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=321413830101928322' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/321413830101928322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/321413830101928322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/08/proposito-del-pensar.html' title='A PROPÓSITO DEL PENSAR'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-7663315862175850947</id><published>2011-07-11T10:27:00.000-07:00</published><updated>2011-07-11T10:34:20.223-07:00</updated><title type='text'>El Camino, la Verdad y la Vida</title><content type='html'>EL CAMINO, LA VERDAD Y  LA VIDA (Jn 14,6).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Siempre he sentido una especial atracción por el evangelio de Juan (no entro a plantear la autoría del texto). Incluso en mis escarceos con la masonería, de eso hace ya decenas de años, al tener que tomar un nombre nuevo para mí como masón, escogí el de Juan. Recuerdo que lo justifiqué a partir del cuarto evangelio. Tuve que dejar aquellos contactos a causa de mi falta de disponibilidad. Y de entre todos los textos que me atraen, hay uno que nos habla de Jesús como camino hacia el Padre -según la versión católica- y que reproduzco:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“... Ya sabéis el camino para ir a donde yo voy.&lt;br /&gt;Tomás le dijo:&lt;br /&gt;-Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?&lt;br /&gt;Respondió Jesús:&lt;br /&gt;-Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie se acerca al Padre sino por mí; si me conocéis a mí conoceréis también a mi Padre, aunque ya desde ahora lo conocéis y lo estáis viendo.&lt;br /&gt;Felipe le dijo:&lt;br /&gt;Señor, preséntanos al Padre; con eso nos basta.&lt;br /&gt;Jesús le replicó:&lt;br /&gt;- Con tanto tiempo como llevo con vosotros, ¿todavía no me conoces, Felipe? Quien me ve a mí está viendo al Padre... (Jn 14, 5...)” &lt;/span&gt;(traducción de la Nueva Biblia Española).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Es un texto lleno de Misterio, al que se ha citado hasta la saciedad entre nosotros y siempre desde la perspectiva del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;logos&lt;/span&gt; griego, de la interpretación racional, nunca desde la perspectiva de la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;gnosis&lt;/span&gt; griega, esa otra forma de conocimiento-comprensión (que los griegos reconocían), de acercamiento a la Realidad, al Misterio que parte de la experiencia interior, no arbitraria, no de la razón, que tampoco es arbitraria pero que no es el instrumento adecuado para percibir el Misterio como la medida tampoco es el instrumento adecuado para percibir la profundidad del Amor. No podemos oír música con la vista, ni degustar un plato con el tacto. Tenemos diversas formas de acercarnos a la Realidad, cada una adecuada a su “objeto”. No podemos percibir el Misterio con el logos, con la racionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero pronto la gnosis fue declarada herejía, expulsada de la ¿comunión? (comunidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¿Qué afirma Jesús, aquel hombre nacido no sabemos bien en qué lugar de Palestina y del que nos hablan los evangelios y todos los cristianos? ¿Que él, Jesús, un individuo histórico,  situable en un lugar y tiempo, predicador por los campos de Judea y Galilea, muerto, ajusticiado en una cruz, del que sus seguidores afirman que resucitó -sin saber bien bien la mayoría de ellos qué significa esto- es el único “camino”, la única “verdad”, la verdadera “vida”? ¿Y que por lo mismo quienes quieran ir por ese camino único que conduce a la verdadera Verdad y Vida han de imitarle?&lt;br /&gt;Esto es más o menos lo que a  lo largo de muchos siglos se ha venido diciendo dentro de las instituciones cristianas, más aún de la católica, quien, por otra parte, poco hace para que se note que sigue los pasos de aquel hombre pobre que pasó haciendo el bien, que no asumió ni un ápice del poder de este mundo y que murió ajusticiado y abandonado hasta por los que le siguieron en vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El gran paradigma del seguimiento-imitación de Cristo quizás pueda ser el libro de la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Imitación de Cristo”&lt;/span&gt; de Tomás de Kempis que desde su aparición en el siglo XV ha estado informando (dando forma) a toda la mentalidad católica. No niego en modo alguno las muchas cosas buenas del mismo, pero quiero anotar dos datos. Primero, fue escrito para inspirar la vida religiosa consagrada (tal como se concebía en aquella época), no la cristiana seglar, lo que pasa es que nunca ésta ha sido reconocida en sí misma sino por referencia a la vida consagrada. Segundo, su objetivo es alcanzar una imitación perfecta de Cristo por la ascesis y mortificación del cuerpo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Creo que hoy la humanidad y el cristianismo -quizás sea más exacto decir “cristianía”, como afirmaba Panikkar- está en condiciones de reconocer que no ha de imitar a Cristo, sino que ha de  &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;transformarse en él&lt;/span&gt;, no tenemos que seguir sus pasos, sino vivir su misma Vida (la vid y los sarmientos que no tenemos en cuenta). Esto es fruto de la gnosis y no del logos. Entre Cristo, Pablo, Eckhart, Francisco de Asís, Lutero, Teresa de Calcuta... sólo hay una Vida, una Sabia, un Agua, un Amor, un Misterio, no una mera imitación de virtudes, de ascesis, de entrega. Los místicos nunca siguieron el Camino que es Jesús, el Cristo, sino que son el mismo Camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si Cristo fuera simplemente Jesús, el individuo histórico, imitarlo sería totalmente factible, como los fans de cualquier ídolo tratan de imitar a su icono, celebran fiestas en su memoria, visten como él, repiten sus gestos, sus canciones, y también sus despropósitos. Pero Cristo es Jesús transformado en el Misterio. Y el Misterio en modo alguno es repetible porque no está en el orden del tiempo. Es sencillamente actualizable. Actualizar, que en el lenguaje de nuestra cultura superficial se identifica con repetir, no significa lo mismo: actualizar es poner en acto, realizar. Y en nuestro caso significa: hacer presente lo que es, atraer al tiempo lo eterno, nunca repetir porque lo eterno no puede ser repetido al ser  no-tiempo, actualizar es simplemente abrir el tiempo. Quizás una comparación pueda ayudar -y confundir a la vez- a la comprensión: Una almendra tiene cáscara (tiempo) y pulpa (Ser, eternidad, Misterio), si repetimos la almendra tendremos muchas almendras individualmente distintas, aunque similares, mas nunca podremos comerlas, pero si la rompemos (rompemos el tiempo conectando en la fe-experiencia -no creencia- con el Misterio, con Cristo...) tendremos el fruto a nuestra disposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Se puede argüir que todo esto no es más que una simple elucubración nada racional, que es estúpida e infantil. En esta línea está Freud y sus seguidores literales, no así Jung, ni Maslow... Por descontado que esta elucubración no es racional, es no-racional, pero el que sea así no quiere decir en modo alguno que sea meramente arbitraria, ni estúpida, ni infantil. Se trata de una experiencia verificable y cotejable con las de todos aquellos que hayan subido por la escalera de la fe rompiendo las ataduras de la racionalidad pura y de la mera creencia, no una sensación subjetiva. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Quien tenga oídos para oír que oiga”&lt;/span&gt; nos advierte Jesús con insistencia. Desde la exclusiva racionalidad se puede tildar de todo a esta visión, pero &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“venid y lo veréis”&lt;/span&gt;. No juzguéis si antes no habéis venido; defecto trágicamente extendido entre lo hombres el de prejuzgar. Es muy frecuente llamar esquizofrénicos a los místicos porque ¡lo que no cabe en la mente son delirios infantiles! Con ello la posesión dogmática de la Verdad pasó de una institución a otra, de la iglesia al cientificismo racionalista. Y entre tanto el Espíritu sigue gritando en el corazón de los hombres: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Quien tenga oídos para oír que oiga”&lt;/span&gt;... pero estamos muy ocupados con todas las cuestiones graves de nuestro mundo (económicas, sociales, políticas, religiosas, culturales, estéticas, deportivas...), cuestiones que las televisiones y los mass media nos sirven distorsionadas en bandeja, para poder percibir esa llamada profunda, ignorantes de que si no la oímos nada tendrá verdadera solución. No hay lugar para el Amor que no es un mero sentimiento sino entrega y Ser.  Vuelvo a insistir, no niego el bien que supone la racionalidad, es un gran avance en la evolución de la conciencia, en la presencia del Espíritu, lo que niego es la exclusividad de la racionalidad. Y más allá de la racionalidad está la transracionalidad, (o transpersonalidad) que no es un infantilismo, sino un gran paso en la evolución de la conciencia. Hasta tal punto nuestra cultura está dominada por el cientifismo, y en consecuencia por el parón en dicha evolución (sólo se reconoce la física y biológica) que ni siquiera se recoge en el diccionario de la RAE la palabra transracionalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando el evangelio pone en boca de Cristo estas palabras de “Yo soy el Camino...”, lo que está haciendo es enunciar una ley universal. Todo ser, toda forma de ser es su propio camino y su propia verdad. Cuando se siembra una semilla, esta lleva en sí su propio camino que ha de seguir para convertirse en planta o árbol y dar fruto, si se desvía de ese camino que lleva inserto en la misma esencia (física, que dirían los escolásticos) nunca llegará a ser planta. Y lo mismo el hombre: el núcleo esencial es la ley de su futuro, es su camino innato que tiene una serie de etapas que ha de realizar para ser la verdad del ser y de la vida. Es el camino de la profundidad que a la vez es nuestra propia verdad y vida y por lo mismo es Verdad y Vida universal. No somos individuos aislados, sino red interconectada. Somos uno sin segundo en el Ser en donde no hay dualidad. Por ello entiendo que el cristiano al oír estas palabras está siendo invitado a la profundidad -que no es intensidad-, está llamado a experimentar el Misterio del Cuerpo Místico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Nadie se acerca al Padre sino por mí”&lt;/span&gt; y sobre esta frase de Jesús hemos montado todo un edificio intelectual basado en meros conceptos (excluyentes de los no-cristianos) y por lo mismo objetivizantes. Por lo que hemos ido a buscar a Cristo al exterior, a lo objetivado (la institución que nos da seguridad) y nos hemos olvidado de la profundidad interior (del Camino, la Verdad y la Vida que hemos convertido en objetos externos idealizados en un individuo histórico: Jesús). Pero en realidad, nos dice Dürckheim, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Cristo invita al hombre a salir del horizonte de su yo existencial&lt;/span&gt; (afanado en las faenas del mundo, sociales, políticas, de la casa... Marta y María)&lt;span style="font-style:italic;"&gt; y a zambullirse en su Ser esencial, que es el propio Cristo para encontrar con él y en él la Padre”&lt;/span&gt; El Padre que es el Origen, la Fuente interior en la que somos y que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sinceramente creo que en el cristianismo mayoritariamente hemos olvidado a los místicos, empezando por Jesús, el Cristo y Señor y hemos hecho del  cristiano, en el mejor de los casos, un hombre ajustado a la ética, en el peor y más común un creyente cargado de miedos que busca su seguridad. No es que esto sea malo, solamente afirmo que esto no es lo cristiano, ni lo religioso, ni lo  profundamente humano que es más que todo esto. Mucho más. Lo que dice Cristo no es nada de esto. No pide que seamos un hombre como “se debe ser”, ajustado simplemente a una norma impuesta por la comunidad (o sociedad). Lo que Cristo y el Espíritu grita es que vivamos el dinamismo interior, que vivamos la fe. Cristo nos pide que demos un salto: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Sé tú el Camino que yo soy. Y Jesús antepuso al hombre al Sabbat (Shabbat), vino a traer la espada y a separar al hijo de su padre y a la hija de su madre, vino a pedirnos que los muertos entierren a los muertos &lt;/span&gt;(Mt 10,34... Lc 12,51...). Jesús nos  muestra que el Camino no es sino el de la fidelidad a la profundidad de nuestra conciencia a fin de que seamos Camino, Verdad y Vida. O sea, cristianos, religiosos, espirituales, esotéricos, humanos... El ajustarse a las normas y quedarse en ello es ser ético, correcto... no espiritual, no cristiano. Insuficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-7663315862175850947?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/7663315862175850947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=7663315862175850947' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7663315862175850947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7663315862175850947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/07/el-camino-la-verdad-y-la-vida.html' title='El Camino, la Verdad y la Vida'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-505816359864928394</id><published>2011-06-16T14:34:00.000-07:00</published><updated>2011-06-16T15:33:16.802-07:00</updated><title type='text'>FE Y CREENCIA</title><content type='html'>Es de uso común utilizar estas dos expresiones como sinónimas. Incluso se les suele añadir una tercera: la devoción. La fe, la creencia, la devoción...y sin embargo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ya en unos de los primeros artículos -sobre la ciencia y la religión-, que publiqué en mi blog, hablé de la "fe, la creencia y la experiencia religiosa". En artículos posteriores insistí en la distinción entre Fe y creencia. Fe y creencia son pasos ascendentes en los niveles de conciencia, algo así como las edades por las que pasa en ser humano, y así como un niño de cinco años no es, ni puede ser, un adulto, una actitud de creencia no es, ni puede ser, una actitud de Fe. Mucho menos una actitud de Experiencia Religiosa. San Pablo nos advierte en su Primera Carta a los corintios (3,1-2)&lt;span style="font-style:italic;"&gt; “...&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente débil... Os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más.”&lt;/span&gt; Y en esta edad infantil de los corintios, al parecer, sigue manteniéndose la inmensa mayoría de los que se denominan creyentes.  Se da mucha creencia sin fe, bastante fe sin experiencia y algo de ésta sin adaptación, pues esta última etapa es alcanzada sólo por los grandes de la mística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La creencia es una fuerza ciega que suele apoyarse en una confianza ingenua a la que tenemos miedo renunciar. No se trata ya del insensato &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Credo quia absurdum”&lt;/span&gt; de Tertuliano, sino del creo porque me lo han dicho las autoridades religiosas (quienes se auto-atribuyen el discernimiento de lo que es, o no es, palabra de Dios - un dios mítico, inaceptable para una conciencia de un desarrollo superior al de la conciencia mágico/mítica-). Las autoridades eclesiásticas católicas dicen que la autoridad en que se fundamenta esa creencia, a la que llaman fe, es de Dios &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“que no puede engañarse, ni engañarnos”&lt;/span&gt;, pero no están hablando de la Realidad que subyace tras la palabra Dios, sino del dios que ellos, y muchos, hemos ido creando en nuestra mente a lo largo de la historia. Un Dios objetivo que no es sino un ídolo mental. Y además afirman que esa palabra de Dios está contenida fundamentalmente -en el Vaticano I se afirma: “exclusivamente”- en la Biblia, lo cual no deja de sonar a un descarado etnocentrismo-fundamentalismo. Evidentemente a quien cree el creyente es a la autoridad eclesiástica, con Dios nunca ha tenido contacto. El creyente católico cree que la Biblia es la palabra de Dios, pero lo cree porque la dice la autoridad eclesiástica católica. No parte, ni se alimenta de ninguna experiencia de nivel sutil o causal. De igual manera, el musulmán cree lo mismo de El Corán y con el mismo derecho y el mismo etnocentrismo-fundamentalismo. Para el hinduismo en el origen está la revelación contenida en los Vedas, pero se trata de una revelación que no es religiosa, que no está inspirada por ningún Dios. Para el concilio Vaticano I esa creencia a la que se llama fe, es un asentimiento intelectual, movido por la voluntad y la gracia, a las &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“verdades que Dios nos revela”&lt;/span&gt;, entendiendo claramente por verdad la aprehensión mental del objeto. Nunca el objeto. Nunca la fe es mostrada como una experiencia de la persona, sino como una sumisión -súbditos- de la inteligencia a lo que la jerarquía dice que es palabra de Dios. No digo que no lo sea, la Biblia es una colección de libros maravillosa, una descripción encantadora del devenir de un Pueblo que ha hecho de Yavé su Leit Motiv. Pero creo que también es palabra de Dios todo lo hablado o escrito que propugne el Amor y la Paz. En cambio es muy difícil ver la palabra del Ser en las expresiones xenófobas, en las que propugnan la injusticia, en los mítines políticos, en la mentira, en los que excusan el sufrimiento de los demás... porque toda palabra humana salida del silencio, del Silencio Originario del que más adelante diré algo, es palabra de Dios, pienso y afirmo. ¿Es esto “buenismo”? Creo que es realismo, pero profundo, realismo que no se queda en la superficie de los mares, sino que bucea por las aguas profundas. Realismo que no perciben los sentidos, ni la mente, sino el tercer ojo, el contemplativo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La creencia se alimenta  muchas veces de falta de lógica y supone una renuncia a madurar, es un querer permanecer siempre en el infantilismo, en multitud de ocasiones de forma no consciente. No surge la autocrítica. Este infantilismo nada tiene que ver con el consejo evangélico de hacerse como niño (Mt 18,2...). El consejo evangélico habla de la necesidad de ser sencillos, sin doblez, sin prepotencia a la vez que en otro relato nos pide ser “prudentes como serpientes”. No pide que seamos estúpidos, simplistas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Decía en mi anterior escrito que “la creencia es la forma más baja de compromiso religioso. El “verdadero” creyente se adhiere a un sistema de creencias codificado (una doctrina) que parece actuar como un fondo de símbolos de inmortalidad (puede ser el fundamentalismo católico o musulmán, el cientificismo racional, el marxismo, la religión civil…la lotería...el fútbol... vivir tranquilos... ).”  Su sistema de creencias es una política de permanencia, política de permanecer agarrado a la conciencia mítica de permanencia (neolítica) en la que el Sustrato Último del ser (Dios) aparece con formas sensibles (imágenes totémicas) que poco a poco se irán haciendo humanas-personales: Un Juez, un Padre, un Redentor nacido de una Virgen y que caminó sobre las aguas, una imagen milagrosa... Esto es lo que suele aparecer en el trasfondo de las creencias populares sin necesidad de tener que hurgar en ellas.  Por supuesto que el sistema de creencias, o la negación del mismo (que no deja de ser otro fondo de símbolos de inmortalidad o de empuje), está totalmente vinculado en su ser y en su manifestación al nivel de desarrollo de conciencia del mismo creyente. Conforme se crece en ésta, las creencias mágico-míticas se abandonan, y van apareciendo las experiencias de "fe". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un sistema de creencias puede estar vinculado a una religiosidad superior (auténtica -que empuja hacia el desarrollo, hacia la evolución de la conciencia-, no solamente legítima -adecuada al momento y circunstancia, pero que no empuja hacia..., se atiene a mantener la doctrina y la moral elaboradas hasta hoy-), y puede ser muy válido sirviendo como expresión conceptual y codificación apropiada de la fe, de la experiencia o de la  adaptación. Evidentemente que tal sistema necesariamente ha de ser no dogmático, no clausurado, sino abierto, evolutivo, en diálogo constante con todos los otros sistemas de creencias, con la ciencia y con toda la Realidad. En este caso se trata de una clarificación racional de verdades "trans-racionales.” clarificación que necesitamos aún. Nunca, Realidad de fe, como es el caso de los místicos cristianos o de la confesión que sean, si es que lo son. La experiencia de fe necesariamente es expresada de una forma simbólica, con un lenguaje contradictorio, descriptivo y de validez sólo para quienes lo sepan hablar, pues el lenguaje racional no puede comprenderla (comprehendere=asir), no racional (lo siento por mi etapa de tomista furibundo, he girado 180 grados). &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;        Fe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La fe es un actitud intermedia entre la creencia y la experiencia religiosa. Su compromiso religioso no está generado principalmente por su sistema de creencias, sino porque la persona que tiene fe intuye de alguna manera a(¿l?) Ser como inmanente (fundamento de esta realidad en la que estamos y somos) y transcendente a su vez a la misma persona. Las creencias son secundarias, si sirven se utilizan, si no, se dejan (esta actitud le costó a Eckhart la condena como hereje: “In agro dominico” 1329). Su intuición de fe, por lo mismo, se puede expresar de muchas maneras. La persona de fe tiende a huir del literalismo, del dogmatismo, del fundamentalismo, que definen al creyente verdadero. La persona de fe sufre de dudas religiosas, no proyecta hacia fuera, y tiende a transcender las creencias meramente consoladoras. Su actitud no es la del que tiene una certeza total y absoluta (creyente), sino que intuye una presencia de Dios, pero a la vez anhela una mayor proximidad y unión con Él, cosa que le llena de anhelos y dudas. (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Dónde te escondiste Amado...? Vivo sin vivir en mí. ¡Ay qué larga es esta vida,/ qué largo este destierro...&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Existe un proverbio zen que ilustra muy bien lo dicho sobre la Fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Gran duda, gran iluminación.&lt;br /&gt;Pequeña duda, pequeña iluminación.&lt;br /&gt;Ninguna duda, ninguna iluminación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; Hay dos maneras de aliviar esta duda: volver atrás y revestirla con los símbolos de inmortalidad de la creencia, con las formas rígidas y externas del dogmatismo, o seguir adelante para llegar a la experiencia cumbre. Nos mantenemos en el paradigma infantil, o tomamos en serio nuestra edad adulta, si es que hemos llegado a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Experiencia (cumbre)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ésta va más allá de la fe y consiste en un encuentro real (con el Fundamento del Ser. Dios, Misterio...) y una cognición literal, aunque sea muy breve. Es una intuición temporal de uno de los niveles auténticos de la organización estructural religiosa (psíquico, sutil, causal.)&lt;br /&gt; No es como el frenesí emocional o los trances mágicos que son suspensiones temporales de la razón por regresión a las adaptaciones pre-racionales y son orgiásticas, la experiencia religiosa es una epifanía trans-racional, que es numinosa, noética, iluminativa y tiene mucha intuición. No hablo de un Dios Personal, de un Dios Padre, no porque no lo sienta yo, José Antonio, así, sino porque la misma realidad de persona no es la plenitud de la evolución. Por decirlo con nuestro lenguaje racional: Dios, la Realidad, el Misterio, el Vacío es mucho más que la persona, como es mucho más que la razón, y mucho más que el dualismo, y mucho más que el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“es”&lt;/span&gt;. A la vez que se manifiesta en todo, y para nosotros ahora sobre todo en la persona. Lo que mejor procede es el apofatismo. Apofatismo que se da en la experiencia cumbre&lt;br /&gt; Las experiencias religiosas pueden producirse en cualquier persona, esté en el nivel de conciencia en que esté. Si le sucede a un creyente religioso-mítico, suele producir en él unos efectos desproporcionados de activación de sus símbolos míticos de inmortalidad, por ejemplo: un superego áspero, sentimiento de culpabilidad excesivo, excedente de represión contaminado de culpabilidad emocional-sexual (también en función de la visión antropológica del sujeto). Me recuerda a lo que me decían en el seminario de (S) Pedro de Alcántara, el (santo) Cura de Ars...&lt;br /&gt; En este caso una experiencia cumbre, una intuición vertical, normalmente santa (o yóguica en otras formas de interpretación espiritual...), se convierte en un impulso horizontal, porque no hay estructuras que puedan sostener la experiencia y el nivel de la adaptación es incapaz de contener el flujo cognitivo de dicha experiencia. También una verdadera experiencia cumbre podría convertir a un creyente en una persona de fe con una tolerancia más universal. Pero no es corriente.&lt;br /&gt; Así, combinando los diversos niveles, los de la experiencia y los del nivel de conciencia sustrato que la recibe, podemos hablar de nueve variedades de una auténtica Experiencia Cumbre: psíquica (panenhénica), sutil (teísta), causal (monista o trinitaria). Y este influjo cognitivo se vierte en una estructura: mágica, mítica, racional. Tres experiencias y tres niveles de conciencia. 3*3: 9&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ejemplos: la experiencia del Sinaí puede ser una experiencia teísta vertida en estructura mítica. La Experiencia es inefable, apofática. La versión o interpretación: Yavé -el Dios de Israel, no otro – proclamando la norma básica de convivencia del pueblo (¿la Constitución?). De ahí se puede sacar todo lo que se quiera. Hay razones para justificar lo más increíble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Creo que podemos poner maravillosos ejemplos sobre experiencias cumbres extraídos de los textos de nuestros místicos como el de san Juan de la Cruz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Coplas hechas ante un éxtasis de harta contemplación&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Entreme donde no supe,/ y quedeme no sabiendo/  toda sciencia trascendiendo.&lt;br /&gt;Yo no supe dónde entraba,/ pero, cuando allí me vi,/ sin saber dónde me estaba,/ grandes cosas entendí;/ no diré lo que sentí,/ que me quedé no sabiendo,/ toda ciencia transcendiendo&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; O de una adaptación estructural como este texto de  santa Teresa (interpretada con los conceptos de la época)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vida, ¿qué puedo yo darle/ a mi Dios que vive en mí,/ si no es el perderte a ti, /para merecer ganarle?/ Quiero muriendo alcanzarle,/ pues tanto a mi amado quiero,/ que muero porque no muero...&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Una experiencia cumbre sólo es un mero atisbo de los niveles de organización estructural permanente de la Conciencia. Gracias a los místicos y a ciertos psicólogos se ha llegado a la conclusión de que el manantial de la religión no es ni la creencia, ni la fe, sino la experiencia directa. Todas las religiones del mundo han empezado como una experiencia directa de algún profeta o místico. Sólo más tarde se codificaron en doctrina o sistema de creencias que exigían fe incondicional (creencia).La experiencia cumbre es el paradigma fundamental de la auténtica religiosidad según la famosa pirámide de Maslow.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero no sólo la experiencia es posible, sino que la adaptación estructural a esos dominios superiores también lo es, como lo es hoy día el funcionar en el nivel lingüístico, cosa totalmente inusitada en el Paleolítico. Si hablamos en términos de tiempo geológico, hace muy poco. Y no hablamos de experiencias lingüísticas -de que alguien en algún momento pueda articular sonidos que signifiquen-, sino de que se está en el nivel lingüístico -que todos los humanos hablamos-. Esto es lo normal hoy.&lt;br /&gt; Una religiosidad auténtica, nos dicen los expertos, podría implicar realmente una transformación del desarrollo y una adaptación estructural concretas, algo que no se puede hacer en una creencia que no se puede verificar cognitivamente (¿Cómo verificamos el Misterio de la Trinidad?...), ni una fe que no tiene ningún contenido necesario (es una mera intuición), ni siquiera una experiencia cumbre, que sí se puede verificar, pero que es transitoria, sino una adaptación estructural permanente en esos niveles superiores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero esto no es el tema a tratar hoy. El tema es la relación fe-creencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ha habido y hay miles de millones de personas que han creído o creen. En el lenguaje coloquial y en el oficial de las religiones instituidas se utilizan indistintamente las palabras creencia y fe. Ha habido y hay muchos teólogos (si es que puede haber un verdadero teólogo), creo que lo sensato sería llamarlos estudiosos de lo religioso, que han interpretado ambas palabras como sinónimas, otros no. Yo personalmente me alineo con los segundos, más en concreto, me alineo en la senda de Krishnamurti y Wilber, (pienso que Jesús de Nazaret también: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"tu fe te ha salvado"&lt;/span&gt;, la creencia no salva sino que hace que te creas salvado. La fe transformaba a la pèrsona.) salvando las enormes diferencias. Es de notar que la palabra griega (pistis) que se traduce por fe, significa en su origen confianza o verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No es insensato afirmar que la creencia es un obstáculo para la verdad, como defiende Krishnamurti. -Me costó mucho tiempo verlo-. La fe presupone un escalón más alto en el nivel de conciencia, así cuando subimos una escalera hemos de abandonar sin negarlo el tercer escalón para poder acceder al cuarto. Mientras estemos en el tercero, atados al mismo por miedo al riesgo que supone abandonarlo y perder la altura conseguida, no podremos acceder al cuarto. Mas cuando subimos, nos damos cuenta de que la altura que teníamos no solamente no la hemos perdido, sino que la hemos aumentado, que aquella actitud se ha visto alimentada por la experiencia, por una experiencia de comunión, no por unas palabras de comunión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Creer en Dios -no digo ya en los milagros por la intercesión de los santos- es no encontrar a Dios. Tener fe es tener la intuición del Misterio, de la Realidad a la que podemos llamar Dios, Alá, Nada, Cosa... El nombre no hace la realidad, aunque es muy importante cuando la palabra es realmente símbolo, no mero signo. Ni el creyente, ni el no creyente encontrarán a Dios, porque por definición Dios es lo desconocido, no puede ser significado en la palabra, ni contenido en la creencia. Creer o no creer es sencillamente proyectarse -psicológicamente-. ¿Por qué creemos? ¿Por qué afirmamos que Dios es Trino? ¿Por qué afirmamos que Jesús es el Señor? La respuesta sincera y profunda la ha de dar cada uno. ¿Si yo no hubiera nacido en esta cultura, si no hubiera estudiado teología, si no la hubiera enseñado, creería lo mismo? ¿Dios me puso aquí para que tubiera la "verdadera fe", y no pasara hambre, ni careciera de vivienda...? Un dios que tiene sus favorecidos se parece sospechosamente a un hombre lleno de nepotismo -¿a un papa renacentista?. Las creencias dependen de las culturas y son proyecciones que nos dan seguridad y satisfacción, que nos dan esperanza y sentido para la vida ¿Pero, son la Realidad? Examinemos lo que los cristianos hemos hecho, y seguimos haciendo, a lo largo de dos mil años. Hoy son los terroristas quienes se han de perseguir -después de haberles robado todo el petróleo-, antaño los infieles, y los creyentes y no creyentes siempre opresores siempre con razones. ¿Una visión simplista la que expongo? Puede, pero la conversión, la metánoia que nos pidió Jesús no ha llegado por las creencias. Invito a una reflexión meditada: centrada en un silencio no forzado. Nadie quiera sacar de aquí lo que no hay: quien se dedica a matar, extorsionar...no está en la línea del Amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los creyentes afirman que creer en Dios es un incentivo para una vida  mejor, no digamos el incentivo que supone para muchos creyentes el esperar otra vida. Ya Kant deshace esta visión con su opción del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“imperativo categórico”&lt;/span&gt; como razón para la moralidad, y ¿qué decir del soneto anónimo renacentista: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“No me tienes que dar porque te quiera”.&lt;/span&gt;.. En este caso lo que importa es el incentivo, la creencia es utilizada como incentivo. En esto veo mucho más honestos a los llamados ateos o agnósticos, a los filántropos. No niego la existencia de muchísimas personas abnegadas que buscan el bien de todos: Vicente Ferrer, Teresa de Calcuta, Gandhi, mi antiguo compañero el cura Andrés Avelino de Algeciras, … y tantos millones de anónimos que no necesitan ningún incentivo para amar, el amor es el incentivo; lo que afirmo es que este amor no está originado en la creencia. Sí que lo está en la fe, tome ésta la forma que tome. Ese amor es la estructura, la adaptación, es Amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los creyentes afirman que creen en Dios ¡y no crean Amor! En la vida vemos que muchos se afirman creyentes, pero siguen entre nosotros el odio, las divisiones, la opresión, la injusticia...¡las guerras! Los gobiernos asisten a actos religiosos oficiales, pero se siguen fabricando armas para matar y condenando al hambre y a la muerte a miles de millones de personas. ¿Para qué sirve esta creencia? Sigue imperando el abuso de los mercados económicos..., la violencia, la rivalidad, la competitividad que lo inunda todo, que es lo socialmente correcto..., el etnocentrismo. ¡Cuánto nos falta para llegar a ser personas (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;de per-sonare = abrirse desde lo interior&lt;/span&gt;) no meras personas (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;de hipóstasis = máscara, resonar desde el exterior&lt;/span&gt;)!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sigamos el cuestionamiento. ¿Los creyentes creen en la Realidad a la que llaman Dios? ¿O solamente en la palabra Dios? Pero la palabra no es la Realidad, como he dicho. La palabra no es la cosa, todo lo más un símbolo. Si  le preguntásemos a los católicos practicantes si creen en Alá, su respuesta sin duda sería negativa,-y a la inversa-. Lo mismo se podría hacer con los ateos, agnósticos...Todos nos quedamos en la palabra. ¿Acaso la Realidad no es única y no depende del nombre que se le dé. El nombre Alá tiene una carga cultural y el nombre Dios, o Cristo, otra. Es en el nombre con sus inflaciones culturales en lo que creemos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y por otra parte, Dios es el Misterio que no puede ser aprehendido, la Realidad que está transcendiendo el tiempo, más allá del tiempo y a la vez presente en él. El Misterio no pertenece al tiempo, para poder tener una comunión con Él el hombre no puede estar en el tiempo, ha de salir del tiempo. O sea, ha de estar totalmente en el momento presente, el momento stans (nunc stans), no el fluens, ha de estar vacío totalmente del pasado y del futuro. El tiempo es el pasado y el futuro, lo que no es. La mente, que es la creadora del tiempo psicológico con su visión dual, ha de estar sin ningún contenido, ni pensamientos, ni ideas, ni creencias... en una palabra no estar, no ser dual, sencillamente la  persona ha de &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“ser”&lt;/span&gt; aquí y ahora.  Sólo así podrá unirse, identificarse con lo innominable, podrá ser lo que es en verdad: Una con lo inaprensible. Esa experiencia directa de identificación es la fe en la vida de los místicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Se trata de la contemplación. Quedarse pasmado no al saberse Realidad, sino al vivirse Realidad, Plenitud, Totalidad, Cristo... &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“El Padre y yo somos uno”&lt;/span&gt; Jesús no hizo más que vivir en contemplación. La meditación, el ser llevado al centro es contemplación y nunca reflexión. Algo que no solemos tener en cuenta porque en las raíces de nuestra cultura está mucho más el logos que la gnosis y por lo mismo identificamos meditar con reflexionar. Esto no es óbice para que se pueda hacer una reflexión meditativa, que no es meditación, que procede con lógica -la que sea- pero que parte de un silencio originante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La fe es sencillamente contemplación, es dejar que la mente se libere del tiempo y de todo cuanto el mismo conlleva. Esta liberación es un don, gracia (como dice la escolástica), pienso , pero es don como lo es la Realidad. Todo es don, todo es gratuidad. Cuanto percibimos en este vida es puro don, pura manifestación del “mundo inmanifiesto”; gratuita, generosa presencia del Espíritu. La fe no es un esfuerzo, una ascesis. Es sencillamente caer en la cuenta de lo que somos. Asumir lo que es. La esencia del Ser es el mismo juego, dice Heidegger. Y el juego es pura Gratuidad, pura Vida, puro Ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Acabo esta exposición con unas palabras de Krishnamurti:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;  “De manera que Dios, la verdad o lo que sea, surge de instante en instante, sólo se da en ese estado de libertad, de espontaneidad, y no cuando la mente está disciplinada basándose en un patrón. Dios no pertenece a la mente, no adviene mediante la proyección de uno mismo&lt;/span&gt; (la creencia -añadido mio-) &lt;span style="font-style:italic;"&gt;llega cuando hay virtud, o sea, cuando hay libertad. Virtud significa afrontar el hecho de “lo que es”, y afrontarlo en un estado de bienaventuranza. Tan sólo cuando la mente está dichosa, en silencio, sin ninguna actividad suya, sin ninguna proyección del pensamiento, consciente o inconsciente, únicamente entonces se manifiesta lo eterno.” &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;José Antonio Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-505816359864928394?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/505816359864928394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=505816359864928394' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/505816359864928394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/505816359864928394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/06/fe-y-creencia.html' title='FE Y CREENCIA'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-7658425016442443561</id><published>2011-05-30T09:28:00.000-07:00</published><updated>2011-06-01T14:27:16.690-07:00</updated><title type='text'>Un regalo inesperado</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;UN PRECIOSO REGALO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada lunes por la mañana nos reunimos una serie de amigas y amigos -más amigas que amigos- para compartir durante un par de horas nuestro conocer sobre la vida, nuestros recuerdos del pasado que llamamos experiencias...y también algún conocimiento sobre lengua española. Así algo que comenzó con un cariz magisterial se ha convertido en un rato de conversaciones interesantes que versan sobre los más diversos puntos de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, 30 de mayo, me han sorprendido. Sin esperarme yo nada en absoluto, me han regalado una serie de cosas muy sustanciosas -jamón de Jabugo y vinos de Ribera del Duero-, y luego se han unido para obsequiarme con un pequeño poema. Lo ha escrito una de ellas _Pepi López Ruiz, mujer sensata, de mirada profunda, con unos ojos de un color que copiaron las aguamarinas- en un momento en que viajaba en un autobús, según propia confesión. El poema dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;El lunes se  me hace ameno&lt;br /&gt;cuando estamos en la clase,&lt;br /&gt;porque me gusta escuchar&lt;br /&gt;cómo sabes explicarte&lt;br /&gt;con gracia y sabiduría.&lt;br /&gt;Eres un hombre ejemplar&lt;br /&gt;al que admiro cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprendemos sin agobios,&lt;br /&gt;todos estamos unidos,&lt;br /&gt;¡una bonita manera&lt;br /&gt;de hacernos grandes amigos!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y debajo del mismo  imprimen sus nombres cada una/o.&lt;br /&gt;Ha sido muy emotivo. Un gesto que les honra y que me conmueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-7658425016442443561?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/7658425016442443561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=7658425016442443561' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7658425016442443561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7658425016442443561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/05/un-regalo-inesperado.html' title='Un regalo inesperado'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-6046828547544043132</id><published>2011-05-14T11:08:00.000-07:00</published><updated>2011-05-17T03:52:24.565-07:00</updated><title type='text'>NUESTRA IDENTIDAD 2ª Parte</title><content type='html'>¿QUIEN SOY YO?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA FALSA CONCIENCIA DE IDENTIDAD SEPARADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEGUNDA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la primera parte he hablado de los límites que ponemos a la hora de identificar el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“yo”&lt;/span&gt;, de las fronteras con que lo delimitamos. A su vez, apunté a la posibilidad y al hecho de que grandes iluminados -no ilusos ilusorios, todo lo contrario-, los místicos habidos en la historia, llegaron a deshacer esos límites ampliando la conciencia de su &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“yo”&lt;/span&gt; hasta identificarlo con la Realidad, o el Misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demos un paso adelante y tratemos de ver un poco más en qué consiste ese &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“yo”&lt;/span&gt; tan palpable, tan evidente, tan obvio... que de su existencia y naturaleza no nos es posible dudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hablar de este tema he de recordar de nuevo, y de recordarme a mí mismo como José Antonio que es como me identifico, aquella regla budista de los Sutras Mahayana: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“el Buda nunca predicó la verdad, pues comprendía que cada uno tiene que descubrirla dentro de sí mismo”&lt;/span&gt;. O las primeras palabras que el evangelio de Juan pone en boca de Jesús: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“ ¿Qué buscáis? Maestro ¿dónde vives? Venid y lo veréis”&lt;/span&gt;. Cada uno tiene que ver por sí mismo. No predico nada. Quiero apuntar en la dirección de lo interior. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Nacer de nuevo”&lt;/span&gt;. Caer en la cuenta. Por supuesto que las indicaciones son útiles para dirigir la mirada, si se quiere mirar, o hacerlo en esa dirección indicada. Es una sencilla invitación, sin olvidarme de que una comida, por sencilla que sea, es inmensamente mejor que todo un recetario de guisos. La "experiencia" inmediata y directa (¿transexperiencia?) de la profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra símbolo es polisémica, es utilizada con muy distintos significados y de muy variadas formas en ciencia, religión, lingüística, matemáticas, física... pero hay algo en ella, una diferencia esencial, quizás no asumida en todos los usos que se hacen de la palabra, que la distingue del signo. El símbolo (del verbo griego &lt;span style="font-style:italic;"&gt;syn-ballo&lt;/span&gt;: reunir, o sea, volver a unir, unir de nuevo, o de los sustantivos griegos: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;symbolê= encuentro,  sýmbolon= símbolo&lt;/span&gt;) sólo simboliza para el que está abierto a él, para el que se deja penetrar por él, como sucede con el amor. Tiene un significado muy amplio y variopinto pero siempre unido a la intencionalidad, a la comunión interior, por tanto exige un nivel determinado de conciencia, no es ni meramente objetivo, ni solamente subjetivo, no es obra de la mente. Lo percibimos en la experiencia cuando la dualidad sujeto-objeto se borra. El símbolo auténtico siempre tiene una relación con lo real. Sólo es abrazado quien quiere serlo y un abrazo auténtico (que es símbolo) no lo da más que el amor, el gesto físico solo no es símbolo. El signo no simboliza, solo indica y prácticamente tiene una validez universal, única, en cambio el símbolo como he dicho tiene un significado solamente para quien está abierto a dicho símbolo. En muchos momentos y materias se emplean ambos nombres como sinónimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre para relacionarse con el mundo de los hechos utiliza una gran cantidad de sistemas simbólicos. El hombre es, según Erns Cassirer, filósofo alemán de la cultura,&lt;span style="font-style:italic;"&gt; “un animal simbólico”&lt;/span&gt;, por ello crea su mundo simbólico al que luego utiliza para relacionarse directa o indirectamente con el mundo de los hechos. Pensar y actuar basándonos en determinados símbolos nos ha permitido avanzar en el proceso evolutivo, en cambio haciéndolo basados en otros hemos convertido las fuerzas de la naturaleza en medios de destrucción. En concreto la &lt;span style="font-style:italic;"&gt;adoración&lt;/span&gt; de ciertos símbolos (Dios, Patria, Dinero, Poder...) y la fanatización consiguiente de los adoradores, en la que se antepone el símbolo a los hechos, en la que se da valor nada más que a los símbolos, palabras, ideas, en lugar de a los hechos o realidades que están tras ellas, ha llevado al hombre a las mayores atrocidades (guerras, injusticias sociales, esclavitud, muertes por violencia, inquisiciones religiosas...). Pero la utilización correcta de los mismos, cuando estos símbolos han servido como vínculo entre las ideas y los hechos, o sea, cuando se han vivido como verdaderos símbolos, ha originado una vida de caridad y amor entre los humanos y de comunión vital con el mundo, como es el caso de tantos y tantos hombres entregados al servicio de los demás y de las causas justas. Esta reflexión hecha grosso modo, me da a entender que la solución a los problemas sociales no podrá venir con verdadera eficacia, si en nuestro interior no enfocamos debidamente la relación simbólica. La relación de lo que hay en nuestro interior con los hechos, eligiendo bien los símbolos adecuados. Cualquier otro tipo de revolución nunca será una verdadera solución definitiva. La conversión, metánoya, concienciación... es el camino real de toda transformación humana, tanto individual como social. ¡Llevamos tanto tiempo -milenios- de políticas perversas, aunque algunas hayan sido y sean bienintencionadas! Es cierto que desde la perspectiva histórica se va progresando. Lentamente pero progresando... con dientes de sierra -altos y bajos en el camino-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos hombres (he de recordar que la palabra hombre no es sinónima de varón por mucho que insista en ello nuestra “cultura”. Por desgracia la costumbre, unida a la ignorancia, también puede destrozar muchas cosas y muchas palabras), pocos, muy pocos han tomado conciencia de que somos adiestrados dentro de unos códigos simbólicos, algo que nos hace esclavos, que elimina nuestra la posibilidad de encontrar la claridad interna. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“El pensamiento que se organiza colectivamente es una simple repetición, la claridad no es el resultado de una afirmación verbal constante...”&lt;/span&gt; (Krishnamurti). Yo, yo, yo, creo, creo, creo... y así hemos creado el tabú. ¡Intocable! ¡Dogma!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gran tabú de nuestra cultura, y no solamente de ella, según Alan Watts, es la respuesta que damos a la pregunta que encabeza este artículo: Yo soy el sujeto frente al que se expande el Universo, incluidos otros sujetos. Esa sensación de entidad separada de la Realidad &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;es falsa,&lt;/span&gt; pero es el gran tabú. Es admitida como evidente por la práctica totalidad de los humanos. Quien se atreve a negarla es tildado de loco, o alucinado. Mas, si la raíz más profunda de nuestro mundo simbólico -la sensación de identidad separada- es falsa, mal podremos arreglar los problemas que nos atosigan desde el inicio de los tiempos, porque nosotros mismos estamos desordenados. Dice textualmente Watts: “... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Habla de la forma en que la humanidad ha evolucionado)...&lt;span style="font-style:italic;"&gt; Pero en realidad el problema es aún más profundo. La raíz de esta cuestión es nuestro modo de sentirnos y concebirnos como seres humanos, nuestra percepción de estar vivos, con existencia e identidad individuales. Sufrimos una alucinación, una sensación falsa y distorsionada de nuestra propia existencia como organismos vivientes... Algunas frases de uso diario reflejan esta ilusión: &lt;&lt; Viene a este mundo...&gt;&gt; &lt;&lt;Debes enfrentar la realidad...&gt;&gt; &lt;&lt;La conquista de la naturaleza&gt;&gt;”&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, parece que la misma ciencia señala también hacia otros caminos. Nosotros no venimos a este mundo, sino que crecemos en él, cada individuo es una expresión única de toda la naturaleza, surgimos de la Naturaleza como las hojas surgen del árbol. Nadie ha experimentado esto ciertamente, y de hecho actuamos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“conquistando”&lt;/span&gt; la Naturaleza (sean árboles, bacterias, espacios o animales) en lugar de, algo que ya van postulando muchos grupos ecologistas, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“colaborando”&lt;/span&gt; con (y en) ella. ¿Tiene algo que ver con “este conquistar la tierra y los espacios” la idea que se difunde en el Génesis, y que inunda toda la cultura abrahámica y sus derivadas, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Hagamos a un hombre... que domine los peces del mar... Llenad la tierra y sometedla...”&lt;/span&gt;(Gen 1,26-28)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de advertir que cuando el Vedanta Advaita o los grandes místicos como Eckhart, Silesius, Tauler, Juan de la Cruz,... y los contemporáneos Maharsi, Nisargadatta, Guenon, Krishnamurti, Watts, Klein, Wilber, Panikkar, Huxley, Wei Wu Wei, Bucke, Whitman, Dürckheim... hablan del &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“YO”&lt;/span&gt;(utilicen o no esta palabra), de la Realidad oculta tras la máscara de la personalidad, del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“yo”&lt;/span&gt; o &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“ego”&lt;/span&gt; no se refieren en modo alguno al Inconsciente de Freud, a su famoso entre nosotros &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Id”: “Ello”&lt;/span&gt;. Freud adolece, como la mayoría de los científicos y pensadores del diecinueve, de una visión más amplia del mapa de la conciencia. Es reduccionista, como gran parte de la psicología oficial aún. Reduce la inteligencia humana a dos escalones -Marx la redujo a uno, la materia-, negando ¡dogmáticamente! la existencia de cualquier tipo de conocimiento que no fuera producto de la materia o de la experiencia sensitiva -a la que el cientifismo llama “empírica” ¡Como si no existiera una experiencia más allá de los sentidos!-. Fue la moda del XIX. “No existe más experiencia que la sensible! ¡El resto, lo que vaya más allá de la misma, son paranoias o subproductos de fuerzas irracionales, primitivas!” De ahí que a todo místico lo coloque al mismo nivel que a los locos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que hemos suprimido en nuestra experiencia inmediata, en ese tabú universal, es algo tremendamente obvio: como tener pies. La inmensa mayoría del tiempo no somos conscientes de que los tenemos. Sencillamente es obvio. Pero de igual manera, así como no podemos desear tener pies porque ya los tenemos, tampoco podemos desear ser lo que ya somos. ¿Por qué nos experimentamos como entidades separadas? ¿Dónde está el problema?  Está en que el pensamiento racional no puede apresar dicha realidad -lo que somos-, se le escapa como el agua entre las manos, y supuestamente pensamos que lo obvio ha de ser manifiesto para el pensamiento racional. No podemos con la razón vernos a nosotros mismos como sujetos, para vernos racionalmente nos hemos de convertir en objetos, hemos de crear dualidad -sujeto/objeto- pero en el momento en que soy objeto ya no soy el que mira, sino el mirado, ya no soy YO, si acaso un remedo. Yo no soy algo que veo, sino el que ve. Ahora mismo estoy escuchando polifonía por medio de mi equipo de música, pero mi oído es mucho más que esa música que oigo, de igual manera Yo-sujeto que ve- soy mucho más (y por supuesto nunca lo mismo) que yo-objeto que veo-. Pese a todo, para poder comunicarnos con los demás sobre esta experiencia transracional hemos de hablar de ella. Esta es la  finalidad del “mito”. Para llegar con el sdímbolo o mito a dónde el signo no llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las referencias al mito han sido frecuentes en este blog, a su sentido exotérico, lineal, superficial, sentido en que en gran medida es tomado popularmente. Y las religiones oficiales consideran la letra del mismo como verdad de fe, cuando no es más que fábula, superstición.La fe está en la semilla de la almendra, no en la cáscara de la misma, en la cáscara están las creencias. Y a su sentido esotérico, místico, profundo, interior, sentido que es una imagen fecunda, una metáfora que nos sirve para indicar de algún modo aquello a lo que la razón no puede llegar sencillamente porque es “racional”, limitada, parcial. Repito de nuevo, en las narraciones míticas no confundamos las palabras con los hechos, la señal con el camino. No olvidemos que el mito en sí es símbolo, no apariencia. Así el mito nos sirve para llegar allá donde no puede llegar la razón. ¡Claro! Que si damos por sentado el dogma de que la razón es la que nos da la última posibilidad de llegar a la Realidad, sobra el mito, pero sobra, gracias a otro mito-dogma impuesto -en este caso racionalista-: La razón es lo último como medio para acercarnos a la Realidad. El mito viene a ser un teatro en el que se representa la Realidad, pero el teatro es teatro y la Realidad no lo es. Y si desconectamos al teatro de lo que representa, se convierte en una mofa, en esperpento. El mito o es encuentro o no es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las formas “religiosas” (sean o no teístas) tiene mitos para explicar, nunca científicamente, la Realidad, la existencia del mundo, el origen de la multiplicidad, nuestra existencia. En el cristianismo tenemos para contarnos el comienzo del mundo los mitos bíblicos del Génesis, en la mitología sumeria se cuenta con el poema de Gilgamesh, Babilonia con el Enuma Elis, en el mundo hinduista se cuenta con las Upanisads. El Vedanta dice lo que las Upanisads, cuentan el mito de que el Universo es Dios que juega a descubrirse a sí mismo disfrazado de multitud de formas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iglesia católica institucional, no los evangelios, ni Jesucristo, ha pretendido, a base de dogmas, imponernos una fe basada, en buena medida, en la literalidad de los mitos bíblicos, afirmando que se fundamenta para definirlos en la autoridad que Dios le ha dado al fundarla(¿?) ¡Y resulta que uno de esos dogmas es aceptar que Cristo la fundó! Pero quienes piensan por sí mismos no pueden aceptar imposiciones de este tipo de autoridad, mucho menos asumir el disparate de Tertuliano:&lt;span style="font-style:italic;"&gt; “Credo quia absurdum &lt;/span&gt;(creo porque es absurdo)”. Esta postura -de Tertuliano y la institucional- exige dejar de lado la invitación de Jesús de Nazaret: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Venid y lo veréis”&lt;/span&gt;: experimentad por vosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mito bíblico afirma que Dios (¡Icono de una Realidad que puede no ser lo que pensamos que es! Porque lo pensamos con categorías humanas o referidas a ellas) creó al hombre a &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;su imagen&lt;/span&gt; (Gn 1,27). Por ello en nuestra cultura aquel hombre que se hace a sí mismo Dios es digno de muerte, ha de ser crucificado (Mt 26, 57...Mc 14, 54... Lc 22, 55... Jn 18,14... y durante todo el juicio). Hacernos a nosotros mismos Dios es una megalomanía llevada hasta el absurdo sin duda alguna según la visión abrahámica y cristiana, sería una blasfemia horrible. Sólo un idiota podría creerse Creador de todo cuanto existe. Pero, esto nos sucede porque tenemos elaborado un concepto de Dios como Rey y Creador del Universo, un Dios personal Uno y Trino, reinterpretado todo ello desde el concepto que tenemos de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“persona”&lt;/span&gt; en occidente. Incluso hemos reinterpretado con las categorías de la filosofía griega las experiencias de Jesús y sus expresiones como “el Padre y yo somos uno” o cuando nos habla del Consolador según narran los evangelios. Pero todas esas experiencias pueden ser expresadas con otro lenguaje. No son experiencias del yo, menos del "Yo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Vedanta no tiene esta visión de Dios, como una persona suprema, creadora, separada del mundo, ens a se, como un monarca o juez universal... En la filosofía Vedanta solamente existe Dios -esa Realidad, ese Misterio-. Todo lo demás “parece existir” (¿visión infantil?) como formas distintas de Él, pero nada más que porque Dios las está soñando, las está utilizando como disfraces para su juego: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Encontrarse a sí mismo como multitud&lt;/span&gt;. Mientras Dios está soñando, jugando, la multitud de cosas existe, pero solamente por un tiempo, mejor, por el tiempo. Sencillamente duran, no son, o si queremos son temporales, no eternas. La separación entre el yo y las cosas es real, mejor, relativamente real, mientras Dios juega, mientras dura, mientras transcurre el tiempo. Pero el tiempo y sus cosas no existen más que en la imaginación de Dios (utilizando las expresiones del mito).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta visión del mundo y de lo Divino, nos puede parecer atractiva o infantil, ridícula o profunda, pero no se trata simplemente de una idea, sino de una experiencia, o mejor dicho, algo que transciende la misma  experiencia del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;"yo"&lt;/span&gt;. Es una vivencia-experiencia, que es conocimiento inmediato y directo de todo esto. Jesús de Nazaret tuvo siempre en sí la misma vivencia-experiencia. Así lo entiendo yo, no solamente por lo que apuntan los evangelios canónicos (selección institucional con sus razones y criterios), sino por lo que descubro en los apócrifos y en el evangelio de Juan. &lt;br /&gt;Sirva de ejemplo un texto del apócrifo de Tomás: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Jesús ha dicho: Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el Todo. El Todo ha salido de mí y el Todo ha vuelto a mí. Romped la madera: yo estoy allá. Levantad una piedra: allí me encontraréis” (77).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Todo ha salido de mí y ha  vuelto a mí... Son palabras que van mucho más allá de cualquier interpretación cuantitativa. Ese Todo es indisoluble. Es la luz, es la madera y la piedra, es Jesús... somos nosotros “Es Todo”. No cantidad. Esta visión está muy cercana a la de las Upanisads y el Vedanta.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta experiencia de ser Realidad, de ser una misma cosa con Dios, de no ser entidades separadas unas de otras (no en el juego, o mundo manifiesto, no relativamente sino absolutamente) ha sido abundante a lo largo de las vidas de los místicos y no sólo de los místicos Vedantas como Sankhara, Maharsi, Nisargadatta, sino de todos, sin apellidos ni adscripción alguna. Desde el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Tao que puede conocerse no es el Tao”&lt;/span&gt; hasta la experiencia de conciencia cósmica de Bucke con que he empezado estos dos artículos, pasando por Jesús de Nazaret (sobre todo en los apócrifos), Eckhart, Krishnamurti, Wilber... nos confirman que se trata de una experiencia transpersonal. Que las fronteras que ponemos a nuestro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“yo”&lt;/span&gt; son artificiales, por muy innatas que nos puedan parecer, que nuestra Realidad, nuestro auténtico &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Yo”&lt;/span&gt; es el Misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ¿qué? ¿somos Dios? No olvidemos que estoy hablando de aquello que subyace a mi pequeño yo, a José Antonio (que es temporal, caduco, parte del juego que acabará su función), de lo que es “Yo”, no José Antonio. Lo triste es que llevo toda la vida identificando a ese “Yo” con este otro pequeño conocido como José Antonio, con lo cual mi conciencia, la conciencia que aparece en José Antonio, no se ha expandido, al menos de forma permanente, aún no me he descubierto del todo como Misterio. José Antonio no es el Creador, ni siquiera un santo o un místico,  pero sí que sé que es el Misterio, es el agua del océano, aunque ahora y por ahora tenga forma de ola. Toda el agua del océano, no una parte, porque en el océano de la Realidad, del Sacramento no hay partes, no hay cantidad, no hay separación, tampoco hay todo como número, sino como posibilidad de ser, Lichtung como dice Heidegger. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo estas palabras con un texto de Krishnamurti:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Cuando vemos... las astutas y extraordinarias intervenciones del “yo”, su inteligencia, cómo se protege a sí mismo mediante la identificación, la virtud, la experiencia, la creencia, el conocimiento, cuando vemos que la mente se mueve en ese círculo, en esa jaula que ella misma ha fabricado. ¿qué sucede? Si nos damos cuenta de que toda la actividad de la mente sólo fortalece al “yo”, … si somos plenamente conscientes de ello cuando actuamos,... cuando estamos realmente en ese estado, en ese momento la mente está en completo silencio, deja de crear, deja de inventar, ... pero cuando la mente deja de crear, entonces hay creación, …&lt;br /&gt;La realidad, la verdad, no se puede reconocer. Para que aflore, la creencia, el conocimiento, la experiencia, la búsqueda de la virtud, todo eso debe terminar. Una persona virtuosa que busca la virtud a conciencia nunca la (verdad) encontrará... Un hombre virtuoso aunque sea un hombre justo, nunca encontrará la verdad porque la virtud para él consiste en encubrir el “yo”, fortalecer el “”yo”... Por eso es tan importante ser pobre no sólo en las cosas de este mundo, sino también en creencias y en conocimientos.&lt;br /&gt;Un hombre rico en bienes, conocimientos y creencias jamás conocerá otra cosa que la obscuridad... Mas si como individuos podemos ver todo el proceso del “yo”, entonces descubriremos qué es el amor … que transformará el mundo. El amor no pertenece al “yo”, el “yo” no puede reconocer al amor... porque donde está el amor no puede estar el “yo” &lt;/span&gt;(¿Qué es el “yo”? La libertad primera y última)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-6046828547544043132?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/6046828547544043132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=6046828547544043132' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/6046828547544043132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/6046828547544043132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/05/nuestra-identidad_5310.html' title='NUESTRA IDENTIDAD 2ª Parte'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-7538172437656337273</id><published>2011-05-03T09:47:00.000-07:00</published><updated>2011-12-20T01:21:05.943-08:00</updated><title type='text'>NUESTRA IDENTIDAD 1ª Parte</title><content type='html'>¿QUIÉN SOY YO? ¿DÓNDE COLOCAMOS NUESTRA IDENTIDAD?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRIMERA PARTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta cuestión de la identidad del sí-mismo (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“yo”&lt;/span&gt; en castellano,  &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“jo”&lt;/span&gt; en catalán -pronunciado yo-, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“ego”&lt;/span&gt; en latín, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“'egô”&lt;/span&gt; en griego, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“je, moi”&lt;/span&gt; en francés, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“I, myself”&lt;/span&gt; en Inglés, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“ich, das ich”&lt;/span&gt; en alemán, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“eu”&lt;/span&gt; en gallego o portugués …) es muy probablemente el núcleo primordial, la pregunta más radical, la última ontológicamente, valga la expresión, que se hace el hombre. Por tanto, tomando como referencia la propuesta de Paul Tillich  de que lo Divino es el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Fundamento Último del Ser”&lt;/span&gt;, esta pregunta es la más religiosa -la que va más a lo Último- de la humanidad. El Vedanta Advaita, escuela religiosa, no teísta, que brota de los Vedas en las Upanisad, ha mantenido hasta nuestros días una  atención especial a la respuesta a la pregunta sobre la identidad de uno-mismo -en la segunda parte de este escrito lo intentaremos ver-. En el cristianismo, bajo la influencia de las culturas hebrea y griega la hemos abandonado después de los primeros años. Dichas culturas ponen  definiciones a la Realidad, con lo que la están dividiendo constantemente (definir es poner límites), sin embargo, yo percibo en las parábolas de Jesús de Nazaret -principalmente en la del &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Buen Samaritano&lt;/span&gt; y en la del&lt;span style="font-style:italic;"&gt; Hijo Pródigo&lt;/span&gt;- que la experiencia de Jesús no era de separación, era de Unidad con la Realidad, de expansión total de la conciencia: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“¿Ama al prójimo como a ti mismo”&lt;/span&gt; (lo que consta en nuestra cultura nacida de Abraham y Platón), o “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ama al prójimo porque es tú mismo?”&lt;/span&gt; ¿Cómo actúa Jesús? Expandiéndose, dándose, estando siempre a favor de todos, siendo todos. Cierto que las expresiones verbales del Nuevo Testamento caen de lleno en la dualidad, pero algo se puede otear sobre las propias experiencias del Nazareno: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Cuando sea subido en alto atraeré hacia mí todas las cosas”&lt;/span&gt;. No podemos olvidar nunca que Jesús de Nazaret era judío, Cristo es el Misterio universal que se manifiesta de modo importantísimo, &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;no exclusivo&lt;/span&gt;, en Jesús. ¡Seamos humildes en la FE! ¡No seamos etnocéntricos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos, he de decir que nunca me planteé una respuesta profunda e inquisitiva de mi realidad personal a partir de esta pregunta -¿Quién soy?- hasta que empecé a leer algo del Vedanta Advaita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Richard Maurice Bucke, psiquiatra canadiense de finales del XIX, gran amigo de Walt Whitman -dice Bucke que él mismo había sido colocado en un nivel superior de conciencia gracias a Whitman-, es el autor de un libro que ha sido fundamental en el nacimiento de la Psicología Transpersonal:&lt;span style="font-style:italic;"&gt; Conciencia Cósmica (Cosmic Consciousness: A Study in the Evolution of the Human Mind).&lt;/span&gt; En dicho libro narra una experiencia mística que tuvo él mismo, y otras de algunos contemporáneos, entre ellos de Whitman, junto a las de Buda, Jesús, Pablo, Mahoma, Plotino, Dante y otros. Éstas desde una perspectiva histórica, no de inmediatez. La conciencia propia de este estado iluminado la llama: Conciencia cósmica. La misma está más elevada evolutivamente que la conciencia racional que tenemos la mayoría de los humanos. Al describir su propia experiencia dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“... me inundó un sentimiento de júbilo, un inmenso regocijo..., una iluminación intelectual imposible de describir... Vi -no creí- que el Universo es una Presencia viva. Tomé conciencia de la vida eterna que hay en mí... no que la tendría, sino que la poseía ya. ...Que el principio fundamental de todos los mundos es lo que llamamos amor...”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podemos decir, como diría Freud y dicen sus seguidores, que esto no es más que una alucinación paranoide? Evidentemente que en un reduccionismo que no acepte ir más allá de la racionalidad así se afirma. ¿Pero dónde en esta experiencia narrada está la angustia, la tortura que acompaña a las aberraciones mentales? Aquí, donde el paranoide encuentra angustia, no hay sino paz, serenidad, madurez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los individuos que tienen, y han tenido, de una manera u otra experiencias similares -todos los místicos- sienten que son uno con todo el Universo. Su sentimiento de unidad se extiende mucho más allá de su mente y de su cuerpo. Y no solamente estas experiencias “cumbres” sino las nuestras individuales, cuando intentamos profundizar hasta donde no llega la mente, nos legitiman totalmente para preguntarnos en lo más íntimo de nuestra conciencia personal: En verdad ¿quién soy yo? ¿qué es ser yo? ¿cuál es mi identidad más radical?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan de Schopenhauer que paseando por una calle (de Frankfurt supongo) se detuvo a contemplar una exposición, no sé por qué motivo se le acercó un guardia a pedirle la identificación y le dijo: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Por favor, me puede decir ¿quién es usted?&lt;/span&gt; A lo que el filósofo del pesimismo le respondió: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;si usted pudiera contestarme a esto, le haría un monumento&lt;/span&gt;. El pensador nunca encontró la respuesta. ¿Quizás se puso muchos límites? Es esta la respuesta más deseada. La respuesta sobre nuestra propia identidad es fundamental en nuestra vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien nos pregunta: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Quién eres?&lt;/span&gt; Intentamos darle una respuesta razonable y le ofrecemos una descripción de los hechos que consideramos importantes en nuestra ¡identidad! (Soy fulano, casado con, soltero, padre de tantos hijos, mi profesión es, mis aficiones son...) -todo ello son circunstancias, nunca la verdadera esencia, y siempre excluyentes: si soy varón, excluyo a las mujeres...- Pero en en el fondo de esta descripción subyace un proceso anterior, más básico: trazamos un límite. Incluso cuando interiormente tratamos de dar una respuesta a esta pregunta fundamental: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Quién soy?&lt;/span&gt;, lo que en realidad hacemos es trazar ese límite, aunque sea de forma totalmente inconsciente. ¿Dónde situamos el límite? ¿Dónde ponemos lo exterior y dónde lo interior a lo que llamamos “yo”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El límite más común es el de la piel. Este límite es universalmente aceptado, y de tal manera lo es que consideramos insensato decir que la piel no sea el límite hasta donde alcanza nuestro yo. Lo que hay de la piel para adentro (organismo, sentimientos, emociones, mente...) soy yo, lo de fuera no lo es (dualidad “dentro-fuera”), es no-yo. Así hacemos una clara diferencia entre lo que &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“yo soy”&lt;/span&gt; y lo que &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“yo tengo”&lt;/span&gt;, soy este cuerpo, esta razón, estos sentimientos..., tengo una casa, un ordenador, unos muebles, un coche..., incluso la familia es mía, no yo. Negar esta sensatez evidente sería propio de un psicótico, ¡es tan universalmente aceptado!, o el hecho de negarla quizás no sea más que la expresión de algún alto nivel místico que llegue a la “conciencia cósmica”, como acabo de decir de Bucke.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a lo dicho y a esta sensatez que parece tan evidente, muchísimos de nosotros, pienso que todos, ponemos otro límite entre lo exterior y lo interior, entre el yo y el no-yo. Leía hace muchos años a Dürckheim que plantea en sus escritos la pregunta  siguiente: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“¿Somos un cuerpo o tenemos un cuerpo?”&lt;/span&gt;. Me llamó poderosamente la atención. La ascética cristiana ha tratado y ¿trata? al cuerpo como a un “pobre asno” que es un peso para el espíritu -&lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡Qué duros estos destierros/esta cárcel, estos hierros/en que el alma está metida!.&lt;/span&gt;.. de Teresa, excepcional mística-. Hay que liberar al espíritu de ese peso con la mortificación (cilicios, disciplinas, ayunos...). Fué la visión de unos muy largos tiempos, y en nuestra cultura occidental dicha visión ha calado muy hondo. ¡Hemos llegado a identificar la pureza con la ausencia de sexo!¡La institución canoniza a curas, monjes y monjas, casi ningún casado/a y a nadie no católico!¿No hay santos fuera? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros mayoritariamente sentimos que tenemos un cuerpo, como tenemos una familia, o unos  muebles..., pero no lo somos. Cuando el niño empieza a tomar conciencia de sí y de su derredor, ve cómo el cuerpo es fuente de placeres pero a la vez de enfermedades y dolores, ve que el cuerpo no para de fabricar “deshechos” que molestan mucho a los mayores, él no los entiende muy bien, nunca ha disociado al cuerpo de sí mismo, pero... Así cuando llega a la edad adulta ha terminado disociándose de su cuerpo. El cuerpo ha dejado de aparecer como “yo”, aparece como  “mío” y por lo mismo está allende el límite a partir del cual percibo lo que soy “yo”. Sin embargo, la masa humana no tiene una clara idea al respecto, creo: Cuando se entierra a una “persona”, se dice han enterrado a “fulano”, nunca se dice (o no se suele decir) han enterrado el cadáver -cuerpo muerto- de “fulano”, aunque oficialmente se diga: “los restos de...serán incinerados, enterrados...”. Mas el hecho es que también la masa, al menos en buena parte, dice que tiene un cuerpo, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero”&lt;/span&gt;, aunque este límite no aparezca tan diáfano como el de la piel. Sólo el bebé se siente cuerpo. Ponemos, pues, un nuevo límite que excluye lo anatómico del “yo”, el cuerpo. Aunque mi organismo físico sea mi interior, no lo es tanto como mi psique. Aparece el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“ego”&lt;/span&gt;. Un nuevo límite, una nueva exclusión, sobre todo en la civilización occidental.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún ponemos un otro límite más, en este caso mucho más sutil. El hombre (ser humano) en su desarrollo también desde pequeño comienza a tener sentimientos que le agradan y otros que le desagradan, emociones que le gustan y otras que no le gustan y poco a poco va introduciendo una nueva separación en su yo. Aliena o reprime aquellos aspectos de su yo que no le gustan, quizás porque no gusten a sus papás, a los mayores... y lo hace en función del superego, de la educación recibida. Los aliena y proyecta. Se crea la&lt;span style="font-weight:bold;"&gt; persona&lt;/span&gt; (hipóstasis = máscara, apariencia que a la vez vela y muestra). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre en su desarrollo va siempre seleccionando. Va dejando aparte las cosas para quedarse en su piel, luego deja a un lado su cuerpo que le causa muchos disgustos (dolor, enfermedades físicas, tener que ir al lavabo...) y se queda con su ego. Pero a su “ego” lo construye  con los sentimientos y emociones internas que le resultan agradables, al resto (agresividad, violencia, afán de poder, soberbia...) las aparca también. Se construye la “sombra”, el yo se identifica sólo con una parte de su psique, la "persona", y por lo tanto todo aquello que no le agrada, la “sombra”, es proyectado hacia fuera de la persona, hacia fuera del “ego”, hacia fuera del límite, a lo que entendemos por “los otros o lo otro”. Encontramos ejemplos maravillosos de esto en los medios de comunicación, en los debates de las televisiones, en los discursos de los políticos, de la jerarquía, en nuestros pensamientos... En definitiva, el individuo se identifica con una imagen mental de sí, con la imagen mental de sí mismo que se ha autocreado: &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;el ego&lt;/span&gt;. Y aún dentro del ego se identifica solamente con &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;la persona&lt;/span&gt;, alienando a la sombra. “Yo” soy una parte de una parte de una parte de la Realidad, la parte que me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He transcrito en los comienzos de este texto unas palabras de Bucke que hablan de su experiencia extrasensorial y transpersonal. Experiencia que han tenido muchos místicos en la historia y cuya imagen plena es para mí Jesús Transfigurado (transfigurar=transcender, ir más allá de, la figura o persona) en el Tabor. En todas ellas hay un elemento común: una expansión del límite del &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“yo”&lt;/span&gt;, del límite entre lo que uno es y lo que no es. Cuando esta expansión llega hasta la identidad plena entre el “yo” y la “Realidad” se da lo que los psicólogos transpersonales llaman &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“conciencia de unidad”&lt;/span&gt;. Hay datos comprobados más que abundantes de la existencia de estas experiencias de expansión de los límites del “yo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué podemos concluir de lo dicho hasta aquí? Que son múltiples los niveles de identidad y por lo mismo que no podemos hablar de una sola identidad. Y como donde quiera que se dé una frontera, hay un posible conflicto, son muchos y variados los frentes de batalla que se pueden abrir para el “yo”. El extranjero-enemigo (Freud) podrá ser la sombra, o el cuerpo, o el medio ambiente... cuando un individuo pone un límite  tras el cual no está su yo, se está parapetando frente a..., está perfilando las batallas de su vida. No olvidemos que cuanto más cerradas sean las fronteras más fácilmente veremos a cualquier extraño como enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La evolución de la conciencia, su desarrollo, es un ensanchamiento, es una apertura, una ampliación de los límites que el “yo” se ha impuesto, tanto de los externos -aumentando la perspectiva-, como de los internos -ahondando en ellos, dándoles profundidad-. Cuanto más alto sube el nivel de conciencia, más amplia es la visión que se tiene, cuánto más se profundiza en lo interior, mayor es la ampliación de los límites, más lejos quedan, hasta que desaparecen. Y en este ascenso, poco a poco nuestro abrazo se hace más grande, nuestro amor más profundo, y nos vamos identificando con nuestra familia..., con nuestro pueblo..., con la humanidad..., con todos los seres sensibles..., con todo el mundo conocido..., con la Realidad de la que en nuestro &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“yo”&lt;/span&gt; somos manifestación temporal  y con la que nuestro &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“YO”&lt;/span&gt; se identifica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento las cadenas de un lenguaje dual, que no puede decir lo que ES, sino sólo señalar hacia lo que ES. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la segunda parte de este tema quiero reflexionar sobre la (falsa) sensación de identidad separada que tenemos, sensación a la que Alan Watts llama el gran tabú de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-7538172437656337273?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/7538172437656337273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=7538172437656337273' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7538172437656337273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7538172437656337273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/05/nuestra-identidad.html' title='NUESTRA IDENTIDAD 1ª Parte'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-7883019660582883122</id><published>2011-04-24T14:24:00.000-07:00</published><updated>2011-04-28T03:55:48.128-07:00</updated><title type='text'>REFLEXIONES SOBRE MIS VIVENCIAS</title><content type='html'>Mis vivencias de estos días de Semana Santa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, 22/4/11, es Viernes Santo. Me encuentro griposo y hace un tiempo inhóspito en Badalona -y en toda España-, por esta razón no he salido a dar mi caminata matinal acostumbrada. He estado leyendo a Vargas Llosa y a Alan Wats durante unas horas, sobre las doce del mediodía he dado un vistazo a lo que emiten en la “tele” -me duele la cabeza- y entre lo intragable para mí que dan en casi todas las cadenas he visto que  en la Primera ¡reponían! “Los diez mandamientos”, película de 1956. En aquella fecha yo estudiaba en el seminario de Cádiz quinto curso de latín, tenía 15 años. Recuerdo que en el verano siguiente, durante las vacaciones, la fui a ver y quedé encantado con ella, mi “fe” salía reafirmada. Hoy he visto dos escenas, no he podido soportar más. Su teatralidad, su histrionismo y su infantilismo al escenificar los  mitos me han resultado indigeribles.  Las dos escenas han sido: el paso del Mar Rojo y la entrega por Yavé a Moisés de las Tablas de la Ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Los mitos! Ya en algún artículo anterior he hablado un poco de ellos, de su sentido exotérico (exo=exterior) y de su sentido esotérico (eso=interior). ¡La lectura lineal de los mitos que tanto ha entorpecido, y lo sigue haciendo, la evolución de una auténtica conciencia o lo que es lo mismo del Espíritu! Hablando en clave “católica”, estamos en el núcleo mismo del año litúrgico, con multitud de “procesiones” masoquistas en las calles de la geografía española -cuando lo permite la lluvia-, hemos estado desde los primeros siglos de nuestra era leyendo la Biblia -un libro de mitos mucho más que histórico- en pura clave exotérica, como libro que da respuestas, que es “la revelación de Dios” a los hombres y por tanto libro definitivo y nunca como punto de partida, como pura señal indicativa hacia... Con ello hemos ido alimentando una creencia que a base de tanta repetición se ha convertido en verdad incuestionable para nosotros y nos hemos olvidado totalmente de la FE. Aclaro esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La religión católica, como toda religión, además de producir separación - católicos y no católicos, los buenos y los malos, los creyentes y los ateos...- es un sistema de doctrina y de moral, con unos símbolos incorporados, al que se ha de permanecer fiel, si no se quiere caer en la condenación, en la excomunión. La religión católica como institución que es, exige lealtad a sus doctrinas y mandamientos. ¡Se llama fe (católica) a la doctrina! Uno es comprometido siempre a permanecer en el Catolicismo (¡en la verdadera fe!). Las ideas nuevas han de ser digeridas desde esa doctrina y moral que se autodenominan evangélicas, cuando el evangelio cronológica y ontológicamente es anterior y superior a la doctrina. Así, la creencia es llamada fe y confundida con ella, y la esperanza que es la energía que surge en la duda y desde la duda, pierde todo su sentido. La creencia es seguridad: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;yo no me fío de mí, sí de la iglesia que no se equivoca y que me dice lo que Dios quiere de mí&lt;/span&gt;”. La creencia es afirmar siempre lo que me dicen sin contraste alguno con la profundidad del Misterio que somos, que es la persona, la sociedad, el Kosmos. “Yo seguiré siempre creyendo en Cristo”, o en Alá si soy musulmán, o en Buda si budista, o en Brahman si hinduista... ¿Y dónde queda el hombre y el Misterio, el Sacramento, la Profundidad, la Realidad de Vida, lo Transpersonal? ¿Que la religiosidad ha de ser expresada por medio del una religión concreta? Sin duda, pero no por medio de una religión institucional, sino por la comunión en el Amor. Yo me vivo cristiano y Cristo es el Misterio, y para vivirlo tengo como punto de partida (no exclusivo) a Jesús de Nazaret, sus vivencias, realizado a través de y en mis experiencias sensitivas, intelectuales, contemplativas... vividas con todo el riesgo que supone la vida, y en concreto la humana, en esta relatividad en la que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ningún género de dudas que toda forma religiosa tiene multitud de cosas buenas, no hace falta sino ver la historia de Occidente en los últimos milenios, mas no quiero perder de vista este horizonte negativo de separación que hay en toda institución religiosa, pese a la muy buena voluntad de todos los que intentan desde una actitud religiosa institucional llegar a la tolerancia. No olvidemos que la tolerancia, con ser buena, no es aún comunión y menos conciencia de identidad. Quiero advertir de nuevo, cosa que ya he venido haciendo en este blog, que no estoy hablando de que lo malo sea bueno, de que todo sea igual. Estoy hablando de la transcendencia de lo dual, del horizonte que supera lo bueno y lo malo, que supera toda forma religiosa para hacerse Misterio. En él no se da dualidad alguna. Ese Misterio del que Pablo dice: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;pánta anakefalayósein en to Xristó&lt;/span&gt;: Caer en la cuenta de que en Cristo, no un individuo histórico, en el Misterio y Sacramento todo es Uno. Posiblemente las palabras de Pablo tengan un cierto matiz histórico, distinto al que yo le estoy dando; (basta con leer detenidamente la carta de los Romanos) él como todo individuo, fenómenos múltiples del Uno, tiene su momento, su espacio, su cultura, su percepción del Mundo... pero más allá de todo ello está la persona, la identidad. Religión es la experiencia de lo Divino, no una colección de dogmas, preceptos y ritos, no una serie de palabras o ideas, sino experiencias abiertas, sensaciones y barruntos... &lt;span style="font-style:italic;"&gt;(En una noche obscura... Entréme donde no supe/y quedéme no sabiendo/toda sciencia transcendiendo... Aquella eterna fonte está escondida,/que bien sé yo do tiene su manida,/ aunque es de noche...). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sepamos que esos dogmas... en algún momento nos pueden servir, o haber servido,  como nos sirven los euros, pero no se han de comer, no los podemos hacer carne y sangre nuestras. Quien optara por comerse los euros, en vez de comprar comida con ellos, sería muy semejante a quien hiciera del dogma... su religión, nunca se alimentaría, nunca tendría FE, sí creencias. Las religiones pueden ser señales, sólo señales, nunca el camino... Por supuesto que sin señales podemos perdernos muy fácilmente en el camino, pero también es cierto que quien quiera recorrer el camino no lo hará si lo que hace es intentar caminar por la señal. No caminará, se ha de hacer por la carretera, no por el dogma, por la vivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí escribí el Viernes Santo. Hoy es Domingo de Resurrección, 24/4/11. ¡Cuántos recuerdos del pasado! ¡Las misas pontificales en la Catedral de Cádiz! La repetición constante de la afirmación: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cristo ha resucitado&lt;/span&gt;” en la que Cristo queda totalmente identificado con el personaje histórico Jesús de Nazaret. La aparición del libro de Durrwell: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La resurrección de Jesús Misterio de salvación&lt;/span&gt;. Cuando apareció el libro ya estudiaba yo en Salamanca (1962), allá en la facultad de teología causó una verdadera revolución en el pensamiento teológico de los estudiantes. ¡Siempre se había hablado de  la  redención (salvación) por los méritos de (Jesús) Cristo en su pasión! Se consideraba la resurrección como un apéndice, eso sí glorioso, de la pasión. Comienza la introducción al libro con estas palabras: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En tiempos no muy alejados de nosotros, la teología disertaba sobre la redención de Jesucristo sin mencionar siquiera su resurrección.&lt;/span&gt;” Comenzaba para muchos, muchísimos, también para mí una nueva etapa en mi visión de la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que en más de una ocasión, en mis conversaciones con los amigos y compañeros de Cádiz, me quejaba de las “procesiones” de Semana Santa, aún antes de que apareciera el libro de Durrwell. Decía yo entonces, finales de los cincuenta, que eran tremendamente masoquistas, que se refocilaban en la recreación morbosa de los padecimientos de Jesús, ignorando completamente la exaltación de la Resurrección. Mi sentido crítico apuntaba. Hoy se ha lavado un poco la cara a los llamados ¡misterios de penitencia!, se finaliza con la “procesión” de la Resurrección, pero la “fe y devoción” -palabras que se utilizan en los medios de comunicación- que se expresan en las mismas sigue siendo neolítica, agraria, mágica y no simbólica, menos aún transimbólica. Es la tradición, nos dicen. Es realmente curioso como llamamos tradición a la simple costumbre, aunque sea malsana o inmoral, a lo que se suele hacer sin otro fundamento que “porque se suele hacer”. Es cierto que la Tradición juega un papel importantísimo en la doctrina de la institución católica. No voy a hablar de la doctrina, ya lo he hecho, sólo  un apunte sobre la Tradición (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;del latín tradere = dar, entregar&lt;/span&gt;). Llama Tradición le teología ortodoxa a aquello que se transmitido como fe (¡cuerpo doctrinal ortodoxo!) por los (santos) Padres, los Concilios Ecuménicos y la fe del Pueblo  a lo largo de los casi dos mil años de historia del catolicismo. Pero, no toda tradición es verdadera o válida, la interpretación de la verdadera Tradición la tiene la institución, sobre todo el papa. No piensan lo mismo todos los cristianos no católicos. &lt;br /&gt;Creo que es muy importante recibir el legado, recibir los talentos (la riqueza) como dice la parábola, pero no hay que quedarse en ellos, hay que ponerlos a trabajar, transformarlos (convertir los billetes en bienes inmuebles, muebles, capital...) para que produzcan. Es imprescindible que recibamos la vida de nuestros padres, vida humana,  que recibamos un cuerpo humano, una psique, un pneuma (la fe que ha de tener un mínimo de doctrina quizás según qué culturas), pero el bebé que se quede en lo que recibió se convertirá en algo monstruoso. Aquel “nihil innovetur, nisi quod traditum est” visto con perspectiva de la tradición, de la Historia, es una aberración. El bebé que recibió el cuerpo, a los treinta años lo tiene que haber desarrollado en la línea del cuerpo humano, no por puro desarrollismo como sucede con un cáncer. A los treinta años hasta las células del cuerpo se han cambiado varias veces, la mente del bebé no puede ser infantil y su pneuma ha de vivir con el Espíritu. ¿Mantener la fe es mantener los símbolos, las ideas, las mismas palabras que en el Medievo, por ejemplo? ¿O la fe ha de ser el desarrollo de aquel germen inicial, al que la institución -hipócrita en sus palabras- llama plenitud, ha de ser el mantener la Vida sin ahogarla con escayolas-dogmas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además hay cosas que están mantenidas como nucleares en la fe (no FE) por la tradición y que las escrituras fundantes (sagradas) (los evangelios, por ejemplo) no contienen en modo alguno. El mismo dicho de Benedicto XVI hoy “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Vivid en la alegría... de Cristo resucitado&lt;/span&gt;”. Llevamos los cristianos en general y los católicos en particular muchos siglos afirmando: “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cristo resucitó&lt;/span&gt;”, como ya he dicho. Recuerdo que durante decenas de años yo lo he afirmado con toda la entrega de mi corazón. Pero, si vamos a los evangelios podemos comprobar que lo único que se afirma es que algunos afirman que vieron “vivo” a Jesús – a quien no les resultaba fácil reconocer: Emaús, Tomás, Magdalena... – después de que hubiera muerto en la cruz y hubiera sido enterrado. ¿En qué se fundamenta esta tradición nuclear? En la Tradición. Tradición, se nos dice, que está inspirada por el Espíritu Santo para entresacar las verdades de fe contenidas o meramente apuntadas en las Escrituras. Y es la iglesia = institución quien puede determinar la verdadera Tradición. Pero lo curioso es que esto lo dice la misma iglesia-jerarquía que se dice fundada por Jesucristo, que se auto-autoriza. ¡Yo lo digo con la autoridad de Dios, porque Él fue quien me fundó, y digo de forma infalible que me fundó porque tengo la autoridad de Dios! ¿Petición de principio? ¡Dios -Cristo - me fundó y me hizo infalible, y puesto que soy infalible afirmo, sin lugar a dudas, que Dios me fundó!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía pensado escribir esto. Me ha salido. Pensaba escribir un apunte sumarísimo sobre “Cristo resucitado”.&lt;br /&gt;Ya he repetido en este blog que la Biblia es un libro de mitos, no una historia. En todo caso sería una historia novelada, curiosa, interesante, iluminadora y profundamente mistérica a mi entender. Pero, una historia de mitos. Y el mito central del cristianismo es este: &lt;br /&gt;“&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cristo ha resucitado”, “La muerte no tiene poder sobre él”, “Creo en Dios... y al tercer día resucitó de entre los muertos...&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estoy fascinado por el tremendo Misterio que encuentro tras estas expresiones. Y me encuentro entristecido a la vez, quizás indebidamente, porque el cristianismo ortodoxo -el enormemente mayoritario, casi exclusivo-, en el que yo he vivido, lleva milenios, o casi, cogiendo el rábano por la hojas. José Antonio Carmona es una manifestación infinitesimal, una insignificancia al lado de la multitud de creyentes que han creído y creen en el mito de que Jesucristo, Jesús muerto, resucitó. Sí, millones y millones de personas han creído y creen en el mito, ignorando totalmente el Misterio que el mito esconde, vela, apenas deja entrever. Yo no soy nada, pero me uno a una cantidad de místicos -sin apellidos, sin confesiones religiosas dualistas- que viven, incluidos los de los tiempos pasados, en el Misterio. De la almendra hay que comer la pulpa, la semilla: el Misterio, no la cáscara: el mito. Pero los estómagos humanos se acostumbran, los hombres nos agarramos a un clavo ardiendo. &lt;br /&gt;¡La seguridad! ¿Dónde la ponemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he hablado del mito exotérico (exterior) y del esotérico (interior). Estoy diciendo lo mismo: mito = exotérico, Misterio = mito esotérico.&lt;br /&gt;“&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Non est hic resurrexit”. “anástasis&lt;/span&gt;”. La expresión verbal del Misterio contenido en el mito es imposible para el hombre, de ahí que ni la palabra griega &lt;span style="font-style:italic;"&gt;anástasis&lt;/span&gt;, ni la latina &lt;span style="font-style:italic;"&gt;resurrectio&lt;/span&gt;, ni la castellana &lt;span style="font-style:italic;"&gt;resurrección&lt;/span&gt;... puedan manifestar lo que hay tras ellas, lo que se vive y experimenta, solamente pueden ser una señal que nos indica la dirección, no la Realidad. El mito es un intento de manifestar a “los otros” -en este mundo relativo- lo contenido en el Misterio. Ese intento ha de cambiar necesariamente con la evolución de la conciencia, no se pueden mantener ni los conceptos, ni las palabras. Para los griegos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;anástasis&lt;/span&gt;  significaba &lt;span style="font-style:italic;"&gt;levantamiento o erección&lt;/span&gt;, para los latinos &lt;span style="font-style:italic;"&gt;resurrectio, volver a salir&lt;/span&gt;, hoy nosotros a &lt;span style="font-style:italic;"&gt;resurrección &lt;/span&gt;le damos el contenido de alcanzar &lt;span style="font-style:italic;"&gt;una vida nueva y plena&lt;/span&gt; (para muchos equivale a volver a vivir), una buena ilusión en la que apoyarnos en “&lt;span style="font-style:italic;"&gt;este valle de lágrimas&lt;/span&gt;” que reza la Salve (hermosa expresión de un pesimismo inconciliable con la resurrección).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mito externo de la resurrección ha existido en otras religiones, por ejemplo Osiris entre los egipcios, Mitra entre los persas (del que se han recogido muchos vestigios en el catolicismo)... En nuestros días, como ya he dicho, sigue creándose el mito de la resurrección de sus ídolos entre muchos fans, de todos es conocido el de la resurrección de Elvis Presley. Y en todos subyace, pienso, el mismo Misterio oculto, experimentable para el pneuma, inefable, deseado de una forma u otra por todo hombre. La misma Realidad o Vida “que llega hasta la vida eterna (Juan, 6)”.  Vida de la que Jesús era consciente pues hablaba un lenguaje que los otros no hablaban: de su interioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mito externo consiste en “creer”, (no en tener fe que es experiencia del Misterio, que es percibirlo -visión profunda y secreta como dice Juan de la Cruz-), que el personaje histórico Jesús de Nazaret resucitó: volvió a este mundo después de muerto disfrutando de una vida que no conocemos pero esperamos conocer. El Misterio es vivir cada día la Vida que transciende el tiempo, percibirla -no creerla-, ser el Cristo. Tener esa experiencia que Jesús de Nazaret como personaje histórico tuvo, Vida que Cristo es y que las palabras no pueden expresar, pero que la conciencia no condicionada por ideas, ni símbolos, ni lenguajes, ni creencias... percibe que es. Es experimentar, por decirlo con un mito de hoy, la experiencia que tuvo Jesús, no otra similar sino la misma, la experiencia que llamamos Cristo. No repetimos la experiencia, nos injertamos en ella pese a nuestra temporalidad, dejamos que brote a través de la carcasa de nuestro yo . Experiencia que, por ejemplo, yo vivo, como he dicho en mi escrito anterior, cuando juego con mis nietos o muchas veces mientras estoy dando las clases gratuitas a personas mayores que no tuvieron oportunidad de estudiar,  y más veces... Experiencia que es Amor, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;ese amor que no es personal -la persona no es el último eslabón de la evolución- ni impersonal, ese amor que es amor -no lo que sentimos y llamamos amor-, que la mente no puede definirlo, ese amor que es su propia eternidad, lo supremo, lo inconmensurable&lt;/span&gt; (A. Huxley).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;La palabra mata&lt;/span&gt;, dice Pablo, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;el espíritu vivifica&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Creemos en el mito, cuando afirmamos que Cristo resucitó y a Cristo lo identificamos &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;absolutamente&lt;/span&gt; (Jesús es Cristo, pero el Cristo no es sólo Jesús) con el personaje histórico, Jesús de Nazaret. Entonces estamos creando dualidad, exclusión, un aparte, pero si vivimos en el Misterio (aquella dimensión que Krishnamurti llama: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;realidad creadora&lt;/span&gt;), si vivimos lo esotérico de la resurrección, Cristo transciende a Jesús -pese a la iglesia católica-, Cristo es la experiencia de Vida del  Kosmos que en la humanidad se manifiesta de forma autoconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pretendo ni siquiera ser una señal para nadie. Sólo escribir una reflexión sobre lo que estoy viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-7883019660582883122?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/7883019660582883122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=7883019660582883122' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7883019660582883122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7883019660582883122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/04/reflexiones-sobre-mis-vivencias.html' title='REFLEXIONES SOBRE MIS VIVENCIAS'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-2750952791828712305</id><published>2011-04-17T16:16:00.000-07:00</published><updated>2011-04-21T02:17:48.798-07:00</updated><title type='text'>MI EXPERIENCIA DE ABUELO</title><content type='html'>JUGANDO CON MIS NIETOS &lt;br /&gt;(LAIA Y PAU)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pretendo convertir en universal mi experiencia individual de los ratos que paso jugando con mis nietos, pero por lo que respecta a mi experiencia personal no puedo menos que afirmar que ya lo es. La experiencia de la persona, en su esencia, es universal. Quizás podríamos considerar que  lo individual es algo clausurado, cerrado a lo “otro”, en cambio la persona es relación, apertura, Ser que es “Uno en todo y en todos”. “Mi” experiencia es mía, en cierto modo intransferible, pero ese “mi” es solamente el vestido con se cubre “la” experiencia que “Yo” soy y en la que “yo” soy. La experiencia esencial. &lt;br /&gt;Sin necesidad de profundizar en una meditación reflexiva, si cupiera esta combinación, pues la meditación -contemplación- por sí misma ya excluye toda reflexión -racionalidad-, tenemos en nuestras vidas multitud de ejemplos de la diferencia entre lo individual y lo personal. Los sentimientos, pongamos por caso, (afecto, devoción, antipatía, alegría...) son comunes a todos los humanos,  también a los animales sensibles, existen -los sentimientos- en todos los hombres y tienen en todos la misma esencia, no así su forma cultural -el vestido con que son presentados-, expresada en función de la historia y forma de vida de cada pueblo. El dolor por la pérdida de un hijo de una madre es el mismo en una madre española, hindú, japonesa, nigeriana..., la expresión de dicho dolor varía. Por ello, pienso que las experiencias de beatitud que tenemos los abuelos cuando jugamos con nuestros pequeños nietecitos es una sola experiencia compartida -expresada de posibles formas distintas- por todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy consciente de que no sólo he afirmado que la experiencia sea común, sino que nosotros somos esa experiencia, que no somos los sujetos de las mismas que es lo que sentimos, lo que percibimos. Esto es algo que no voy a tratar aquí. Ya lo he hecho al hablar de la no-dualidad. ¡Nuestro pecado original: la sensación -engañosa- de que estamos separados, de que no somos “el otro”, la falsa conciencia de identidad separada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero advertir que cuanto voy a decir, que  será poco, aunque profundo en -intensidad de- Vida, es meramente relativo, necesariamente conceptual y por lo mismo descriptivo de algo que nuestra mente no puede penetrar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya más de un año escribía yo un pequeño poema con el que quería contar el trayecto de mi vida recorrido hasta ahora. Dentro del mismo, al llegar a narrar el nacimiento de mis nietos decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este otoño florido&lt;br /&gt;de mis años, ya espesos,&lt;br /&gt;casi sin yo esperarlo,&lt;br /&gt;ha cuajado un fruto nuevo&lt;br /&gt;que LAIA tiene por nombre&lt;br /&gt;y es la luz de sus abuelos,&lt;br /&gt;luz que va iluminando&lt;br /&gt;estos mis pasos terrenos&lt;br /&gt;con su presencia y su vida&lt;br /&gt;con sus lindos balbuceos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, saturados mis días,&lt;br /&gt;ha nacido un brote nuevo&lt;br /&gt;de la vida de mi hijo,&lt;br /&gt;que es mi carne, sangre y huesos.&lt;br /&gt;La Paz con su nombre siembra&lt;br /&gt;porque “PAU” lo llamaremos,&lt;br /&gt;y porque es para mi vida&lt;br /&gt;del Misterio nuevo centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con él se ahonda en mí mismo&lt;br /&gt;la plenitud de un Silencio&lt;br /&gt;que perforando mi alma&lt;br /&gt;me conecta con los Cielos.&lt;br /&gt;Porque en mi espíritu vive&lt;br /&gt;ese Amor a mis dos NIETOS:&lt;br /&gt;hermosa Meta en mi vida,&lt;br /&gt;que es Camino y Sacramento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y efectivamente, cuando juego con ellos mi vida se hace Camino y Sacramento. Se hace pura Beatitud, pura Felicidad atónita, boquiabierta, cómplice..., puro Juego inútil (sin utilidad extrínseca) cargado de sentido, limpia Libertad sin límites, Sonrisa del Ser, Misterio de Gozo en el que me zambullo con la seguridad de que no existe el riesgo, esplendorosa Resurrección que me introduce por momentos en la Vida allende el tiempo.&lt;br /&gt;Cuando mi nieto Pau -diecisiete meses- me abre sus bracitos para rodear mi cuello y me llama &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¡yayo!&lt;/span&gt;, cuando mi nieta Laia -cuatro añitos- me dice al despedirme con un beso:&lt;span style="font-style:italic;"&gt; no te vayas triste, ¡hombre!&lt;/span&gt; Mi alma deja de existir -y no es mera expresión exagerada- pues percibo en lo más hondo de mi ser, que estoy saboreando la Vida, que estoy degustando lo Eterno, que lo temporal es nada más que el papel que envuelve el caramelo, que el Amor, en su forma temporal y concreta, lo percibo en el cuerpecito, en las palabras, en las miradas de mis nietos. Estoy percibiendo que mi alma es sólo el canal que conduce el “agua de la Vida” (evangelio y cartas de Juan), el instrumento utilizado para la Comunión del Misterio, que apareciendo concretado en mis nietos llega hasta lo más profundo de mi yo, hasta mi “Yo”. Mi yo, José Antonio, es solamente el dedo que me señala hacia “el interior”, la ola que el viento forma en el mar, pero no el agua que es la esencia de la ola. Mi yo es tan sólo el tiempo que recubre la experiencia que tengo con ellos, el tiempo en el que se me da la Eternidad del momento.&lt;br /&gt;Sencillamente con ellos soy Feliz. Más aún, soy Felicidad, juntos somos &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Resurrección.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Qué abuelo no puede decir lo mismo? Sin duda alguna se trata de una experiencia universal. Es más, única e idéntica en toda la humanidad. La Resurrección es propiedad del SER y de sus manifestaciones.&lt;br /&gt;Jugar con mis nietos es lo más espiritual que hago en mi vida, considérese como se considere lo espiritual. Es la inmersión lúdica en el Misterio. &lt;br /&gt;Es cierto que no es lo único espiritual-consciente en nuestras vidas -¿hay algo que allá en el fondo no lo sea de alguna manera?-, es cierto que no se ha de desmerecer la tradición que nos habla de las prácticas espirituales, pero si lo espiritual es Amar -que lo es-, o sea, re-cordar (abrir más el corazón, hacerlo más grande) que somos UNO, que la multiplicidad es sólo apariencia, en mis nietos encuentro el Amor sin límites, sin reduccionismos, sin esfuerzos. Me fundo en ellos y con ellos. Con ellos la VIDA sencillamente BROTA. En ellos todo es Inútil, puro Juego, puro Gozo, no separación, Resurrección eterna en la que no hay tiempo.&lt;br /&gt;Jugar con mis nietos es la transformación de Plenitud más maravillosa en la que el Espíritu se alegra. Es, diría un clásico, la plegaria más fecunda que se eleva desde la tierra hasta la tierra misma para fecundarla en el Amor. Pura Presencia del Espíritu que somos y en el que somos. Cristo resucitado.&lt;br /&gt;En su día intenté que la palabra fuera vehículo transmisor de esa experiencia que soy, y escribí:&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;ÉXTASIS&lt;br /&gt;(La experiencia de vivir encuentros largos con mis nietos: LAIA Y PAU)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desdibujando sus límites,&lt;br /&gt;incierto mi yo al amarlos,&lt;br /&gt;trasminan mis senderos, libres,&lt;br /&gt;dos brotes de luz &lt;br /&gt;que en mis huesos refulgen,&lt;br /&gt;y mi interior alumbran con sus voces del Origen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temerosa al tocarlos&lt;br /&gt;mi carne ya vencida y victoriosa&lt;br /&gt;en su diálogo con los días,&lt;br /&gt;se transforma en esperanza, &lt;br /&gt;en vida&lt;br /&gt;que en mis nietos renace virgen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lenguaje de mi Laia, &lt;br /&gt;lúcido eco de su apertura al Todo,&lt;br /&gt;atraviesa mis sentidos y me dispone&lt;br /&gt;a una comunión más allá de las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ternura que mi Pau con su cuerpo me transmite,&lt;br /&gt;al abrazarlo entre besos,&lt;br /&gt;es presencia insobornable de &lt;br /&gt;lo que travesando los sentidos&lt;br /&gt;anida en su corazón, sonrisa en la piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amordazado a la palabra&lt;br /&gt;mi pobre yo se rebela. &lt;br /&gt;Mi razón no conoce, mi inteligencia se seca...&lt;br /&gt;Pero, mis nietos, en mí fundidos por Amor, &lt;br /&gt;se hacen caminos que sólo transita el Fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-2750952791828712305?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/2750952791828712305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=2750952791828712305' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/2750952791828712305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/2750952791828712305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/04/mi-experiencia-de-abuelo.html' title='MI EXPERIENCIA DE ABUELO'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-4556623580631549999</id><published>2011-03-26T16:11:00.000-07:00</published><updated>2011-03-26T16:13:07.605-07:00</updated><title type='text'>La Espiritualidad en cuanto línea de desarrollo</title><content type='html'>La espiritualidad como línea de inteligencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;“ Divine I am inside and out, and I make holy whatever I touch or am touched from;&lt;br /&gt;The scent of these arm-pits is aroma finer than prayer,&lt;br /&gt;This head is more than churches or bibles or creeds.&lt;br /&gt;Divino soy por dentro y fuera y hago santo todo cuanto toco o me toca;&lt;br /&gt;el aroma de estas axilas es más hermoso que la plegaria,&lt;br /&gt;esta cabeza vale más  que las iglesias, las biblias o los credos...” &lt;br /&gt;(Walt Whitman. Song of Myself. 24)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Aunque muchas de las ideas que se irán exponiendo en este artículo pueden haber sido tratadas en otros anteriores, el enfoque global del mismo es otro, cosa que explica suficientemente la exposición de esta nueva forma de entender la espiritualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de este blog ya he tratado el tema de la espiritualidad entendida como la plenitud del desarrollo de la conciencia. Ahora quiero tratar de la espiritualidad como una de tantas líneas de desarrollo, también llamada línea de inteligencia, como: la cognitiva, la estética, la moral, la psicosocial, interpersonal... Desde Maslow con su famosa escala de necesidades -fisiológicas, de seguridad, de pertenencia, de autoestima, de autorealización y de autotranscendencia-, pasando por Piaget, Aurobindo, Gebser, Dinámica Espiral -escala de los valores- hasta Jane Loevinger, muerta hace  tres años, una ingente cantidad de psicólogos y científicos se han dedicado a estudiar (un estudio académico hecho desde fuera, no desde dentro de la experiencia espiritual) las líneas de desarrollo, o líneas de inteligencia, aportando así una luz enorme al conocimiento de la evolución de la conciencia. Algo que el reducionismo cienti(fici)sta, dentro del que caen los “mass media” occidentales, quiere ignorar en todo momento. Recuerdo la frase que repite en la trama y con la que acaba el film de Gutiérrez Aragón, La vida que te espera: “aquello de lo que no se habla no existe”.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo aceptando como plenamente válida, también en la espiritualidad tratada como línea independiente de inteligencia, la noción  de Paul Tillich sobre espiritualidad: “la preocupación por las cuestiones últimas”. Igualmente quiero recordar que lo auténticamente religioso -ya en otro artículo de este blog he distinguido las distintas formas de religión (Sobre la ciencia y la religión. Ed. 6/12/7)- lo identifico con lo espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y “preocupación por las cuestiones últimas” han tenido todos los humanos de todas las épocas y continentes, o sea, todos han tenido una línea espiritual. Para unos su preocupación última habrá sido cazar lo suficiente para poder comer en ese día, para otros conseguir la vida eterna y para unos terceros someterse a lo que ellos entendían que era la voluntad de un Ser Supremo... No hemos de salirnos de nuestros tiempos para ver que esta tremenda diversidad a la hora de interpretar-experimentar lo que son cuestiones últimas sigue en plena vigencia entre nosotros. Tenemos a quienes hacen de un futbolista, de un deportista o de un cantante un dios, a quienes afirman la existencia de un Dios creador de ¿todo? cuanto es, a quienes colocan como su preocupación última el dinero, o la salud (corporal), o la entrega a los demás...  y también tenemos verdaderos místicos cuya preocupación última es sencillamente SER y que todos -los seres sensibles- SEAN más allá de todo tiempo y espacio, de toda lógica racional, de todo ego y egoísmo... Como afirma el texto de Whitman que encabeza este escrito. Veamos todo esto con más detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1943 Abraham Maslow ya percibía que cuanto más próxima se encuentra la persona a la autorrealización o plena humanidad -específico de lo humano-, más probable es descubrir que su trabajo está metamotivado, y no únicamente motivado por las necesidades básicas de supervivencia. Para las personas más evolucionadas, buscar la justicia, la verdad, la bondad, la belleza, es más importante que buscar la seguridad económica, la admiración, la posición social, el prestigio. Para ellas, los mayores placeres se hallan en satisfacciones transpersonales, más allá del egoísmo, como por ejemplo, ver que se cumple lo que es justo, realizar un trabajo eficazmente, hacer progresar la verdad, compensar la virtud, denunciar el mal, hacer el bien. Tienen el sentido de nobleza obliga. Disfrutan completando y propiciando la felicidad. Son generosos. El misterio les resulta atractivo. Disfrutan ayudando a la autorrealización de otros. Les causa gran placer conocer personas honestas, Expone el autor de La Personalidad Creadora que en el ser humano hay dos sistemas de fuerzas; uno que se aferra a la seguridad, tiende a defenderse por miedo y a retroceder al pasado. Asustado de correr riesgos, temeroso de perder lo que posee, le asusta la independencia, la libertad y la separación del colectivo. El otro es todo lo contrario, aspira a la libertad y a la autotranscendencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entonces a acá los estudiosos del tema transpersonal han seguido trabajando y han conseguido muchos logros en el conocimiento de la evolución de la conciencia. Entre ellos en el de las líneas de inteligencia, también llamadas líneas del desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el artículo anterior sobre espiritualidad hablé de las tres etapas (de primer, segundo y tercer grado) de desarrollo de la conciencia y de que la plenitud de la espiritualidad se realiza en la culminación de la tercera de ellas. Describí la religión como la culminación de la tercera etapa. Ahora bien, en este nivel de conciencia sólo se encuentra el 1% de la población mundial. Son muchas personas en términos absolutos (¿seis millones?), muy pocas en términos relativos (1%). ¿Quiere esto decir que el resto de la humanidad no es, y sobre todo, no puede ser espiritual? ¿Para alcanzar una conciencia verdaderamente espiritual has de haber alcanzado el máximo nivel de conciencia? Parece que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;James Fowler, profesor de teología y desarrollo humano en San Diego (California), miembro de la iglesia metodista, investigó esta línea espiritual del desarrollo como tal, como línea independiente del resto de las líneas, y tras una serie de revolucionarias investigaciones la ha cartografiado. En su libro: Estadios de la fe (Stages of Faith), presenta los siguientes estadios del desarrollo de la inteligencia espiritual:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio cero: &lt;br /&gt;Preverbal y prediferenciado  que se correspondería con la época arcaica de Gebser, o con el estadio de supervivencia de la Dinámica Espiral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio uno: &lt;br /&gt;Proyectivo-mágico, dominado por la primera persona. Se trata de una fe, o espiritualidad, fantasiosa, típica de los primeros años de la infancia y de los primerios milenios de la existencia de la humanidad. (Paralelismo entre ontogenia y filogenia). La magia sirvió... y sigue sirviendo como claro recurso contra la muerte y el sufrimiento. Y sigue estando muy presente en nuestras devociones populares. (El Cristo de Medinaceli es muy milagroso, ¡Rézale!..., celebrar los primeros viernes de mes para salvarse del infierno... dios me ha ayudado para que me curara del cáncer... ). Evidentemente hay muchas cosas más que sólo la magia en las devociones populares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio dos: &lt;br /&gt;Mítico-literal, mitos e historias concretas. Las personas en este nivel de línea  espiritual, son fundamentalistas, literales (la Virgen era virgen y basta, porque lo dice Dios), basada en mitos en su sentido peyorativo (fabulación), no en su sentido positivo en cuanto expresión humana de lo inefable, de lo esotérico. Mitos identificados con historias concretas con su lógica subordinación a la historicidad -supuesta- como fuente de verdad. Son dogmáticas e intransigentes. Se fabrican deidades a su medida. Se cree en la justicia universal y en la única religión verdadera. Es totalmente egocéntrico. En la ontogenia diríamos que corresponde este estadio a la edad de 10-12-14 años. ¿En qué se han convertido las celebraciones litúrgico-sociales de la Semana Santa? ¿Y la profanación que hemos hecho de la Misa dominical? No aparecen como apertura a la transcendencia, como invitación a la Vida, sino ¿al masoquismo para unos, al fanatismo para otros, a la vanagloria  para algunos y para reforzar una situación de poder utilizando los sentimientos de la gente sin encauzarlos en su justa dirección? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio tres: &lt;br /&gt;Convencional, conformista, dominado por la segunda persona, por el tú. Es incondicional seguidor “en fe y costumbres” de lo que dice la institución (el tú), ya que el “yo” deja de tener el poder de afirmación y pierde seguridad. Como he dicho la persona (y el grupo pequeño) se hace a la forma de la fe de los otros, se con-forma, se ajusta a las redes sociales sin la más mínima actitud de crítica y revisión. Se trata del Cristo que ven los demás -¡no se me interprete como negador del valor de la comunidad!-, del Alá que ven los de mi grupo, del No-dios que afirma el grupo de los ateos... Su conciencia es la conciencia del grupo. Correpondería en la ontogenia con la adolescencia. Vemos que entre nosotros está muy extendida esta actitud espiritual tanto en lo personal como en lo colectivo. El nacional catolicismo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio cuatro: &lt;br /&gt;Individual-reflexivo, es el inicio de la tercera persona. Se comienza a considerar lo que dice el otro. Se reflexiona con actitud crítica. Se toman en cuenta las múltiples perspectivas humanas de la Realidad. Se toman las riendas de la propia fe, aunque se opte por una postura atea o agnóstica, que no es sino una postura ante las realidades últimas: una espiritualidad que no tiene nada que ver con la visión tradicional que se tiene del significado de esta palabra, pero que no deja de ser por ello una postura ante las realidades últimas. En la ontogenia se produciría esta actitud en la juventud. &lt;br /&gt;Por supuesto que en occidente se dan estos niveles de espiritualidad, aunque no sean tan abundantes como los anteriores y en casos se les designe con palabras inadecuadas, insultantes (hereje, traidor...). En modo alguno propugno que todos  a quienes se les dirijan palabras inadecuadas e insultantes estén en este estadio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio cinco: &lt;br /&gt;Conjuntivo, pluralista, sensible a la diversidad cultural. Se superan muchos de los elementos heredados de la “tradición”, sus símbolos, sus mitos, su unidimensionalidad, su reivindicación para sí sola de toda la verdad. Se asumen los relativismos y se transcienden las exclusividades. Nada es propiedad de nadie, sino todo de todos. La tierra es la casa común. El catolicismo habla mucho de la casa común, pero a la vez el Vaticano es el perro guardián de una doctrina que no es la Fe, que no es la Espiritualidad y que fue muy superada por la evolución de la conciencia en su filogénesis, y pese a todo la considera indispensable para “poder ser cristiano”.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio sexto: &lt;br /&gt;Posconvencional, comunidad universal. Transciende culturas y credos. Es el estadio de la Fe universal que asume en sí misma sin excluirlas pero transformándolas todas las formas espirituales de la evolución. La Fe es experiencia de la Totalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun los teóricos-expertos de los estudios académicos sobre la línea de espiritualidad, que en buena medida son ellos mismos profundamente espirituales: místicos, añaden un nuevo estadio a los seis anteriores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estadio séptimo: &lt;br /&gt;Transpersonal o comunidad no-dual . Más allá de todo cuanto la razón conoce y puede decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estos descubrimientos hemos podido ver que la espiritualidad no está reservada a los niveles más altos de conciencia, sino que es factible a todos los niveles y que crece y se desarrolla a través de cualquier nivel de la misma, aunque sea en los más bajos de la evolución -tanto en el sentido ontogénico como en el filogénico-. Todo el mundo tiene, pues, algún tipo de espiritualidad, algún tipo de religión, sea el buscar comida, adorar a un Dios trancendente, amar a los demás, o vivir la no-dualidad, todo el mundo  tiene una preocupación última. &lt;br /&gt;Por tanto, podemos claramente afirmar que nadie carece de espiritualidad -aunque no todas las actitudes espirituales sean igualmente auténticas- hay una espiritualidad arcaica, una mágica, una mítica, una racional, una pluralista, una sistémica y una integral como mínimo. Todas verdaderas en su momento y lugar, según el nivel de desarrollo de la persona o de la comunidad, pero no igualmente válidas para todos los niveles. Por ello atacar desde una postura espiritual mágico-mítica (en la que está en gran medida el catolicismo oficial) al laicismo (que está en la línea reflexivo-racional) es una incongruencia total, y negarle (al laicismo) su espiritualidad es algo similar a que un niño de dos años negara a un adulto su humanidad por la sencilla razón de que el adulto no sea infantil. Por descontado que no podemos llamar religioso, aunque sea vagamente, a todo el catolicismo, ni pensar que todo el laicismo es espiritual, aunque sea vagamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nivel es el grado de desarrollo o evolución, el grado de conciencia de la preocupación última. Y por lo tanto, si nos preguntamos: “¿En qué tipo o nivel de Dios creemos? Estaríamos preguntándonos por el nivel de línea espiritual en el que estamos (mágico, mítico, reflexivo, pluralista...).  ¿A qué Dios adoramos? La respuesta nos dirá no si somos espirituales, sino en qué nivel está nuestra espiritualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto podemos ver que el sentido de espiritualidad en este aspecto de línea de desarrollo, es muy distinto del, ya quizás, más común como plenitud de conciencia.&lt;br /&gt;Y si esto nos complica de por sí la visión de espiritualidad, hemos de añadir además que la conciencia en su desarrollo pasa por estados y por estadios, los estados son transitorios, duran un tiempo y pasan, los estadios son permanentes, quien haya alcanzado el estadio pluralista (meme verde superior) no puede volver al estadio mítico-literal (meme azul). Sin embargo, en cualquier estadio se puede tener una experiencia puntual -un estado- de otro nivel, una verdadera experiencia mística. Hay que advertir que muchos de estos casos son simples patologías del sujeto que afirma tener dichas experiencias. El problema que se plantea en estos casos es la interpretación de dicha experiencia (que en sí misma es de un nivel elevado de espiritualidad, por ejemplo de unión con el Universo), pero la interpretación la hace el sujeto desde el estadio de desarrollo en el que se encuentra. Si está en un estadio mítico-literal en occidente, interpreterá que se le ha aparecido Jesús, o la Virgen, que le ha enconmendado tal o cual cosa...y no habrá quien lo convenza de lo contrario. Será incapaz de separar la experiencia, totalmente válida y espiritual, de la interpretación de la misma que él hace y que es totalmente inadecuada al momento y al lugar -la tremenda influencia de la cultura personal-. ¿Quién haría caso de la misma? Quienes estén el el mismo nivel de desarrollo de la conciencia, en el mismo nivel de desarrollo de la línea espiritual. ¿Asumiríamos como válida para nosostros la interpretación que pueda dar sobre el Quijote una persona que no sepa leer?¿Qué hará un fundamentalista con una “experiencia cumbre”? Justificar su furor persecutorio contra los “infieles”, contra los que propugnan una doctrina y una moral distintas a las suyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia de lo dicho nos podemos preguntar ¿Dónde está Dios? ¿Dónde el Misterio o Realidad Última? Pues el sentido último puede ser encontrado en muchas partes: en el buscar algo para comer, en el doporte, en el amor a los demás... ¿Da todo igual? ¿Es la materia la realidad primordial? ¿lo es la conciencia o el Espíritu?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los teóricos tratan de explicar la configuración de lo real, acuden a los cuadrantes. Cuadrantes son los distintos aspectos que pueden ser considerados en la Realidad, en concreto: el exterior individual -materia-, el interior individual -subjetividad, mente...-, el exterior colectivo -extructuras sociales- y el interior colectivo -cultura y todas sus formas-. La humanidad ha caido a lo largo de su historia muchas veces en un absolutismo de  cuadrante, se ha puesto la realidad en uno solo de los aspectos de la Realidad. Para el marxismo la única realidad es la materia, para el idealismo, la mente o subjetividad, para los sistémicos la única realidad es la red de la vida, o el conductismo, para el postmodernismo, la cultura es la que crea, la que construye...  Todos caen en el absolutismo de cuadrante, como sucedió en la antigüedad y medievo con las creencias. La Realidad está constituida por los cuatro cuadrantes a la vez sin exclusión ni jerarquía alguna. Hacer incapié en uno solo es una contradicción, es crear dualidad, es una grave error. La Realidad Última es la emergencia simultánea de los cuatro cuadrantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ¿Qué nos dicen los místicos sobre la Realidad Última? Pues los místicos son los que han llegado a los estadios más elevados de la conciencia y por lo tanto sus testimonios -cotejados- son los más válidos para un conocimiento verdadero. Para ellos el Fundamento Último del Ser no se presenta en términos mágicos, ni míticos, ni racionales...no es visto como algo que se evada de este mundo, sino como la Esidad de todo cuanto es, la Talidad, El Vacío claro del ser que abarca lo que es y lo que no-es. Una Realidad previa a cualquier conceptualización, que ha sido y es descrita de las más variadas formas y maneras: como Conciencia infinita, como el Yo de todo cuanto es, como Subjetividad absoluta, como Absoluto, como Testigo de los que sucede, como Sustrato en el que están impresa la realidad manifiesta, como Cristo, Trinidad, Libertad absoluta, Buda, Allah, como Plenitud... y toda descripción es válida a la vez que relativa, pues es una creación de la mente para indicarnos a los seres manifiestos Aquello que realmente Somos. Son señales para indicar el ¿camino? la Realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas ¿qué prueba tenemos de que tal Realidad exista? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una: desarrolle su conciencia hasta los niveles más elevados (cósmicos, transrracionales, ultravioletas)... y luego vea, palpe, toque, perciba, deguste; hecho esto, coteje sus experiencias con las de aquellos otros que llegaron hasta los mismos niveles. Encontrará el Misterio, la Libertad suma, el Resplandor del Testigo, la Presencia de Dios entre los pucheros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero acabar estas reflexiones con unas palabras de Wilber que dicen:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Existen tantas “descripciones” de ese Espíritu como olas ultavioletas -el nivel más elevado- del despliegue de la conciencia. Pero todas ellas coinciden en que el Espíritu (llamémosle como le llamemos en cada cultura) es el Fundamento y Fin de toda existencia, una Realidad infinita que existe detrás, más allá, encima y como el universo manifiesto.”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-4556623580631549999?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/4556623580631549999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=4556623580631549999' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4556623580631549999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4556623580631549999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/03/la-espiritualidad-en-cuanto-linea-de.html' title='La Espiritualidad en cuanto línea de desarrollo'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-3001980233975731867</id><published>2011-03-02T14:22:00.000-08:00</published><updated>2011-03-13T12:17:24.571-07:00</updated><title type='text'>UNO-SIN-SEGUNDO. (La no-dualidad. Segunda parte)</title><content type='html'>Uno-sin-segundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que se puede afirmar que Occidente ha de aprender mucho de Oriente sobre la interioridad. Y que Oriente, a su vez, ha de aprender mucho de Occidente sobre la justicia social.  Es fácil que muchos humanos con un cierto barniz de espiritualidad no-dual tiendan a desentenderse totalmente de las injusticias que día a día sufrimos los hombres, sobre todo sufren quienes están en peores “condiciones de vida”. Si todo da lo mismo -conclusión errónea, no-dual no significa que todo dé igual-, ¿qué más da estar en la miseria -no sólo económica- o en la abundancia? ¿Qué importa que unos hombres exploten a otros, o los maten...?&lt;br /&gt;La no-dualidad no legimita en absoluto estas posibles actitudes. Quien así lo haya podido interpretar se ha equivocado del todo. Mejor, lo que ha hecho es interpretar -explicación racional- y además erróneamente -mientras estemos en la visión de “lo mejor o peor” no estamos en la conciencia no-dual-, y no experimentar. Quien experimenta la no-dualidad (en el cristianismo hablamos de la “Vid y los sarmientos, Cuerpo místico”. Son equivalentes homeomórficos, no exactamente algo idéntico) no se desentiende del tú, al contrario, asume al tú en el mismo yo-Yo, lo que deshace es el ego y con él el egoísmo, un método eficasísimo contra la injusticia distributiva y social -un forma muy distinta de la revolución social. Pero ¿menos eficaz? Quizás en Occidente lo podamos llamar ingenuo ¿han sido menos ingenuas todas las revoluciones?-. Recordemos el famoso voto del Bodhisattva (bodhi =iluminación, sattva=ser, el equivalente a lo que en el cristianismo llamamos santo, al verdadero místico, no identifiquemos santo con canonizado) que es la expresión del compromiso del mismo,  un deseo espontáneo de alcanzar la última iluminación en beneficio de todos los seres que sienten. Lo que convierte a alguien en un bodhisattva es su dedicación al bienestar pleno de otros seres: “Que alcance la iluminación para el beneficio de todos los seres sintientes”, reza la petición que a diario hace el bodhisattva.&lt;br /&gt;En lo que difieren claramente los sabios = experimentados orientales de nosotros, los occidentales con nuestra propia experiencia aunque no lleguemos a ser sabios, es en los medios que utilizamos para llegar a que todos los seres sensibles o sintientes alcancen la iluminación o la justicia. Aquí como en muchas, muchísimas, cosas la interculturalidad ha de ser una fecundación rica que nos lleve al “hombre nuevo”. Ese Hombre que está ejemplarizado en aquel que no empleó la violencia, ni se dejó intimidar por el poder; predicó el perdón y el amor; pronunció palabras que, según afirmaba, no procedían de él. No elaboró ningún sistema doctrinal; habló el lenguaje de su tiempo. Tuvo un nacimiento muy obscuro y una muerte más obscura aún. Y sin embargo, prometió su presencia permanente entre los hombres por medio de su Espíritu, y por medio de la comida -pan y vino- compartida.  &lt;br /&gt;Ejemplarizado en él y en todos los místicos axiales, Buda, Lao Tse... Y también en la gente que nos llamamos, y llamamos, “gente corriente”, que lo somos, que salimos de compra, vamos al trabajo, vemos la tele, utilizamos Internet o no utilizamos la Red. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo de este tipo de personas. Hace unos días hablaba yo con una querida prima hermana, Paqui Brea, por teléfono -ella está en Chiclana (Cádiz), yo en Badalona (Barcelona)- y me decía cosas como lo siguiente: “Yo no soy una víctima de la vida, lo que yo he pasado (una gravísima enfermedad que la ha tenido a las puertas de la muerte durante largos meses...) y lo que he sufrido (su marido ha tenido que ser operado en dos ocasiones en estado crítico y ella ha tenido que estar durante un mes -día y noche- con él dentro de una habitación aislada en un hospital. Un hermano suyo murió una noche cuando estaba de guardia haciendo el servicio militar, al ir a relevarlo, lo encontraron muerto...), todo ello pertenece a la Vida”. “Hay mucha gente que dice ¿por qué me ha tenido que tocar esto a mí? Pero yo siempre he dicho ¿Y por qué no yo?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente he visto en mi prima Paqui una auténtica vivencia de no-dualidad, de asunción en la misma Vida de todo aquello que nos duele, del polo que llamamos malo. Su palabra es presencia y muestra experiencia, este escrito mío es sólo reflexión, algo muy secundario, aunque reflexión sobre experiencias contemplativas también personales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero insistir en que la Unidad de la que hablamos en nuestra filosofía ontologicista, ese Uno que afirmamos de Dios, es uno por oposición a lo múltiple, se contrapone a dos, a tres... Es, pues, oposición a.  En Dios no hay multiplicidad, afirmamos, lo múltiple está fuera de Él. Con esta expresión (Dios es Uno) estamos utilizando un concepto cuantitativo. Lo No-dual no puede ser llamado Uno en este sentido, puesto que no excluye lo múltiple, no se opone a ello, sino que lo transciende integrándolo. No-dual no es Uno (que repito se contrapone a dos, tres..., múltiple), sino Uno-sin segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo No-dual está más allá de toda oposición, más allá de la oposición Ser y No-ser,  sujeto-objeto, bien-mal, ser-conocer...&lt;br /&gt;El Misterio carece de límites, toda descripción que se pueda hacer de Él no puede ser otra que “simbolizar” la ausencia de toda descripción. El Misterio no es ni esto, ni aquello, ni lo de más allá. En esta línea de la negatividad ha abundado también la teología de Agustín y de Tomaś de Aquino. “no podemos saber lo que es Dios, sino, en expresión del Aquinate. Quid non sit Deus” No sabemos nada sobre Él, el  proceso de negación por abstracción no nos lleva tampoco a Dios pues es un proceso mental-racional, que simplemente nos lleva a una representación conceptual. Dicha negatividad es la vía apofática a la que ya he hecho referencia en la primera parte. Vía que expresa con palabras muy apropiadas el maestro Eckhart, en un discurso en el que hace una larga reflexión sobre el Ser, La Bondad y la Verdad: “...Y si Él no es ni Bondad, ni Ser, ni Verdad, ni Uno ¿entonces qué es? No es absolutamente nada”. Y en esta línea todo su sermón sobre el fruto de la nada, para terminar diciendo este “No-Ser es Ser Enaltecido” (Ed. Siruela, pag 87...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas el hecho de que el Misterio carezca de toda determinación no implica que sea lo más indeterminado, lo más abstracto o vacío en el sentido occidental. Es todo lo contrario. Dice a este respecto Mónica Cavallé: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... si bien nuestra conciencia dual, representativa y simbólica no puede concebir lo Absoluto &lt;span style="font-style:italic;"&gt;(el Misterio)&lt;/span&gt; más que negativamente, este proceso de exclusión no termina en sí mismo, no conduce a un puro vacío o a una negación pura. Es sólo la propedéutica que permite abrir un espacio incondicionado (no tergiversado por los condicionamientos mentales) en el que pueda acontecer la visión-experiencia supramental, la captación positiva e intuitiva de lo máximante real y positivo: el desvelamiento de lo que pareciendo Vacío para la mente, no es sino plétora y totalidad...” (La sabiduría de la No-dualidad. Pag 74)(la cursiva es añadido).    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este mismo sentido de Plenitud han expresado sus experiencias de la Realidad (no-dual) todos los grandes místicos no-duales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La No-dualidad es una enorme paradoja para nuestra mente. Transciende – niega asumiendo y supera a la vez- el principio de no contradicción, recoge en un solo abrazo el sí y el no integrándolos y transcendiéndolos. No olvidemos que el principio de no-contradicción es el centro de la lógica aristotélica. La No-dualidad transciende toda nuestra capacidad lógica, pero no es el pensamiento racional la única -ni la mejor, ¿quizás?- manera de “conocer”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero apuntar aquí unas reflexiones sobre el Uno-sin-segundo, la gran paradoja que inunda el pensamiento místico. El Absoluto, el Espíritu -como le llamemos- es a la vez lo más transcendente y lo más inmanente, mejor, El Absoluto, siendo lo más transcendente, inunda y sostiene toda la realidad inmanente, de modo que sin Él nada sería, ni la más mínima mota de polvo, ni el más pequeño electrón. Y sosteniendo ese mínimo electrón está “todo el Espíritu”. Por esta razón (está todo Él en todo y cada uno de los espacios y cosas, y en todos y cada uno de los momentos, es y no es, es sujeto y objeto sin ser sujeto ni objeto...), por esta destrucción de toda nuestra lógica aristotélico-cartesiana el único lenguaje sobre Él -sobre el Cristo que pregonamos los cristianos, Dios, la Trinidad, la Nada, el Vacío, Tao, Buda, Alá, Naturaleza, el Misterio,...- ha de ser simbólico y oximorónico, por esta razón sólo puede haber experiencia y un poco de explicación-exposición de la misma, necesariamente limitada por las posibilidades de la racionalidad, y enriquecida por la abundancia simbólica. (De ahí, pienso, la tremenda importancia de la liturgia vivida como símbolo: expresión transracional -que es lo que es-, como experiencia, nunca como ritual al que atarse. Y lo mismo tengo que decir de todo arte).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús dijo, dice el evangelio apócrifo de Tomas,: “ Yo soy la luz que los ilumina a todos (no especifica el texto ese todos). Yo soy el Todo. (el) Todo ha salido de mí y Todo me ha alcanzado. Romped la madera: yo estoy allí. Levantad una piedra: allí me encontraréis.” (Apòcrifs del Nou Testament. Proa. Pa. 89). Este texto, y en general el evangelio de Tomás, tiene muchas concomitancias con muchos otros del evagelio de Juan, pero hay algo en el núcleo del mismo por lo que las primeras jerarquías no lo aceptaron como canónico. Hay un fondo gnóstico muy claro. Para la iglesia del poder jerárquico el Hijo y el Padre son dos hipóstasis diferenciadas, en este texto el Cristo, Jesús, no es una hispóstasis, es sólo la manifestación del Misterio, al que Jesús de Nazaret llama Padre en los evangelios canónicos Padre. No hay separación hipostática entre Padre e Hijo, como no la hay entre el rostro y la persona que se manifiesta en él, aunque podamos distinguirlos. ¿Una pura cuestión de interpretación racional que en modo alguno puede afectar a la experiencia de fe? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He citado este texto apócrifo con la sencilla intención de mostrar que en los comienzos del cristianismo existían muchas formas de expresar la fe en el Cristo, entre ellas esta que es claramente no-dual. “Todo ha salido de mí y Todo me ha alcanzado” Estamos acostumbrados a interpretar la palabra Todo con la lógica racional: Todo es la inclusión de todo ser. Pero... ¿y la Nada? ¿Puede quedar excluida del Todo? La Nada no es, diríamos sencillamente con nuestra visión ontologicista. ¿Pero qué hace posible que el Ser sea? ¿En qué contraste se da el Ser? ¿Por qué el Ser es ser y no nada, y la Nada es nada y no ser? No busco una causa que a su vez sería o Ser o Nada, busco el Todo -hasta la expresión busco invita a la confusión- ¿Acaso no hay oposición entre Ser y Nada? El Todo no puede ser solamente una parte de la oposición, integra ambas, integra la Nada y el Ser en el horizonte que hace posible que sea el Ser o la Nada. Ese horizonte es más que Ser y que Nada, siendo Ser y Nada a la vez en el momento intemporal, en el centro no-espacial.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Al principio creó Dios el cielo y la tierra.&lt;br /&gt;La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el Aliento (Espíritu- Ruah) de Dios se cernía sobre la faz de las aguas... (Gen 1,1...)” Con este fantasmagórico escenario -et Spiritus Dei ferebatur super aquas...(Vulgata)- comienza la la Biblia su narración de la creación. La descripción del Absoluto como creador y controlador está en la base de la visión religiosa judeo-cristiana, visión que ha dado y sigue dando muchísimos frutos de santidad e iluminación entre los hombres. La visión no-dual no asume en modo alguno al Absoluto como creador, gobernador, ni señor de nadie. Supondría que hay un otro fuera del Todo, con lo cual ya no sería todo. La visión no  dual ni siquiera se plantea la idea de creación, sencillamente vive la experiencia no-dual. Es experiencia, y la experiencia es no-dual.&lt;br /&gt;He comenzado el párrafo anterior citando el apócrifo de Tomás, quien pone en boca de Jesús expresiones no-duales y por tanto alejadas totalmente de la visión de creación. El pensamiento y sobre todo la experiencia religiosa del pueblo hebreo avanza a lo largo de la historia y hay momentos en los que esta experiencia apunta, sobre todo en sus místicos, hacia la no-dualidad, como en el caso de Isaías -no trato de la historicidad del personaje individual- que afirma que Yaveh dice: “Yo soy el Señor y fuera de mí nada existe”  Es evidente que la frase está escrita en un marco de dualidad, se habla del Señor que supone un superior y un inferior, pero a la vez se apunta que no hay existencia fuera de Él -la no-existencia ni se plantea-. Lo mismo podríamos decir del prólogo del evangelio de Juan. Aunque, como digo, todo está escrito en la Biblia encuadrado en la dualidad: Hacedor-criatura. Es el núcleo de la religiosidad judía.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la doctrina del Uno-sin-segundo todo está encuadrado en la integración y transcendencia. Su núcleo es no-dual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he dicho anteriormente que la afirmación de que Dios, o el Absoluto es Todo no es una proposición lógica. Si lo fuera es muy posible que nos llevara a una conclusión o bien panteísta, o bien que nos abocara a la idea de que el Absoluto es una especie de materia informe, confusa y homogénea. El pensamiento central de la filosofía de Wittgenstein es que no podemos hacer ninguna afirmación válida sobre la Realidad considerada en su conjunto. Si queremos hacer una afirmación sobre algo en su conjunto hay que salir fuera de él, y no podemos salir fuera de la Realidad. De ahí que no podamos hacer ninguna afirmación válida sobre el Absoluto o Uno-sin-segundo. Tendríamos que salir fuera de Él. No podemos afirmar de Él que sea “infinito”, por lo infinito excluye lo “finito” y en el Uno-sin-segundo nos hay exclusión. No puede ser definido ni clasificado, como he repetido reiteradamente.&lt;br /&gt;La conclusión panteísta está muy lejos igualmente de la No-dualidad, a parte de que el panteísmo es una conclusión a la que llegan los panteístas por el discurso racional y la No dualidad no es ninguna conclusión racional, el panteísmo considera a las cosas como una parte del mismo Absoluto; en la No-dualidad se entiende que es todo al Absoluto y completamente (nunca una parte) quien se halla en cada punto del espacio y del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si asumimos la expresión de que “todo es Dios” como una afirmación lógica, no sería una afirmación sino un total contrasentido, porque decir algo de todo es decirlo de nada -algo similar a la que sucede con la palabra “cosa”, al afirmar “eso es una cosa” estamos en una pura tautología “eso es eso”-. “Que el Uno-sin-segundo es todo” sólo puede ser una revelación experimental, contemplativa, que podríamos describir: “Uno-sin-segundo es el que carece de opuestos”. Por tanto, ni siquiera un monismo sería una respuesta acertada, el monismo lo es por negación de otros, nunca por inclusión de Todo.&lt;br /&gt;Dice a este respecto un maestro zen (Seng-t'san): “No dos no significa exactamente Uno, porque el concepto de Unidad pura, al excluir su opuesto -la Multiplicidad- es sumamente dualista. El Uno singular se opone a las Muchos plurales, mientras que lo No-dual los engloba ambos. Así pues, Uno-sin segundo no significa Uno opuesto a Muchos, sino Uno sin opuestos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Uno-sin-segundo, precisamente porque es a-espacial y a-temporal, abarca, integra y transciende todo tiempo y todo espacio (todo el mundo manifiesto). Todo tiene cabida en Él, pero Él no puede ser comprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero acabar este pobre conato de señal indicadora con el primer verso del libro del Tao:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El Tao que puede conocerse no es el Tao”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y con este versículo del evangelio de Juan (1,18)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“A Dios nadie lo ha visto jamás. Es el Hijo único, que es Dios y está al lado del Padre, quien lo ha explicado”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-3001980233975731867?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/3001980233975731867/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=3001980233975731867' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/3001980233975731867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/3001980233975731867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/03/uno-sin-segundo-la-no-dualidad-segunda.html' title='UNO-SIN-SEGUNDO. (La no-dualidad. Segunda parte)'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-5275714950513078802</id><published>2011-02-11T15:12:00.000-08:00</published><updated>2011-02-11T15:13:19.035-08:00</updated><title type='text'>Reflexión sobre el reduccionismo simplista</title><content type='html'>Reduccionismo simplista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero comenzar este breve escrito con una afirmación que nos es más que una obviedad, mas lo hago con la intención de que esté muy presente en mi conciencia mientras escribo esto. “No soy puro”, por tanto, todo cuanto digo aquí nace del conocimiento de mi propias imperfecciones, y no sólo por ser humano, sino también por ser José Antonio. “Quien esté libre de pecado tire la primera piedra (Jn 8,7)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me preocupa y seriamente el reduccionismo simplista (la expresión no es usada comúnmente, incluso el Diccionario de la RAE en 21ª edición no la recoge, pero es inequívoca) que nos rodea en esta sociedad y que llega hasta los rincones más íntimos y recónditos de nuestras vidas, que recoge constantemente la prensa y toda palabra impresa. Llega a nuestros discursos y envenenna nuestros pensamientos. Cierto que hay escritos en ella, en la palabra impresa, que, a mi juicio, están impregandos de aquella soberana sencillez que aconseja el Sermón del Monte: “prudentes y sencillos”, sin doblez, verdaderamente in-genuos en su sentido etimológico (en sánscrito: “el que no divide”, el que no enfrenta sino que ama a todos), pero muchos otros están empapados de ese reduccionismo, tan ¿humano? decimos -¡y tan poco cristiano!- ¿No es acaso lo cristiano lo que es profundamente y verdaderamente humano?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamo “reduccionismo simplista” a la actitud, siempre llevada al acto, de reducir las cosas, y sobre todo, las causas de los hechos a una sola, cuando en verdad son múltiples y complejas, y hacerlo con una perspectiva simplista: de simplón -mentecato-, no de sencillo: aquel que ha llegado a amar sin exclusiones. El que ha llegado a la no-dualidad. Todos nos sentimos con el poder de enjuiciar las situaciones, los hechos e incluso a las personas, sin haber procurado antes adquirir el conocimiento suficiente para emitir dichos juicios con equilibrio y ponderación. No me estoy refiriendo a un análisis crítico, totalmente necesario en la sociedad y en la formación personal, sino a la crítica que procede con poco fundamento-conocimiento, y sale de las emociones irracionales: odio, antipatía, desprecio, aversión...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos el maniqueísmo inyectado en la sangre: Los buenos y los malos. Éstos son los culpables de todos los males, aquellos pobres víctimas de los segundos. Se nos cuela en lo que pensamos, en lo que decimos y escribimos, nace en nuestras entrañas y es más fuerte que la razón. ¡Tenemos que echar a alguien las culpas de que haya cosas que no nos gustan! Y nuestro juicio elaborado desde nuestra parcialidad nos parece la cosa más evidente, la más verdadera del mundo. Y como tal lo exponemos a los cuatro vientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que para mí es más curioso de todo esto es que dichos juicios, no sólo los emitimos convencidos de su verdad, sino que creo que todos la tienen, mas solamente en parte. La tienen dentro del contexto evolutivo al que pertenecen o pertenecemos las personas que los emitieron y los emitimos. Sinceramente no creo que nuestros escritos, en general, pretendan mentir, confundir, sino aclarar lo que a juicio del que lo escribe, seamos quienes seamos, es la verdad.&lt;br /&gt;Pero, no podemos olvidar que la verdad es evolutiva, queramos aceptarlo o no. Y lo que sirvió como &lt;br /&gt;verdad (intencional, proposicional...) en la Prehistoria o el Medievo en muchos aspectos (religioso, moral, político, social, médico, filosófico, astronómico, matemático...), hoy no es sino ignorancia y despropósito, pues el hombre evoluciona con la conciencia. La idea de la existencia del infierno, por ejemplo, en aquellos momentos medievales sirvió a aquella sociedad, hoy no sirve de nada, al contrario es un palo puesto a las ruedas de la razón. Y los mismo hemos de decir de los absolutismos, dictaduras, geocentrismo, antropocentrismo, visión mítica de Dios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por descontado que estoy hablando de la verdad proposicional o interpretativa: El mapa mental -intencional- que tiene el sujeto del objeto representado, -lo real-. Pero, conforme va cambiando la conciencia en su evolución o desarrollo, cambia también el mapa y el objeto (se va transformando el mundo) y no meramente en el aspecto físico. La conciencia del hombre mágico está polarizada en extremo entre el bien y el mal. Es una conciencia tribal que aún permanece y no solamente en las tribus urbanas, sino en todos nosostros. Los de mi tribu (los que piensan como yo, los de mi iglesia, los de mi partido, los de mi equipo de fútbol...) son los buenos. Los otros, los malos a los que hay que borrar del mapa (a tiros, con la palabra, con la descalificación, la demonización, el desprecio...). ¡Esos brujos y brujas son la causa de todos los males!  &lt;br /&gt;¡El miedo a lo diferente! &lt;br /&gt;¡La falta de conciencia que no percibe fronteras sino cercanías, y pluralidad en la unidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos mucho aún de esta conciencia mágica, transformada para gran parte de los humanos más evolucionados -con carreras, estudios, profesiones liberales, como profesores, sacerdotes...- en mítica, sobre todo en materias religiosas o políticas. En la misma nuestra interpretación de la Realidad responde al acatamiento de un código de conducta impuesto por Otro (al que se le llama Absoluto, Dios, Alá, Poder político, Jerarquía religiosa...).  Para este tipo de conciencia no hay evolución posible. Lo que está mal, está mal. Lo que está bien, está bien.&lt;br /&gt;Pero la conciencia humana ha seguido evolucionando y seguirá per saecula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No juzguéis y no os juzgarán. No condenéis y no os condenarán...(Lc 6,37)” Palabras puestas en boca de Jesús que en modo alguno significan que no tengamos criterios, que seamos unos conformistas, que no nos muevan las injusticias... Jesús de Nazaret mostró tener un criterio tan pleno y válido que lo mantuvo hasta la cruz. Su criterio fue estar a favor de todos, sin excepción. Amar sin exclusiones. Lo que no se opone al discernimiento: ¿Nos dice el mismo evangelio de Lucas: “Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que se debe hacer? (12,57. También Mt 16,2..)”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como Jesús, todos los grandes místicos axiales de la historia, Buda, Zoroastro, Mahoma. Recordemos a Lao Tsi: “Vence al mal con el bien.” ¡Y qué decir de los místicos seguidores de Jesús! Desde Pablo a Teresa de Calcuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada tiene que ver tener criterio, ni hacer una crítica seria y ponderada a las instituciones, que normalmente se esclerotizan, con el reduccionismo simplista. Mas bien, tener criterio exige no caer en el reduccionismo simplista, pues aquél sólo puede estar basado en una fuerte formación humana (no la confundamos con la erudición, con unos estudios universitarios...), que nos aleja de culpabilizar y nos acerca a la comprensión, y el reduccionismo es el recurso de quien no la tiene, aunque pueda tener muchos estudios, es la actitud simplona -no sencilla- de mirar siempre hacia afuera y de culpar de todo lo que no me gusta a aquel que peor me cae. Pese a ello, entiendo que nadie hay tan ignorante o malvado que no tenga algo de verdad (proposicional) en sus afirmaciones.&lt;br /&gt;Criticar no es culpabilizar, ni despreciar, ni minusvalorar, ni insultar... y no olvidemos que la crítica conlleva en sí misma el riesgo de que lo que se dice sea verdadero o erróneo, a la vez que nos exige una seria preparación tanto intelectual como moral. No soy árbrito de nadie, sólo expongo mi pensamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona Brea&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-5275714950513078802?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/5275714950513078802/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=5275714950513078802' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/5275714950513078802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/5275714950513078802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/02/reflexion-sobre-el-reduccionismo.html' title='Reflexión sobre el reduccionismo simplista'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-6589960595646458612</id><published>2011-01-27T15:19:00.000-08:00</published><updated>2011-02-06T09:51:29.165-08:00</updated><title type='text'>Breve apunte sobre la NO-DUALIDAD</title><content type='html'>LA NO-DUALIDAD O EL UNO-SIN-SEGUNDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la intención de no hacer largos artículos, difíciles de leer, voy a ir diviendo en pequeñas partes, organizadas en torno a unas ideas centrales, este tema que ha llenado libros de muchas páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera parte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estudio de la No-dualidad no ha sido frecuente en el cristianismo en general y en el catolicismo en particular. Su sabiduría está presente, aunque no de forma abundante, en los legados de los místicos tanto del pasado como actuales. Si ahondamos en maestros de la mística cristiana como el Pseudo-Dionisio, Eckhart, Juan de la Cruz, Silesio, Tauler, sin olvidar a Nicolás de Cusa con su “docta ignorantia”... (e incluyendo a los actuales, o cercanos en el tiempo, que han bebido de las fuentes universales del Espíritu, como Merton, Guenón, Panikkar, Jäger, Wilber,) podremos ver cómo en su apofatismo, en su nihilismo radical pero positivo -en nada similar al negativo de muchos postmodernistas ultras- está el germen fecundo de la No-dualidad, del Uno-sin-segundo. Ya en el evangelio vemos a Jesús de Nazaret diciéndole a Felipe (Jn 14,8ss): “Quien me ve a mí ve al Padre...” Y en esta línea de unidad-identidad, no exactamente de No-dualidad, abundan todos los capítulos siguientes del evangelio, llamado, de Juan, pese a que en 14,18 Jesús se muestre contento de ir al Padre porque “el Padre es más que yo”.  Pueden leerse con mente abierta, tanquam tabula rasa, sin ningún prejuicio cultural -ni dogmático-, si ello fuera posible, los capítulos 12, 14, 15, 16 de dicho evangelio. La institución católica interpretó todo lo dicho sobre Jesús en la línea de la dualidad, no otra era la línea de pensamiento de la filosofía platónica y neoplatónica, mas pese a ello, las experiencias de algunos místicos cristianos se escaparon de la misma por lo hilos de lo que ellos mismos habían vivido, no imitando a Jesús, sino asumiendo en sus propias vidas las mismas experiencias que Él vivió -la No-dualidad-, aunque la interpretación de tales experiencias se hicieran a la luz del pensamiento dual.&lt;br /&gt;La libertad a la que lleva la vivencia de lo No-dual, que a Jesús le costó la vida (Jn 19,7), a la mayoría de ellos les costó la condenación como herejes. En cambio otros muchos cristianos han sido canonizados simplemente por ser instrumentos dóciles de la institución. Es un hecho.  No lo juzgo, lo enuncio.&lt;br /&gt;El tema de la No-dualidad, pues, apenas ha sido estudiado en el Occidente cristiano, y sobre todo como digo católico, que siempre ha estado bajo la amenaza (o de muerte por la Inquisición o de excomunión por el Santo Oficio), que siempre ha estado obsesionado por el riesgo de panteísmo (que es totalmente dual), que siempre ha estado sometido a la dualidad de la razón incluso en las experiencias de sus místicos. (No soy partidario de separar con una barra los masculinos y femeninos de algunos nombres o adjetivos, por ejemplo místico/a, porque pienso que es caer en lo que ingenuamente se quiere eliminar: el machismo y su consecuencia ineludible, el feminismo. El final en o de  dichas palabras es indicativo de lo humano sin exclusión, sin separación entre varones y mujeres. Cuando pretendemos ir hacia la unión creamos, sin querer, muchas veces más separación)  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La No-dualidad no es ningún dogma, ninguna doctrina, ningún método espiritual, ni siquiera un simple conocimiento tal como lo entendemos en la cultura occidental. Desde Platón, pasando por Aristóteles y Descartes (grandes genios del pensamiento), entendemos que el conocimiento es una aproximación conceptual a la realidad (para el francés fundamentada en la certeza racional). Cuando se da la adecuación entre realidad y representación mental, decimos que estamos en la verdad, que nuestro conocimiento es verdadero. Los criterios para certificar dicha adecuación son variados. Sin embargo, hay otro conocimiento más profundo, que no consiste en una mera interpretación de la realidad, sino en una identificación -no solamente unión- con la misma, y hacia él apunta nuestra experiencia, hacia él apunta en ocasiones la palabra “conocimiento” en la misma Biblia. En el conocimiento conceptual o por interpretación la dualidad entre sujeto y objeto permanece, es más es la base sobre la que puede existir dicho conocimiento representacional, el objeto siempre queda fuera del sujeto y por eso ha de ser -y puede ser- representado. La verdad en este caso nunca es total, se reduce a un mapa del terreno, nunca es el terreno. En el conocimiento por identidad la verdad es total, no existe el mapa, no existe representación, sólo el terreno, no existen sujeto y objeto sino una realidad: la experiencia, no hay dualidad, hay Uno-sin-segundo, lo A-dual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La No-dualidad es sabiduría. Experiencia que transforma. Conocimiento que cambia la vida. Metánoia (¿nos suena del Nuevo Testamento?). Saber no es creer que la realidad es así, es mucho más, es experiencia plena de la Vida. Saber no es erudición. Es corriente en nuestra sociedad la expresión: “Ése sabe muchísimo, es una eminencia”, aplicada a los expertos en cualquier materia (sobre todo en los médicos ¡Importancia casi exclusiva de lo físico!),  cuando no existe tal saber, sino una buena erudición como mucho. En esta confusión popular entre saber y conocer, así como en otras muchas confusiones, ha tenido buena parte de responsabilidad la exclusión de lo profundo -interpretado como infantil- que ha venido sucediendo desde la Modernidad y que nuestra sociedad tiene asumida hasta los huesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La No-dualidad es sabiduría. Y sabiduría es un conocimiento que transforma, de modo que si no hay transformación, no hay saber, puede haber en muchas ocasiones conocer, pero siempre se trata de conocimiento por interpretación, de exclusiva racionalidad. Un conocimiento que no me alimenta, que siempre es ajeno a mi yo aunque llene mi ego, es una realidad que no he comido, ni digerido, ni asimilado. La razón lógica, que a la mayoría de los hombres parece el punto máximo de la evolución humana, no puede alcanzar más que este conocimiento lógico, conceptual o dual. Es más, es ella la misma creadora de la dualidad. &lt;br /&gt;Mas la evolución humana llega, y ha llegado, más allá de la mera razón, ha superado la dualidad y ha experimentado el Uno-sin-segundo, o lo que es lo mismo, la No-dualidad, pero sólo en casos muy contados -miles en la historia-. La enorme mayoría -miles de millones- seguimos aún a la exclusiva sombra de la razón, cuando no de la magia o del mito, y si vislumbramos la No-dualidad, tenemos que utilizar nuestra visión y nuestro lenguaje duales para poder indicar que hay algo más allá (incluso más allá de lo que entendemos por ontología, que es dual, como apunta Heidegger) de las divisiones, de las oposiciones: ser-no ser, bueno-malo, sujeto-objeto, vida-muerte, hombre-mujer, animado-inanimado, creador-criatura (salvo que la criatura no se vea o contemple como lo opuesto al creador, ni como parte o emanación del mismo, ni como lo otro en oposición al Otro),... Que la auténtica Realidad está más allá de nuestra razón dual. Para ello, tenemos que dejarla atrás. Por eso, la No-dualidad puede ser indicada, comunicada, señalada, pero no explicada racionalmente. Ya he dicho: es mera experiencia de la Vida, no interpretación de la experiencia. Aunque en nuestra conciencia limitada siempre unamos experiencia e interpretación, hemos de saber distinguirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quiere esto decir que no hay doctrina no-dual? En absoluto. La No-dualidad es una sabiduría y la sabiduría también es conocimiento, aunque no exclusivamente. Es más la No-dualidad tiene pretensiones de universalidad, es filosofía (filo-sofía) no en el sentido académico actual pero sí en el etimológico, es sabiduría perenne.  Por lo mismo existe un cuerpo doctrinal no-dual que permanece vivo en todas las tradiciones tanto de India (budismo zen, vedanta), como de China (taoísmo), como del mundo griego (pitagorismo), islámico, cristiano  (sufismo, gnosis)... Este núcleo doctrinal está dirigido fundamentalmente a enfocar la manera de transcender la razón y parte de la certeza intrínseca de lo real, abandonando todo dogma, creencia y supuesto. Sólo la experiencia viva -y cotejada con las de muchos-, afirman los expertos , puede tener carácter de universalidad. La No-dualidad es esta experiencia, la doctrina es simplemente eso: doctrina sobre la No-dualidad, un indicador que señala hacia la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En modo alguno niego la validez y la necesidad de la doctrina. Cuando no conozco la carretera, necesito un indicador, o un mapa, que me señale hacia dónde voy para no equivocarme de dirección, pero el indicador de tráfico, o mapa, por mucho que lo necesite no es la carretera y sólo me sirve para orientarme, no para caminar por él. Si me quedo en él nunca llegaré a mi destino. La doctrina es necesaria, nunca universal ni perenne, ni puede sustituir la experiencia, no puede sustituir al conocimiento que da el amor. No me puedo quedar en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Nisargadatta, uno de los grandes místicos advaitas del siglo XX, en su obra clave “I am that” (Yo soy eso) que cualquier tipo de alienación o extrañación es ilusorio. Todo es uno (pág. 205). Estas palabras, como toda la visión no-dual, o a-dvaita del Vedanta, pueden ser muy mal interpretadas si se las juzga con una lógica racional. Lo ilusorio normalmente lo identificamos con irreal o ficticio, y así define la palabra -ilusorio- el diccionario de la RAE, mas en el pensamiento hinduista lo ilusorio no equivale a lo irreal, sino a lo relativamente real frente a lo absolutamente real. El mundo en el que vivimos, el de la multiplicidad, el de la dualidad, el del sufrimiento, el del tiempo y el espacio... es sólo el mundo manifiesto y relativamente real o ilusorio. Este mundo manifiesto es la apariencia (velo y manifestación a la vez) del mundo no manifiesto, del mundo absoluto que es el “absolutamente real”. Aquel, el mundo manifiesto, en tanto es real en cuanto que es apariencia de lo Real, del Absoluto. Sin lo Absoluto el mundo manifiesto sencillamente no es. Por descontado que son no-dos. No es posible entenderlo racionalmente, sólo contemplado por el oculus contemplationis: nuestra miseria es “también” el Espíritu.&lt;br /&gt;Otra de las palabras que no podemos interpretar con nuestra visión occidental matemática o cuantitativa es la palabra: Uno. Se trata aquí del Uno-sin-segundo, ni tercero, ni cuarto, ni ningún otro. Uno sin exclusión, nunca unidad de muchos, siempre Totalidad. Nuestros conceptos matemáticos son eminentemente duales, cuando hablamos de uno, estamos diciendo lo no múltiple o plural,lo que no tiene partes. Uno sin opuesto. No se trata de uno por exclusión, ni por integración, pues ambos conceptos suponen la dualidad de lo real. Siempre entendemos la realidad como oposición a, o exclusión de (la consabida “materia específica” de nuestra mente racional). Aquí, en la No-dualidad, en el pensamiento a-dvaita no tiene cabida esta visión. &lt;br /&gt;Lo mismo sucede con la palabra todo. Cuando hablamos de todo, estamos oponiéndolo a nada. Pero este todo del que habla Nisargadatta abarca también la nada, es todo y nada a la vez, no hay exclusión. La exclusión también es todo. El Todo no tiene contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la No-dualidad el conflicto no existe. Nunca hay oposición. Darse cuenta de ello es la iluminación. Iluminación en la que ya estamos, pues si no estuviéramos en ella, habría algo fuera de ella, habría dualidad. Aunque en la mayoría de los casos nuestra conciencia temporal, afanada en las formas duales aparentes, no cae en la cuenta de que el momento eterno -el ahora- es ya la Iluminación. Ese no caer en la cuenta es también la manifestación temporal de lo eterno, de lo no-temporal, de lo no-dual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta afirmación: “Todo es uno” no es lógica, sino trans-lógica. No es una proposición doctrinal, racional, menos aún un dogma que hay que creer, es una simple invitación a una constatación por la experiencia personal de cada uno. La No-dualidad no es una doctrina que tengamos que aprender, aunque tenga, como se ha dicho, su núcleo doctrinal, sino una simple indicación. &lt;br /&gt;Si se tratara de una afirmación lógico-lingüística, sugeriría, como dice M. Cavallé, la dualidad entre lo uno y lo múltiple, porque entraría en la naturaleza del pensamiento racional-discursivo que siempre es dual, binario, relacional. Por esta razón no se habla de Unidad, sino de No-dualidad, de No-Dos o en todo caso del Uno-sin-segundo. La No-dualidad es algo distinto de lo que siempre pensamos al decir Unidad, pues en nuestra mente no cabe hablar de lo uno sin que surja la comparación, la confrontación, la multiplicidad. No conocemos otra cosa, nuestra mente no puede ir más lejos. Por eso se habla de No-dos, de Uno-sin-segundo, lo No-múltiple que abarca tanto lo Uno como lo Múltiple. Estamos hablando en lenguaje dual de lo que no es tal. Repito, pues, Uno-sin-segundo: una invitación a experimentar lo Real, el Misterio, Dios, la Trinidad, Alá, la Nada, el Cristo, el Buda, el Significado último de la existencia, la Vida -no meramente nuestra situación de vida-...; nunca una proposición lógica para ser entendida con la mente.&lt;br /&gt;Yo, José Antonio, me vivo en esta mi situación concreta de vida y por múltiples razones, que ya expuse en este blog, como cristiano, pese a los más diversos juicios que se puedan hacer sobre mi pensamiento y mis actos desde las más variadas perspectivas. Y por lo mismo quiero citar aquí al gran maestro dominico Eckhart (+ 1328), catedrático de teología en la Sorbona, como antes lo habían sido Alberto Magno y Tomás de Aquino, -condenado por hereje por Juan XXII ( bula: “In agro dominico”) que no fue modelo de santidad precisamente-, dice Eckhart: “Las criaturas todas llevan en sí una negación. Una niega ser otra.  En Dios hay una negación de la negación,... porque nada es fuera de Dios...”(Sermones. Ed Siruela). El Padre, Dios, aparece en sus sermones como el Uno-sin-segundo, presente en todo y en nada. Quiero resaltar la fascinación que Eckhart ha ejercido sobre los grandes pensadores europeos posteriores, entre ellos: Heidegger, Dürckheim, Wilber, Panikkar a través de cuyos escritos conocí mejor a Eckhart. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo menos que expresar aquí un sentimiento que me embarga desde hace tiempo: ¡Me parece tan burdo, y tan absurdo, querer demostrar, o negar, racionalmente la existencia de Dios! ¿Acaso tengo que llegar a tener sangre, es esto objeto de demostración? Afirma Plotino: “Tú me preguntas cómo podemos conocer el Infinito. Te contesto: no con la razón” Citado por Wilber en Eye to Eye. Y en esta línea todos los místicos, incluso Tomás de Aquino, el de las famosas cinco vías, al final de sus años cuando reconocía que cuanto había escrito no era más que paja.  &lt;br /&gt;Una sensibilidad especial para percibir esta gnosis o sabiduría del Uno-sin-segundo la he percibido en el evangelio de Juan y más aún en el “apócrifo” de Tomás.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La afirmación de que todo es No-dos (Uno), o Dios, o Misterio, o Realidad, o Vacío, o Absoluto no es en modo alguno una conclusión filosófica, ni una explicación verbal de la Realidad. El Misterio es algo tan inefable, tan cercano, tan interior, tan simple y obvio que por ello mismo no puede ser apresado ni en las palabras ni en los conceptos, no hay forma alguna de definirlo, como no la hay de salirse del mismo. Si se pudiera definir tendría que serlo desde la exclusión, desde afuera, desde algo que no estuviera incluido en la definición y que por lo mismo estaría fuera del Absoluto, por lo que dejaría de ser tal pues lo de afuera no sería el Absoluto, dejaría de ser No-dual. Ni siquiera es algo que se pueda experimentar, porque no es algo, una cosa, un objeto. Y si lo experimentáramos tendríamos una dualidad: el que experimenta y lo experimentado. Es sencillamente “experiencia”, “conciencia”. “Ni campana que tañe, ni oído que la percibe (sería dualismo), sencillamente tañido”, como dice un maestro zen. Por eso los advaitas y los budistas zen lo llaman Vacío: no-algo, no-cosa. En esta línea escribe Nagarjuna (del siglo III), fundador de la escuela budista del Vacío, y uno de los sabios más influyentes del budismo mahayana: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No puede llamársele vacío ni tampoco no vacío,&lt;br /&gt;ni ambos ni ninguno de ellos,&lt;br /&gt;pero para designarlo&lt;br /&gt;le llamamos “Vacuidad”&lt;br /&gt;Continuaré con unas reflexiones sobre el Uno-sin-segundo en el próximo escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-6589960595646458612?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/6589960595646458612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=6589960595646458612' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/6589960595646458612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/6589960595646458612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2011/01/breve-apunte-sobre-la-no-dualidad.html' title='Breve apunte sobre la NO-DUALIDAD'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-2422444461635676652</id><published>2010-12-10T10:34:00.000-08:00</published><updated>2010-12-10T10:38:19.722-08:00</updated><title type='text'>Mi corazón os felicita las Navidades</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Navidad 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Entre las sombras dudosas &lt;br /&gt;que la mente no disuelve,&lt;br /&gt;el Espítitu en el Hombre se erige victorioso&lt;br /&gt;y alumbra la Verdad, escribiendo en el Silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribiendo con letras que a la Historia se le escapan,&lt;br /&gt;marcando con fuego que la Historia ya conoce,&lt;br /&gt;viviendo de raíces que la Historia transcienden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribiendo con materia&lt;br /&gt;en sonoridad callada&lt;br /&gt;sus ayes del Vacío&lt;br /&gt;que a lo denso da voz...  &lt;br /&gt;   y sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribiendo en la sangre &lt;br /&gt;los gritos&lt;br /&gt;que injertan Vida en las carnes &lt;br /&gt;ateridas por los fríos de la ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alumbra la Verdad &lt;br /&gt;que es hablada en palabras del Silencio.&lt;br /&gt;Alumbra la Verdad &lt;br /&gt;que es buscada en los tiempos de los hombres.&lt;br /&gt;Alumbra la Verdad&lt;br /&gt;que es vivida en lo eterno y sin espacio.&lt;br /&gt;Alumbra la Verdad &lt;br /&gt;que es amada sin reservas y sin hielos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Verdad que el Cristo -Habla originaria- es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Carmona&lt;br /&gt;Navidad 2010&lt;br /&gt;Expresión de mi fe-experiencia viva del Misterio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-2422444461635676652?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/2422444461635676652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=2422444461635676652' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/2422444461635676652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/2422444461635676652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2010/12/mi-corazon-os-felicita-las-navidades.html' title='Mi corazón os felicita las Navidades'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-855734580408201442</id><published>2010-12-08T06:44:00.000-08:00</published><updated>2010-12-11T03:24:14.526-08:00</updated><title type='text'>ETNOCENTRISMO Y CRISTIANISMO</title><content type='html'>Etnocentrismo y cristianismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo de la Conciencia (Ser) a lo largo del tiempo inconmensurable es transcendencia y el objetivo final de ésta, en un sentido relativo, nunca absoluto, es Cristo para los cristianos, Atman para los hinduistas... la Conciencia de Unidad para todos, Conciencia de Unidad que ya somos (vamos a la casa del Señor dice el salmo 122). Mas este desarrollo, que no es sino evolución, es un proceso en el tiempo y en el espacio. Y todo proceso pasa necesariamente por diversas etapas. Es nuestra realidad actual: relativa y dual. Partimos de Dios -el Misterio- y volvemos a Él, sin que de hecho nos hallamos alejado lo más mínimo de su abrazo, como nos dice Pablo.&lt;br /&gt;Esto no obsta para que procedamos originalmente de las amebas, de los peces... de los prehomínidos. Son etapas que nuestra mente apoyada en nuestros sentidos descubren en las marcas de la historia. Originariamente somos, como toda la realidad (también las amebas y los peces), la manifestación del Misterio y el Misterio mismo en tanto que su manifestación, algo así como el misterio del Silencio se manifiesta (y es) en la palabra, sobre todo si es performativa, y en la multitud de ellas y de lenguas.&lt;br /&gt;Estas afirmaciones suponen, y así lo piensan todos los estudiosos del tema, que todas las cosas son Consciencia, pero es en el hombre donde esta Consciencia se hace autoconsciente, es en el hombre donde la Consciencia comienza a darse cuenta de que es consciencia. Es muy fácil identificar la Consciencia=Ser con la autoconsciencia humana, sobre todo porque nos hacemos el ombligo de la realidad. Mas  no es el tema de la Consciencia el que quiero plantear. Quiero plantear el de la presencia de la Consciencia en el desarrollo colectivo. Y más en concreto, el estancamiento de lo cristiano-oficial -no de las comunidades de base y otras formas de servicios- en un nivel de conciencia colectiva que pertenece a una visión neolítica del Mundo. &lt;br /&gt;El estudio de la evolución de las líneas de inteligencia ha preocupado constantemente a los psicólogos evolutivos. Entre éstas, una de las más estudiadas ha sido la moral, la que  impulsa al hombre (varón-mujer) a una conducta relacional con los otros y con todo el Universo. Una de las principales expertas en esta línea moral es Carol Gilligan, quien se dedicó a estudiar la conducta evolutiva de las mujeres. Las conclusiones de su estudio son aplicables igualmente a los varones, pues concluye que el desarrollo de los hombres y mujeres atraviesan la misma estructura jerárquica, aunque los varones lo hacen subrayando la individualidad, mientras las mujeres subrayan la relación. Dicha estructura jerárquica, según su investigación, pasa por tres estadios que son períodos largos en el tiempo a los que ella denomina: egoísta, respeto, respeto universal. A los que podemos renombrar como período egoísta del desarrollo de la consciencia-en-relación, período etnocéntrico o tribal, período mundicéntrico o global. &lt;br /&gt;El período egoísta proyecta sus sombras constantemente sobre la Historia evolutiva del Universo y actúa en nosotros, los humanos, aún con una fuerza aterradora. Son muy pocos, quizás unas decenas de miles, los  iluminados que a través de los siglos han caído en la cuenta de que el ego se enfrenta al verdadero yo, al único Yo; el resto, prácticamente la Humanidad, aún vivimos asentados en el ego, es más, vivimos identificados en él, de ahí que lo defendamos “con uñas y dientes” y sigamos pensando que nuestras relaciones con el resto de lo “creado” han de estar vistas desde el ego y no desde el amor, como hizo y nos enseñó Jesús de Nazaret -Amad a vuestros enemigos-. Ya el mismo Unamuno explicaba el terror ante la muerte porque ésta: “me  arrebata mi yo”, identificando ego con identidad.&lt;br /&gt;Pese a esta influencia de lo egoico -períodos arcáico y mágico- entre nosotros, lo cierto es que el hombre en gran número (en torno al 30% según algunas estadísticas) ha avanzado a paso lento hasta el período de respeto o etnocéntrico. La agricultura llevó a los hombres a vivir en grupo y a cambiar su conciencia de cazador individual por la de trabajador en favor de un grupo y por la de comerciante que posponía su satisfacción inmediata por la venidera que llegaría al cambiar los productos de su cosecha con los de otros. Fue desarrollando una conciencia de pertenencia al clan, a la tribu, consciencia que luego abarcaría más terreno pero que seguiría siendo cerrada: al país, a la nación, a la religión, al rey... y también al equipo de fútbol, al pueblo natal, a los que piensan como yo, a los católicos, a los musulmanes...a la verdad (creencia, idea, dios...) que yo profeso y que es la “verdadera”. Esta conciencia tribal sigue muy anclada en nuestra cultura. Es una conciencia excluyente: aquel que no cae dentro del círculo al que pertenezco, es enemigo (sacrum-profanum). Ha de ser destruído, expulsado, ninguneado... ¡El extranjero es extranjero!&lt;br /&gt;Este etnocentrismo es ciertamente un avance del Espíritu sobre la consciencia egoica, el hombre comienza  a dar un paso más hacia la relación, a no verse sólo a sí mismo, pero sigue siendo un paso totalmente cerrado que no supera en modo alguno la angustia de la sensación de identidad separada, el gran tabú colectivo. Angustia muy poco consciente en la moyoría pero cuyos efectos son palpables a lo largo de la Historia, baste recordar las guerras, los abusos de poder, la falta de solidaridad, la ausencia de amor tan frecuente, el odio al inmigrante. Aunque también en la Historia se dan las posturas contrarias a éstas: Amor, Paz, Servicio... La Humanidad está ahora mismo en la encrucijada, como dice Plotino: “...se halla a mitad de camino entre los dioses y las bestias”  en cuanto a la superación de lo egoico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyendo textos de revistas de teología, recordando muchas ideas que me enseñaron en el pasado, observando muchas actitudes de los dirigentes católicos, incluso oyendo hablar sobre la tolerancia me inunda la tristeza. Estamos aún dentro de un espíritu tribal que nos impide ver al Universo, al Misterio, a un Cristo que no sea la imagen prefabricada que tenemos, excesivamente centrada en el “Jesús Resucitado” -con una visión medieval “mucho de bios y poco de thoé” de la antropología- y en el Hijo de Dios -el dios ídolo conceptual que hemos fabricado-, aunque la maquillemos con detalles novedosos y ropas de modernidad; por ejemplo, llamar a Dios Padre-Madre no deja de ser un antropomorfismo más, que nos impide ver a un Hombre que no responda a nuestra helénica comprensión de lo humano. Creo que nunca nos planteamos que el Cristo, el Hombre sea la simple Apertura, el Vacío, la clara Apertura del ser de que nos habla Heidegger, el Cristo desconocido del hinduismo del que nos habla Panikkar y que en modo alguno es solamente el Jesús de Nazaret histórico, aunque también lo sea. Nuestra visceralidad, nuestra consciencia en el tiempo, aún en proceso evolutivo, nos cierra las puertas a una Visión Universal... es así, mas seamos conscientes de ello. Somos tribales aún.&lt;br /&gt;Acabo de ver una noticia en una cadena catalana sobre Mario Vargas Llosa. En sus palabras de aceptación del Nobel ha hablado de la tremenda plaga que nos infecta hoy: los nacionalismos. No he podido saber si se refería a todo tipo de nacionalismo, o sólo a los que pretenden ser naciones sin ser estados. Yo pienso que cualquier tipo de “ismo” es una inflamación que impide un sano proceso evolutivo de la consciencia humana. Es un querer afianzarse, aunque de forma no consciente quizás en muchos casos, en una conciencia etnocéntrica, tribal y agraria que tiene mucho miedo a la apertura mundicéntrica, a superar esa sensación tabú de separación que nos embarga en esta mente dual.&lt;br /&gt;El etnocentrismo tiene un doble núcleo: solidaridad y exclusión. El paso hacia la solidaridad es avance, la exclusión: una frontera de separación que dificulta el avance de la Historia, de la Conciencia en el tiempo. Estamos constantemente creando fronteras, divisiones artificiales con nuestra razón dual. La orilla del mar no separa agua y arena sino que los une, no hay un enfrentamiento entre ambas, sino un beso. Violentamos constantemente la realidad y el resultado es la infelicidad. Vemos la vida como una sucesión de batallas por los enfrentamientos que creamos con nuestros límites impuestos. No vemos el diálogo, la cercanía, menos aún la unidad, la identidad -es muy curioso ver en qué se pone hoy la identidad- entre todos y todo. Y a esto está contribuyendo de forma muy importante el cristianismo que en nuestra cultura se ha basado en una institución y no en la experiencia mística vivida por Jesús de Nazaret.&lt;br /&gt;Esta institución que nos habla "de Cristo", pero pocas veces "desde Él", está cargada en su conducta, estructuras y dogmas de un etnocentrismo agudo. Ya en otra parte de este blog he hablado de la mentalidad agraria de la institución católica, a aquella parte me remito (artículos de marzo de 2008). Ahora solamente algunos ejemplos: el absolutismo papal, la estructura jerárquica que se postula de origen divino, la iglesia católica como único camino de salvación para el hombre, poseedora de la verdad y por eso es “libre”, la casta clerical,  la exclusión de la mujer de áreas llamadas sagradas, única detentadora de la verdad de Jesús, se llama a sí misma pobre y servidora, la estrucura de gobierno vaticana, la canonización de algunos de “sus fieles”, nunca de fieles de otras instituciones, la política del poder, la existencia del “Santo Oficio”... y del banco del Espíritu Santo. Y en otro orden de cosas, habla mucho de amor pero le falta muchas veces sobre todo institucionalmente, no se deja fecundar por otras instituciones, ideas o posturas humanas, la mera existencia de los dogmas como expresión de la creencia que se ha de tener, la existencia del Derecho Canónico, la moral en general que responde a una sola visión tenida como “la verdadera” de lo humano cuando responde a meras situaciones y pensamientos de momentos de la Historia, la liturgia de los sacramentos y en particular la de la Eucaristía que suele tener muy poco de apertura y amor, aunque se hable de ello, y dentro de ella las “peticiones o plegarias de los fieles”...&lt;br /&gt;En modo alguno estoy defendiendo que todo esto aquí enumerado -y lo no enumerado- esté de sobra, mucho sí. La consciencia etnocéntrica es un hecho histórico y hoy por hoy son muy pocos quienes alcanzan el nivel superior. Lo que pretendo afirmar es que tenemos que saber que todo esto es nada más que relativamente real y ante la profundidad se desvanece, que sólo sirve para un espacio y un tiempo determinado y no se puede convertir en universal. Todo esto es pura apariencia -que a la  vez que manifiesta oculta la verdad que está dentro-, como la expresión del rostro. Y a la vez digo que el único camino, el único desarrollo que aparece claro en los evangelios, en todo hombre que medite con apertura y sinceridad, y en todo el Universo es “Ama a tu enemigo” porque no hay enemigo, porque los límites los creamos los hombres para nuestra propia infelicidad, porque no hay separación, sólo unidad e identidad. Porque este mundo relativo ha de apoyarse en lo Absolutamente Real -el Espíritu- y no contradecirlo, de lo contrario sólo será “pecado”.&lt;br /&gt;Sí, me produce una honda tristeza oler en lo referente a “nuestro cristianismo” este tufo húmedo de restos, o no tan restos, de etnocentrismo o egoismo mal disimulado. Yo no estoy libre de ello, por ello abrazo mi propia debilidad y amándola la hago fortaleza universal. No yo José Antonio, sino el amor que también en mí brota.&lt;br /&gt;Éste es mi llanto que encuentro lleno de esperanza en mis momentos de Silencio, esperanza porque todo es camino, porque no hay que llegar a ninguna meta, puesto que nunca hemos salido, ni salió hombre alguno del seno del Misterio.&lt;br /&gt;¿Una utopía? ¿O una experiencia compartida con muchos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio Carmona&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-855734580408201442?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/855734580408201442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=855734580408201442' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/855734580408201442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/855734580408201442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2010/12/etnocentrismo-y-cristianismo.html' title='ETNOCENTRISMO Y CRISTIANISMO'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-7861622570848081928</id><published>2010-11-30T04:50:00.000-08:00</published><updated>2010-12-04T10:01:12.547-08:00</updated><title type='text'>Meditación sobre la primera bienaventuranza</title><content type='html'>Breve meditación sobre la primera bienaventuranza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He estado dudando sobre qué era oportuno hacer: escribir unas letras en el blog o simplemente guardar silencio. Haré ambas cosas. La meditación que lleva al silencio -el Originario- es a su vez fuente de la palabra auténtica. Y toda palabra surgida de ese Silencio, el Silencio-Vacío, es en sí misma originaria y no pertenece a quien la dice. No pertenece, simplemente es (la propiedad intelectual no cabe en esta visión del mundo que se acerca al Silencio). Y brota dicha palabra por un instrumento: la persona que la verbaliza. &lt;br /&gt;Jesucristo es la Palabra-Silencio Originario (en la escolástica se le llama el pinceps analogatum, quizás con una suerte de imprecisión y con una visión dual).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tremendos problemas sociales por los que estamos pasando los hombres (sigo reivindicando hombre= nacido/a del humus) en nuestros días a causa de la tremenda ambición que nos embarga, me ha llevado a un silencio-meditación sobre el mensaje evangélico de las bienaventuranzas. En especial sobre la primera: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Beati pauperes spiritu, quoniam ipsorum est regnum caelorum. Mt 5,3) -así lo traduce el Maestro Eckhart-. Hoy quizás diríamos: dichosos los que eligen la pobreza, porque a ellos les pertenece el reino. Sé que muchos de vosotros compañeros hombres, mujeres y varones, vivís en una entrega total a los pobres, a los hombres, incluso a aquellos que son tan pobres, tan pobres que sólo (no diré solo -sin tilde- como adverbio, sí como adjetivo) tienen dinero. Y vuestra entrega me interpela constantemente no ya para hacer exactamente lo mismo, sino para experimentar vuestras mismas experiencias, y saber darme desde mi propia realidad particular según su forma y manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Yo no quiero ser pobre en ningún sentido, tampoco rico... simplemente no quiero más que ser. No pretendo nada, tan siquiera pretendo no pretender. No es que mi apetito en esta individualidad que llamo mi persona, y que siento como José Antonio, carezca de deseos y aspiraciones, pero soy muy consciente de que éstos (o estos, como propugna ahora la Academia de la Lengua) quedan totalmente en la superficie de mi yo individual, que no son el Yo que soy. En todo caso son una expresión de quien soy-somos. Expongo brevemente mi meditación. Quizás nada ortodoxa según la "doctrina" oficial de los católicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las enseñanzas de espiritualidad que recibí desde pequeño se entendía esta bienaventuranza más o menos así: hombre pobre es el que no se complace en lo creado. Juan de la Cruz nos propone la siguiente suma de la perfección &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Olvido de lo cre(i)ado,/ memoria del Cre(i)ador/ atención al interior/y estarse amando al Amado.&lt;/span&gt; Y es bueno y loable, sin dudas, este sentido de la pobreza. Pero... ¿Es así como se ha de vivir hoy? ¿No se ha de profundizar más? En estos consejos hay una visión totalmente dualista de la realidad: Creador-creatura, y se nos propone una elección, quedarnos con un polo solamente, con el Creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una visión no-dual: Hombre pobre es el que nada quiere y puesto que nada quiere no puede saber ni tener, simplemente puede ser.  (Y dado que nada quiero, mucho menos deseo ser maestro, sencillamente hablo mi meditación en voz alta). El que nada quiere a nada se apega, ni tan sólo a entregarse a los demás, ni a orar, ni a su situación de vida, ni a su dios. Mucho menos a sus ideas, a su salud, a su familia, a sus criterios... Recordemos a Jesús, Palabra-Originaria. &lt;br /&gt;¿Es pobre el que no cumple su voluntad, sino el que se esfuerza por cumplir la voluntad de Dios? Tener esta actitud aconsejada en Mateo 12,50, sin duda que hace bien. Mas si el hombre quiere cumplir la voluntad de Dios, ya tiene algo, ya no es pobre del todo, algo que incluso puede ensalzarlo dentro de una institución religiosa, que incluso lo puede canonizar -recordemos muchas de estas cononizaciones-. Ya quiere y esto es dualidad. No es la pobreza total.&lt;br /&gt;Quiere esto decir, pues, ¿que la pobreza total es el desinterés total? No. Quien  pasa de todo quiere a su ego, lo ama y lo antepone a cualquier otra cosa. Quien es pobre, totalmente pobre, simplemente vive y ama y no se apega ni a esta vida, ni a este amor, ni a este Dios, ni a esta fe... Es igual en el tiempo que transcendiéndolo. Es Todo sin ser nunca alguna cosa. Y al no ser cosa alguna concreta es Nada-Todo”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Se trata de llegar a conseguir este estado para conseguir ser pobre de verdad? Creo que es este estado el de la verdadera pobreza, pero no creo que la tengamos que conseguir, porque ya la tenemos, lo que nos pasa es lo mismo que nos pasa con nuestra espalda: no la tenemos que conseguir porque ya la tenemos, solamente no nos damos cuenta de ello porque no la vemos, salvo en momentos puntuales: al mirarnos al espejo, cuando nos duele...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muchas más las percepciones contemplativas que percibimos con el oculus contemplationis -u oculus fidei-, es mucho más lo que se puede profundizar yendo más allá de la simple reflexión, sin negarla. Pero he querido compartir con vosotros este atisbo de a-dualidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Antonio&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-7861622570848081928?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/7861622570848081928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=7861622570848081928' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7861622570848081928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/7861622570848081928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2010/11/mediatacion-sobre-la-primera.html' title='Meditación sobre la primera bienaventuranza'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-4827432950619707098</id><published>2010-11-05T11:54:00.000-07:00</published><updated>2010-11-11T09:58:47.202-08:00</updated><title type='text'>Nuestro Dios-objeto es una creación humana llena de dualidades</title><content type='html'>El Dios-objeto en el que “meramente creemos” es un mero ídolo conceptual contradictorio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mónica Cavallé, una gran filósofa, esto es: llena de amor a la sabiduría no a la simple erudición, de nuestros días, doctora en filosofía, experta en Budismo e Hinduismo, ha escrito varios libros muy buenos sobre variados temas filosóficos. Quiero destacar en estos momentos uno de ellos: La sabiduría de la no-dualidad. El libro lleva por subtítulo: Una reflexión comparada entre Nisargadatta y Heidegger. Está prologado por Raimon Panikkar, quien invita al final de su escrito: “Recomiendo vivamente la lectura meditada de este libro”, quien así lo haga recibirá mucho, pienso yo. El tema, como es obvio, es la no-dualidad: sabiduría suprema. En dicho libro escribe Mónica Cavallé, dentro de  una exposición más amplia que versa sobre la naturaleza del yo a la luz de la doctrina advaita, un apartado sobre: Las contradicciones de la conciencia objetiva. En este apartado aporta una luz nueva para nuestra mente occidental sobre nuestro concepto de Dios -tanto de teístas como de no teístas- al hablar de la “objetivación de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengamos en cuenta que estas aportaciones se hacen desde la visión de la sabiduría no-dual, visión que forma una armonía sinfónica con la conciencia que yo, José Antonio, soy, en la que emerjo. Sabiduría en la que, por tanto, me encuentro muy a gusto. Entiendo que estas reflexiones son importantes para que nuestra mentalidad teológica occidental que está construida sobre todo tipo de dualidades, comenzando por la dualidad: Dios- Criatura, Sujeto-objeto, se abra a todo un mundo que le es ajeno, o lo ha sido hasta hace muy poco. Nuestro pensamiento ha sido y es mayoritariamente endogámico y muy cerrado por lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lectura de este libro me ha impulsado a poner por escrito algunas ideas expresadas en él sobre la objetivación de Dios, orientándolas mínimamente hacia una concepción de teología escolástica-católica. Hacia el concepto de “Dios” que nos hemos construido. No sé si lo he conseguido. Merece la pena conocer esas ideas y reflexiones en su origen. Leer el libro de Mónica y meditarlo. Como digo recojo parte del agua del su caudal e intento abrir una compuerta que lleve ese agua a los sembrados de la teología católica (y cristiana en general) tradicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para un no-dualista, para un advaita, este mundo manifiesto en el tiempo y el espacio tiene una realidad relativamente real. Este mundo aparece en dicho pensamiento como un juego mediante el cual el Absoluto busca reconocerse dualmente dentro de su sí mismo no-dual. Dualidad Dios-Hombre (criatura) que, partiendo del reconocimiento de la experiencia de ultimidad del vértice no-dual de la Realidad, deja de ser alienante y es un reflejo válido en nuestro mundo polar del Uno sin segundo, de la no dualidad última de lo real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros somos deudores del pensamiento cartesiano e igualmente es deudora lo que llamamos teología católica (hoy ¿ciencias de la religión?). Este pensamiento está mucho más basado en la certeza que en la verdad. Es más para Descartes la verdad se fundamenta en la certeza, la certeza que tiene el sujeto de que el objeto es fielmente aprehendido, representado. Algo exclusivo de nuestro pensamiento occidental. El fundamento es la certeza, y esta sed de certeza es la pasión que nos ha perseguido hasta nuestros días. Ahora bien, esta certeza de la representación se basa en la dualidad sujeto-objeto, se basa en la existencia de un sujeto que represente y de un objeto representado. Dicha dualidad es totalmente válida siempre y cuando no se absolutice, siempre y cuando no se ponga como fundamento total de la Realidad, siempre y cuando no pierda de vista el reconocimiento experiencial (es experiencia, no raciocinio, ni objeto de nada) de esa a-dualidad originaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los grandes místicos cristianos han transcendido esta nuestra mente dual en sus experiencias, como el Maestro Eckhart, quien pide a Dios que lo libre de Dios, y afirma que las criaturas son pura nada, Juan de la Cruz: “amada en el amado transformada” (no unida simplemente)... pero, pese a la actitud clara de algunos místicos, toda la teología cristiana, como todo el espíritu occidental está apoyado sobre dos columnas: la racionalidad y la fe en una revelación sobrenatural. Dice Dürckheim a este respecto -citado también por Mónica Cavallé-: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hasta ahora el espíritu occidental se apoyaba en dos pilares: por un lado el saber racional, edificado sobre la experiencia natural de los sentidos. Por otro en la fe en una revelación sobrenatural. El extremo oriente, que no posee algo parecido a la creencia cristiana, ni tomó jamás en serio la razón como medio de encontrar la verdad sobre el sentido... de la vida, ha desarrollado otra fuente de conocimiento...: la aplicación seria a la experiencia supranatural y a la revelación natural.”(El zen y nosotros, p. 46. K. G.Dückheim).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la no-dualidad, que es el núcleo de todas las religiones (Hinduismo, Sufismo, Misticismo cristiano: Cristo dice -el Padre y yo somos uno. Yo soy la Luz- aunque muchas cosas de las dichas y hechas en los evangelios sean duales e interpretadas desde la dualidad, Budismo zen...) no se le da tanta importancia a la razón, ni tampoco se entiende que la Realidad quede “explicada” por una revelación trascendente. El modo último de concebir la Verdad en toda dimensión profunda de las religiones auténticas (nunca afirmadas como verdaderas) no es ése.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para nuestra cultura occidental la teología consiste en aplicar la filosofía (racionalidad) a la fe. Destroza así toda filosofía que no puede ser “ancilla”de nada, sino puro amor a la sabiduría -conocimiento que transforma-, y destroza la fe que en modo alguno puede aceptar una racionalidad para “ser explic(it)ada”, pues ambas visiones se excluyen mutuamente, pertenecen a dimensiones distintas del ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, como expone Mónica Cavallé en su libro, la visión racional y la de fe (que en nuestras religiones es pura creencia, no experiencia de lo inmanente-transcendente) están cercanas porque se apoyan en la misma base: un esquema dual, sujeto-objeto, una conciencia objetiva. La razón -ciencias, matemáticas, pensamiento discursivo...- es dual en sí misma y la fe convertida en creencia (yo creo en Dios Padre Todopoderoso...), no pura experiencia de nuestra propia inmanencia que en sí misma es transcendencia, igualmente lo es (dual) proyectando un Dios y unos dogmas distintos esencialmente del “sujeto”que cree, un dios-objeto y por lo mismo dual. Es lo que ha hecho y sigue haciendo toda la “llamada” fe cristiana y su teología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si acudimos al Símbolo Niceno, así como a los catecismos de toda época, incluido el Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por Juan Pablo II en 1997, nos encontramos con la misma concepción de “Dios”, concepción que corresponde a la polaridad opuesta a lo que el hombre “concibe como su propio sí mismo”. El hombre se siente condicionado, luego Dios es lo Incondicional, el hombre se siente contingente, luego Dios es el Absoluto, el hombre se siente temporal, luego Dios es lo Eterno... En una palabra, dice Mónica Cavallé que se trata de: “una noción de Dios concebida por el yo y que sólo tiene sentido para el yo y desde el yo”. Es interesante saber que el mismo Hans Küng, teólogo de gran prestigio, ensalzado por el propio Wilber por sus esfuerzos por adaptar el lenguaje de la teología a la Modernidad, elogio que hace extensivo a Raimon Panikkar (creo que a éste con más justicia), dice en su libro Credo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“que la fe del hombre en Dios... es una confianza razonable que no excluye el pensar, preguntar y dudar y que concierne a un mismo tiempo al entendimiento, a la voluntad y al sentimiento...”(p.19)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque afirme Küng que dicha confianza se apoya tanto en el entendimiento, como en la voluntad y el sentimiento, la confianza, el ponerse en manos de... es fundamentalmente un acto de voluntad, un deseo proyectado y por lo mismo algo que cae totalmente en el campo de la dualidad, y en modo alguno es una experiencia contemplativa. Por descontado que  el “mundo” en el vivimos en el tiempo es dual, es esta realidad relativa en la que estamos y que por lo mismo la creencia es muy válida -no auténtica- para mucha gente y para muchas cosas, pero de ninguna manera es el Misterio en el que vivimos, mejor aún, el Misterio que somos: Dios- Hombre-Kosmos, una sola Realidad (no una sola cosa, tanto el ser como el no-ser están incluidos) en relación constitutiva. Sólo es necesario abrir los ojos, no proyectarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Simone Weil en sus Cuadernos de América que “la concepción de las relaciones entre lo natural y lo sobrenatural fue el gran error del siglo XIII, que preparó el Renacimiento”. Dicha concepción no es sino un movimiento de la conciencia objetiva, dual, por salir de sí misma, de su objetivación, de su auto-prisión y refugiarse en una fe que supera la racionalidad, pero que sigue siendo tan dual como la misma razón, porque el Dios de la creencia (que en modo alguno podemos llamar fe) sigue siendo un objeto (credere aliquid, credere alicui, credere in aliquem: siempre dualidad) en cuyas manos me entrego. ¿Dónde está la experiencia contemplativa? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una verdad que se hace doctrina deja de ser verdad, dice Krishnamurti: una experiencia que se hace dogma deja de ser experiencia. No afirmo que la doctrina sea nociva, ni no necesaria, sólo que es temporal y relativa, muy relativa, que siempre ha de estar en disposición de dejar paso a una nueva expresión de la Realidad y que siempre ha de fundarse más allá de sí misma. Con esta objetivación de Dios hemos terminado creando un ídolo conceptual en el que solamente cabe un polo de la realidad (lo bueno, lo eterno, lo inmutable, lo inmortal, el Ser, lo incondicional, la vida... el cielo definido como “conjunto de todos los bienes sin mezcla de mal alguno” -Ripalda-), el otro polo no tiene cabida en este ídolo por lo que automáticamente deja de ser absoluto y el Absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pensamiento dual hemos hecho al antropocentrismo eje y medida de todo cuanto es. También Dios ha sido sometido a este antropocentrismo absoluto, algo que la filosofía postmodernista, con Nietzsche y Heidegger a la cabeza, hace muchas decenas de años vienen denunciando.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra visión dual interpretamos a Dios como “lo otro”, idea propugnada por muchos teólogos cristianos, con Barth a la cabeza en el siglo XX, y sólo accesible por medio de la humanidad de Cristo, de la revelación. Y en buena medida en la mística se interpreta la relación con Dios (Cristo...) como relación Tú-yo, relación en la que el Tú queda fuera en principio de la subjetividad del yo. El cristiano y todo hombre occidental se vive como un ser separado que en modo alguno puede identificarse -no simplemente unirse a- con el “Otro”. De esta sensación de separación, de esta individualidad habla con profunda sabiduría Alan Watts en su “Libro del Tabú”. &lt;br /&gt;Muchas experiencias de los místicos (algunos cristianos, los orientales en mayor abundancia, como afirma Wilber) transcendieron esta dualidad. Entre los cristianos algunos como Jesús de Nazaret o Eckhart lo han expresado sencillamente, algo que a Jesús le costó ser crucificado (porque siendo hombre, pretendía ser hijo de Dios -Jn.19,7-), a Eckhart le costó su condena como hereje...(no entro en la cuestión de la “Divinidad de Cristo”.  Es precisamente el mismo concepto de Dios el que se plantea en este escrito). En cambio muchos otros interpretan sus experiencias de lo inmanente-transcendente como ajenas a su propio yo profundo, a su propio sí mismo y las atribuyen a un “TÚ” que está fuera, en muchos casos quizás huyendo inconscientemente de la condena institucional como herejes y siempre bajo el contexto insoslayable de la cultura dual. Hemos de tener en cuenta también que no todos los místicos cristianos (no hablo de los canonizados por la institución católica sean místicos o no, la canonización responde a su propio tipo de razones) alcanzaron el mismo nivel de conciencia, hay quieres llegaron al nivel no-dual y quienes se quedaron en el sutil o psíquico solamente... A este respecto es muy esclarecedora la reflexión que Panikkar hace en su libro: La plenitud del hombre (p-50...) del poema de Teresa de Jesús que habla de una experiencia mística personal y que  comienza: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Alma buscarte has en Mí,&lt;br /&gt;Y a Mí buscarme has en ti&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;Habla, Panikkar, de las tres dimensiones de la experiencia mística inmanente-transcendente: autofánica, teofánica y cristofánica. Es esta última dimensión (cristofánica) la que vive Teresa -no olvidemos que las tres son dimensiones, aspectos que interpretamos simplemente, se trata de una sola realidad-, es el descubrimiento de sí misma como crística: esa interioridad que va mucho más allá del individuo, que no queda limitada por la piel sino que es una apertura hacia lo infinito, hacia lo inconmensurable que los cristianos reconocemos manifestada en Cristo y que es la Conciencia que somos y en la que sencillamente somos, es la Conciencia que es el Kosmos y en la que es. Los cristianos en nuestro lenguaje cargado de dualidad quizás lo podemos llamar Cuerpo Místico que no es exactamente lo mismo que el no-dual advaita sino su equivalente homeomórfico. Mi verdadero Yo, el que descubro en esa indagación autofánica que es a su vez teofánica y cristofánica, es la Totalidad que nunca es cantidad, nunca es número, sino Uno sin segundo. Teresa se ve atada por las limitaciones del lenguaje de su época, como nosotros a las del actual, y no conoce más que términos duales... Recordemos a este propósito a Juan de la Cruz ”Que me quedé balbuciendo/toda ciencia transcendiendo”  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Thomas Merton, el trapense de Getsemaní (Kentucky) muerto en accidente en Bangkok en 1968 y uno de los escritores místicos más importantes del siglo pasado, dice que el Dios que nos hemos fabricado con nuestra razón es un objeto abstracto... cargado de contradicciones internas... inaceptable y que por todo ello muere. Pero nosotros por un acto de deseo hemos protegido su existencia y lo hemos solidificado como ídolo (he reinterpretado una cita de Mónica Cavallé).  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Como he dicho anteriormente, esta fe que definió el Vaticano I y pese a lo que prácticamente dice Küng cuando en sus palabras quiere expresar algo distinto, es sencillamente un acto de voluntad, un deseo de que sea así, un acto que no tiene ni la certeza cartesiana ni la evidencia de la experiencia directa (algo que no sucede en los místicos, sobre todo los no-duales), es una pura arbitrariedad. Y una religión fundamentada en la pura arbitrariedad no puede sostenerse. Sólo puede protegerse manteniendo la ignorancia y el miedo entre sus adictos. Otra cosa muy distinta es la experiencia autofánica, teofánica y tabórica de Jesús de Nazaret, apoyo pétreo de una Fe que se hace eso: experiencia directa del Misterio (al que llama Abba, Amor, Vida, Agua...) ¡No imitemos a Jesús, vivamos sus experiencias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta dualidad asumida como absoluta se encuentra también en muchas ocasiones la raíz (falsa) de la acción social, cuando no de la revolución social. Thomas Merton, místico muy ligado al movimiento por los derechos civiles, la justicia social y al diálogo inter-religioso dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“...liberada de la tensión de mantener compulsivamente la vida de un Dios-objeto, la conciencia cartesiana vuelve a ser prisionera de sí misma. He aquí, entonces, la necesidad de romper esta prisión para dar con lo “otro”en un encuentro...”&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Y como consecuencia de esta asfixia del ser dual que necesita salir de la prisión de su propio yo, “su pequeño yo” como lo llama Dürckheim, surge, también entre los cristianos más liberados de la objetivación de Dios, la preocupación “por los demás”, la preocupación solidaria que es digna de todo elogio, aunque... Preocupación que en palabras de Mónica Cavallé es “propia de los momentos religiosamente crepusculares”. Mas esta preocupación es constitutiva de lo humano si es nacida de la dimensión contemplativa -como la palabra tan sólo lo es, si nace del Silencio originario-. Y solamente así, surgiendo de la contemplación que es no-dual, dicha preocupación solidaria no es una huida sino una Plenitud. Una solidaridad que se base en la dualidad y no hunda sus raíces en la contemplación, en la comunión en la Totalidad, en su origen no es más que un intento de romper la prisión en la que nos encontramos al sentirnos seres separados, es una solidaridad en la que el prójimo siempre será amado como un tú, un “otro”, nunca como un “yo mismo que es”. Nunca será amado en Verdad. Este activismo social, que en modo alguno dejo de elogiar, desconectado de la no-dualidad, de la contemplación, de la inmersión en el Misterio, es un antropocentrismo que ignora la realidades últimas, o sea, lo religioso, lo que por específicamente crístico entendemos los cristianos. Un peligro constante en nuestra religiosidad es reducirla a un mero antropocentrismo. El Kosmos es Theós-Anér(ánthropos)-Kósmos, tres dimensiones con un vértice no-dual, no lo olvidemos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La máxima expresión de este antropocentrismo posiblemente esté en la concepción de Dios como persona-individuo, de la Trinidad como tres personas en una sola substancia. No voy a hacer un discurso sobre el significado de la palabra “persona”, simplemente señalar que hipóstasis (persona) es la máscara usada en el teatro griego, como sabemos, con la doble finalidad de que sirviera de megáfono, de resonancia de la palabra del actor para que pudiera ser oída por todo el público, y de resaltar que lo importante no era la persona-individuo que interpretaba, sino el personaje interpretado. No importa el individuo, ni su voz siquiera, importa el personaje y que éste llegue a todos. Los personajes de las tragedias griegas nunca son individuos sino arquetipos de alcance universal. Pensar, como pensamos, que la persona-individuo es la máxima consecución posible de la evolución de la Conciencia es un grave reduccionismo, la persona es mucho más que el individuo, es sociedad (no simplemente social), es apertura y símbolo del Ser, no una mera cantidad matemática, un mero número, como es el individuo (un conjunto de manzanas son un montón, un conjunto de leones: un grupo, de personas: un pueblo). Las raíces de la persona están en lo Originario, no en la originalidad, como quizás pretendan todas o muchas de las afirmaciones sobre la autoestima que confunde al ego, (al pequeño yo y a veces al yo existencial) con las raíces del Yo. La Conciencia en su desarrollo no culmina en la persona-individuo va muchísimo más allá. Por ello llamar persona a Dios es hacer luz de la ignorancia. Ya en la década de los años treinta del siglo pasado Simone Weil, una mística que he citado antes y posiblemente poco conocida en el catolicismo (nunca se proclamó católica, pero estuvo llena de un pleno amor y enamorada de Jesús de Nazaret) mas verdaderamente originaria, escribía: “Aquello que es sagrado, bien lejos de ser la persona, es lo que, en un ser humano, es impersonal... Todo aquello que es impersonal en el hombre es sagrado, y sólo eso.” (Citada por Mónica Cavallé en La sabiduría de la no-dualidad, p. 435). La conciencia que se hace consciente de sí misma -la persona- (Teilhard) es un paso de gigante en la evolución, pero no el último. El Misterio es el soporte de todos esos pasos o niveles a la vez que relativamente se manifiesta en ellos y es todos ellos.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta visión del Dios-objeto de la (nuestra) teología (filosofía) escolástica imposibilita una relación profunda entre Dios y el Hombre. Partimos en la “teología” católica de los conceptos de ente y de substancia para nuestra concepción final de Dios y del Hombre, y para saltarnos la distancia que establecemos al hablar de esta manera nos apoyamos en la Analogía de lo ente, Analogía que realmente no salva la distancia entre ambos (recordemos la Analogía de proporcionalidad). Esta reducción de Dios, Hombre, Cosmos a substancias -entes en sí, aunque no siempre por sí- supone necesariamente que toda relación entre ellos y con lo ente, si es, es puramente accidental, superficial, advenediza. Toda substancia por el mero hecho de serlo es irreducible a otra, por ello Dios no puede hacer de nosotros una substancia distinta, no nos puede reducir a lo que no somos, la gracia puede vestirnos de gloria, pero nunca transformarnos en gloria. La relación entre dos substancias siempre supone alteridad. El ejemplo del hierro candente que nos ponían al estudiar es clarificador, el fuego no transforma en algo distinto la materia del hierro que sigue siendo hierro, ahora con un accidente, el calor, añadido. La relación entre Dios y nosotros en la dualidad es siempre de modo, nunca de esencia -essentiae sunt inmutabiles-. La comunión por lo mismo no es real (res), esencial sino modal, porque ya en el mismo Origen Dios y nosotros somos substancias separadas. Pero si lo más originario no es el ser en cuanto ente y substancia, sino la Comunión y sólo la Comunión, la Relación constitutiva -el Amor-, toda esta substancialidad que aparece ante nuestra conciencia como originaria queda reducida a simple apariencia temporal, que es como es y vemos, cuando se alcanza la visión no-dual, cuando caemos del caballo camino de Damasco. Y en la visión no-dual la Comunión no solamente aparece como posible, sino que es la única Realidad. Todo es(tá) resuelto (real-izado) en la no-dualidad,  el Todo no es la articulación o unión de todos los múltiples, sino el descubrimiento de que tal multiplicidad no es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Dios que hemos pensado en nuestra filosofía-teología es un Dios-objeto y por ello mismo contradictorio, un falso ídolo conceptual que podemos amañar, asegurar, defender, pero siempre mera construcción humana, mero resultado de un pensamiento dual. Sólo transcendiendo nuestra cultura dual, nuestra razón y abriéndonos a la experiencia contemplativa, al Origen silencioso, a Aquello que hace posible lo que llamamos realidad, viviremos: seremos plena Conciencia algo que ya sin tenerlo claro somos: El Misterio, la Conciencia, la Plenitud, la Vida,... la Realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que en esta existencia terrena vivimos con la conciencia dual, por supuesto que la verdad representacional es totalmente necesaria para relacionarnos y entendernos (ahora mismo la estoy utilizando) pero nunca hemos de perder el norte: todo esto es relativo y si lo absolutizamos, estamos cayendo en un sinsentido total. Un bebé, hablo de nuestro necesario desarrollo, no puede digerir un bistec a la plancha, un adulto, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José A. Carmona Brea&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5264867667410712531-4827432950619707098?l=carmonabrea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carmonabrea.blogspot.com/feeds/4827432950619707098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5264867667410712531&amp;postID=4827432950619707098' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4827432950619707098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5264867667410712531/posts/default/4827432950619707098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carmonabrea.blogspot.com/2010/11/nuestro-dios-objeto-es-una-creacion.html' title='Nuestro Dios-objeto es una creación humana llena de dualidades'/><author><name>José A. Carmona</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://3.bp.blogspot.com/_jyBwfjA_w9s/S1GJ7YmK08I/AAAAAAAAAB8/_siU-poe54o/S220/tn_044.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5264867667410712531.post-4848682324873080577</id><published>2010-09-25T03:23:00.000-07:00</published><updated>2010-09-25T03:25:00.013-07:00</updated><title type='text'>Notas sobre "El sacerdocio en el pensamiento de R. Panikkar"</title><content type='html'>Notas sobre “el sacerdocio según Raimon Panikkar”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que hablar del sacerdocio según Raimon Panikkar, aunque sólo se trate de unas notas, es un intento muy atrevido, al menos para mí, porque se trata de un pensamiento, al que antecede cronológica y sobre todo ontológica y “kairológicamente” una experiencia de vida, muy personal y profundo y porque no conozco toda su obra escrita, pues escribió multitud de artículos y  libros sobre los más variados temas filosóficos (en su pensamiento la teología o se incluye en la filosofía o no es), aunque sí la mayor parte de ella, pero, tengo dos motivos que me impelen a hablar del tema y que hacen que este intento, pese a su atrevimiento, sea oportuno que se haga. Uno de ellos es el recuerdo de las conversaciones que sobre el tema mantuvimos en vida de él y el segundo es que es “ese sacerdocio”, yo también fui ordenado presbítero y sentí “la vocación”, en su esencia el que nos hizo compartir bastantes eucaristías allá en Tavertet. Habrá muchos que puedan llevar estas reflexiones adelante mucho mejor que yo, pero me siento por las razones expuestas impelido a hacerlo.&lt;br /&gt;Por supuesto que todo ello no implica estar totalmente de acuerdo con su visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que cualquier otra cosa, el sacerdocio en Panikkar fue su vivencia de lo cristiano, de lo budista, simplemente de lo religioso, fue su experiencia del Misterio, creo que él no podía asumirse a sí mismo sino siendo sacerdote. En la introducción que escribe a su libro: “Culto y secularidad” dice textualmente: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... si la existencia sacerdotal no se encuentra en unión hipostática con el ser humano y se considera en última instancia como algo meramente funcional... es obvio que, cuando se trata de rescatar el centro de uno mismo haya que barrer todas las superestructuras que impiden la realización personal...” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta existencia sacerdotal, aunque se refiera fundamentalmente al sacerdocio existencial, en él, en su persona no tenía expresión sino en su sacerdocio ministerial, no en su pertenencia a la casta clerical-sacerdotal, ni al sacerdocio sinónimo de funcionario de una institución, sino en el sacerdocio universal del llamado a ser servidor del culto, que es el “acto humano cosmoteándrico para el que se requiere fe, esperanza (en lo invisible) y amor”, como recordaba constantemente en sus conversaciones.&lt;br /&gt;Hemos de tener en cuenta que la mención de la palabra “sacerdocio”  despierta en nosotros un concepto que está  está totalmente marcado por nuestra interpretación del mismo, es muchas veces más una imagen mental, un concepto que una vida. Dentro del catolicismo el sacerdocio, como concepto y como función, está cargado con la aureola de la elección, entendida como separación de lo común (torcida interpretación del “ex hominibus assumptus”. Hb 5,1.) y como entrada en una casta superior (la casta clerical), está cargado con la percepción de que es un poder sagrado, mágico que te hace ser transformador de “las ¿substancias? del pan y del vino”, poder sobre la interioridad (almas) que puedes lavar por la absolución a la vez que te transforma en funcionario y administrador de sacramentos, y de muchos actos no litúrgicos que nada tienen que ver con el sacerdocio, intermediario, no mediador, entre “el cielo y la tierra”... está, en suma, contagiado de muchos elementos sociológicos que hoy, cuando menos, carecen de valor. Hemos de despojarnos de toda esta carga funcional e ideológica al servicio de una institución, de toda la inflación que la palabra y el concepto han ido acumulando a lo largo de muchos siglos de historia (y no sólo en el cristianismo). Es lo que hizo Raimon a lo largo de su vida en esta tierra.&lt;br /&gt;No se trata en este escrito de hacer una tesis doctoral, como he dicho antes, que pudiera agotar  el pensamiento de Panikkar sobre el sacerdocio, sino de exponer unos apuntes, unas sencillas notas que nos puedan iluminar un poco acerca de lo que él vivió, pensó y piensa en sus escritos sobre este tema. Quisiera serlo todo menos una falsificación de su pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raimon era un intelectual de mucha garra cuando se marchó a India en el año 1955, pero aún no el filósofo-teólogo que ha unido Oriente y Occidente en su vida y en su pensamiento. &lt;br /&gt;Usa siempre en sus escritos, y usó en su existencia terrena, la palabra como símbolo, como expresión que comunica la realidad, no como signo que señala a lo que dicho signo no es. De ahí su constante referencia a la palabra-logos y al silencio-origen del que procede: el profundo silencio del ser, (¿concordancia con Heidegger: Lichtung y simbolismo ontológico?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta experiencia personal y por lo mismo intransferible incluso por el conocimiento meramente mental, al menos en parte, Panikkar la fue plasmando, explicando a lo largo de toda su obra escrita a la vez que la fue desarrollando y explayando a lo largo de su vida. Se salió totalmente de la teología oficial, y nos contó la Realidad desde su realidad profunda, desde su intelecto-amor (intus-er legere), no meramente desde la mente o razón, desde su espiritualidad. Fue sacerdote profético, no funcionario, gran visionario de la segunda inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdadera teología, afirma otro buen amigo que fue, Evangelista Vilanova,  “tiene como finalidad liberar a la iglesia de las falsas teologías”. La palabra que es del pueblo, se le ha robado al pueblo y se ha ido convirtiendo a la teología en un lenguaje técnico, sólo inteligible para especialistas, los mal llamados teólogos. La teología “ortodoxa” se ha convertido en pura estructura mental, en la que el sentido de la realidad no ha contado para nada, sino la ilación lógica y mental; cada proposición, incluso en el catecismo (resumen de la doctrina para el pueblo), se basa en la anterior para concluir en la misma y formar así un círculo lógico que se autoprotege:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios es el Creador del mundo. El mundo es lo creado por Dios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta forma lógica, que mantiene la teología escolástica y ortodoxa, ese  círculo cerrado y vicioso a su vez se apoya todo él sobre la base del dogma (creado muchísimas veces con formas nacidas de la ignorancia)... y el sentido de la realidad brilla por su ausencia con lo que la Biblia y la Fe pierden su razón de ser. Toda la doctrina y por lo mismo Dios, Jesucristo, la Iglesia se han convertido en una pura y simple estructura mental que sirve para tranquilizar “las aguas muertas”, que libera del pensar. Mas el sentido de la vida no aparece en modo alguno, por ello los inquietos, los pensadores, los místicos soltaron amarras y se liberaron de esa estructura mental. Se liberaron del círculo y buscaron la palabra abierta. Profeta es el que se libera, como Jesús, para pescar en un mar que no está muerto. Raimon también rompió amarras, no fue un sacerdote-teólogo funcionario, sino profético y utópico. Su sacerdocio en buena medida se realizaba por su misión de filósofo-profeta, que no buscaba el aplauso sino el rigor y la libertad. Sus libros son fruto de su rica vivencia interior y a la vez de su penetrante y exigente profundidad intelectual, no simplemente mental. “Se ha de cambiar todas las formas para que el Espíritu permanezca”. Es la labor profética, labor de servicio público, verdadera liturgia (leitourgia= servicio para el pueblo o servicio público): Iluminar un poco la Realidad y el Sentido. Raimon vivió también así su sacerdocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libreto con las canciones que nos entregaron en Montserrat en el funeral por Panikkar dice en primera página. “RAIMON PANIKKAR sacerdos secundum dharmam Melchisedech e diocesi Varanasi ad Gangem flumen”.&lt;br /&gt;Tengo ahora mismo sobre mi mesa de trabajo una carta suya autógrafa en la que me invita a reflexionar en común sobre nuestro sacerdocio que no es según el rito de Aaron, sino de Melchisedec. “La Iglesia, me dice en ella, como bien sabes, no es ni la institución ni el Vaticano y el rito es constitutivo del hombre.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sacerdocio real según del dharmha de Melquisedec. Normalmente utilizaba en sus expresiones la palabra dharma(m) en lugar de la de orden. Se sentía tanto budista como cristiano e hinduista sin división ni esquizofrenia alguna. Pero la palabra dharma(m) está cargada de un sentido, no meramente mental sino simbólico que le da una sabiduría propia, sentido por el que no se puede dar una traducción satisfactoria .  &lt;br /&gt;La palabra dharmam (o dharmha, o dharma), que hoy utilizamos con frecuencia en occidente, se conocía poco hace apenas unos cien de años. Como siempre hemos tratado de traducirla antes de impregnarnos de su contenido, de su simbolismo, traducirla (hemos convertido en gran medida las palabras en signos) es inflaccionarla, occidentalizarla, aunque sea necesario hacerlo (en modo alguno pretendo afirmar que lo oriental es bueno y lo occidental malo, son en muchos casos distintas comprensiones de la Realidad que tiene muchas perspectivas, en todo caso). No olvidemos que la palabra es mucho más símbolo que signo, al menos para la Sabiduría perenne. Dharmam simboliza mucho más que significa, forma parte de la misma realidad que evoca, es su manifestación. Podríamos entender que dharma es la fuerza interior, la religión, el orden de las cosas, el rito... El propio Panikkar la expone en estos términos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dharma (sáns.) norma cósmica y ritual; ley natural y orden ético; religión. El nombre se extiende también a las manifestaciones mismas de la norma que rige los diversos niveles de la existencia, tales como la obediencia al deber, el cumplimiento de los preceptos, etc. (Plenitud del hombre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dharma en cuanto que orden perenne de las cosas se autocomprende en el hinduismo como la experiencia fundamental del hombre, como aquella religiosidad primordial que puede tener mil formas distintas según las diversas culturas en las que encarne, de ahí que sea perenne y transcultural. Para entrar en un edificio hay que traspasar una puerta, de lo contrario nunca accederás a él, las puertas son múltiples, el edificio, la experiencia religiosa primordial, único(a). El dharma es único, su expresión múltiple. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el esoterismo se ha estudiado en profundidad la palabra dharma con la se presenta, dice Guénon, haciendo derivar la palabra de la raíz “dhri” que significa sostener, la inmutabilidad principal en lo manifiesto. Lo manifiesto es necesariamente devenir y dharma es aquello que hace que este devenir no sea puro cambio, sino que se mantenga una cierta estabilidad. También, afirma el mismo Guénon, haciéndola derivar a su vez de la raíz “dhruva” = eje que dharma “es lo que permanece invariable en el centro de las revoluciones de todas las cosas, y que regula el curso del cambio porque no participa en él". (Melquisedec o la tradición primordial).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Melch(qu)isedech&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"[...] Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, le sacó pan y vino, y le  bendijo, diciendo: -Bendito Abrán por el Dios Altísimo, creador de cielo y tierra; bendito el Dios Altísimo, que ha entregado tus enemigos. Y Abrán le dio el diezmo de todo."&lt;br /&gt;Génesis 14, 18-20, traducción  Nueva Biblia Española&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra cultura estamos muy acostumbrados a tomar la historicidad como horizonte de verificación de la realidad. Los histórico es verdadero, lo no histórico es simp
